Hurgar en las causas…


Iroel Sánchez

El diario Granma publicó el pasado viernes un artículo del periodista Félix López en que convoca a  46 311 trabajadores por cuenta propia del transporte en Cuba a cambiar los mensajes que muchos difunden en sus vehículos, señalando que “algunos de ellos provienen de abominables reguetones: “Quimba pa’ que suene y si no suenas no sabes quimbar”, “Las locas no tienen dueño”, “Lo mío es muchachitas y alcohol”…”

Al denunciar el deteterioro de valores cívicos en la sociedad cubana, el discurso de Raúl en la Asamblea Nacional el pasado 7 de dejulio -al que se refiere Félix– pide “hurgar en las causas y condiciones que han propiciado este fenómeno a lo largo de muchos años”. En tal sentido, sugiero volver sobre un texto de Oni Acosta Llerena, publicado originalmente en Cubarte en diciembre de 2012.

El conocido crítico y promotor profundiza allí en una parte de los condicionamientos económicos, sociales y mediáticos de esos procesos que llevan -por citar sólo un ejemplo- a que de seis discos con canciones inspiradas en la poesía de Rubén Martínez Villena y reconocidas por un jurado que integraron Silvio Rodríguez, José María Vitier y María Felicia Pérez no haya salido un solo video clip, mientras no son pocos los casos de productos audiovisuales que alimentan las bases culturales para que impere entre nosotros el doloroso inventario de retrocesos realizado por nuestro Presidente.

Nadie discute que estos asuntos guardan una estrecha relación con la necesidad esencial que buscan resolver las transformaciones económicas en curso en Cuba. El discurso de  Raúl expone con claridad ese objetivo: “lograr que todos los ciudadanos aptos se sientan incentivados a trabajar legalmente a partir de restablecer la vigencia  de la ley de distribución socialista, “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo”, lo que propiciará terminar con la injusta “pirámide invertida”, o lo que es lo mismo, a mayor responsabilidad, menor retribución”. 

Aunque más abajo reproduzco íntegramente el texto de Oni quiero llamar la atención sobre su descripción de una de las maneras en que una minoría -situada en lo más alto de la “injusta pirámide invertida” a la que se refirió Raúl- está imponiendo “sus patrones culturales y de gusto” al resto de la sociedad:

“Creo que habría que analizar, en primer lugar, el hecho de la pirámide social cubana, la cual está invertida -desafortunadamente- desde hace unos pocos años, y que más allá de dañar el bolsillo del cubano profesional y trabajador, repercute de forma introspectiva y retrógrada en la formación de verdaderos valores artísticos. ¿Quiénes frecuentan los centros nocturnos cubanos? ¿Acaso médicos, periodistas, poetas, ingenieros, profesores, ejecutivos? Sabemos que no.

“¿Hacia quiénes van dirigidos los chistes de sub-mal gusto de muchos de estos lugares? No hay que dedicar cinco o seis largos años de carrera para darse cuenta del fenómeno en cuestión, como tampoco de una lamentable regla entre la oferta y la demanda: el que paga, manda. Y aquí radica uno de los puntos neurálgicos del problema, pues desde esos malos chistes, la decoración y hasta la mala música ofertada en disímiles lugares, estos están diseñados para satisfacer a aquel cliente de bajo nivel, que quiere verse reflejado en cada una de esas propuestas y, donde, por desgracia, es mayoría la que asiste. Paradójicamente hay una minoría que asiste pero como grupo minoritario, no dicta sus patrones culturales y de gusto; es la misma que levanta día a día el sueño de país que queremos mantener. Es por ello que la marginalidad, la “guapería”, las malas palabras y demás, repletan la inmensa mayoría de los centros nocturnos de La Habana.”

Más adelante, Oni Acosta se refiería al lenguaje visual en algunos clips, “el uso exacerbado de la violencia visual como código bien arraigado en culturas ajenas” y su  extraña relación con lo cubano:

“Alguien dijo recientemente que la mayoría de los clips cubanos reflejan cubanía… y discrepo. La mayoría de estos aluden a escenarios nada cubanos, ni realidades: el uso exacerbado de la violencia visual como código bien arraigado en culturas ajenas son parte del cliché que martiriza al clip en Cuba, como escenas de mafiosos con guardaespaldas, ¿o debía mejor decir que son copias idénticas del trabajo de músicos como Don Omar o Wisin y Yandel? No creo que el uso de sobretodos, gabardinas, chaquetas de cuero, armas, el crudo invierno, la calefacción, escaleras de incendios y demás, definan nuestra insularidad y nuestro ardiente verano y potencien al clip cubano como una verdadera reafirmación cultural. Por supuesto, hay propuestas bien robustas en cuanto al desarrollo de otro lenguaje visual, justificado, con una fortísima dirección de arte, y de actores, pero son las menos exhibidas, las menos vistas.”

