Estados Unidos, la llamada “Seguridad Nacional” y sus violaciones al Derecho Internacional


Néstor García Iturbe

Estados Unidos ha tratado de presentarse ante el mundo como un gendarme mundial con  la autoridad para determinar qué países deben condenarse por distintas violaciones del Derecho Internacional, que ellos presentan como Derechos Humanos, a lo que también dan una interpretación característica y tendenciosa, propia del doble rasero con que actúan en estos asuntos.

Lo usual en el lenguaje estadounidense es plantear que sus acciones van encaminadas a preservar la llamada “Seguridad Nacional” con lo cual se lograría la paz y estabilidad en el sistema de naciones que forman el mundo en que vivimos, sin embargo no podemos olvidar que el término “Seguridad Nacional” encierra un concepto clasista y cada país lo define acorde a sus propios criterios, independientemente de lo que internacionalmente se ha establecido en relación con el mismo.

El informe final del Proyecto sobre Seguridad Nacional de la Universidad de Princeton, expone el criterio de un extenso grupo de funcionarios del gobierno, hombres de negocio, académicos y expertos, sobre la forma en que se debe conducir la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos en el Siglo XXI. Para la realización de esta investigación se organizó un grupo bipartidista que trabajo durante tres años bajo la dirección de George Shultz y Anthony Lake. El informe se publicó en septiembre del 2006.

En el cuerpo del informe se destaca la importancia que se le ha concedido a la seguridad interna después de los sucesos del 11 de septiembre, sin embargo quedan bien claros cuales deben ser los objetivos de la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos y los criterios en que debe fundamentarse la misma para que sea efectiva.

Objetivos: El objetivo básico de la estrategia de Estados Unidos debe ser el proteger a la población norteamericana y al modo de vida americano. Estos objetivos deben estar fundamentados en tres propósitos específicos.

1) un país seguro, incluyendo la protección contra ataques a nuestra gente e infraestructura y también contra epidemias fatales.

2) una saludable economía global, lo cual es esencial para nuestra propia prosperidad y seguridad.

3) un ambiente internacional benigno, basado en la cooperación en seguridad entre las naciones y la diseminación de la libertad y la democracia.

Criterios: Para alcanzar estas metas en el siglo XXI la estrategia de Estados Unidos debe fundamentarse en seis criterios básicos.

1) Multidimensional. Operando como una cuchilla del ejército Suizo, capaz de utilizar de forma inmediata distintas herramientas en situaciones distintas.

2)Integradora. Fusionando la acción violenta (el poder de la coerción) con la acción no violenta (el poder de atraer).

3) Fundamentado en el interés más que en el miedo. Construyendo bases de cooperación de interés mutuo con otras naciones en vez de insistir en que bajo amenaza acepten nuestra participación.

4) Fundamentado en la esperanza más que en el temor. Ofreciendo una visión positiva del mundo y utilizando nuestro poder para incrementar dicha visión en cooperación con otras naciones.

5) Conformada de adentro hacia fuera. Fortaleciendo la capacidad domestica, integridad y respeto de otros gobiernos como base de orden internacional y capacidad de acción.

6) Adaptada a la era de la información. Permitiéndonos ser rápidos y flexibles en un mundo en que la información se mueve rápidamente y los actores responden de forma instantánea. Pequeñas unidades especializadas se forman por un tiempo limitado con propósitos muy concretos, ya sea para llegar a un acuerdo, reestructurar una empresa, o planear y ejecutar un ataque terrorista.

Como puede observarse en la definición antes expuesta, dos sucesos de importancia mundial modificaron conceptos que se habían utilizado en la formulación de la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. La desaparición del Campo Socialista convirtió en obsoletos la contención, la disuasión y otros más relacionados con la Guerra Fría. Los sucesos del 11 de septiembre del 2001 permitieron oficializar y utilizar descarnadamente principios que se habían estado utilizando solapadamente en la ejecución de dicha estrategia.

Concepto de Seguridad Nacional

De acuerdo con la actuación histórica desarrollada por Estados Unidos en función de lo que ellos denominan su Seguridad Nacional, este concepto pudiera definirse de la forma siguiente:

La Seguridad Nacional de Estados Unidos se fundamenta en la defensa total, tanto en el país como en el exterior, de los intereses económicos y políticos de la clase dominante. Esto implica el mantenimiento de su presencia en distintas zonas de influencia, con el fin de garantizar el suministro de materias primas además de la exportación de servicios y productos terminados. Cada vez que sea necesario y esto no pueda garantizarse por medios diplomáticos o acciones de inteligencia, lo harán interviniendo militarmente. Con ese fin, las fuerzas armadas norteamericanas deberán mantener una alta preparación, entrenamiento, equipamiento y bases de operaciones en distintos países. Estas fuerzas se sumarán a los mecanismos de dominación económica y política desarrollados por la nación.

