Amnistía Internacional, Wikileaks y los derechos humanos de los asesinos


M. H. Lagarde

La censura ordenada por el Pentágono al sitio Wikileaks no solo ha puesto en entredicho la llamada libertad de expresión que pregona el gobierno de Estados Unidos para otros, pero, evidentemente, no para si mismo; sino que también ha puesto en duda el verdadero papel de algunos grupos dedicados a defender los derechos humanos.
Tal es el caso de Amnistía Internacional quien se ha sumado al llamado del Pentágono para lograr que los administradores de Wikileaks borren de sus servidores los comprometedores documentos.

En un correo electrónico enviado al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, Amnistía Internacional le hace saber “su temor de posibles represalias contra afganos que trabajaron con Estados Unidos y otras fuerzas extranjeras, nombrados en documentos difundidos por el servicio de denuncias por la internet”.
Al igual que El Pentágono y la Casa Blanca -qué raro-, Amnistía pide que el sitio web: “borre los nombres de civiles afganos de los 77.000 documentos militares secretos difundidos por la organización el mes pasado”.
Cual el gobierno norteamericano, y aún cuando se trata de una organización que presuntamente defiende los derechos humanos, Amnistía no dice una sola palabra sobre los derechos a la vida de los miles de civiles asesinados por la tropas norteamericanas que los documentos, que pretende censurar, denuncian. Curiosamente, la censora Amnistía Internacional es también la misma organización que suele escribir largos mamotretos denunciando la falta de libertad de expresión en Cuba.
Algunos historiadores coinciden en afirmar que la primera gran crisis económica del capitalismo en su fase imperialista, aconteció en el año 1929. Miles de ciudadanos en todo el mundo fueron afectados de una manera u otra por la severa crisis y no pocos perdieron todos sus ahorros, sino que también muchos llegaron a perder su bien más preciado: la vida.
Ha querido la casualidad, – de índole numérica -, que se pueda identificar el número 1929 una vez más, con una amenaza muy seria que pondría en inminente peligro el bien más preciado de los humanos: la Vida. En el mes de junio del presente año, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por mayoría la Resolución 1929 que impone duras e injustas sanciones al gobierno y pueblo de Irán.
¿Estará consciente el Presidente Barak Obama que la crisis que desencadenaría la aplicación de está Resolución provocaría un daño irreversible a la economía mundial capitalista?
¿Habrá evaluado el Presidente de Estados Unidos los cientos de miles de seres humanos que morirían, como resultado de la aplicación irresponsable de esta irresponsable Resolución?

Tomado de Cambios en Cuba

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