González Casanova describe la inquisición de nuestro tiempo


Pablo González Casanova en la UNAM Foto: Carlos Cisneros, La Jornada

Pablo González Casanova en la UNAM Foto: Carlos Cisneros, La Jornada

Pablo González Casanova, ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ha dicho que  uno de los problemas más graves es que el pensamiento crítico se ha autocensurado con el uso de un lenguaje políticamente correcto, además de que en ocasiones se mantiene lejos de las clases populares.

González Casanova impartió una conferencia magistral en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, en el contexto de los festejos por el 50 aniversario del Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA) –que él mismo fundó en febrero de 1960–. Indicó que son los pueblos excluidos, como los indígenas, quienes están aportando soluciones para contrarrestar la crisis de la humanidad.

Profesor e investigador emérito de la UNAM, indicó que actualmente el mundo es controlado por un sistema de dominación y acumulación capitalista que toma decisiones considerando las tasas de utilidad, lo que no beneficia a la humanidad.

Lamentó que frente a este contexto, en no pocas ocasiones el pensamiento crítico se abstiene de usar términos contundentes contra el sistema, debido a que ha surgido la idea de emplear un lenguaje políticamente correcto.

“Hay muchos términos del pensamiento crítico que no son del lenguaje políticamente correcto; nosotros mismos nos abstenemos. Ya no hay Santa Inquisición, pero nosotros somos nuestra santa inquisición y no usamos esas palabras. Si en una reunión de científicos sociales serios se menciona la lucha de clases, es como una grosería, o hablar de imperialismo es horrible. Hay incluso pensadores críticos que no emplean esas palabras, buscan otras y dicen ‘imperio’, pero éste existía en Roma, e imperialismo tiene una connotación especial. Hoy es imperio, sí, pero de los monopolios del gran capital financiero.”

Asimismo, González Casanova manifestó preocupación por lo que llamó las contradicciones al interior de la izquierda, que son muy fuertes y no sabemos manejarlas, pero quienes sí saben son los neoconservadores, pues usan de manera adecuada las ideas y teorías de izquierda justamente para pegarle.

Otro punto es que el sistema actual ha robado la memoria e identidad a la ciudadanía, al grado que la lucha principal en México ya no es la política ni aquella para la resolución de los problemas sociales, sino la lucha entre criminales y policías.

Frente a ello, el ex rector ubicó en los planteamientos de los pueblos originarios de México parte de las posibles soluciones a los problemas que afronta el país.

Nos presentan una innovación, sobre todo cuando asumen, como el movimiento zapatista, no sólo la lucha contra el colonialismo interno, porque son víctimas nuestras, de la sociedad mestiza. No sólo plantean sus derechos, sino el respeto a la dignidad, el problema de superar el miedo para conocer y cambiar el mundo. Nunca había visto una teoría epistemológica que empezara buscando la verdad por la superación del miedo, pero cuántas veces éste se presenta como cautela, mejor hablar de otra manera, todas estas cosas que le pasan al académico pensando en sus evaluaciones que están muy bien planeadas para que piense así, es la Inquisición de nuestro tiempo.

Recalcó que los indígenas no sólo piensan en su autonomía, sino que replantean la emancipación humana con una combinación de los métodos tradicionales de comunicarse con el uso de las nuevas tecnologías de la información. Es al mismo tiempo la cultura de la resistencia de 500 años con la más novedosa cultura de nuestro tiempo, y no están amenazando para nada al gobierno ni al Estado. Están pensando en un cambio real no sólo de los indios o de México, sino del mundo.

Aseveró que el proyecto zapatista, al igual que muchos de los planteamientos de los pueblos originarios de América Latina, nos dan mucho más de los que están surgiendo de París o Nueva York, aunque no podemos desdeñar lo que ocurra allá, porque también habrá fenómenos importantes. Hay gente joven que no está con esa idea de la cultura de la protesta y la crítica, sino que está viendo nada más la herencia de la crisis.

En el proyecto de revolución deben participar trabajadores, campesinos y poblaciones indígenas y de excluidos, quienes han enriquecido ese proyecto con las luchas por la libertad, no sólo de los pueblos, sino de las personas, el respeto a los niños, a las mujeres, etcétera. (Basado en un reporte de Emir Olivares Alonso en La Jornada)

Un pensamiento en “González Casanova describe la inquisición de nuestro tiempo

  1. Así es, lamentablemente la destrucción del antiguo campo socialista ha permitido la entrada de ideologías de pseudoizquierda que pretenden criticar al capitalismo pero renegando del marxismo que es la única fuerza científica que se opone al capitalismo.

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