Lo que se ha proclamado como Seguridad de la Patria se fundamenta en principios que garanticen el control total, la represión y la neutralización de ciudadanos norteamericanos o residentes en Estados Unidos, que puedan promover la disidencia con el fin de promover cambios en el régimen social implantado. El objetivo del Sistema de Seguridad Nacional de Estados Unidos es garantizar que el modo de vida norteamericano y la “democracia representativa” se expandan por todos los países del mundo y perdure dentro de Estados Unidos.

Los elementos fundamentales de la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos pueden identificarse con los mecanismos de dominio económico y político mediante los que se defienden los intereses norteamericanos en el exterior, el sistema de vida norteamericano y lo que ellos denominan la democracia representativa. Para garantizar esto, Estados Unidos utiliza todos los medios represivos necesarios que garanticen el poder sojuzgar a otros países, ya sea política o militarmente.

Como resultado de la aplicación de dicha estrategia, se cometen infinidad de violaciones al Derecho Internacional, al Derecho Internacional Humanitario y las leyes y Constitución de los países donde llevan a cabo sus aventuras militares.

Recuento de algunas Acciones estadounidenses violatorias del Derecho Internacional.

Pudiéramos hacer un breve recuento de las acciones realizadas por Estados Unidos en distintos países y la destrucción y muerte que las mismas han causado, principalmente a la población civil, lo cual con desfachatez han calificado de “daños colaterales”.

Las guerras de Irak y Afganistán, dirigidas por EEUU, han causado numerosas víctimas entre los civiles. Según un informe dado a conocer el 22 de octubre de 2010 por la página web Wikileaks, entre marzo de 2003 y hasta finales de 2009 se registraron un total de 285.000 víctimas en Irak. De estos al menos 109.000 personas murieron como consecuencia de la guerra, un 63 por ciento de los cuales eran civiles (The World Journal, 23 de octubre de 2010, página A2).

En un ataque perpetrado en la ciudad iraquí de Bagdad en julio de 2007, un helicóptero estadounidense disparó y mató a 12 personas, entre las que se encontraba un fotógrafo de la agencia Reuters y su chófer (The New York Times, 5 de abril de 2010).

El 20 de febrero de 2011, una operación militar de EEUU realizada en el noreste de Afganistán dejó 65 muertos inocentes, incluidos 22 mujeres y más de 30 niños, lo que supone el caso más severo de víctimas civiles registrado.

De acuerdo con un informe del periódico The Washington Post publicado el 15 de octubre de 2010, el Ministerio de Derechos Humanos de Irak informó en 2009 de que 85.694 ciudadanos iraquíes fueron matados entre enero de 2004 y el 31 de octubre de 2008. Asimismo, la organización Iraq Body Count, con sede en Gran Bretaña, reveló que un total de 122.000 civiles perecieron de manera violenta desde la invasión estadounidense de Irak (The Newsday, 24 de octubre de 2010).

Las operaciones militares de EEUU en Afganistán y otras regiones del mundo han dejado numerosas víctimas entre la población local. Según un informe del San Francisco Chronicle, divulgado el 3 de marzo de 2010, tropas de la Organización del Tratado del Atlántico del Norte (OTAN), dirigidas por EEUU, en el año 2009 causaron la muerte o hirieron a 535 civiles afganos, cifra que representa un incremento del 43 por ciento comparada con la del 2008.

La utilización en la guerra de Afganistán por parte de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), de aviones teledirigidos artillados, los llamados “drones”, ha incrementado la cantidad de civiles muertos. Cuando los operadores del “drone” localizan un grupo de personas que considera “sospechosos” sencillamente disparan sus cohetes y matan a sus integrantes.

Esta es una seria violación de la normas del derecho, pues nadie puede ser ejecutado simplemente por ser “sospechoso”, sin haberse probado su culpabilidad ante el juez correspondiente. No estamos hablando de combatientes, estamos hablando de civiles que son fácilmente identificables por las cámaras de televisión con que cuentan dichos equipos.

