EE.UU. : “Cuando los políticos son payasos, los cómicos son los únicos serios.”


David Brooks/La Jornada

Asistentes al mitin realizado en Washington en demanda de que sea restaurada la cordura en Estados Unidos Foto: AP

Asistentes al mitin realizado en Washington en demanda de que sea restaurada la cordura en Estados Unidos Foto: AP

Dentro de la crispación prelectoral en Estados Unidos, cientos de miles marcharon en Washington convocados por dos cómicos de gran influencia para demandandar sensatez a la prensa y los políticos. Los oradores criticaron que se promueva en los medios el pánico perpetuo.

Dos cómicos convocaron una de las manifestaciones más grandes en tiempos recientes, con cientos de miles de personas en el centro de Washington en demanda de sensatez, en medio de una coyuntura político-electoral marcada por tonos extremistas de la derecha y lo que muchos consideran un debate político y mediático que bordea la locura.

En la manifestación sin precedente con un mensaje tan serio que sólo se podía emitir por medio del humor, el cómico Jon Stewart, conductor del noticiero satírico-ficticio The Daily Show, y su socio Stephen Colbert, conductor de The Colbert Report, una sátira de los programas de comentarios derechistas, se burlaron del discurso político que ha invadido esta coyuntura electoral, sobre todo la promoción del temor.

El acto, llamado Restaurar la Sensatez y/o el Temor, tuvo un tono tradicionalmente liberal –de buscar la cordura y la tolerancia– y a veces el mensaje era tan simple como una invitación a la mesura. Pero las críticas emitidas por medio del humor, la ironía y la sátira lograron ser más radicales al desnudar la retórica de temor, racismo, homofobia y xenofobia que ha contaminado el debate político y mediático en el país.

Una de las pancartas que llevaba un participante decía algo como cuando los políticos son payasos, los cómicos son los únicos serios.

De acuerdo con cálculos extraoficiales, participaron unos 200 mil, más del doble de la masiva manifestación convocada por figuras conservadoras hace unos meses, y también mayor a la realizada por las principales organizaciones del Partido Demócrata (sindicatos, grupos de derechos civiles, iglesias liberales) hace unas semanas en la capital.

Que una manifestación de estas dimensiones sea convocada por dos cómicos ya es algo que expresa enorme ausencia de confianza popular en toda la gama de instituciones políticas, mediáticas y sociales estadunidenses. Pero tampoco son cualesquier cómicos, y, como se mostró aquí, son un fenómeno con enorme influencia nacional. La revista Time, en una encuesta cibernética, reportó que Stewart es ahora la figura del mundo noticioso nacional que goza de mayor credibilidad y confianza entre el público.

El programa de Stewart, transmitido por cable, es la principal fuente de información política para el segmento más codiciado por la televisión, los jóvenes entre 18 y 34 años.

El público para su noticiario ficticio alcanza en promedio casi 2 millones por noche (los noticiarios nacionales de las cadenas de televisión alcanzan entre 5 y 7 millones).

Al final, Stewart, ya en tono serio, explicó la razón por la cual promovió el acto. Estamos en tiempos difíciles, pero no apocalípticos, afirmó, y agregó que se ha roto la relación entre el debate discordante y la enemistad.

La prensa es nuestro sistema inmunológico. Si sobrerreacciona a todo, nos enfermamos más, indicó al criticar el torrente de noticias sobre las divisiones, las amenazas, las catástrofes, las pugnas que se muestran las 24 horas del día. Si todo se amplifica, nada se oye, continuó, hablando de un ciclo mediático y político que promueve un pánico perpetuo.

De hecho, añadió Stewart, la mayoría de estadunidenses sí encuentran una manera de convivir juntos todos los días, a pesar de sus diferencias, y sólo así se logrará salir de la oscuridad.

Elogió a los participantes, y afirmó que aunque la sensatez es interpretada según quien la percibe, al verlos a todos aquí hoy, y el tipo de personas que son, ustedes han restaurado la mía.

Colbert, quien cada noche se burla al llevar al extremo las diatribas de comentaristas derechistas, al disfrazarse como uno de ellos y así lograr una crítica brillante, se dedicó a declarar que la manifestación era a favor de “mantener vivo el temor (keep fear alive)”.

Con argumentos y collages proyectados de comentaristas y periodistas sembrando temor, desde la amenaza musulmana y los inmigrantes hasta los huracanes, los virus, las abejas y más, insistió en que los estadunidenses jamás podrían convivir porque se odian entre sí.

Las tres horas que duró el acto transcurrieron con la intervención de músicos, incluyendo un argumento musical.

Stewart invitó a Yusuf Islam (Cat Stevens) a interpretar su famosa canción de los sesenta Tren de paz. Colbert interrumpió la canción y declaró que él jamás se subiría a ese tren, e invitó a salir nada menos que al veterano metalero Ozzy Osbourne, quien cantó Tren loco, acerca de un tren que se está descarrilando. Stewart lo interrumpió, y así se tomaron turnos entre ambas canciones, hasta que al final, los dos músicos, hartos del argumento, se abrazaron y se fueron. En ese momento, el legendario grupo de los sesenta y setenta los O’Jays salió a escena a interpretar Tren de amor. Músicos tan variados como Tony Bennett, Kid Rock, Sheryl Crow, Mavis Staples, Jeff Tweedy y The Roots también participaron.

Colbert y Stewart se turnaron para otorgar medallas, el primero a representantes de la promoción del temor, el segundo a los que han mostrado cordura.

El conductor de The Colbert Report, al informar a la audiencia que varios medios –entre ellos el New York Times y ABC News– habían prohibido a sus empleados participar o asistir a la manifestación por temor, impuso una medalla a una niña de siete años por su valentía de participar. Stewart dio una medalla de sensatez al lanzador venezolano Armando Galárraga, quien no estalló cuando un árbitro cometió un error de juicio que le negó al jugador un partido perfecto (o sea, algo casi milagroso en las Grandes Ligas). El beisbolista, por pantalla desde su país, agradeció la condecoración.

Burlándose sobre cómo este acto será caracterizado en los medios, Stewart afirmó: no importa lo que decimos o hacemos aquí, sino cómo es reportado. Dos corresponsales de su programa muestran ese trato, al ofrecer reportes opuestos sobre el público, desde el mismo lugar y con la misma gente.

En otro momento, el actor Sam Waterston leyó un poema, supuestamente escrito por Colbert, que es una oda al temor. En sus versos se glorifica el crimen, las drogas, la seguridad, los ayatolás, el ántrax, el pánico a los hispanos, los terroristas, los mafiosos y más, todo con la pregunta: ¿puedes estar seguro?

Pero Stewart insistió en que los asistentes están aquí por la sensatez, no el temor. De hecho, así abrió su participación, preguntando a los miles: ¿están listos para la sensatez?

En medio de tanto ruido de políticos y los medios sobre las incontables amenazas dentro y fuera del país, de acusaciones de traición, del griterío que se disfraza de discurso en programas de radio y televisión que son la experiencia cotidiana en este país, cientos de miles que llegaron desde varios puntos del país a esta manifestación y millones más que la vieron en vivo trasmitida por la televisión, ofrecieron una respuesta firme de un sí por la sensatez.

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