De la amistad y la firmeza


Fernando M. García Bielsa
Tun, tun, ¿quién es? – La paloma y el laurel… ¡Abre la muralla!,
Tun, tun¿Quién es? – El alacrán y el cienpiés… ¡Cierra la muralla!
Nicolás Guillén, 1958

cuba-usa-relacionesAl tiempo que nos expresamos acerca de los peligros que la nueva dinámica bilateral y la necesidad de estar alertas y preparados, lo hacemos sin perder de vista lo fundamental de los hechos recientes: que el giro del gobierno Obama hacia el restablecimiento de relaciones con nuestro país y la excarcelación de nuestros héroes son una victoria de nuestra resistencia y nuestros principios, y que avanzar hacia una progresiva y mutuamente beneficiosa “normalización” es algo a lo que damos plena bienvenida.

Por otra parte, no es nuevo que los objetivos subversivos de la política estadunidenses se formulen melosamente, como si fueran a tendernos la mano, y que sigan anunciando que tratarán de “promover la democracia” en Cuba y articular o financiar programas para “ayudar al pueblo”. El énfasis que el que subscribe y muchos otros hacemos en la necesidad de conocer tales planes y los subterfugios de aproximación del enemigo histórico de nuestra nación es bien pertinente.

Pero es asimismo muy importante que, junto a tal posicionamiento, no vayamos a caer en actitudes defensivas simplistas o extremas, ajenas a nuestro proceder. De ninguna manera nuestro pueblo ni nuestras instituciones confundirán a quien nos visita – y que acogemos –, con los planes del enemigo – que rechazamos. Alertas sí, pero sin alarmismo. Mientras mejor informado, nuestro pueblo estará en mejor capacidad para ello.

Una efectiva defensa debe partir de no desnaturalizarnos, sino crecernos y ser como somos por naturaleza: abiertos, cálidos, y amistosos…, que están entre las cualidades con que siempre nos hemos ganado a la gran mayoría de quienes nos visitan y que aquí ven desmentidas, por nuestra imperfecta pero admirable realidad, las horrendas historias que les han narrado en la prensa amarilla predominante en muchos lugares.

Muchos en EE.UU. y en el mundo han saludado con legítima emoción el anuncio conjunto del 17 de diciembre. Siempre hemos sabido diferenciar entre el pueblo y el gobierno de EE.UU. Ello ha sido un concepto y casi un principio que se desprende de todos los planteamientos de Fidel y nuestra revolución, desde el mismo enero de 1959. Y muchos en Cuba hemos tenido ocasión de conocer a muy amistosos ciudadanos de EE.UU., provenientes de círculos muy diversos, no pocos de los cuales después se han sumado a la solidaridad.

Estoy convencido – pues lo he palpado – que la muy extendida opinión adversa en la población norteamericana respecto a nuestro país y su sistema de gobierno tiene un sustento muy superficial, epidérmico. Cuando uno rasga esos “criterios”, cuando nos movemos fuera de ciertos círculos de Washington y del sur de la Florida, el ciudadano estadounidense no tiene, en general,una opinión formada sino solo una imagen simplista alimentada por los medios, que se desarma cuando conoce y trata con un “cubano de la isla” y, más aun, cuando visita Cuba.

Así que demos la bienvenida a los intercambios y reforcemos los contenidos nuestros en los llamados “contactos pueblo a pueblo”, al tiempo que nos mantenemos informados y preparados para enfrentar los planes de confundirnos y para “matarnos con amor” del gobierno estadounidense.

Podemos convivir con el vecino del norte, pero no hay razón para que queramos al país imperial y prepotente. Queremos como dijo Martí a la patria de Lincoln, no a la deCutting – y agregaríamos que tampoco a la del Ku Klux Klan, ni la del macartismo. Recordamos y queremos, pues son parte de los que hacen posible la meta de una verdadera normalización de relaciones, entre otros, a todos los que han formado parte de los 45 contingentes de la Brigada Venceremos, de las 23 caravanas de Pastores por la Paz que lideró el ReverendoLucius Walker; los millones que apoyaron el derecho del niño Elián a regresar con su padre a Cuba, y los otros tantos que – en ese país – se solidarizaron con nuestros Cinco Héroes.

Es la tierra también de Henry Reeve y Pete Seeger, de Martin Luther King y MalcomX; de Harry Belafonte, Ángela Davis, Sandra Levinson y Danny Glover; de Leonard Weinglass y muchos otros abogados solidarios; de SaulLandauy toda una gama de académicos e intelectuales amigos, entre muchos otros. Es además la tierra donde residen un millón de cubanos los que en su inmensa mayoría mantienen fuertes vínculos familiares y de todo tipo con nuestro país.