Wisin y Yandel acaban de protagonizar la noche de domingo en uno de nuestros canales televisivos con nombre de Educativo, poco después que en el propio Granma Pedro de la Hoz escribiera: “Y como lo ético (o mejor dicho, su falta) se revela también en lo estético, a no pocos nuevorricos los vemos vestir marcas y no vestidos; consumir ruido y no música; el sandwich de pierna y la lata de Coca Cola para los hijitos por encima de la merienda escolar; el último grito del videojuego exterminador preferible a la mejor enciclopedia digital. Gnomos de las leyendas nórdicas y muñequitos de Disney adornan casas con chimeneas en el trópico. Los quince cambios de traje en los quince valiendo más que la excursión familiar con las amigas de la escuela.”

Las reacciones de la industria mediática que paga Estados Unidos para el “cambio de régimen” en Cuba al artículo de Pedro de la Hoz confirman el mandato que cumplen. Desde Radio y TV Martí hasta El Nuevo Herald y Diario de Cuba intentan manipular el texto de Granma y presentarlo como una prueba de que la Revolución es enemiga de la prosperidad, cuando lo que justamente se defiende es una concepción cultural de ésta que supere el burdo y mediocre exhibicionismo, generalmente asociado a lo más retrógrado en términos culturales. 

Pero si hemos retrocedido en ese terreno, la responsabilidad es absolutamente nuestra. Si, como dice Pedro en Granma, existen “sujetos para quienes la solidaridad es una mala palabra, el egoísmo una bandera, la mezquindad un escudo y la grosería el único modo de proyección social” preguntémonos por qué, lejos de ser rechazados, esos comportamientos son asumidos como referentes por sectores crecientes de nuestra sociedad. Cuando ya sabemos que las prohibiciones no son solución eficaz, la producción simbólica que asume valores distintos a los que impone el mercado hace rato que deja de contribuir sustancialmente -por su inexistencia, difusión marginal o inefectividad comunicativa-  a nuestro imaginario colectivo y es la industria cultural de Miami la que dicta, para muchos, patrones éticos y éstéticos. No resulta difícil, por excepcionales, recordar producciones cubanas como la serie Doble juego -de Rudy Mora- entre tanto recurso dilapidado con resultados olvidables a lo largo de estos años. 

¿De qué modo funcionamos para que eso sea posible y cómo se relaciona ello con las transformaciones económicas que impulsamos? Mucho me temo que si no nos respondemos con profundidad esas preguntas, la bonita y útil convocatoria hecha por Félix a través de Granma será sólo una campaña más. Para evitarlo hacen falta -además de asumir masivamente iniciativas como la que se propone- muchos análisis como el de Oni con la necesaria resonancia en nuestros medios de comunicación, más allá del entorno digital. 

Empresas, Lucas y otros demonios…

Oni Acosta Llerena

Hace días que estoy por escribir este artículo, y cual trabajo del más exigente orfebre lo he redactado más de un millar de veces en mi cabeza, tratando de buscar las palabras exactas, sin temor a equívocos, tratando igualmente de no herir innecesariamente, y lo más trascendental: lograr ser objetivo desde mi punto de mira. Y es aquí donde la ola se rompe, pues con sana y necesaria franqueza, la objetividad en el ejercicio de la crítica es una cuestión bien cuestionable, al menos para mí.

Mucho se ha hablado, y se seguirá haciendo, sobre la música cubana y su ¿matrimonio? con los medios de comunicación en nuestro país. Y pregunto: ¿Reflejan nuestros medios, al menos los más populares (radio y TV) la grandeza de la música que nos une? Mi respuesta es no, sin vacilar, pero tampoco he sido el descubridor del fenómeno en cuestión; más allá de uno, dos o hasta tres culpables, valdría la pena repensar si lo que estamos validando hoy, no se convertirá en el fatal boomerang del futuro, culturalmente hablando.