Para poder continuar esos asesinatos y no tener que hacer frente en el futuro a los mismos, el presidente Barack Obama firmó una amnistía con carácter retroactivo para todos aquellos que han estado asesinando “sospechosos” utilizando los “drones”

Desde junio de 2009, bombardeos del ejército estadounidense dejaron por lo menos 35 civiles “sospechosos “afganos muertos. El 8 de enero de 2010, el lanzamiento de misiles en la región noroccidental de Pakistán provocó la muerte de cuatro personas “sospechosas” e hirió a otras tres (The San Francisco Chronicle, 9 de enero de 2010). Durante una operación especial de EEUU en Afganistán el 12 de febrero de ese mismo año fallecieron por disparos cinco civiles inocentes, que resultaron “sospechosos”, dos de los cuales eran mujeres embarazadas (The New York Times, 5 de abril de 2010, página A4). El 12 de abril, tropas estadounidenses rastrearon un autobús de pasajeros, causando la muerte de cinco civiles e hiriendo a otros 18, todos ellos “sospechosos ” (The New York Times, 13 de abril de 2010, páginas A1 y A3).

El diario The Washington Post informó el 18 de septiembre de 2010 que desde enero de ese año, un “escuadrón de la muerte” formado por cinco soldados de la 5ª brigada de combate de asalto de la 2ª división de la infantería de las fuerzas armadas estadounidenses cometió por lo menos tres homicidios, en los cuales las víctimas fueron elegidas al azar entre civiles afganos y descuartizadas, para luego atesorar los huesos humanos (The Washington Post, 18 de septiembre de 2010).

Ninguno de estos asesinatos ha sido adecuadamente juzgado ni los que perpetuaron los mismos condenados de acuerdo con las leyes de Afganistán y lo que la humanidad razonablemente reclama en estos casos.

Como consecuencia de la llamada Guerra contra el Terrorismo las misiones antiterroristas de EEUU se han visto involucradas en graves escándalos de abusos a prisioneros, todos los cuales violan las normas del derecho internacional.

Durante su “guerra contra el terrorismo”, EEUU mantuvo a individuos en detención indefinida sin cargos o juicios, la mayoría de ellos en la cárcel que construyeron en la Base Naval de Guantánamo, de acuerdo con un informe-estudio conjunto presentado al Consejo para los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en mayo de 2010.

El documento fue elaborado por el Relator Especial de la ONU sobre la promoción y la protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales en la lucha contra el terrorismo, el Relator Especial de la ONU sobre la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes y el Grupo de Trabajo de la ONU sobre la Detención Arbitraria. El documento dice que EEUU estableció centros de detención en la bahía de Guantánamo y otros lugares del mundo, donde mantenía a presos de manera secreta.

La Agencia de Inteligencia Central (CIA), de Estados Unidos, habría creado estos centros para interrogar a los denominados “presos de valor elevado”. Según el informe, el viceministro adjunto principal de Justicia de Estados Unidos, Stephen G. Bradbury, expuso que la CIA aplicó varias “técnicas realzadas” de distintos niveles a 28 de sus 94 detenidos.

Estas incluyeron situaciones de estrés, cambios bruscos de la temperatura, privación del sueño así como la técnica conocida como de ahogamiento “waterboarding” (UN Doc. A/HRC/13/42).

Estados Unidos lleva a cabo detenciones fuera de sus fronteras bajo el pretexto de la “guerra contra el terror”. Según un informe publicado el 9 de diciembre de 2010 por Associated Press, algunos documentos difundidos en la página web de Wikileaks indican que varios agentes estuvieron implicados en 2003 en el secuestro de un ciudadano alemán al que confundieron con un terrorista. Los agentes le detuvieron en Macedonia y le mantuvieron retenido en secreto en una prisión de la CIA en Afganistán durante cinco meses. Sin embargo, un alto diplomático de la embajada de Estados Unidos en Berlín advirtió al gobierno alemán de que no emitiera órdenes internacionales de arresto contra los autores del secuestro.

Esta famosa Guerra contra el Terrorismo se caracteriza por el doble rasero con que se aplica, como si existieran terroristas buenos, aquellos que realizan actos de terrorismo contra los países enemigos de Estados Unidos y terroristas malos que son aquellos que realizan actos de terrorismo contra Estados Unidos y sus aliados.

Las mismas acciones que desarrollan Estados Unidos y la OTAN contra el pueblo de Libia, no pueden calificarse de otra forma que de terrorismo. Aquí tenemos un ejemplo de la tergiversación de leyes internacionales y como una resolución referente al espacio aéreo, adoptada por un organismo internacional con el propósito de proteger la población civil se viola diariamente y amprado en la misma se bombardea a la población civil.

