Wikileaks: ¿otro 11 de septiembre?


Omar Pérez Salomón

Transcurridos nueve años de los ataques terroristas a las torres gemelas de Nueva York y al Pentágono, varios enigmas se mantienen sin respuesta. Algunos analistas afirman que la CIA conoció sobre los atentados y no reaccionó;  además, que los servicios de inteligencia de Rusia, Egipto, Israel, Francia y Alemania, advirtieron a sus homólogos estadounidenses acerca de que que se planeaban ataquesen  gran escala contra edificios del Gobierno de Estados Unidos.

A estas alturas se habla de sucesos ocultos y falsificación de los hechos en el caso del Pentágono, donde los daños fueron pocos,  dado el tamaño del avión y su velocidad mínima de vuelo. Lo más sorprendente es que los sistemas de alarma temprana del Pentágono no funcionaron y no hubo alertas de ningún tipo.

El principal beneficiario de los ataques del 11 de septiembre de 2001 fue el complejo militar-industrial norteamericano, el verdadero poder del imperio del norte. Ello permitió justificar la “guerra antiterrorista”  de George W. Bush, las invasiones de Irak y Afganistán, la doctrina de “ataques preventivos” sobre unos 60 países e incrementar la venta de armamentos y equipamiento militar.

Sin minimizar el impacto y alcance de los informes filtrados por Wikileaks, en este fenómeno también existen diversas interrogantes sin contestación. ¿Quién está detrás de las informaciones entregadas a Wikileaks?. ¿Cómo es posible que las filtraciones provengan de una red secreta, creada por el Pentágono, justamente después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, la Secret Internet Protocol Router Networks (Siprnet)?. ¿Por qué el Cibercomando del Pentágono no evitó el acceso a los cables filtrados?. ¿Quiénes financian a Wikileaks y para qué?. ¿Por qué Wikileaks escogió a The New York Times, El País, Le Monde, Der Spiegel y The Guardian para dar a conocer los informes? y ¿por qué estos sometieron las filtraciones a la censura previa del Departamento de Estado?.

Lo cierto es que en la coyuntura actual toma fuerza la concepción que señala a  Internet como el nuevo escenario de la guerra contra el terror, y Wikileaks pudiera ser la excusa para justificar nuevas intervenciones militares y el despliegue a gran escala de la llamada guerra cibernética.

Los contenidos filtrados dejan mal parada a la diplomacia de la administración Obama y se crea una oportunidad para la ultraderecha republicana que aspira a retomar el poder en las elecciones de 2012. Pero también una vez más queda al descubierto la actitud intervencionista del gobierno norteamericano y su desvergonzada política exterior.

 

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