Hace unos pocos días, conocí a través de un amigo y artista argentino, la disposición judicial y aduanera en la Argentina, que regula sobre la salida del país del instrumento musical más típico en su historia musical: el bandoneón. Es decir, no puede sacarse así como así un bandoneón de aquel país, sin debidas y justificadas razones, ya que eso atentaría en contra de su cultura popular y, por ende, podría significar a largo plazo un cáncer cultural que, dada mi comparación, tendría efectos irreversibles para los creadores de la milonga y el tango. Dicho de otro modo: tango y milonga se quedan ahí, a donde pertenecen por derecho propio, junto a Piazzolla y Gardel, quien quiera verlos tendrá que ir, irremediablemente.

En los grandes y pequeños shows turísticos de la mayoría de los países sudamericanos, con honda tradición folklórica, se consume merengue, plena, bomba, vallenato, cumbia, calipso, rancheras, reggae, salsa, joropo, bolero, danzón… Si comparamos, la respuesta que muchos de Uds. darán al respecto no atentará contra la mía.

¿Entonces qué pasa en Cuba? ¿Por qué esta total indiferencia cultural y mediática?

Creo que habría que analizar, en primer lugar, el hecho de la pirámide social cubana, la cual está invertida -desafortunadamente- desde hace unos pocos años, y que más allá de dañar el bolsillo del cubano profesional y trabajador, repercute de forma introspectiva y retrógrada en la formación de verdaderos valores artísticos. ¿Quiénes frecuentan los centros nocturnos cubanos? ¿Acaso médicos, periodistas, poetas, ingenieros, profesores, ejecutivos? Sabemos que no.

¿Hacia quiénes van dirigidos los chistes de sub-mal gusto de muchos de estos lugares? No hay que dedicar cinco o seis largos años de carrera para darse cuenta del fenómeno en cuestión, como tampoco de una lamentable regla entre la oferta y la demanda: el que paga, manda. Y aquí radica uno de los puntos neurálgicos del problema, pues desde esos malos chistes, la decoración y hasta la mala música ofertada en disímiles lugares, estos están diseñados para satisfacer a aquel cliente de bajo nivel, que quiere verse reflejado en cada una de esas propuestas y, donde, por desgracia, es mayoría la que asiste. Paradójicamente hay una minoría que asiste pero como grupo minoritario, no dicta sus patrones culturales y de gusto; es la misma que levanta día a día el sueño de país que queremos mantener. Es por ello que la marginalidad, la “guapería”, las malas palabras y demás, repletan la inmensa mayoría de los centros nocturnos de La Habana.

Otro factor a tener en cuenta, es la no presentación en hoteles (al menos en La Habana, donde vivo) de orquestas bailables de primer nivel. ¿Qué propuesta cultural como país le hacemos a quienes nos visitan buscando desesperadamente la Isla de la Música, si no la hay en sus hoteles? ¿Será verdaderamente corrupto? ¿No hubiera sido inteligente derogar también esa absurda y anacrónica prohibición? Músicos cubanos recientemente nominados al Grammy Latino, como Eliades Ochoa yVan Van, inalcanzables ejemplos de cubanía y autenticidad, ¿no pueden tener un show en alguno de estos conocidos e importantes hoteles? Ahora bien, si me dijeran que por el contrario, estos artistas no actúan en hoteles pero que el visitante los puede encontrar en otros espacios, me estarían haciendo el mejor cuento para niños jamás escuchado. ¿Quiénes inundan los mejores espacios nocturnos de la ciudad? No son los Van Van, ni Aragón, la Camerata Romeu, ni Yoruba Andabo, ni Ernán López-Nussa, ni Anacaona… por desgracia. Es penoso y vergonzoso recrearse leyendo en alguna publicidad callejera en cualquier esquina de La Habana los impronunciables nombres de quienes actúan en nuestra ciudad, salidos quizás del imaginario creativo de Jim Henson; creo que nada tienen que envidiarle a la saga de los Muppets aquellos que se inmortalizan en lo nocturno de nuestra ciudad.