Es aquella una nación cuyas mujeres han estado a la vanguardia en la lucha por los derechos femeninos. Es la patria, entre otros muchos, de los millones movilizados contra la guerra en Vietnam, contra las armas nucleares y por detener esa furia de agresiones que desde allí se originan, incluyendo las que se han producido contra nuestro país, los que seguramente se mantendrán activos en contra del bloqueo y de cualquier nueva forma de agresión.

Por eso, junto con la necesidad de mantenernos alertas en defensa de nuestra soberanía y a la urgencia de restañar vulnerabilidades y resquicios, estas líneas se hacen sin menoscabo de la amistad entre nuestros pueblos. Estos temas deben estar sobre la mesa porque el momento lo exige y porque aquella sociedad aún está dominada por estructuras y una lógica imperial.

Pero con el mismo énfasis, sumo mi voz a la de muchos otros que acerca de estos temas tratan de situar las cosas en multicolor, en todos sus matices, lo que incluye que entendamos las complejidades, que evitemos las rigideces, o una eventual paranoia, improbable por ajena a nuestra naturaleza.

Como pueblo culto, patriota y comprometido con esta Revolución, nos posicionamos y estaremo svigilantes ante toda acción irrespetuosa u hostil; y no cometeremos deslices ni ingenuidades ante aproximaciones sutiles que están a la orden del día y pretenden inocular el veneno.

Y a la vez, simultáneamente, seguiremos siendo como somos, seguros de nosotros mismos, acogedores con quienes nos visitan, revolucionarios con las dosis de amor que mencionara el Che y con el concepto martiano de ¡Patria es Humanidad!.

5 pensamientos en “De la amistad y la firmeza

  1. Desde Ecuador. Gracias Camarada Iroel por enviar es escrito, que da mayor luces de este tema de gran interés. Convencido que el pueblo cubano y sus lideres revolucionarios son y serán ejemplo para las generaciones.

  2. Si no se acostumbraron a como somos porqué se acercan a nosotros?. Nos hacemos falta parece. Marx en su unidad y lucha de contrarios dijo que el más fuerte asimilaría al más dé débil pero con una condición siempre: el más fuerte integra al más débil, no lo somete, porque el aparentemente más débil tiene características que cumplimentan al más fuerte y siendo racionales, hay fortalezas que tenemos que no la tienen ellos y hay fortalezas que la tienen ellos y no la tenemos nosotros lo que justifica que ambos necesitamos integrarnos a un conjunto en que ninguno somete a ninguno y todos ganamos. Si K. Karx tuvo una razón esta es la de la dialectica. Ambas potencias, las de Cuba y las de EE.UU. tienen fuerte influencias territoriales y mundiales. Una porque ha ganado en moral, tenacidad y resistencia, dentro de una juticia más integral, la otra porque continua influenciando con su poder de fuerza, desarrollo y ciencias y no digo más porque se me acaba el tiempo y tengo otras prioridades. Cuando me sea posible asumiré nuevamente este tema. Pero tomar el rábano por las hojas nunca resulta, no se dice en absoluto que el más fuerte somete al más débil en apariencias.

    Así pienso.

  3. Veamos si le verdad y la cordura ganan porque para mí, la verdad y la cordura tienen una fuerza incomparablemente más sólida qu la mentira y el engaño. Hay quienes inventan mentiras y son tan increibles que ellos mismos se la cree, pero un americano inteligente, de esos que hacen historia dijo alguna vez: que se puede engañar a a todo pueblo un tiempo, que se puede engañar a una parte del pueblo mucho tiempo, pero que a todo el pueblo no se le puede engañar todo el tiempo. Cuba no ha incursionado en EE.UU. y no tenemos más que la fuerza moral y de las ideas para ganar espacios en cualquier parte, pero parece que estas verdades y cordura de Cuba son tan o más potentes que todas las armas imperiales, aún cuando no podamos evitar una guerra, cuando no podemos incursionar en los negocios que nos harían falta, aún cuando no nos proporciona toda la felicidad y sentimos que escalamos en cordura, que nudstra dialéctica se impone y ganamos espacio. Por esas razones existimos como nación y empecinarnos en ser libre y soberanos nos ha dado resultado y satisfacción.

    Creo en ese camino.

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