El asesinato perpetrado contra Osama Bin Laden es una buena muestra de la falta de respeto a todo lo que tenga que ver con el Derecho por parte de Estados Unidos y sus autoridades, comenzando por el presidente, Premio Nobel de la Paz y Doctor en Ciencias Jurídicas, Barack Obama.

Obama ordenó personalmente “liquidar” a Osama Bin Laden, cuando lo justo hubiera sido llevarlo ante un juez para que este, acorde a las leyes vigentes, le impusiera la condena adecuada en función de los delitos que hubiera cometido, los cuales debían probarse además de darle al reo la posibilidad de defenderse. Hasta el mayor de los asesinos, si este fuera el caso, tiene derecho a un juicio justo.

Para asesinar a Bin Laden Obama ordenó llevar a cabo una operación que se desarrolló en suelo pakistaní, sin tener la autorización para hacerla ni consultar con el gobierno de dicho país sobre las acciones a realizar. Un caso típico de violación de la soberanía de un país, que por más mantiene relaciones diplomáticas con Estados Unidos y pudiera decirse que se encuentra entre sus mejores aliados de la región.

Principales violaciones de Estados Unidos a Convenios y Tratados Internacionales.

Formando parte de su política hegemónica, Estados Unidos además de violar hasta los más mínimos principios de los Derechos Humanos, también viola y se burla de toda una serie de Convenios y Tratados aceptados por todos los países en los Organismos Internacionales.

Dando muestra de su individualismo y que solamente actúa en función de sus propios intereses, en cuanto a los acuerdos tomados por la Asamblea General de las Naciones Unidas, deja de cumplir aquellos que no se ajustan a sus deseos, independientemente de que los demás países que forman la Comunidad Internacional de Naciones hayan votado casi por unanimidad a favor de ciertas y determinadas resoluciones.

Como un ejemplo de este modo de actuar podemos señalar el que invariablemente han aplicado en 19 años consecutivos con la resolución titulada “La necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, cuya más reciente versión, la número 19, fue aprobada por mayoría el 26 de octubre de 2010, en la 65ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Sólo dos países, incluyendo a Estados Unidos, votaron en contra de esta resolución. El bloqueo de ese país a Cuba está calificado como un acto de genocidio bajo el Artículo II de la Convención sobre la Prevención y el Castigo del Crimen del Genocidio, adoptada en 1948 lo cual representa otro incumplimiento a la mencionada Convención.

Podemos agregar, que entre un número sustancial de violaciones, de las que solamente citaremos algunas, Estados Unidos se niega a ratificar distintas convenciones internacionales que resultan de suma importancia en relación con los derechos humanos, tratando de esta manera de evadir sus obligaciones como miembro de la comunidad de naciones.

Hasta la fecha, EEUU no ha ratificado el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales ni la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de la Discriminación contra la Mujer. En 2006, la Asamblea General de la ONU adoptó la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, la cual ha sido hasta presente ratificada por un total de 96 países, entre los que no figura EEUU. Hasta la fecha, un total de 193 países se han adherido a la Convención sobre los Derechos del Niño pero EEUU se encuentra entre las pocas naciones que no la han ratificado.

Para colmo de la desfachatez, Estados Unidos anualmente elabora un informe por Países donde se abroga el derecho de juzgar sobre las Prácticas de los Derechos Humanos. Este informe, cuyo contenido se manipula acorde al criterio estadounidense y los parámetros que ellos establecen, por lo regular acusa y culpa a otros países por sus prácticas relacionadas con los derechos humanos, a la vez que ignora los de Estados Unidos y minimiza o deja de mencionar los de aquellos países que considera sus aliados.

La propia política guerrerista que constantemente desarrolla Estados Unidos implica la violación constante a las Convenciones y Tratados relacionados con el Derecho Internacional Humanitario.

Estas violaciones pudieran resumirse en la masacre a la población civil, la utilización de armamento de poder mucho mayor que el necesario para la lucha contra el enemigo, el ataque a hospitales, centros de enseñanza y otros que nada tienen que ver con la guerra, la destrucción y saqueo de las obras de arte y otras pertenecientes al patrimonio nacional de los países que atacan e invaden y otros.

En resumen, cuando se habla de violaciones a los Derechos Humanos, al Derecho Constitucional, al Derecho Internacional, al Derecho Internacional Humanitario, a la soberanía, integridad y territorio de otros pueblos, Estados Unidos siempre estará en el primer lugar de la lista.

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