Sobre la supuesta censura en Cuba


Carlos González Penalva

Hace unas semanas comenzó el traslado de los servidores de Nodo50 a Suecia (1), se mudaban físicamente los equipos, en furgoneta. El motivo, cuestiones legales y económicas, según informaban en su web. Lo llamativo no es que un “portal” de internet, que aloja a la mayoría de las páginas web de los movimientos sociales de España, se traslade por carretera a otro estado, sino que los nueve servidores (recomiendo visitar la página y ver el nombre de cada uno y su motivación) de Nodo50 no estén en el territorio donde se encuentran la mayoría de sus clientes. Motivos hay varios, el más contundente, la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y del Comercio Electrónico (LSSICE). Sin embargo no es una cuestión que pueda reducirse a lo legal. Lo que está en juego cuando hablamos de servicios de la sociedad de la información -y por extensión de las TIC- no son otra cosa que relaciones sociales de producción, de control de la información y de monopolio-manipulación de las telecomunicaciones a escala global –véase el “caso Murdoch”, dónde la lucha por BSkyB se convierte en un espectáculo freaky al estilo News of the World.

¿Y qué son los servicios de la sociedad de la información? Al margen de lo pomposo de la nomenclatura, cuando hablamos de la Inter-Net, no estamos hablando de “nubes”.  Hablamos de medios de producción y propiedad de los medios, de relaciones sociales de producción, mercancía-dinero-mercancía, empresarios/as, trabajadores y trabajadoras, de Sociedades Limitadas (S.L) y Sociedades Anónimas (S.A), etc.: En definitiva; de la economía política de la información, la comunicación y la cultura (2). Y es desde la economía política desde donde vamos a enfocar la “censura”; la propiedad de los medios de (producción-reproducción-circulación) comunicación, (la producción social) de la ideología dominante que legitima la manipulación mass mediática y el tráfico de información (la forma mercancía; material e inmaterial) que se comercializa. No vamos a profundizar en esta cuestión, sólo señalar, o recordar, dos obviedades:

  • a) La tecnología nunca es neutra, sino un instrumento para. Una tecnología concreta tiene un valor de uso, objetivo, y un valor de cambio “ficticio”.
  • b) Quién posee los medios de producción y distribución (empresas de telecomunicaciones en este caso) de los servicios controla, en gran medida, sus usos y sus potencialidades (3).

Isla es un concepto geofísico, no virtual.

Cuba, además de un “sistema” político y social, es una realidad física: una isla. Nos ahorraremos la definición de isla, pero concretamos; no es una cuestión filosófica, es geológica: La isla de Cuba es una extensión de tierra firme roIdeada completamente por una masa de agua. Además, Cuba se encuentra geográficamente en el Caribe, no en América latina o “en la costa este de EE.UU”. El hecho de tener a los EE.UU de vecino y ser una isla tiene cierta importancia para entender el desarrollo de internet en Cuba:

  • 1º) Para poder conectarse a una red, evidentemente, se necesita una red física, concreta, “un cable” y localizada en el espacio –dentro o fuera del planeta. La ideología del libre cambio, en el “caso cubano”, parece quedar suspendida; el embargo norteamericano impide al estado cubano esta opción (4).
  • 2º) Las conexiones a través de satélite son monopolio de un limitado grupo de empresas  y su coste es muy elevado (5). Para el estado cubano esta opción fue la única posibilidad durante años.

Así, con las dificultades señaladas, las conexiones a internet en Cuba han sido una constante fuente de “conflictos”: Por una parte, al tener que pagar por el acceso vía satélite, el estado cubano se veía obligado a limitar el acceso en función de los recursos económicos del país. Por otra, con un servicio muy precario, el gobierno cubano ha tenido que definir prioridades en el acceso (personal sanitario, personal científico-investigador, etc.), lo cual, la ideología dominante a re-interpretado, traducido, y extendido intencionalmente como “censura”(6).

Hasta 2008, las conexiones a internet en Cuba han sido un constante foco de presión empresarial, esa forma de diplomacia que ciertos lobbys practican desde Washington a Bruselas, pasando por Abu Dabi. ¿Qué cambio en 2008? Ese año el Gobierno de Venezuela y el Gobierno de Cuba firmaron un tratado para conectar por cable de fibra óptica ambos territorios desde La Guaira, lo que permite a Cuba (y por ende a Jamaica, Haití y Trinidad y Tobago, etc…) dotarse de la infraestructura necesaria para poder ofrecer una conexión amplía, con limitaciones técnicas, a internet (7). Este convenio no es un acontecimiento aislado, sino que responde a una política estratégica de ambos Gobiernos para garantizar su soberanía nacional frente a los múltiples intereses de la Administración norteamericana en la zona (8).

Pero el “caso cubano” no es una excepción. Cuando comenzó a extenderse el “fenómeno internet” cada estado tomo una serie de decisiones, la mayoría al margen de la ciudadanía, sobre cómo gestionar este “medio”. Un ejemplo, no un paradigma, en el año 2000 Cuba y el estado español compartían un ancho de banda similar (una velocidad y una capacidad de conectividad) de 65 megabytes para descarga y de 124 megabytes para subida. Diferencias: En Cuba el acceso era semi-gratuito, la “factura” la pagaba el estado cubano conectándose vía satélite -como cliente- y redistribuyendo la conexión a los usuarios institucionales. En el estado español, la conexión era a las “redes” privadas; el monopolio Telefónica, ya privatizado, distribuía la conexión a las “operadoras”. La capacidad  de la red era similar, limitando técnicamente el acceso (9), y el precio el de un servicio privado, al alcance de una minoría (¿no nos acordamos de los esfuerzos de la Administración para convencernos de la necesidad, a particulares y empresas, de estar “conectados”?) Ciertamente, no es hasta 2006 cuando la conexión a la red se estabiliza, en números absolutos, en el estado español. En Cuba, es verdad, en 2008 ¿Dos años de diferencia, siendo gratuito en Cuba, dan para el debate? ¡Es Cuba! Siempre hay debate.

Pero en Cuba peor, siempre. ¿Siempre?

La progresión de la “socialización” de esta nueva tecnología a nivel global puede parecer, a primera vista, una forma de establecer “rankings” de desarrollo: países “conectados” y países que están fuera de esta nueva hipermodernidad, la cuarta revolución industrial llegaron a definirla quienes vendían a sueldo esta tecnología en los medios de comunicación de masas “clásicos”, televisión, radio, prensa, etc. Hemos asistido a “campañas” obscenas sobre la necesidad de comprar este electrodoméstico (10).

 ¿Los intereses y motivaciones son diferentes en Cuba? Evidentemente, cuando un estado tiene una demanda social, la conexión a un servicio (es indiferente que sea internet o el transporte público) la forma en que se gestiona muestra y demuestra la ideología dominante, la hegemonía política en dicho territorio:

  • A) Modelo de capitalismo social europeo (aunque, a estas alturas, esta denominación le viene muy grande): Los medios de producción son propiedad del capital privado y el estado se limita a regular jurídicamente (LSSICE) y fácticamente el mercado (a veces y poco) de trabajo, producción y circulación de mercancías y servicios (esa es la clave de la negociación colectiva y no el despido) y los y las ciudadanas compran, si pueden (eso que repulsivamente denominan “poder adquisitivo”) los servicios y las mercancías ofertadas; el hardware a Dell, el software a Microsoft, la conexión a Telefónica y los “servicios” a Google, etc. -los últimos de la cadena, siempre son los más visibles y, por lo tanto, los más vulnerables a la crítica social y a los caprichos del ciclotímico Capital, como se vio en la burbuja punto.com (11).
  • B) Modelo de capitalismo neoliberal: Similar al anterior pero con escasa o nula recaudación impositiva y control gubernamental del proceso (12)
  • C) Modelo poscapitalista (“a lo cubano”): Regulación democrática del acceso a internet, gratuidad porcentual y selectiva del mismo (13)

Conclusión precipitada.