Por mi trabajo, recibo a diario muchísimos demos de diversos proyectos de cualquier parte del país. Casi todos tienen una fatalidad mortal: no tienen empresa. Trova, danzón, jazz, clásica y más, se derrumban ante la pujante selección natural de las especies, llevada a cabo por nuestras entidades, por desgracia… Como normativa para evitar el intrusismo profesional, se llegó al acuerdo de que en los medios de difusión cubanos no podrían ser entrevistados aquellos músicos que no pertenecieran a ninguna empresa artística, o centro de la música. Válido, para preservar nuestro patrimonio, ¿pero otro cuento de hadas? ¿Cómo es posible que graduados de escuelas de arte lleven años tratando de pertenecer a una empresa, para poder trabajar y ser entrevistados para difundir su arte, y no puedan? Pero el fenómeno se torna más preocupante cuando todos los cubanos vemos a diario con bombos y platillos en TV u oímos en la radio, a Rin Tin Tin el Látigo del Diezmero hablando de su nuevo video clip, la grabación de su nuevo CD y un concierto en el Salón Rojo del Capri, y ¡con empresa además! Es entonces cuando lo que se creó para buscar justicia y equidad, se torna un lastre, un freno, un antro de vicios y contradicciones para con la música genuinamente cubana. ¿Saben Uds. con qué vergüenza debo decirle a un excelente trovador de Ciego de Ávila que no puedo llevarlo a mi espacio de TV, porque no tiene empresa? ¿Saben aquellos que torturan a la música cubana cuánto esfuerzo le llevó a la Revolución formar un músico, para que no pueda formar su propio proyecto con calidad? Valdría la pena debatir si estamos abogando por el facilismo, por el no paso por escuelas de arte, o si estamos proponiéndole a los jóvenes que el camino más fácil será recompensado…

Otro punto es la visualidad, el hecho que pasa inadvertido para muchos, o al menos eso parece. Hace unos meses se desató una polémica en torno al compositor Osmani García, a raíz de un tema suyo llevado a cuanto termómetro televisivo apareció en su camino, pero ¿fue Osmani quien organizó esta campaña? ¿Es Osmani García dueño de los medios de comunicación de nuestro país? Hasta ahora creo que no, si no han cambiado las cosas. Pero el garrote cayó sobre Osmani cual feroz espada de Damocles, en él se expiaron todas las culpas habidas o por haber, como reza el dicho. Ojo: zapatero a su zapato, por lo que no debe culparse al autor en cuestión de que su tema fuera divulgado hasta la saciedad en los medios. ¿Por qué entonces botamos el sofá en este caso? ¿Quién permitió y autorizó la salida en TV de ese tema, el propio Osmani? ¿Quién sacó de contexto un clip cuya pretensión era ser exhibido en lugares específicos para un público reducido y adulto, y no en la TV nacional? Cuidado, no confundamos responsabilidad y ética con ignorancia, ni nos limpiemos de polvo y paja como si el clip hubiera llegado solito y caminando al master para ser transmitido, y se hubiera insertado él mismo y sin ayuda de nadie en la máquina reproductora. Pero a estas alturas, otro cuento de hadas no vendría nada mal…

Pero así sigue sucediendo, y no cambia nada. Muchas casas discográficas se quejan de la desleal competencia audiovisual; de hecho muchas están produciendo DVDs de conciertos, documentales, más no video clips, en respuesta -quizás- a la sequía de premios que han obtenido en los Lucas por años. ¿Es justo que veamos y consumamos lo que no nos representa, ni es grabado por las disqueras cubanas? ¿Es fidedigno el panorama audiovisual que nos ofrece nuestra TV con lo que suena realmente en Cuba? Por supuesto que no. ¿Por qué prohibir un clip como Ser de sol, de Buena Fe, acaso las telenovelas cubanas no abordan ya la homosexualidad como si viviéramos en Holanda?

Alguien dijo recientemente que la mayoría de los clips cubanos reflejan cubanía… y discrepo. La mayoría de estos aluden a escenarios nada cubanos, ni realidades: el uso exacerbado de la violencia visual como código bien arraigado en culturas ajenas son parte del cliché que martiriza al clip en Cuba, como escenas de mafiosos con guardaespaldas, ¿o debía mejor decir que son copias idénticas del trabajo de músicos como Don Omar o Wisin y Yandel? No creo que el uso de sobretodos, gabardinas, chaquetas de cuero, armas, el crudo invierno, la calefacción, escaleras de incendios y demás, definan nuestra insularidad y nuestro ardiente verano y potencien al clip cubano como una verdadera reafirmación cultural. Por supuesto, hay propuestas bien robustas en cuanto al desarrollo de otro lenguaje visual, justificado, con una fortísima dirección de arte, y de actores, pero son las menos exhibidas, las menos vistas.

