La España que viene (I): La desconfianza de los mercados es la solidaridad de los pueblos


Ángeles Diez*

Mariano Rajoy (derecha) celebra victoria electoral

Hemos solicitado a varios intelectuales españoles su opinión sobre la situación de su país luego de las elecciones en que triunfó el Partido Popular, encabezado por Mariano Rajoy. Hoy publicamos el primero de esos textos.

Tras las elecciones pocas cosas significativas cambiarán en España. En el debate que mantuvieron el candidato socialista, Alfredo P. Rubalcaba y el candidato popular, M. Rajoy, éste último se negaba constantemente a responder a la pregunta sobre qué recortes iba a hacer, cual era la reforma laboral o cuál sería su política económica. En realidad, la pregunta de Rubalcaba era pura retórica electoral, todos sabían y saben en Europa y también en nuestro país cual va a ser la política económica de Rajoy de la misma forma que sabían cuál sería la política económica del PSOE en el caso, muy hipotético, de llegar a gobernar: aplicar el recién reformado artículo constitucional 135 que dice en su punto tres “Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta” . Es decir, la prioridad absoluta de cualquier nuevo gobierno es “obligar” a pagar la deuda pública a sus ciudadanos. Teniendo en cuenta que la deuda que hemos contraído es, esencialmente, el aval del Estado a la deuda privada de nuestro sistema financiero, no cabe duda de que la consigna es: desmantelamiento de todo el sistema público (educación, salud y gestión pública) Tarea que ya comenzó el PSOE en sus anteriores gobiernos y que continuarán los nuevos gestores del mandato europeo. En realidad, fue el Círculo de Empresarios quien presentó antes de las elecciones el programa electoral que los españoles íbamos a elegir en las urnas, independientemente de quien nos gobernara, se llamaba “Un programa de ajuste y crecimiento para la próxima legislatura”.

La decisión de quien gobernará España y con qué programa no se tomó el día 20 de noviembre en las urnas, se tomó en el Congreso de diputados el 27 de septiembre cuando el Congreso aprobó y el Rey sancionó la reforma del artículo 135.  Se trató de un golpe de Estado en toda regla, sin sangre, con nocturnidad y alevosía, dejando todo lo importante “atado y bien atado”.

La reforma constitucional implica asumir la “dictadura de los mercados”, esos seres ultraterrenales que siempre están nerviosos y desconfían de los Estados. En la reforma se obliga constitucionalmente a subordinar toda política social al pago de la deuda, al mismo tiempo que se establece un límite para el déficit y la deuda pública “que sólo podrán superarse en caso de catástrofes naturales, recesión económica o situaciones de emergencia extraordinaria que escapen al control del Estado y perjudiquen considerablemente la situación financiera o la sostenibilidad económica o social del Estado, apreciadas por la mayoría absoluta de los miembros del Congreso de los Diputados”. Es evidente que 5.000.000 millones de parados no son una catástrofe natural, que la salud y la educación pública no “perjudican considerablemente la situación financiera”, y que los 300 desahucios diarios de nuestro país no son una situación de emergencia extraordinaria.

Sin embargo, a pesar de este futuro político español tan bien atado y confiable gracias a una mayoría absoluta del PP que aleja toda duda sobre la debilidad del PSOE para aplicar la vara económica, los mercados, siguen sin confiar, la bolsa española no han dejado de caer y la calificación de la deuda sigue muy alta. ¿Qué es lo que genera tantas dudas si ha desaparecido la incertidumbre política?

Los españoles somos gente poco previsible. De ahí que continúe la incertidumbre de los mercados. No está tan claro que vayamos a resignarnos a un plan de ajuste que hará desaparecer nuestros derechos básicos, derechos que  fueron conquistados con sangre. A los mercados les preocupa los millones de votos perdidos por el PSOE, les preocupa las movilizaciones pacíficas que no han parado, el 15 M, las huelgas del sector educativo, las resistencias activas en la defensa de lo público. A Europa le preocupa que el PP no haya obtenido ni el 1% de votos más que en el 2008, que casi un millón de personas no hayan ido a votar, que más de 300.000 hayan votado nulo, que más de 300.000 hayan votado en blanco,  que más de un millón y medio hayan votado por partidos que no han obtenido representación en el congreso. Le preocupa a Europa que el PP consiguió sólo el 30% del voto del censo electoral, es decir, que de todos los españoles que podían votar el 70% no le votó.

Desconfían los mercados del sentido común de los españoles tan lejos de Europa y la economía, y tan cerca de la solidaridad y la rebelión. La desconfianza de los mercados es la esperanza de los pueblos.

*Ángeles Diez (Madrid, 1965) Doctora en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, donde ejerce como profesora titular. Miembro del AIRE Comunicación (Asociación de Educomunicadores).  Miembro del Consejo Editorial de la revista Pueblos. Autora de numerosas investigaciones en el campo de las Ciencias Sociales y la Comunicación. Ha publicado más de una decena de libros sobre esos temas. Escribe sistemáticamente en numerosas revistas académicas de Europa y en sitios alternativos en Internet.

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4 pensamientos en “La España que viene (I): La desconfianza de los mercados es la solidaridad de los pueblos

  1. el estado economico de espana en particular, ha sido la labor paciente y mediocre de un partido populista (PSOE) que no tiene la entereza de tomar las medidas que son necesarias para enderezar la economia y la estabilidad de espana. por mucho tiempo el partido socialista se ha dedicado a tomar ventaja del populismo espanol y lanzar sin medir consecuencias un grupo de leyes que lastran economicamente al pais y lo han llevado lentamente a la posicion en que se encuentra hoy donde incluso su pertenencia a la union europea se cuestiona (espana forma junto a portugal, grecia e italia un grupo de paises “no deseados” por su comportamiento economigo irresponsable y mediocre), entonces vienen los tiempos duros, los tiempos donde hay que tomar decisiones antipopulares donde hay que ajustarse los cinturones en pos de una mejora nacional, la sociedad llama entonces a un partido de derechas para que ponga al pais en rumbo nuevamente para cuando la riqueza vuelva a aflorar resurja como cigarra el PSOE a recoger los frutos duramente cosechados y regrese con sus politicas de despilfarro y socializacion de la nacion….. lo que ha ocurrido en espana es una llamada desesperada de toda la sociedad a recapitular el camino que se esta tomando, por ello ha perdido el PSOE de manera escandalosa y abismal….. esperemos vuelva espana a lucir su potencial humano y economico, ahora que esta lidereada por un partido que tiene los pies en la tierra y la mirada en el futuro….

  2. Me salto lo de Kalida y, cro. Iroel, seguro será peor con el PP. Tanto como hubiera sido con el Psoe si continuara. No es una cuestión de optimismo o pesimismo, porque de ninguno de los dos lados hay ni el menor asomo de sustraerse a los dictados de “los mercados”.
    En relación al artículo, dudo que los tales mercados duden por lo que relativamente está haciendo o pueda llegara hacer el pueblo español. Me parece que la duda está en otro sitio, y tal vez tiene que ver con la “Europa de las dos velocidades” que, de hecho, no pudieron sacar adelante en plenitud la dupla Merkozy.
    Porque -y reitero que es una duda-: ¿que tiene España? Quitemos el turismo, que cada día es de peor calidad. ¿Tiene petróleo? ¿Agua? ¿Potente minería? ¿sólida producción agropecuaria? ¿un rendimiento ictícola sobresaliente? ¿capital humano de proyección futura? Ajustar puede servir -y es dudoso- para “cuadrar” los números de un presupuesto -y eso sí que puede resultar difícil para PP o Psoe o aún ambos juntos-, pero de ningún modo para acumular capital productivo. Y si ésto no se dá, hasta financieramente pasará a ser de los estados europeos de “segunda velocidad”.
    No me parece que Cameron haya dicho “no” en la última cumbre solo porque no acepte el liderazgo de Merkel y Sarkozy. Habrá que ver.
    Veremos los siguientes artículos. Este tiene un buen comienzo, pero no me parece que por donde sale vayan los tiros. Y como suele suceder, de un no buen análisis de la realidad, suele salir una no buena política. Y medio me suena como que, ponièndose a la “izquierda” del Psoe, o cumpliendo lo que el Psoe no cumple, es posible algo.
    Chau

  3. ¿Supongo que todo esto es broma, no?
    Yo había interpretado que habíamos pasado de un partido neoliberal que ha regalado todo nuestro patrimonio a la gran banca especuladora, a otro partido neoliberal de corte más rancio que terminará de liquidar lo poco que nos queda y terminará de volvernos a la edad media.

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