Si hubiese una potencial situación social, terminemos con un poco de política ficción (14), en la cual, los y las ciudadanas del estado español, tuviésemos que optar entre un precario acceso general y semi-gratuito a internet o el eficiente acceso actual (a una media de 50€/mes) particular y privado, posiblemente, el conflicto de la censura se extendería a nuestro territorio rápidamente (no hemos mencionado el recurrente “canon” ni la estrafalaria Ley Sinde por respeto a la inteligencia). La censura es siempre la excusa que utiliza el capital privado para apropiarse del capital social (15), bajo el capitalismo la exhibicionista libertad de expresión siempre será subalterna de la discreta libertad de empresa. Quienes fomentan, en nombre de la libertad de expresión, la libertad de empresa, proyectan un escenario de privatización del estado y su posterior venta a los, tristemente famosos, “mercados”. No nos estamos jugando la “libertad de expresión”, sino la “propiedad de los medios” y esa batalla tampoco se libra en internet, sino en la POLÍTICA. (Tomado de Un tábano llamado Penalva)

Notas:

(*) El error 503 se genera normalmente ante una sobrecarga del servidor.
(2) http://info.nodo50.org/Nodo50-se-muda-a-Suecia.html
(3) Esta definición no es nuestra, y la cogemos prestada de Compolíticas, el grupo que mejor y más claramente está analizando, en gran medida y a nuestro juicio, el desarrollo de la actual economía política de la comunicación.
(4) Recordemos cuando Cesar Alierta insinuaba que habría que cobrar “alquiler” a los buscadores, proveedores de contenidos y servicios por el uso de su soporte: de sus redes de cable. http://www.eitb.com/videos/noticias/tecnologia/detalle/349899/alierta-telefonica-advierte-buscadores-internet-tendran-pagar/.  Mientras terminamos de redactar este artículo vuelve a generarse el debate. Según cuenta Miguel A. Noceda, Información privilegiada, en EL PAÍS (24/7/2011. Negocios pp.9): “Las grandes operadoras buscan una solución conjunta para cobrar a Google y a otros proveedores de servicios y contenidos el uso de sus redes”.
(5) En el caso de Cuba, y de otras islas caribeñas, lo más sencillo hubiese sido conectarse a alguna de las existentes en EE.UU, por ejemplo AT&T., que es una de las mayores operadoras de telecomunicaciones del mundo y que “ofrece” sus infraestructuras a numerosos países de Américalatina.
(6) La española GMV y la norteamericana Integral Systems son las principales fabricantes de satélites de comunicaciones a nivel mundial y las telecos y la industria militar sus principales clientes
(7) Utilizando el recurso a la compensación ideológica, el esquema de naturalizar  la actuación política a favor de intereses privados como una necesidad del “interés general” (véase la reciente financiación de las entidades bancarias con fondos públicos), se sostiene una campaña de intoxicación sobre la censura en Cuba basada en una sencilla máxima: El estado impide el acceso de la ciudadanía a internet. Pero la pregunta es otra; ¿quién pagaría esa conexión, y quién la ofertaría? La respuesta, sencilla; la pagaría la ciudadanía (ya pueden hacerlo) y la ofertaría la empresa privada. ¿Y el beneficio? Para quienes pagan la campaña “por la libertad de internet en Cuba” y subvencionan a quienes, como Yoani Sánchez, twittean a la velocidad del rayo con sus más de 6.366 comentarios vía SMS a un dólar mensaje.
(8) La compañía británica Cable & Wireless Communications será la encargada de gestionar parte de la infraestructura.
(9) Antes de la firma del convenio Venezuela-Cuba, los cables submarinos, las redes físicas a través de las que se transmite, circulaban a 32 Km del malecón de La Habana y el embargo norteamericano, impedía a las y los ciudadanos cubanos conectarse a esa “red”. Tras la firma del convenio, la Oficina de Intereses Norteamericanos en Cuba ofreció al Gobierno cubano la posibilidad de “utilizar sus redes” -a eso lo llaman diplomacia en la Administración Obama.
(10) Las páginas que no se podían “cargar” en Cuba tampoco se podían cargar aquí, entre ellas la de Amnistía Internacional, página en cuestión que fue una excusa muy utilizada para hablar de censura gubernamental. Como era de esperar, esos mismos medios no han comentado la Protecting Cyberspace as a National Asset Act (Ley de Protección del Ciberespacio como Bien Nacional, PCNAA) que el Congreso norteamericano aprobará, sin conflictos, y que “regula” el acceso y los contenidos de internet en EE.UU. Más info: www.rebelion.org/noticia.php?id=128514
