La legitimidad, ese oscuro objeto del deseo


Iroel Sánchez

Trinidad Jiménez, durante el encuentro con el presidente del Consejo Nacional de Transición, Mustafa Abdeljalil (izqda.) y su intérprete, en la sede del organismo en Benghazi. Foto: EFE

La canciller española, Trinidad Jiménez, ha afirmado desde la ciudad libia de Benghazi que los “rebeldes”, que con el apoyo de la OTAN se enfrentan al gobierno de Muammar al Gaddafi, son “los únicos representantes legítimos del pueblo libio”. La ministra -que se ha reunido con integrantes del llamado Consejo Nacional de Transición- ha afirmado: “Lo que quiere el Gobierno español es la misma cosa que quiere el pueblo libio, es decir, democracia y libertad, y ese es el motivo por el cual España concederá asistencia al Consejo Nacional”.

Casi simultáneamente con la presencia de la canciller ibérica en territorio libio, en España, varias encuestas han revelado un respaldo mayoritario al Movimiento 15-M, que desde el pasado 15 de mayo ha salido a las calles con marchas, acampadas y asambleas, demandando “Democracia real Ya”. Tres estudios por separado –de las entidades Simple Lógica, Cocktail Análisis y Metroscopia– evidencian que las demandas de los indignados tienen la simpatía del 66% al 75% de los españoles, según la encuestadora, y que este apoyo es significativamente mayor entre los más jóvenes.

Con esos datos, se pudiera concluir con suficiente exactitud que los indignados son “legítimos representantes” del pueblo español. No hay encuestas similares en Libia, que permitan conocer el apoyo de que gozan los “rebeldes” entre la población, sin embargo, la permanencia de la mayor parte del territorio en manos de fuerzas leales al gobierno -a pesar de los bombardeos de la OTAN- indica que no son pocos quienes se les oponen. Extraña actitud la de los políticos españoles, que se niegan a atender –excepto con la policía– las demandas de “democracia y libertad” de una gran parte de sus ciudadanos y, sin embargo, van a proclamarlas a Libia con el coro de las bombas como telón de fondo.

Algunos pudieran calificar de incoherente el comportamiento de la señora Jiménez. Como la protagonista del filme “Ese oscuro objeto del deseo”, de su compatriota Luis Buñuel, Trinidad Jiménez pareciera tener dos personalidades. Al menos, su actitud difiere bastante de la que ella misma adoptó el pasado noviembre, cuando se negó a condenar los asesinatos y torturas cometidos por Marruecos contra el pueblo saharaui.

Pero todo tiene explicación. Quizás la clave esté en lo que afirmó en aquella ocasión el ministro saharaui de cooperación, Hach Ahmed: “Para la Sra. Trinidad Jiménez, ambas reivindicaciones, las del expansionismo marroquí y las del sacrificado y mil veces atropellado pueblo saharaui, son igual de ‘legitimas’. Parece que para ella, el argumento de la fuerza bruta es una respetable fuente de legitimidad” (Publicado en CubAhora)

Artículos relacionados:

3 pensamientos en “La legitimidad, ese oscuro objeto del deseo

  1. El viejo y conocido truco de manipular el lenguaje: jugar al doble sentido…. tergiversar las palabrasde acuerdo al lugar, modo y tiempo. En Libia “rebeldes”= buenos, patriotas, mártires. En España “indigandos”= Malos, apátridas, desadaptados. Terroristas !
    Quisiera preguntarle a la canciller española, Trinidad Jiménez ¿ Cuándo cambió el significado de estas palabras en el diccionario de la Real Academia de la Lengua? Si los “rebeldes” en Libia “son los legítimos representantes del pueblo…” , entonces, los Indignados “son los legítimos representantes del pueblo español”. ¿ Le suena….canciller?

  2. IMPOSIBILIDAD DE UNA CARTA A LA MINISTRA DE EXTERIORES
    Esto es una imposibilidad metafísica. Para enviar una carta, aunque sea dentro de una botella, debes albergar la mínima esperanza de que un intelecto podrá descifrar el mensaje en algun momento. Despues de escuchar a la ministra afirmando que estaban buscando fórmulas legales para darle el dinero de Libia a los rebeldes comprobé la ausencia de una mente a la que dirigirse y abandoné toda esperanza.

    También comprendí con un fogonazo que los poderosos buscan este tipo de representantes para hacer inviables las soluciones políticas a los conflictos, emboscándose de este modo en la guerra como coartada lobuna a la tontería sonriente. Nada de ingeniería financiera, nada de trampas fiscales…directamente la demostración de un afán de apropiación indebida parapetado en la pretensión imposible de buscarle visos de legalidad al acto, con el supuesto atenuante que se trata de robarle a los pobres para dárselo a los ladrones.

    Confesar en suma la intención de que quieren apoderarse de lo que no es suyo, pero desde una honradez protocolaria del derecho como cuerpo muerto pero al que se debe de invocar, que para algo somos demócratas.

    ¿Esta mujer no percibe que con estas declaraciones nos evidencia que su concepción del derecho internacional no es sino la de un montaje lleno de recorridos alternativos donde de manera inexorable llegan los poderosos a donde quieren llegar?. Unas veces forzando la legalidad, otras soslayándola y cuando es nesario, obviándola.

    Y sabemos que es así, que el único derecho universal es el de propiedad; mejor dicho, el de apropiación inapropiada o derecho torcido. Pero esta mujer pertenece al mundo diplomático, desconozco con qué méritos, pero alguien debería de decirle que este secreto a voces es el mejor guardado de las democracias dependientes de las grandes corporaciones. No se puede ir por ahí proclamando la evidencia o en el mejor de los casos, despejando dudas.

    Y si este contenido no es de recibo, lo peor fue el timbre y el tono. Afirmar lo que se dijo pero hacerlo de un modo de manifiesta incredulidad en lo que se decía, con formas y contenidos patéticos y grotescos; evidenciando la desazón de cuando se es consciente de la falta de razones y argumentos, escucharla en ese tono infantil de cuando nos descubrían de pequeños en la mentira …es la indigencia moral e intelectual en grado superlativo.

    Cuerpos diplomáticos de aquelarre en torno al expolio de Libia: La representación máxima no ya de España sino del mundo en estos días aciagos del miedo, el silencio y la estupidez. A ese combinado se le llamó fascismo, ¿cómo quieren llamarle ahora los dormidos?.

    Juan

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .