Un libro que me está impactando profundamente


Javier Couso

Javier Couso

Hace unos días me regalaron un libro que me está impactando profundamente. No penséis que es de un pensador de izquierdas o de una escritora afín a las ideas liberadoras, al contrario, sale de las mismas filas del nuevo imperialismo.

La verdad es que es una gozada leerlo, está bien escrito, hila los pensamientos con facilidad y rezuma conocimiento por todos las costuras. Aún más, te hace dudar. Es una manzana envenenada igual a la de la bruja. Roja y apetitosa por fuera. Venenosa y letal por dentro.

Antes de desvelar autora, título y lo que trata, os puedo adelantar que es actual y aborda cuestiones medulares sobre la gestión de lo que han llamado el «soft power», es decir el poder blando. Poder que a través de la mundialización y la perdida de soberanía nacional, usa torticeramente las oenegés y el Derecho Internacional Humanitario como forma de convencer a las poblaciones en el empleo de la fuerza militar. Suena a Libia, como antes sonó a Yugoslavia.

El libro en cuestión lleva el título de «El poder y la fuerza» con el subtítulo de «La seguridad de la población civil en un mundo global». No digáis que no engaña. Suena atrayente, progresista e incluso diría humanista. Escrito en la más pura retorica de la neolengua orwelliana para tocarnos las emociones y que asumamos sus discursos bastardos. La manzana de Blancanieves de nuevo.

La cosa empieza a chirriar cuando se lee la biografía de la autora, Mary Kaldor: profesora y directora del Center for the Study of Global Governance en la London School of Economics and Political Science ¿Gobernanza? ¿De que me sonará a mí esa palabra? Cuestión aclarada cuando llegamos a saber que a petición del anterior jefe de la política exterior europea, Javier Solana, dirigió la elaboración de dos informes sobre política de seguridad europea. Nos encontramos pues ante un peso pesado de la intelligentzia mundialista, que habla sin cortapisas y a la que es necesaria leer para aclarar la niebla de estos tiempos confusos.

Kaldor se mueve con maestría en el ámbito de la polemología, permitiéndose el lujo de definir nuevos tipos de conflicto donde encajar bien sus teorías tramposas. Y digo tramposas, porque en ellas cae más de uno de los que componen esa amalgama progre, que acaba trabajando inconscientemente, al servicio de los intereses más agresivos del poder financiero y multinacional.

Lo primero, nos dice, es la necesidad de un «lenguaje nuevo», un relato que nos lleve a donde quiere, pues «la base de las ciencias sociales son los relatos» y de esa forma se va conformando la percepción que tenemos de las cosas, se va construyendo realidad. «Guerras nuevas», «sociedad civil global», «cosmopolismo», «seguridad humana», «consenso humanitario», «seguridad cívica»,… son los ladrillos con los que se construye la parte guerrera del edificio de la globalización, con el objetivo meridiano de atacar el concepto de Estado Nación.

Queda claro, y así lo manifiesta la autora, la dificultad de lograr explicar una intervención sobre un país soberano sin un motivo que lo convierta en «guerra justa», es decir, que sea acorde a las normas y disposiciones que conforman el Derecho Internacional y lo que es más importante para su viabilidad, aceptada por la población como moral y necesaria.

De ahí la necesidad de «un nuevo tipo de intervención basada en la imposición o la implementación de los derechos humanos» salida del punto de partida que fue la intervención en los Balcanes como puesta de largo de la intervención humanitaria, donde se definió la «postura política cosmopolista».

Palabras escritas con tanta claridad que su efecto es el de disipador de la niebla, para que quien quiera ver, pueda constatar como el uso interesado de las violaciones de los derechos humanos, supuestas o no, por parte de determinadas oenegés y su amplificación por los grandes emporios de la comunicación, crean las condiciones para una intervención militar de agresión, llamada ahora «intervención humanitaria», que evita los obstáculos de la soberanía nacional y las leyes internacionales, y le otorga legitimidad pública para hacerla justa.

Apliquemos lo leído al uso reciente de los derechos humanos sobre países díscolos al nuevo orden mundial como Cuba, Venezuela, Ecuador, Yugoslavia, Bolivia,… y tendremos una aproximación a la manera en la que se preparan las guerras o intervenciones de agresión y su camuflaje para que muchos bienintencionados se unan gustosos al aplauso de la barbarie. (Tomado de Hablando república)

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2 pensamientos en “Un libro que me está impactando profundamente

  1. CANARIAS SEMANAL.COM

    12-Diciembre-2011

    Y tú, todavía rey franquista, aún protegido como estás por la larga mano del dictador»

    «¿POR QUÉ TE CALLAS AHORA?» LE PREGUNTA UN CORONEL DEL EJÉRCITO AL REY

    Por Amadeo Martinez Inglés, coronel del ejército español

    Recordando la famosísima frase que le dirigiera el monarca español al Presidente venezolano Hugo Chávez, «¿Por qué no te callas?», el coronel del ejército español, Martinez Inglés, se la devuelve ahora al monarca en relación con el affair de presunta estafa multimillonaria protagonizada por su yerno Iñaki Urdangarin.