Es menester saber que músicos de amplísima trayectoria como Rubén Blades, afirman que miran la música cubana con respeto; así lo dice igualmente Gilberto Santa Rosa, lo dijeron en su momento Ralph Mercado y Tito Puente, lo confirman Julieta Venegas, Zucchero y Fito Páez ahora en La Habana. Lo plasmaron hace más de una década Win Wenders y Ry Cooder. Diego el Cigala lamenta no ser cubano, y Herbie Hancock reverencia a Chano Pozo y a Chucho Valdés. Fernando Trueba no niega su amor por nuestra música, y Claudio Abbado no puede dirigir sin que haya cubanos en sus orquestas… ¿Por qué entonces, sabiendo de estas y otras anécdotas, miramos hacia fuera y no hacia dentro? ¿Tendrá razón Buena Fe cuando afirma que tiene un catalejo que mira hacia la Luna y Plutón, pero no puede ver su meñique del pie?

Hay quienes juegan con fuego cuando de música se trata, pero recordemos quiénes salen corriendo primero del barco cuando este se hunde…

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8 pensamientos en “Hurgar en las causas…

  1. Iroel:
    Estas muy claro que la culpa o responsabilidad ( más bien irresponsabilidad) de oír hasta el delirio y ver , en la radio y televisión o en vivo, esa música de mal gusto, esos cómicos sin talento, que mal se aprenden 8 o 10 chiste con sexo incluido y que lo expresan delante de niños y otras personas que se merecen un poco de respeto no es de esos: sub chistosos, sub muscos, sus payasos, sub modistos, sub promotores culturales, sub grupos de animación de centros turísticos, SUB DJ ( así con mayúsculas pues estos si tienen una incidencia grande).
    La verdadera culpa, como se dice en estos escritos de “Hurgar en las causas” y con lo que coincidimos la tienen los que contratan o sea con nombres y apellidos los Jefes o Directores ( no los dueños , aunque se consideren que lo son) de los centros nocturnos, de los centros turísticos, de teatros u otras plazas públicas y desde luego de los Programas de Televisión y los que tienen la responsabilidad de organizar actividades “culturales” en lugares públicos donde en ocasiones asisten mies de personas.
    Todos estos Jefes, Directores y “Contratistas” son los primeros que deberían conocer estos escritos y las consecuencias que sus decisiones pueden provocar, pero no para mutilar,sensurar o suprimir sin sentido o beneficiar a amigos , sino para que apliquen el sentido común y sean los primeros que se cultiven, pues si ellos no entienden o conocen que es cultura y educación, seguirán dándole todo su apoyo a esa sub cultura.
    Y a la ciudadanía, que es la que consume ese mal producto, también hay que darle armas y medios para defenderse.
    Ejemplo, si asisto a una actividad de entrada libre para todo público y estoy con mis hijos o personas mayores y se presentan esos sub cómicos, sub músicos, sub payasos, su DJ y comienzan con la difusión de su sub cultura llena de sexo y violencia, debería tener un medio legal de denunciar no al que está actuando, sino al que lo contrató y aprobó, en muchas partes del mundo eso existe y cuando así actuemos y el Directivo o Contratista tenga que responder legalmente o aplicándole multas, seguro que o dejan ese trabajo o no contrataran a esas personas. Esto debería legislarse también, pues es tranquilidad ciudadana y beneficioso a toda la sociedad.
    Hacer todo esto , sin caer en puritanismo , ni quitándole la picardía propia de los cubanos, pues todo eso puede hacerse con elegancia y buen gusto para todas las edades, sin agredir a nadie, sin ofender , y en especial sin sentir “vergüenza ajena” cuando uno asiste a un lugar de esos y no tiene más remedio que oír o ver esas muestras de sub cultura y sub educación.
    Muy oportuno esto que se escribe en “ Hurgar en las causas” y lo nos dice Félix López y en especial Oni Acosta.
    A la música cubana y sus verdaderos y talentosos cultivadores, como a nuestros graciosos y cultos humoristas , que son muchos y reconocidos nacionales e internacionalmente, podríamos decirle los que los admiramos y queremos , algo que nos lego ese poeta mexicano/cubano Fallad Jamís.
    “con tantos palos que te da la vida
    Y no te cansas de decir te quiero”.
    Así queremos a los que con su música, su humor y su arte nos llenan de cultura y educación, eso es lo que deberían entender los Directivos, Responsables o Contratistas de aquellos que nos agreden con el mal gusto y la indecencia en cualquiera de las manifestaciones de la vida.
    Finalmente un acto de justicia:
    Si lo que dice Orlando Rafael Brea Castillo, Secretario Sección Sindical de Transportistas no Estatales de Transporte Urbano de Camagüey, es como él lo refiere en su escrito “Inconformidad” como respuesta al trabajo de Félix López “ Una propuesta : quien se anota?” debemos verlo como una propuesta positiva de ese sector en Camagüey que por lo que se explica nada tienen que ver con lo que sucede en otros lugares en ese sector que tanto beneficio brinda a los camagüeyanos y también en todos los otros lugares de nuestro país , para paliar el problema del transporte.
    Qué bueno sería que esto que hacen los trabajadores no estatales del transporte en Camagüey pueda difundirse por todas las vías , ahí la prensa puede jugar un papel importante y bien pudiera servir de ejemplo a los que así no actúan.
    Por ello, es válido aquello de no generalizar.
    Saludos.
    Sergio

