Tragaluz


José Luis Fariñas
"Martí", de José Luis Fariñas, pincel y técnica mixta, 2002

"Martí", de José Luis Fariñas, pincel y técnica mixta, 2002

Con su poema “Tragaluz”, y la hermosísima imagen de José Martí que lo acompaña, el artista plástico y poeta José Luis Fariñas nos hace el honor de comenzar a contribuir con sus maravillosas creaciones a La pupila insomne. Un verdadero privilegio que compartimos con  todos los que nos visitan  en la web.

Tragaluz

                                                                                                 ¿qué danza de almas de hojas?
José Martí

Una docena de perdones me buscaron
pero llegaban tarde, al nacer el día,
una llovizna casi, el viso de un follaje perfecto;
volaban raspando contra mi suerte
el verde Belén de sus cabezas de libélula,
pero no alcanzaban el peso de mi sombra.
Venían con el tiempo justo para vaciar un buen trabajo,
vi el reflejo de sus tenazas sobre un muro
y se oyeron gritos de fe comiéndose un cerrojo
pero se tardaban un mundo,
con tres jardines de por medio;
y aunque trampearon con sus ratas de pascua
el farol de mi ventana
se les perdía mi nata y mi madeja
como fresca nada puliendo el agua subterránea.

Era una docena y venían por mi culpa,
los enumeraba tres y cuatro veces
con mi hambre de paz,
con temor de no saber donarles mi cabeza;
pero revoloteaban quemándose a paso forzado,
cuatro…nueve, diez …doce,
y volvian a enfocarme con sus dientes de azogue
entre la resurrección y el olvido,
haciendo girar ya sus cortafríos a punto de fuego.

Poco antes de tramar la retirada
hicieron caer sus flores blancas
y una docena de semillas de lentisco
en el fango doce veces oscuro de mi puerta;
era una trampa desesperada
y mucho más que un ultimo aviso,
pero elegí esperar.

Hoy confieso que tal vez no fuera tanta la deshora,
que los doce perdones llegaron puntuales con el sol,
que es difícil deshacerse de la propia herrumbre
y que suavemente me dolió salvarme de la luz:
fue una opresión casi dulce en el dorso de las manos
lo que me dejaron en señal de desencuentro;
entonces, como si sangrara, corrí a la sombra
y me oculte como Pilatos en el guardalobos de su hora
para mojarme en el horror y la gracia sin nombre
de un poco de agua fresca.

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