Silvio: «Siento sano orgullo de mi sangre mestiza»


Silvio Rodríguez

AMERICA-LATINA1-430x247Todos los pronósticos dicen que el mundo no va a dejar de crecer. Y mientras más gente haya, más lejos quedarán las posibilidades de equidad y justicia.

Los países más grandes gastan, despilfarran y aceleran el fin de los recursos, pero los hábitos de consumo en la que están inmersos no les permite retractarse.

Han acostumbrado a la gente a la idea de que ser así es vivir en libertad, que vivir de otra forma es dejar de ser libre. Esa es la tasa insostenible que tiene en crisis a muchos países, de la que difícilmente saldrán con más justicia social.

Unos pocos países ricos, desde hace años desarrollan planes para adueñarse de todo lo útil que va quedando en el planeta. Hay libros, documentales, miles de testimonios que lo prueban. Lo estamos viviendo cada día. Se dice que en los próximos años las guerras serán por el agua, ya ni siquiera por petróleo.

Estos pocos países, armados de bombas y cañones, quieren decidir la suerte del planeta y, bajo su lógica egoísta, mucho pudiera ser sacrificado.

El mundo orwelliano es el que imponen los proyectos de dominación, basados en la fuerza.

¿Qué queda de la declaración de los derechos del hombre, ante eso?

¿Dónde están la libertad, la igualdad y la fraternidad de un mundo donde impera la ley del más fuerte?

Yo soy del sur. Por geografía y por trayectoria soy de la parte condenada. Pero no me resigno a la discriminación y al abuso. Y me niego a servir al poderoso para que me tome en cuenta. Allá los que lo hacen; cuestión de criterios.

Yo creo que gozo de tan buena Historia como cualquiera y siento sano orgullo de mi sangre mestiza, que cuando no puede crecer hacia afuera sabe crecer hacia adentro.

Y que lo que me deseen tengan.

[Tomado de Segunda Cita]

11 pensamientos en “Silvio: «Siento sano orgullo de mi sangre mestiza»

  1. Como nos tiene acostumbrado Silvio: es toda una declaración que fija posiciones en momentos que algunos le flaquea las rodillas y algo mas. Solo me que decirte que suscribo lo que dices soy una mas entre miles y quizás millones que también sienten y piensan cono tu.

  2. Creo ser tres o cuatro anos menor que Ud. Lo admiro por su talento artistico desde mis tiempos de estudiante de estudiante en la universidad, cuando lo escuche en vivo por primera vez en la called Calzada a raiz del secuestro de la embarcacion pesquera Alecrin, en un acto de protesta. Luego por su forma de pensar que la compared, asi como su humildad. Vivo en Miami, donde me radicalice mi forma de pensar y aprendi a amar y reconocer a mi Pais. Cuanto lamento vivir en esta ciudad, donde los medios de comunicacion convierten a casi todos en seres estupidos y enajenados. Muchas gracias por esas sabias declaraciones.

  3. «Yo soy del sur. Por geografía y por trayectoria soy de la parte condenada. Pero no me resigno a la discriminación y al abuso. Y me niego a servir al poderoso para que me tome en cuenta. Allá los que lo hacen; cuestión de criterios.»

    Yo me sumo.

  4. Sabia reflexión la de Silvio. La humanidad tuvo la oportunidad de garantizar una vida digna a todos los miembros de nuestra especie planificando los nacimientos en función del aprovechamiento sostenible de los recursos y asegurando los derechos fundamentales a los nasciturus. Pero nuestra revolución ontogenética se quedó a medio camino por culpa de la clase dominante de las sociedades complejas, que vio en la manipulación de las relaciones de reproducción (tan importantes como las relaciones de producción, de acuerdo con el materialismo cultural) el modo más satisfactorio de complacer su ambición. Mientras en las pequeñas sociedades primitivas se regulan los nacimientos a través de diferentes técnicas para evitar la sobreexplotación de los recursos y la guerra con otras comunidades, en las sociedades clasistas antiguas y modernas se viene estimulando la natalidad, lo que sin duda les ha otorgado enorme poder sobre otras comunidades reguladoras de los nacimientos, y, de modo especial, a la clase dominante en su ambición de poder y riqueza. De este modo, el control demográfico de nuestra especie pasó de los factores que inciden en la natalidad a los que inciden en la mortalidad, convirtiendo a los humanos en mercancía de usar y tirar.