  2. Raul ha hablado y automáticamente se descubre el problema, lo que hace décadas todos saben, somos unos incultos, no sabemos hablar ni expresarnos, hace 10 años eramos el país mas culto del mundo y cuidado con decir lo contrario, me refiero a la población general no a los círculos intelectuales o al por ciento pequeño que establece la diferencia, pero hablo Raul y los periodistas y bloqueros oficialistas están autorizados a realizar artículos, comentarios, mesas redondas y simposios sobre el tema , antes mencionarlo los definía como disidentes, y un detalle en las nuevas circunstancias, siempre decir en algún que otro párrafo que Raul dijo o como dijo Raul en su discurso, para no dejar dudas de algún mal intencionado. Iroel eres el mejor de los papagallos, te engañas tú mismo, por cierto te gusta el regetón??

  3. Qué bruto eres “un cubano menos”, precisamente cito a Oni porque habló de ello ocho meses antes que Raúl diera su discurso enla Asamblea Nacional.

  4. Estimado Iroel:

    Ante todo quería agradecer el artículo, creo que ya es hora de que los verdaderos valores se impongan por encima de la banalidad, la vulgaridad y chabacanería y para nada representativos de esta sociedad.

    Soy una joven de 42 años que sufre cuando ve que en nuestros medios prevalecen audiovisuales que para nada son representativos del cubano común, del trabajador, no se imagina cuanto me ofenden esos video clips como el recién de Will Campa, que en su estribillo “mucho ron, mucha cerveza, vamos todos a festejar” (disculpe si no conozco el título de la canción) acompañado de muchachas casi adolescentes en la playa,(cual objetos sexuales, a pesar de toda campaña por defender las conquistas logradas por las mujeres, nos siguen viendo en ese modo tan menospreciado, sólo para ser exhibidas y por supuesto, chicas con cuerpo 10) tenga mayor popularidad que el de Leoni Torres con “Idilio”, Adrián Berazaín, o el video clip “La Culpa”, de Buena Fe, que muchas personas preguntan el por qué dice que está basado en hechos reales, Señores!, tan pronto se olvida el período prerrevolucionario, la clandestinidad de los jóvenes de aquella generación que nos legaron estos logros que hoy disfrutamos?

    Tampoco apruebo esos video clips de la Charanga o de Haila, cual si de capos mafiosos se tratara, y eso, pregunto: ¿qué tiene que ver con nosotros?, esos autos, casas superlujosas, la bisutería exagerada de los reggetoneros que tal parece que le quitaron el collar a sus rottweiler para lucirlos en sus cuellos, repito, esa NO ES NUESTRA REALIDAD, no es el cubano común, no es la del ingeniero, ni la del licenciado, ni del ama de casa, ni del estudiante.

