Fariñas: “Tras la forma y el número, como puro cambio”


José Luis Fariñas

Fariñas, acuarela, fragmento, 2005

La esfera está a punto

Los trajes blancos comienzan a chamuscarse,
a murmurar el doble enigma que los define
tras la forma y el número, como puro cambio
hacia arquetipos siempre inconclusos.
Un poco más de horas y de fe y se habrán abierto,
como flores de cerezo, todas las claves.
No hay dónde ocultarse. Todo es intemperie.
Cualquier paso es un primer salto,
el nacimiento y el olor de las especias.

Nadie barrerá las hojas doradas a la entrada de los templos
ni en los valles oscilarán las noches del conjuro
de hierbas maceradas río abajo.
No existe ya el ángulo difícil
que trastrueca el paisaje súbito de la milenrama
y de las tres monedas en el hambre ritual
que acomoda en su justo eje el grano de trigo.

2 pensamientos en “Fariñas: “Tras la forma y el número, como puro cambio”

  1. Tratado de Kyoto

    Y el mundo se calentó
    con tanta emisión
    de contaminación.

    Los cuerdos se preguntaron,
    ¿cuál será la solución?
    El libre comercio devastador
    dijeron, es la perdición.

    Y con tanta presión,
    a los países se obligo
    a disminuir las emisión
    de su contaminación.

    Y un tratado se firmó,
    surgiendo así, en Kyoto, Japón,
    el acuerdo de reducir la emisión
    de tanto gas contaminador.

    Pero Estados Unidos dijo:
    no me importa,
    y el tratado no firmó,
    pues prefiere
    del mundo la extinción,
    antes que perder
    un dólar de su producción.

    Petróleo
    Dicen que es el oro negro,
    quizá por eso
    más se parece
    a la negra peste.

    Su explotación ha dejado
    muerte, humo negro,
    tóxico y maloliente.

    Lo extraen de las entrañas
    de la madre tierra
    y luego te lo venden
    en plásticos y diseles,
    gasolinas y únceles.

    Aquel país que lo posea
    está propenso
    a que Estados Unidos
    lo intervenga
    declarándole la guerra.

    Ya son muchas
    las muertes que esto cuesta

    ya sea por los humos venenosos,
    los derrames en las aguas
    o las balas y bombas
    en su nombre disparadas.

    http://www.profesionalespcm.org/_php/MuestraArticulo2.php?id=8297

  2. Soneto XVII

    No te amo como si fueras rosa de sal, topacio
    o flecha de claveles que propagan el fuego:
    te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
    secretamente, entre la sombra y el alma.
    Te amo como la planta que no florece y lleva
    dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
    y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
    el apretado aroma que ascendió de la tierra.
    Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
    te amo directamente sin problemas ni orgullo:
    así te amo porque no sé amar de otra manera,
    sino así de este modo en que no soy ni eres,
    tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
    tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.

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