(11) ¿Alguien se imagina, aquí, una campaña institucional similar sobré la necesidad estratégica para el país del uso de la lavadora? En el estado español las campañas públicas para vender internet fueron de las más activas, agresivas e inútiles – en el aspecto ideológico. Basadas en el mito etnológico del “complejo español” de inferioridad respecto a (el resto) “Europa” (los mediáticos países de nuestro entorno) se mantuvo una propaganda de estadísticas comparativas, fundamentalmente financiada por las operadoras de cable (Telefónica) pero también orientada por intereses políticos con un único objetivo, vender un nuevo servicio/producto; el equipo, la instalación y la conexión a una especie de “pantalla total” que sirve para todo -y para nada. El storytelling era, como siempre, simple:1º) El mundo está cambiando, o te adaptas o mueres, 2º) La supervivencia de “tú negocio” (dirigido a autónomos/as y PYMES) está en Internet, 3º) Sólo se encuentra trabajo (por cuenta ajena, asalariado) si estas conectado (el correo electrónico de masas) y eres localizable full time (conectado permanentemente a los publicistas), 4º) Participa en la red (interactivo, concepto vacío que se extendió de tal forma que hasta la televisión presumía de ser interactiva), crea tú propia red (redes sociales) “comunícate” donde y cuando quieras (hiperconectividad, internet en el teléfono móvil) 5º) Libérate de la oficina, trabaja desde casa (Teletrabajo, atomización absoluta de la fuerza de trabajo, ensayada en algunas Administraciones públicas e impuesta en numerosas empresas privadas, pero que finalmente lleva a la doble jornada, o jornada seven-eleven, 24horas) ¿Realmente alguien creía en la liberación del sujeto por la “maquina” dentro del capitalismo?
(12) El estado, a través de ciertas herramientas fiscales, recauda en varias fases del proceso de compra-venta-consumo y al mismo tiempo garantiza los derechos de “libre empresa” y los derechos de “los consumidores”. Por lo general se alcanza, pasado un tiempo:  Una “competencia perfecta” (pacto ilegal de precios y tarifas) entre aquellas marcas (grandes trust empresariales) que han conseguido consolidarse en el mercado (oligopolios clásicos) al saber posicionarse (deslocalización y externalización de la producción) abaratando costes (explotando a los y las trabajadoras fuera de la legislación laboral vigente) mejorando sus servicios comerciales (subcontratando o eliminando sus servicios postventa) con altas capacidades de innovación (plagiando, comprando o robando patentes –lo denominan espionaje industrial-) y ofreciendo una imagen de confianza (invirtiendo en publicidad, marketing y campañas de limpieza de imagen). En definitiva, una formula de dominio privado de las relaciones sociales de producción maquillada bajo el espejismo de la justicia distributiva y la ilusión de la democracia electoral-parlamentaria.
(13) Derivadas de ese modelo, dos perversiones: 1ª) Tarifas más competitivas para los y las usuarias, por la competencia agresiva entre proveedores, y “consumidores satisfechos” –la gran batalla de quienes coexisten en la burbuja ofimática/virtual, para las/os que la tarifa plana y la banda ancha son la respuesta tecnofilica a la decadencia del capitalismo- y 2ª) Desregulación absoluta de las relaciones laborales y, en consecuencia, explotación legal de la mano de obra –el paraíso de la CEOE y sus altavoces institucionales-.
(14) Consideración de la infraestructura tecnológica como un medio al servicio del general intellect y de la construcción social de un proyecto colectivo de comunicación, información y cultura socialmente productivo. Objetivamente, “más lento” y “menos personal”, pero también más autosuficiente y mejor redistribuido y menos sometido a la dominación de las multinacionales de las telecomunicaciones.
(15) Hubo un cierto movimiento de wi-fi público y gratuito que exploro esta cuestión y del que apenas han quedado unas cuantas señales colocadas por ayuntamientos en parques y plazas con el estrambótico texto “Zona Wi-fi”. Parece que resurgue, veremos. Más info. http://www.error500.net/articulo/wifi-gratis-los-ayuntamientos-por-fin-un-modelo-razonable

