Silvio en el Luna Park (Fotos de Kaloian)


Silvio en el Luna Park el 23 de noviembre de 2012. Foto: Kaloian

Por cortesía del Centro Pablo, que dirige nuestro colaborador y amigo Víctor Casaus, publicamos este grupo de instantáneas, tomadas por el fotógrafo Kaloian Santos Cabrera, del concierto con que Silvio Rodríguez inauguró en el Luna Park de Buenos Aires su nueva gira por Suramérica.

Silvio junto a los músicos que lo acompañaron en el concierto del Luna Park de Buenos Aires. Foto. Kaloian.

La flautista Niurka González junto a Maikel Elizalde y Rachid López, de Trovarroco, en el concierto de Silvio en el Luna Park. Foto: Kaloian.

Silvio en el Luna Park. Foto: Kaloian

Bandera cubana entre el público, en el concierto de Silvio en el Luna Park. Foto: Kaloian

Silvio en el Luna Park. Foto: Kaloian

El público en el concierto de Silvio en el Luna Park. Foto: Kaloian.

Silvio en el Luna Park el 23 de noviembre de 2012. Foto: Kaloian

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Acerca de Iroel Sánchez

(Santa Clara, Cuba, 1964) . Editor del blog "La pupila insomne".
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6 respuestas a Silvio en el Luna Park (Fotos de Kaloian)

  1. Antonio dijo:

    alguien podría subir los setlist de los conciertos?

  2. Liver dijo:

    Que suerte!

  3. Raulnata dijo:

    Que belleza

  4. Marta Rosin dijo:

    Nota del diario PÁGINA 12. Buenos Aires
    DOMINGO, 25 DE NOVIEMBRE DE 2012
    MUSICA › SILVIO RODRIGUEZ RECIBIO EL AMOR Y EL CALOR DE DOS LUNA PARK REPLETOS
    Otra cita con la educación sentimental
    El trovador cubano volvió a deslumbrar al público argentino con sus canciones recientes y con las eternas.

    Por Karina Micheletto
    Un año después de llenar Ferro con el mismo concierto, Rodríguez hizo dos Luna Park.
    Imagen: Leandro Teysseire.
    Llega como si recién se bajara del auto. Trae una campera de jogging abierta, un sombrero Panamá sobre el que cae la luz, logrando taparle exactamente la cara, unos bigotes que le quedan raros, tanto que alguno pregunta si no será el Silvio de Capusotto. Enseguida empuña una guitarra, como apurado por ejecutar la tarea que le ha sido asignada. Pero claro, ocurre que un Luna Park repleto –agotado desde hace días–, que ya mostró su entusiasmo con la actuación como teloneros del dúo cubano Karma, y con la entrada previa de la banda, no va a amainar su euforia así nomás. Así que lo interrumpe, a Silvio Rodríguez, que quería sentarse y cantar nomás, y ahora tiene que afrontar este aluvión de cariño en forma de aplauso, vivas, gritos de consignas, “te amo” varios, Cuba, Cuba, el pueblo te saluda.

    Fue, podría decirse, una batalla desigual entre las 7000 personas que fueron a verlo el viernes pasado, cargando todo su entusiasmo, y la habitual timidez, puesta en escena en forma de parquedad, del trovador cubano, acrecentada esta vez por un resfrío que, contó, trajo de la isla. Fue, también, la feliz confirmación de la capacidad creativa de Silvio Rodríguez, evidenciada en la belleza de sus últimos temas, así como de la vigencia de sus canciones de siempre, celebradas como himnos personales y colectivos. Fue también el espacio para el lucimiento de su banda: Niurka González en flauta y clarinete, Oliver Valdés en batería y percusión y las cuerdas de “Trovarroco” –Rachid Abrahan en guitarra, Maykel Elizarde en tres, César Bacaro en bajo–, a quienes el fervor del público también ungió como protagonistas de la noche. El encuentro se repitió ayer en el Luna, se repetirá mañana en Santa Fe y el jueves en Montevideo, y en Chile con dos conciertos, uno de ellos en el Estadio Nacional, celebrando el centenario del Partido Comunista.

    Una parte del repertorio estuvo marcada por los temas de las producciones más recientes: Segunda cita, y su antecesor, Cita con ángeles. Canciones en las que el trovador demuestra intacta su capacidad de hacer poesía y melodías bellísimas, temas que los que llenaron el Luna Park mostraban bien sabidos, aunque el anfitrión se empeñara en presentarlas como por primera vez. Junto a estas canciones –“Tomada del albedrío”, “Carta a Violeta Parra”, “San Petersburgo”– sonaron algunas que hacía rato no estaban en el vivo, como “Me acosa el carapálida”, y los más clásicos de siempre: “Canción del elegido”, “Historia de la silla”, “Oleo de una mujer con sombrero”, “Ojalá”, celebradas por un público bien heterogéneo en cuanto a edades.

    A esta altura, queda claro que Silvio Rodríguez forma parte de la educación sentimental de más de una generación urbana. Porque sigue y seguirá habiendo quienes guarden sus canciones como telones de fondo de momentos vividos, inevitablemente ligadas a ellos, con esa forma profunda y misteriosa del recuerdo que tienen los sonidos, o los aromas. Y habrá quienes seguirán dándole un plus propio de sentido a aquello de que el que tenga una canción tendrá tormentas, y que me vienen a convidar a indefinirme, y que lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida. Y cantando la historia que tiene que ver con el curso de la vía láctea, y resignificándola a medida que transcurren el tiempo y las circunstancias. Por eso, aunque pretenda presentarse como un parco escondido bajo unos raros bigotes y un sombrero Panamá, uno que pasaba por ahí y le tocó sentarse a cantar, a Silvio Rodríguez toda esta gente lo quiere tanto.

  5. lucy dijo:

    Muchísimas gracias, Martha, por compartir la nota de Pagina 12, al Centro Pablo por las fotos maravillosas y a la Pupila por conocer tan bien la sensibilidad de sus lectores, compartiendo con nosotros la pasión absoluta por ese otro “misterio que nos acompaña”, que se nombra Silvio Rodriguez. Silvio es ya para siempre un ícono de lo mejor de nuestro tiempo, encarnación de nuestras más elevadas aspiraciones y emociones, voz y alma de los auténticamente revolucionarios, de los eternamente jóvenes que han protagonizado las luchas sociales y revolucionarias de los últimos 50 años de Historia en nuestro hemisferio.
    Su poesía tiene el poder de hacernos eternamente jóvenes, jamás inmaduros ni superficiales. Su obra inmuniza contra la banalidad, la ignorancia, los extremismos, la apatía, la indiferencia, el fanatismo, la desilusión. No importa la edad que se tenga al descubrir su obra; si se te revela, sea que tengas diez o noventa años, no volverás a ser jamás “menor de edad” ni serás “viejo” nunca. Varias generaciones de cubanos y de latinoamericanos hemos crecido, entendido y amamos profundamente su obra, que nos hizo seres humanos más elevados, más profundos, más críticos, más libres y más comprometidos, su obra es inmortal y ya forma parte de lo mejor de la cultura universal. El ya estará por siempre con nosotros, por los siglos de los siglos. Amén!!

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