    Amadeo Martinez Inglés, coronel del Ejército español

    Sí, sí, regio suegro del atlético Urdanga; divino monarca enviado por el Espíritu Santo a este bendito país para velar por la democracia, la felicidad, la salud y el bienestar de sus sufridos ciudadanos; rey sin par que crees provenir del testículo derecho del emperador Carlomagno cuando en realidad lo haces de la pérfida bocamanga del genocida Franco.

    Sí, tú, último representante en España de la banda de borrachos, puteros, idiotas, descerebrados, cabrones, ninfómanas, vagos y maleantes que a lo largo de los siglos han conformado la foránea estirpe real borbónica culpable del atraso, la ignorancia, la degradación, la pobreza, el odio y la miseria generalizada de centenares de generaciones de españoles; presunto (estamos en un Estado de derecho aunque no lo parezca) malversador de fondos públicos para pagar francachelas sexuales; corrupto máximo en un país donde, desgraciadamente, la corrupción se mama desde la cuna; impune muñidor de una descomunal fortuna personal que nadie en este país sabe de donde ha salido; vil autogolpista castrense en aquél recordado 23-F que organizaste in extremis para salvaguardar tu detestable corona franquista; fratricida confeso (o presunto asesino) en tu juventud; reo de un delito de alta traición a la nación española al pactar en 1975 con el Departamento de Estado norteamericano, ostentando interinamente la Jefatura del Estado español por enfermedad del dictador Franco, la entrega vergonzante a Marruecos de la totalidad de la antigua provincia española del Sahara Occidental (territorio bajo administración española, según la ONU) en evitación egoísta de una guerra con ese país que hubiera puesto en peligro tu tambaleante corona; corresponsable, en consecuencia, del espantoso genocidio posterior (más de tres mil víctimas) cometido por el rey alauí, Hassan II, para dominar el inmenso territorio abandonado por España… tú que mandas callar a voz en grito a jefes de Estado extranjeros.

    ¿Por qué callas ahora? ¿Por qué no hablas, y cuanto antes, a los españoles? Primero ¡faltaría más! de las andanzas presuntamente delictivas (los jueces hablarán próximamente) de tu deportivo yerno, ese caradura integral que se ha valido de su matrimonio (con el, seguramente, también delictivo consenso de su gentil esposa) y de la impunidad casi absoluta de que ha gozado hasta ahora la llamada familia real española, para apropiarse de millones de euros del erario público. Con la gentil colaboración de políticos y altos cargos de las derrochadoras y detestables administraciones públicas de este país (central y autonómicas).

    Y en segundo lugar, supremo líder de la ya amortizada monarquía franquista del 18 de julio, y ya va siendo hora, háblanos de todas las irregularidades y presuntos delitos cometidos por tu regia persona, algunos de los cuales acabo de señalar y que este humilde mortal (o plebeyo, como quieras) ha denunciado repetidas veces en los últimos años ante las Cortes Españolas, única institución que puede entender de los mismos en base a la absoluta impunidad constitucional de la que gozas gracias a tu amado generalísimo, el tercer dictador más sanguinario de la historia europea después de Hitler y Stalin. Presuntos delitos de los que más tarde o más temprano tendrás que responder ante el pueblo español y que, no te quepa la menor duda, ocuparán algún día páginas y páginas en la triste historia de este país de la modélica transición y gaitas parecidas.

    Porque, amigo monarca, ya conoces los populares dichos: «A todo cerdo le llega su San Martín» y «El tiempo coloca a cada uno en su lugar». Y a ti, y a toda tu familia y parentela más o menos cercana de enchufados, vagos y maleantes de toda laya, parece ser que está a punto de llegaros esa suculenta y tradicional onomástica de ancestral raíz gastronómica a la vez que el justiciero «devenir temporal de la historia» os arrincona sádicamente contra vuestro propio latrocinio y contra vuestra y escandalosa corrupción; decidido a bajaros a todos a las negras profundidades del infierno político y social.