16 pensamientos en “Sobre la supuesta censura en Cuba

  1. Interesante y documentada exposición. Coincido en la hipocresía de las nociones de libertad que nos quiere imponer el mercado y el capitalismo, que son un disimulo de la dictadura del dinero. ¿Pero me podrías explicar qué le respondo a un ciudadano cubano, revolucionario además, que tenía necesidad de hacer una gestión por internet y tuvo que depender de un tío que abondonó el país como preso político para poder tener derecho a utilizar los servicios de internet en un hotel, porque tenemos medidas discriminatorias que impiden utilizar ese costoso servicio a quienes viven en la Isla, y solo tienen acceso los extranjeros y cubanos residentes en el exterior?

  2. No se ajusta a la verdad afirmar que en Cuba tenemos medidas discriminatorias en el acceso a Internet. El gobierno cubano ha dispuesto hacer un uso social de los pocos recursos de red e infraestructura de que dispone. Por esta vía acceden más de 100 mil médicos, enfermeras y personal de la salud, más de mil periodistas, miles de artistas, intelectuales, maestros, estudiantes, científicos, deportistas y otros, que reciben el servicio gratis o pagando muy barato en moneda nacional.

    La mayor red cubana, Infomed, con más de 100 mil usuarios, tiene solo 16 Megabit en el canal de Internet y los Joven Club, con más de 600 instalaciones en todo el territorio nacional, 6 Megabit.
    Me pregunto qué otra forma existe de organizar el acceso a estos servicios que no sea priorizando al que lo necesite por la función social que realice. De otra manera accederían sólo las personas que tienen dinero como en el capitalismo.
    Si en el año 2000 Cuba tenía 65 megabytes para descarga y 124 megabytes para subida, hoy cuenta con solo 413 megabytes de entrada y 229 megabytes de salida, por cierto, que tiene que pagar a razón de 2 mil dólares mensuales el megabit y el proveedor tiene que solicitar una licencia al Departamento del Tesoro de EE. UU.
    Coincido con las autoridades cubanas de este sector en que se debe potenciar el acceso a la red desde puntos de acceso colectivo y cuando se creen las condiciones tecnológicas ofertar el servicio desde las viviendas.
    Hoy los cubanos acceden desde los hoteles, Correos, Joven Club, Universidades y otras instituciones como hemos dicho.
    En los hoteles usted puede acceder ya sea financiado por un tío, otro familiar o como resultado de su trabajo. Me pregunto cómo puede haber discriminación si Cuba se situó en el cuarto lugar entre todos los países en habilidades en el uso de las TIC, según el informe de la UIT del 2010. Sinceramente, no creo que exista tal discriminación en el acceso a Internet en nuestro país.

  3. Acabo de ver el comentario ahora. La respuesta de Amado Miguel es ajustada. Sin querer pecar de pretencioso, en mi experiencia en Cuba con la conexión a internet no existen “medidas discriminatorias en el acceso a Internet”, si bien si dificultades para “servir” Internet a la capa mayoritaria de la población.

