De Irán a Egipto: usos y desusos de Internet “sobre el terreno”


Iroel Sánchez
Tráfico de Internet en Egipto a partir del 27 de enero- ARBOR NETWORKS

Tráfico de Internet en Egipto a partir del 27 de enero- ARBOR NETWORKS

Cuando en junio de 2009 la llamada “revolución verde” alentaba la desestabilización en Irán a través de Internet la Secretaria de Estado norteamericana intervino ante Twitter para pedirle que postergara una operación de mantenimiento que implicaba la interrupción de sus servicios. El objetivo, confesado posteriormente por la propia Clinton, era muy claro: “nosotros hicimos mucho por reforzar a los que protestaban sin mostrarnos. Y seguimos hablando con ellos y apoyando a la oposición”.

Menos de un año después, Irán es un país estable a pesar de que EE.UU. sigue “apoyando a la oposición”, asesinando científicos, y presionando por todas las vías posibles. Sin embargo, es en países aliados de Estados Unidos, como Túnez y Egipto, donde se dice que el uso de Internet ha jugado un papel importante en el surgimiento y desenlance de convulsiones políticas.

En Túnez, el dictador Ben Alí cayó estrepitosamente pero el pueblo sigue en las calles exigiendo un cambio real. En Egipto, el gobierno de Hosni Mubarak, al que EE.UU. ayuda con más de 1500 millones de dólares anualmente y  le suministra la tecnología para la  represión, ha suspendido totalmente los servicios de Internet en el país pero eso no ha podido detener las protestas. El bloguero egipcio, Hossam el-Hamalawy interrogado sobre el rol de Facebook y Twitter en la rebelión, ha dicho: “Internet sólo juega un papel en la difusión de la palabra y de las imágenes de lo que sucede en el terreno. No utilizamos Internet para organizarnos. Lo utilizamos para dar a conocer lo que estamos haciendo sobre el terreno con la esperanza de animar a otros para que participen en la acción.”. Su respuesta quizás ayude a explicar por qué la protesta, asida en la realidad, continúa por encima de las medidas de control de las comunicaciones  que empresas norteamericanas, como Narus o Verizon,  ayudan a implementar sin que el gobierno norteamericano lo impida.

El pasado noviembre, Alec Ross, director para la innovación del Departamento de Estado, hablaba  en un evento en Chile – como iniciativa de la Hillary Clinton Civil Society 2.0– de las “sociedades cerradas” para las que, según él,  Internet es una amenaza, pero no mencionó a Túnez ni a Egipto. En su intervención Ross, intentando seducir a quienes lo escuchaban, llegó a decir que Internet es “el Ché Guevara del siglo XXI”, provocando indignación en parte del auditorio que se cuestionó la moral del sistema que asesinó al Ché para invocarlo.

En algunas de las imágenes procedentes de Túnez he visto el rostro del héroe argentino-cubano, enarbolado por quienes se enfrentan a una policía armada y financiada por Estados Unidos. No sé si Ross habrá leído al Ché para saber que no es Internet si no la rebelión frente a la injusticia la que encarna sus ideas. Y mientras esa esté en el mundo real, no importa lo que hagan quienes pagan a Ross por evitarlo en el terreno virtual, lo decisivo son los seres humanos y su acción “sobre el terreno”.

 

 

4 pensamientos en “De Irán a Egipto: usos y desusos de Internet “sobre el terreno”

  1. No hay nada nuevo debajo del sol en el dominio de los países poderosos,
    como en el caso de los Estados Unidos, la Unidad Europea y el Japón, países
    que siempre encontrarán un enemigo al frente, y si no lo tienen lo inventan.
    Recordemos que por años se opusieron a los países socialistas y dieron golpes y contragolpes las veces que fuera necesario, baste recordar como inpusieron a Suharto
    en Indonesia para derrocar a Sukarno al costo de vidas humanas calculadas
    en un millón.
    Los Estados Unidos se pasaron el tiempo alentando rebeliones en los
    países de Europa del Este, y fue más patente su intervención cuando
    subsidiaron al Sindicato Solidaridad y a Lech Walesa en Polonia contra
    el gobierno de Jaruzelsky; un heroe de la Segunda Guerra Mundial enfrentado
    por mercenarios bien organizados y con apoyo del Vaticano.
    Pero en ocasiones ocurre que después de la rebelión popular se organiza
    una verdadera revolución como ocurrió en Irán en 1979, o en Portugal en
    su momento con la Revolución de los Claveles, y entonces es demasiado
    tarde para un país como Estados Unidos de América que se siente el
    salvador de la humanidad.
    En el amanecer del siglo XXI han estallado las revueltas en Túnez y
    Egipto, amenazando ahora con extenderse, no importa si en el trasfondo
    subyace el integrismo (como ocurre en Egipto), donde los herederos de
    Hassan Albana reclaman una parte del poder que suponen les corresponde.
    Ya sucedió en Argelia cuando el Frente Islámico de Salvación (FIS) se
    opuso al presidente Chadli Benjedid en la década del 90, o los chiitas que
    dominaron la escena en Irán con el Immán Jomeneini a la cabeza.
    Hoy asistimos a las revueltas del hambre mezcladas con el ansia de
    libertad, sólo que el mundo unipolar tiene además el desafío de las nuevas
    tecnologías que nos ayudan a intercomunicarnos y cambiar impresiones
    e información.
    Los sucesos actuales del norte africano y oriente medio, de alguna manera
    son un aporte a la lucha de los pueblos por su liberación, donde organismos
    como el que ustedes representan juegan un papel muy importante.

  2. Lo mas temprano posible, el imperio dejará de ser el impulsor de los levantamientos para seguir gobernando con sus titeres, el pueblo dará la estocada final, entonces las revoluciones serán del pueblo y para el pueblo explotado, que romperá las cadenas de la opresión imperialista.

  3. para un bobolucionario socialista no hay revolucion que valga si esta no es socialista, que cinicos!!!!!!!!!!!!!!!!!! la gente lucha por la libertad y para detener la opresion venga de la izquierda o de la derecha

    El que no conoce la verdad es simplemente un ignorante. Pero el que la conoce y la llama mentira, ¡ese es un criminal! Bertolt Brecht

  4. Aníbal:

    Qué bueno que cites a Brecht, porque me has hecho recordar este texto suyo sobre la relación entre la verdad, el capitalismo y el fascismo:

    “¿Cómo puede querer alguien decir la verdad sobre el fascismo, al que se opone, si no quiere decir nada en contra del capitalismo, que es lo que lo causa? ¿Cómo podrá hacerse practicable su verdad?”

    Bertolt Brecht, Cinco obstáculos para decir la verdad

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