Radiación
A Pedro de Oraá
Sin importar si quedan o no ciruelos
donde hubo honores y cabezas,
se abren en tres las cámaras del juego.
Hay hogueras en el hielo
y marabú y cizaña donde hubo aliento.
Dicen que se nos debe un tapiz muy combustible,
y una bramadera insomne
que imita la culpa y el perdón.
Pero al final de la ceremonia,
nos quedamos multitudinariamente solos
completando con extraño acento cantonés
el blando pasto de las auras.















Ismaelillo
(1882)
FRAGMENTOS DEL PRÓLOGO
Hijo:
Espantado de todo me refugio en tí.
Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura,en la utilidad de la virtud, y en tí.
MI REYECILLO
Los persas tienen
Un rey sombrío;
Los hunos foscos
Un rey altivo;
Un rey ameno
Tienen los iberos;
Rey tiene el hombre,
Rey amarillo:
¡Mal van los hombres
Con su dominio!
Mas yo vasallo
De otro rey vivo,—
Un rey desnudo,
Blanco y rollizo:
Su cetro – ¡un beso!
Mi premio – ¡un mimo!
¡Oh! cual los áureos
Reyes divinos
De tierras muertas,
De pueblos idos
— ¡Cuando te vayas,
Llévame, hijo! —
Toca en mi frente
Tu cetro omnímodo;
Ungeme siervo,
Siervo sumiso:
¡No he de cansarme
De verme ungido!
¡Lealtad te juro,
Mi reyecillo!
Sea mi espalda
Pavés de mi hijo;
Pasa en mis hombros
El mar sombrío:
Muera al ponerte
En tierra vivo: —
Mas si amar piensas
El amarillo
Rey de los hombres,
¡Muere conmigo!
¿Vivir impuro?
¡No vivas, hijo!
JOSE MARTI