    Lo que estaba queriendo decir – entre otras cosas – de forma resumida es que Internet o “red virtual” no es una cosa etérea o que flota. Cuando hablamos de las conexiones informáticas estamos hablando de realidades materiales y corpóreas (de ahí el ejemplo de Nodo50) sujetas a regímenes de propiedad y cuyo carácter legal es nacional e internacional. Por lo tanto, hay alguien (institución, colectivo de individuos, etc…) que “gestiona” la propiedad y alguien que “regula” el marco de acceso. La gestión y regulación de ese acceso a Internet no es una particularidad cubana, sino un hecho que se da allí y en cualquier otra nación. Se diferencian, sin embargo, en el cómo.

    Tenemos, por una parte, el modelo capitalista que sería estructurado – a vuela pluma – de la siguiente forma:

    a) Las propietarias del acceso que “gestionan” (las multinacionales de las comunicaciones como Vodafone, France Telecom, Telefónica, etc…)
    b) El ministerio pertinente… con participación de las empresas (que crean el marco legal para la distribución del acceso)
    c) El mercado (que regula el acceso). Esto es así en los modelos cuya legislación está basada en la propiedad privada (insisto en lo de privada pues en Cuba existe la “propiedad” y el reconocimiento a la propiedad individual y publica, pero no a la privada)

    Por otra, el caso cubano. La “propiedad” de la gestión del acceso y su regulación es el Estado y, en particular, si no me equivoco, el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medioambiente (CITMA). Por seguir el esquema anterior de forma rápida:

    a) El Estado gestiona el acceso (el parlamento/Asamblea Nacional del Poder Popular)
    b) El Estado (Parlamento/ANPP) regula, en virtud de su capacidad (económica, etc…) y de las prioridades sociales, productivas y estructurales: 1) El acceso público (centros laborales, académicos, de investigación, etc…) de las instituciones públicas dependientes del Estado. 2) El subarrendamiento del acceso a internet de embajadas y empresas extranjeras o mixtas (y aquí entran los hoteles… que son empresas mixtas, que tienen capital extranjero) y que financia el acceso indicado en el punto 1 ya que las instituciones dependientes del Estado pagan de forma subvencionada en MN. 3) El acceso para uso individual a internet.

    La cuestión es que el establecimiento de estas prioridades es fundamental en las circunstancias de Cuba (bloqueo) y no un mero capricho o medidas discriminatorias en el acceso a Internet. Como bien señalaba A. Miguel en su comentario el ancho de banda es limitado e insuficiente para las conexiones que ya existen en Cuba. Por hacer una analogía simple: por un lado están las autopistas (que pueden ser públicas, privadas o concertadas/mixtas) y los vehículos que transitan por ella entre ciudades (que pueden ser públicas e individuales). Bien, también hay carreteras comarcales y autopistas. La diferencia entre las primeras y las segundas estribaría entre el tiempo que se tarda en transitar y la cantidad de vehículos que pueden transitar por ellas a la vez. ¿Por qué pongo esta analogía? El Estado, en virtud de las prioridades establecidas por el parlamento (Asamblea Nacional de Poder Popular en el caso que nos atañe), tiene que gestionar y regular la cantidad de vehículos (el ordenador es el vehículo que nos permite transitar el canal hasta llegar a los datos) que pueden acceder a la vez a los datos que están en internet (en servidores ubicados físicamente en algún lugar y sometidos a legislaciones distintas de la cubana). Pero no porque Cuba diga, por capricho, “pueden acceder 1000 en lugar de 2000”, sino por la limitación real del ancho de banda. Es decir, con el ancho de banda de Cuba ya están transitando más conexiones de las que realmente soporta y es esta realidad la que obliga – además de que financiación pública exige que su beneficio repercuta en la totalidad de la población – al establecimiento de tales prioridades.