    Hoy estamos acostumbrados a que los humanos mueran por millones de hambre, de enfermedades evitables, de explotación inmisericorde o de conflictos armados sin reparar en que esta cruel fatalidad tiene como único responsable la ambición de la clase dominante y que existe ( o al menos existía) una clara alternativa en la regulación de los nacimientos, el uso sostenible de los recursos, la paternidad responsable y la tutela pública de los derechos fundamentales. Y digo existía por que, desde el neoliberalismo para acá, como es propio de un sistema económico basado en el crimen organizado (sin la menor concesión al derecho a una vida digna), las grandes potencias están estimulando la natalidad (con la inagotable colaboración del fanatismo religioso), probablemente para que los ciudadanos aceptemos que los grandes problemas de redistribución de recursos ya no tienen una solución satisfactoria y que el darwinismo social es algo inevitable. Por otra parte, dejar en manos de los jinetes del Apocalipsis el control demográfico garantizará tanto el incremento de la presión sobre los recursos que necesita el capitalismo para sobrevivir como el explendor de sectores económicos que llevan a su máxima expresión lo del hombre como mercancía de usar y tirar (la economía de guerra y la sanitaria fundamentalmente, las que más facturan hoy en las grandes potencias y las que podrían tener un mayor protagonismo y maximización de beneficios en el futuro si el control demográfico se convirtiera en una necesidad política además de un lucrativo negocio).

    Ojalá los procesos revolucionarios de América Latina sean conscientes de que el único modo de que las mayorías sociales dejen de ser mercancías de usar y tirar al servicio de la clase dominante es la regulación de los nacimientos en función de los recursos ambientales y la tutela biológica y pública de los derechos del nasciturus. Prohibido que los niños vengan al mundo sin las debidas garantías, prohibido que vengan como mercancía de usar y tirar al servicio de la ambición de la clase dominante, prohibido que la población supere la sostenibilidad de los recursos, especialmente de los críticos (los escasos y especialmente relevantes, como los alimentos producidos de forma sostenible o las energías limpias).

  5. No hay nada que decir sino que compartimos las justas palabras de Silvio

  6. “PROBLEMAS DEL SUBDESARROLLO”
    Monsieur Dupont te llama inculto,
    porque ignoras cuál era el nieto
    preferido de Victor Hugo.
    Her Muller se ha puesto a gritar,
    porque no sabes el día
    (exacto) en que murió Bismark.
    Tu amigo Mr. Smith,
    inglés o yanqui, yo no lo sé
    se subleva cuando escribes shel.
    (Parece que ahorras una ele,
    y que además pronuncias chel.)
    Bueno ¿y qué?
    Cuando te toque a ti, mándales a decir cacarajícara,
    y que dónde está el Aconcagua,
    y que quién era Sucre,
    y que en qué lugar de este planeta
    murió Martí.
    Un favor:
    Que te hablen siempre en español.
    Nicolás Guillén

  7. Pues claro que sí pues, estimado Silvio. Vemos lo que muchos no ven. Crear conciencia es la clave, aunque no me hago ilusiones.

    Un abrazo desde Chile

  8. Mantener esa clara visión del mundo y las siniestras intensiones de las clases burguesas mundiales, es una forma de trasmitir verdades, irreprochables del futuro de la humanidad y nuestro planeta, a nuestro entorno cercano y principalmente a la juventud, para mantener la esperanza de un mundo a escala del hombre. Y usted Don Silvio en su escrito lo deja muy en evidencia como gran ejemplo de humanidad que le ha caracterizado, y que sepamos todos que no somos pocos los que estamos conscientes de la real situación de nuestro planeta.
    Abya Yala por siempre!!!

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