    Insisto, porque, qué valores estamos transmitiendo a los más jóvenes, hace poco me hicieron un chiste, que puede parecer gracioso pero mueve a la más profunda reflexión y permítame reproducirlo pues refleja lo que se está promoviendo en los medios y que tenemos la obligación de combatir: Un hombre le pregunta a un niño – Y tú, ¿qué quieres ser cuando seas grande? el niño responde –Yo, Imbécil, el hombre se queda anonadado y le replica:-¿Cómo que Imbécil? A lo que el niño contesta: -Sí, porque mi papá se pasa el día diciéndome: -Mira el imbécil aquel qué clase de carro tiene, mira a aquel otro que buena ropa viste, mira a este otro que “jeba” más buena tiene.

    Eso no es más que el triste reflejo de la pirámide invertida.

    Mis amigos conocen que soy una gran admiradora de Buena Fe, de su música, y ahora que he tenido la oportunidad de ser su amiga, los admiro más aún, no sólo por su música, (que es maravillosa, mensajera siempre de cantos de amor y esperanza en todos sus textos, creo que uno de los que más ilustra esto es “Das Más”), sino por sus valores como personas: sencillos, naturales, para nada ostentosos, sensibles ante la realidad y los problemas del cubano común.

    O como Leoni Torres, también joven que siempre proyecta una imagen de sencillez, y aunque no lo conozco personalmente (por desgracia), me transmite igual la misma sencillez, humildad y sensibilidad que mis queridos amigos de Buena Fe, o Adrián Berazaín, por igual.

    Yo, casi siempre, por no pecar de absoluta, ando siempre con mi “vacuna”, que no es más que mi mp3 con música de Buena Fe, digo que es mi “vacuna” para protegerme los oídos de la música vulgar y chabacana que muchas veces abunda en el transporte público, lo que es igual Reggeaton, da lo mismo si es Don Omar, Wisin y Yandel o los Desiguales, o Kola Loka, para mí, no aportan nada al espíritu.

    Disculpen los artistas mencionados si sienten que los ofendí, pero tengo todo el derecho del mundo a expresarme y me rebelo contra esa “moda” que nos quieren tratar de imponer a la cañona en muchos lugares públicos, a veces con alto volumen.

    Saludos,
    Liliana Wong Carratalá

  5. Oni Acosta me acaba de enviar este mensaje vía email que reproduzco acá en aras de esclarecer lo que parece ser un equívoco involuntario:

    Hermano, sé que andas a millón (como yo), pero te molesto porque hace un tiempo, en un boletín que hace roberto bello, se incluyó mi trabajo sobre la música (De empresas, Lucas y otros demonios) con 2 errores imperdonables: cambios de título y de autor.
    Empezamos a contrarrestar algunos amigos y yo, le escribí a bello, pero hay una cadena tremenda de correos circulando el trabajo del error.
    Te adjunto aquí una carta que le mandé ayer a rafa de la osa, pidiendo un pronunciamiento o nota de Cubarte sobre el hecho, la cual no procede…según me explica el propio Rafa
    quiero tu ayuda. No me gustan los plagios sean accidentales o provocados. Creo y quiero seguir creyendo, en la seriedad de nuestras instituciones, y que el derecho de autor no sólo es económico, sino moral.
    No sé cómo podrías ayudarme, si ayudando con una cadena de emails…no sé…
    gracias, puedas o no ayudarme…jajaja
    Oni

    La Habana, 11 de septiembre de 2013

    A: Rafael de la Osa
    Dtor General CUBARTE

    Querido Rafael, desde hace unos días está circulando, vía correo electrónico, el trabajo que escribí para mi columna en Cubarte en diciembre de 2012, titulado “De Empresas, Lucas y otros demonios”. Como sabes, el mismo fue replicado al día siguiente por Cubadebate, y en días recientes el destacado intelectual Iroel Sánchez lo posteó en su blog “La pupila insomne”, haciendo valiosas reflexiones del mismo, lo cual le agradezco profundamente, al igual que a todos los medios como Cubarte y demás por publicarlo valientemente.
    Lo triste del caso y motivo de mi carta, es que ahora en su nueva “versión digital” le han cambiado el título, y el autor, titulándolo “Padura y la música en Cuba”.
    No está claro el origen de tal equivocaión, ni creo que sea momento de que actuemos como detectives. Para nada. Sólo te pido me ayudes, con la seriedad que caracteriza al Portal Cubarte, a hacer circular la verdad sobre este lamentable hecho y a que el plagio y la desinformación no se adueñen de los espacios con que contamos para el debate y la crítica.

    Saludos,

    Oni Acosta Llerena

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