    Espero haber aclarado, en lo posible, la cuestión del primer comentario.

  4. Amado Miguel y Carlos Gonzalez: la respuesta que me dan no quita un ápice a la verdad de lo que yo estoy planteando como inquietud, que además, no lo digo aquí por gusto, sino que lo dije en el lugar y a la persona adecuada (concretamente el viceministro Boris Moreno, del MIC, quien reconoció por escrito la existencia de esta medida que limita el acceso de los cubanos residentes en el país al servicio en los hoteles, por una reclamación que recibimos en el periódico Trabajadores, cuya página de correspondencia está a mi cargo) No están hablando ni tratando de convencer ni a un teórico, ni a nadie ajeno a la Revolución, les aclaro. Podremos llamarle como quiera, pero la restricción ya es suficiente con el alto precio del servicio, lo cual se entiende por la limitación tecnológica, pero es INACEPTABLE que sea también además por el lugar donde uno nació y vive. Eso es discriminación, y no tiene otro nombre. Podremos tener dificultades o no para resolverlo, pero NO SE PUEDEN HACER SERVICIOS SELECTIVOS. Gracias.

  5. Excelente análisis el del compañero Penalva.

    Creo que Paquito se refiere a una situación ya modificada, hace meses que los cubanos sí pueden acceder a Internet en los hoteles. Y el origen, obviamente está en el costo que como dice Amado Miguel hay que pagar a 2000 dólares el megabit, no en pesos ni en CUC.

  6. No, Francis, no es una situación modificada: no hace un mes de mi conversación telefónica con el viceministro Moreno, quien me llamó a mi oficina, y luego me envío la respuesta al lector, a quien le sugerí que visitaran y dieran una explicación, o al menos una satisfacción.

  7. Por razones de mi trabajo visito frecuentemente los hoteles en todas las provincias del país, y puedo asegurarle a Paquito que las personas naturales cubanas pueden acceder a los servicios de Internet en todas las instalaciones hoteleras, como mismo reciben los demás servicios.

    Si una persona necesita de los servicios de Internet, además de los hoteles, tienen la opción de acudir a unidades de Correos si se trata de enviar y recibir algún correo electrónico a 1.50 CUC la hora. Si se trata de buscar alguna información puede acudir al Joven Club más cercano de su área de residencia y recibir el servicio de forma gratis en los sitios cubanos, que por cierto son miles. El instructor de esta institución lo puede ayudar a buscar la información en Internet si fuera necesario. ¿Dónde está la discriminación?.

    Además, como dije anteriormente, muchas personas acceden desde las redes sectoriales.

    Considero que es necesario incrementar los puntos de acceso colectivo y bajar los precios, cuando las condiciones lo permitan.

    Le recomiendo a Paquito contactar con el funcionario del Ministerio de la Informática y las Comunicaciones que refiere y esclarecer este asunto, porque es importante que nuestro pueblo esté bien informado y nuestros periodistas también. Lo invito también a que visite algún hotel y constate por sí mismo lo que opinamos en este comentario.

    Gracias.

  8. Amado, cuánta gente escribe al lado tuyo? Por qué hablas en plural?
    Me parece que Paquito cuando habla de discriminación se refiere a que solo los extranjeros Residentes Permanentes o los cubanos con Permiso de Residencia en el Exterior pueden contratar los servicios de Internet que ofrece ETECSA.

  9. Y? Lo más importante es que lo que gaste no lo recupera porque lo usa fundamentalmente para el acceso social

  10. ¿Y no podían en Cuba montar un proxy-cache para dentro de la red del pais para minimizar las peticiones a Internet y aligerar ese escaso ancho de banda?
    ¿No podía el gobierno de Cuba ser en un Mirror local de Wikipedia, por ejemplo?

    http://www.internautas.org/html/790.html

    Que no que no, que no cuela….

  11. Pingback: De la Internet en Cuba y otros demonios | La Patria Chica

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