Valencia republicana


Iroel Sánchez
Tarja en el Hotel Vinci de Valencia

Tarja en el Hotel Vinci de Valencia

Aprovechando nuestra estancia en la ciudad española de Valencia, el amigo David, de la Asociación Valenciana de Amistad con Cuba José Martí, conocedor  de mi ensayo “De Valencia a Babelia: Un viaje en primera clase”, me propone un recorrido por la Valencia republicana.

Aquí radicó el gobierno de la República española durante una etapa de la Guerra Civil y sesionó el congreso de intelectuales antifascistas de 1937, en el que participaron los escritores cubanos Alejo Carpentier, Nicolás Guillén  y Félix Pita Rodríguez.

Poco queda que recuerde aquellos días legendarios en que anduvieron por esta ciudad André Bretón, Ernest Hemingway, Tina Modotti, Antonio Machado y Robert Capa, entre muchos otros. Una tarja en un hotel llamado Vinci, donde estuvo entonces la “Casa de la Cultura”,  y la fachada de un refugio antiaéreo para protegerse de la aviación fascista, sin nada que apunte sobre su pasado, es lo único que pudo mostrarme el joven historiador Juan Salazar, consagrado a divulgar la Valencia que en 1937 movilizó al mundo de la cultura a favor de la causa republicana. Él, junto a otros amigos, hacen la página Valencia y la república y recorridos por la ciudad en efmérides importantes.

Fachada de refugio antiaéreo en Valencia

Fachada de refugio antiaéreo en Valencia

En la sede del Ayuntamiento de la ciudad, donde sesionó el Congreso de intelectuales, nada lo recuerda.

Salazar me apunta que el Partido Popular gobierna en Valencia desde mediados de la década del 90 del siglo pasado y nada ha hecho por preservar ese patrimonio.

Uno se pregunta cómo y para qué borrar tanto recuerdo y si no es al fascismo, vencedor de entonces, al que favorece esta desmemoria.

4 pensamientos en “Valencia republicana

  1. Claro, lo primero que hacen los nuevos fascistas, no tan nuevos, o los seguidores de aquellos, para decirlo mejor, es querer borrar la historia. Que nadie pueda referirse a los hechos que hicieron que el mundo conociera a un pueblo valiente y leal como aquel que establecio y trato de mantener la Republica española. Eliminar la Memoria de los mayores e impedir que las nuevas generaciones la descubran. Además de denostarla y enfangarla. Gracias a amigos como estos que conociste y otros pervivirá para bien de la Humanidad.

  2. ‘España’, neix amb la Constitució de la Pepa, 1812. Fins aleshores era Castilla la que ostentaba el poder militar i polític a conseqüència de la Guerra de Sucecció que dona el poder als Borbons.
    Cridar als territoris de la Corona d’Aragó, Castilla, era una injúria fins i tot insuportable pels mateixos guanyadors de la guerra, fet que jurídicament vigent es justifica per ‘justo derecho de conquista’. Aquest posicionament jurídic, manu militari, i polític, ha sigut revalidat indefectiblement per tots els governs, institucións i constitucions espanyoles, fins i tot per les constitucions republicanes i per l’actual del 1978. Ferem posible el ‘congreso de intelectuales antifascistas de 1937’, en la terra d’oritge del pare de la Patria Cubana, José Martí. En aquesta época es tornen a afermar els posicionaments espanyolistes en contra de la posibilitat de que s’acompliren drets, reconeguts actualment com a humans, com al us de la llengua pròpia i el dret a l’autogover i a la independència dels pobles.
    Els valencians, no solament tinguerem una de les primeres imprentes d’Europa, esvribirem la primera novela moderna, sino que a més financiarem el descubriment.
    Som un poble marginat, s’ens nega el pa i la sal, la nostra llengua ens està prohibida al parlament i es marginada en les institucións, fins i tot a València en tot el seu territori, fins i tot a la UNIVERSITAT, amb els nostres recursos es finança el desori que practica l’estat espanyol, autentic xuclacabres, versió sudamericana de dràcula. Quatre cultures de les que únicament una ha de prevaldre enfonsant les demés per una qüestió política de domini polític i policial.
    La meua república, la REPÚBLICA VALENCIANA, es una república de repúbliques, en una REPÚBLICA GLOBAL, i ‘España’ que s’envaja a fer la mar.

  3. Descubrí Valencia antes de conocer España, gracias a uno de mis mejores amigos. Con una dedicatoria exquisita y un ramo de azahares me regaló “Entre Naranjos”, una hermosa novela de Blasco Ibáñez. Después me fue obsequiando “Mare Nostrum”, “Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis”, “La Barraca”. Una delicia. Me enamoré de la literatura del autor valenciano y de Valencia, aunque no de mi amigo, a quien siempre me ha unido un profundo cariño y un aún mayor respeto. Después, la vida me ha dado la oportunidad de ir en tres ocasiones. Valencia, sus palmeras, sus colores, su profunda tradición republicana, siempre me acoge generosa. Suelo visitar la casa del escritor y mi amigo me acompaña. Me llama “Valquiria wagneriana”, nunca ha perdido esa mirada azul y melancólica que a fuerza de pretender no advertir, reconozco de inmediato. Una de mis visitas coincidió con la celebración de Las Fallas, la fiesta más tradicional de Valencia, una de las más importantes de España. Las Fallas llevan el sello de rebeldía del pueblo valenciano, van cargadas de crítica a los males políticos y sociales que les aquejan y que ellos representan en una especie de esculturas monumentales construidas por maestros carpinteros y demás voluntarios de los diferentes barrios de la ciudad. Durante La Noche de la Cremá, todas aquellas esculturas magníficas (Ninots), hechas en madera durante el año que precede a las fiestas, son incendiadas por el pueblo. Arden como una suerte de conjuro que se lleva todo lo indeseable que representan, imágenes de los políticos de turno incluidas. La ciudad entera se vuelve una hoguera, el cielo se ilumina, la gente va y viene eufórica, resulta impresionante. Me hicieron fallera honorífica y me dejaron ganar un concurso de paellas, ja ja ja, díganme si no son gentiles los valencianos!!! No hay paella mejor en el mundo que la que hacen los benditos hijos de esa tierra de Sol, ni mujeres más hermosas que las valencianas ataviadas con sus trajes típicos y sus trenzas enrolladas en espiral a la altura de las orejas… pero así son, tan hermosos como virtuosos, bravos y gentiles!!! Bendita sea Valencia, su pueblo y todas sus tradiciones y que conserven por siempre su historia y su espíritu republicano.

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