    El largo tiempo del vino (Vega Sicilia, naturalmente) y las rosas de palacios y lujosas residencias veraniegas (más de siete lustros), gastándoos a espuertas el escaso dinero de los amados y tontorrones súbditos, toca a su fin. Y todos, absolutamente todos los componentes de esa tu despreciable familia real, tendréis que comparecer algún día ante la justicia; unos, como el atlético y descerebrado deportista de elite que creyó que le había tocado la bonoloto cuando la infantita de marras le eligió como dulce esposo de su particular cuento de hadas, muy pronto, porque las pruebas son irrefutables y porque, aunque torpe y lenta, la bella diosa ciega celtibérica de la balanza de oro, no podrá esta vez mirar para otro lado y tendrá que castigar como se merece tanto derroche, tanto latrocinio y tanta vagancia familiar e institucional; otros, como las infantitas borbónicas casadas o separadas temporalmente de sus parejas, que se dejan querer cobrando espectaculares sueldos millonarios de grandes empresas españolas y multinacionales y que, con tribunales o sin ellos, pronto tendrán que renunciar a tanta bicoca; y tú, todavía rey franquista de todos los españoles, aún protegido como estás por la larga mano del dictador y por la nefasta herencia constitucional de unos cuantos pelotas de intramuros del régimen (padres de la patria, qué risa) que parieron una Carta Magna a tu medida haciéndote divino e inviolable… no te confíes demasiado que el horno no está para bollos y muy pronto pintarán bastos en las calles y avenidas de muchas ciudades españolas.

    ¡Deja ya de hacerte el muerto! ¡Deja ya de emplear medios del Estado (aviones militares y demás) para acudir a grandes premios de Fórmula I o torneos internacionales de tenis a la par que eludes con total desvergüenza las escasas y ridículas obligaciones de tu medieval cargo…y habla! Cuéntanos a los españoles si conocías o no las presuntamente delictivas andanzas de tu todavía yerno, el Urdanga ése, y por qué te hiciste el sueco si, como es de cajón, las conocías. Y, también, nos pones al corriente de a cuanto asciende a día de hoy tu amañada fortunita, de como se desarrollaron (sin entrar en detalles morbosos, desde luego) tus pícaras alegrías amatorias con cargo a los fondos reservados del Estado español, de como transcurrió el tortuoso día (23-F del 81) en el que salvaste a todos los españoles… y de todas las demás guarrerías personales y familiares cometidas en tu ya largo reinado. Así los españoles nos iremos enterando de todo ello sin tener que acudir a Internet y los jueces y los diputados electos del Partido Popular del hoy «muy asustado y mudo Rajoy» podrán ir tomando nota. Para cuando haga falta, naturalmente…

    (De Kaosenlared)

  2. roberto dante
    Lánús, argentina, 17 12 2011

    «No hay hechos, hay interpretaciones», F. Nietzsche.

    La experiencia de vida nos enseña que una cualidad humana –muy importante- es la contradicción. El lenguaje es básicamente contradictorio. Con el podemos aclarar pero también oscurecer. Buscar –a ciegas- la verdad y no poder distinguirla de la falsedad. Pero, en este caso, la acción ilumina a las palabras. ¿Por qué?
    Porque “no somos lo que decimos, somos lo que hacemos”.
    El neoliberalismo acciona a favor de los Grandes Medios Oligopólicos de Comunicación. Bien sabemos que estos Medios “dicen lo que dicen”, pero “NO hacen lo que dicen”. Usan “la palabra”. Es decir, la manipulan. Nos hablan de “libertades”, “de igualdades”, “de…de…”, mientras trabajan para los dueños del poder. ¿Los pueblos? Sufren… y se rebelan.

    El mal llamado “sentido común”, no es otra cosa que una construcción de pensamiento elaborada a partir de la manipulación de la información que conduce a creer en la existencia de una “objetividad” inexistente. Es prioritario trabajar sobre estos a priori inducidos por el establishment mediático. Tomo como ejemplo la durísima oposición neoliberal que enfrentamos en Argentina los que defendemos la nueva “Ley de Medios”. Pero, a pesar de los ataques, los pueblos resisten (accionan), como en África, Oriente Próximo y nuestra Indoamérica.

    Contra la desinformación con la que nos bombardean los grandes medios oligopólicos de comunicación que reproducen una única lectura «sobre la realidad», es un accionar revolucionario la creación de múltiples medios alternativos y sostener los ya existentes. A la palabra imperial hay que asfixiarla con infinitas palabras. En el equilibrio y en la convivencia de la multiplicidad cultural de los pueblos, encontraremos la herramienta para derrotar a la propaganda de los fundamentalismos económicos y religiosos. Pues, La Verdad, es sólo una lucha por imponer interpretaciones. Compartamos las nuestras para desarrollarnos críticamente y poder develar los sentidos que ocultan ciertas palabras manipuladas por el enemigo.

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