Una alegría humilde


 Álvaro Castillo Granada*

Monumento y mausoleo al Che en la ciudad de Santa Clara

Hoy entendí la diferencia entre “estímulos morales” y “estímulos materiales”, esa batalla que el Che dio. Lo he visto en películas en blanco y negro repartiendo diplomas a trabajadores destacados y consagrados. Y una flor, que ahora sé es un gladiolo. Esos héroes del trabajo que no pretendían otro honor que el deber cumplido. Y siempre vi en sus rostros, en el de cualquiera, una sonrisa, una alegría tal que es imposible de describir con palabras. Sólo es posible verla. Una alegría humilde, avergonzada.

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