Euforius interruptus. Por Iroel Sánchez


La frase de los editores del blog La Joven Cuba “si mañana la CIA, la NSA o la mismísima FNCA invitara a un evento donde pudiéramos hablarle a un grupo de personas sobre la realidad cubana, no dudaríamos un momento en asistir” dejó a unos las manos gastadas de aplaudir y dio razones  a  otros para intentar brindar lecciones de pureza a sus autores:

“Solo unos pensamientos para compartir con respecto a este artículo… Es cierto que salió a nombre de La Joven Cuba, y en su blog, pero quizás se pueda pensar que es también el sentir del resto del grupo, y la primera oración está tan pero tan lejana de mi forma de ser y actuar que debía dejarlo claro.

“Yo – y solo hablo a mi nombre y a nombre de Periodismo de Barrio – no asistiría a ningún evento financiado por la CIA, por la NSA, por la FNCA, por la NED, ni por ninguna organización que haya apoyado financieramente o de cualquier otra forma la subversión política en Cuba.

“Y no lo haría porque básicamente estarían usando mi nombre para legitimar sus fines.”

Sin embargo, los propios autores se han encargado de matizar su hipérbole y cortar la euforia de los trolls con un post titulado “Ya somos 4“, porque -es obvio- la CIA y sus derivados no van a venir a presentarse con un cartel en la frente sino cada vez más –según ha declarado el gobierno de EEUU– a través de terceros y hasta negándose a  sí mismos como han hecho en no pocas ocasiones:

“La pasada semana publicamos un artículo sobre el reciente viaje de 10 jóvenes cubanos a Alemania. Reiteramos hoy nuestra intención de ocupar cada plataforma donde podamos defender la soberanía de nuestro país y disputar así los espacios que hasta ahora han sido territorio de apóstatas a la Patria. Comenzamos mencionando a la CIA y la NSA como ejemplo para demostrar nuestro punto pero ni organizan actividades abiertamente ni compartiríamos con ellos una tribuna por la misma razón que no lo hacemos con terroristas ni damos entrevistas a Radio y TV Martí. En cambio, llevar la voz de una juventud cubana comprometida a Alemania o el último confín de la Tierra, es importante.

“El debate se ha desviado hacia si ir o no ir a eventos donde esté la derecha, cuando lo importante es qué se hace allí y quién se beneficia con ello. Hasta hoy hemos evitado el turismo político y solo participamos en lo que sea útil. No se puede pretender ingenuidades o hacer silencio cuando hay momentos en los que toca tomar partido. Podemos alzar allí la voz contra el bloqueo y demostrar que pese a todas las contradicciones internas, existe una juventud con compromiso político en Cuba. Para esto que sabemos necesario, no necesitamos una orientación ni nos dejamos condicionar por terceros, la Generación del Centenario hizo lo necesario por su país, nosotros lo haremos también.”

No puedo dejar de pensar en quien, durante la Cumbre de las Américas en Panamá, se indignó porque los cubanos asistentes allí a los eventos de la sociedad civil no aceptaran compartir con terroristas y sus cómplices. ¿Casualmente? es el mismo que ahora escribió un post encabezado con el párrafo de marras erigiéndose en defensor de los jóvenes que otra vez han  demostrado suficiente inteligencia y compromiso político para necesitar defensores y mucho menos dejarse entrampar por quien aun no ha podido responder las preguntas que en aquella ocasión le dirigió otro valiente joven y quedó lo suficientemente desacreditado como para pretender dar lecciones de ética y mucho menos insistir en fomentar peleas imposibles.

Pero volvamos a la euforia. Parece ser que a algunos los aplausos no los habían dejado pasar del primer párrafo del artículo referido y leer esta oración:

“Es legítimo que aquí en Cuba, un bloguero le diga a algún funcionario que seguirá escribiendo con responsabilidad y criticando lo mal hecho, pero decir en una entrevista en el exterior que “eso ya no me lo pueden prohibir”, parece más una bravuconería que un reclamo de derechos.”

que remite a un fragmento de un reportaje de la televisora alemana Deustche Welle. Este es el fragmento completo en DW:

 “Nada”. Eso es lo que ha cambiado oficialmente para los periodistas cubanos tras el inicio del deshielo con Estados Unidos, asegura Elaine Díaz al taz. Para Díaz −exprofesora de la Universidad de La Habana y exbecaria de la Fundación Nieman para el Periodismo de la Universidad de Harvard− algo sí ha cambiado, sin embargo, en lo personal. Las negociaciones de su gobierno con el estadounidense legitiman las suyas con ONG extranjeras que financien Periodismo de Barrio, la organización periodística independiente, en cuya fundación está enfrascada: “Eso ya no me lo pueden prohibir”.

Pero hay quien se ha prohibido percatarse de las legitimidades diferentes proclamadas por un discurso y otro. A estas alturas no tiene mucho sentido prohibir,  ni una beca, ni la decisión de viajar reconocida en nuestras leyes, ni tampoco el derecho a opinar  de un ciudadano cubano residente en el exterior  -como se ha pretendido que hiciera este blog con Justo Cruz– por quienes nos prometen un periodismo plural y polémico.

Como se suele decir “el respeto al viaje ajeno es la paz” pero más que eso, la posibilidad de que nuestros jóvenes viajen nos trae  muchos más beneficios que daños. Ya lo dijo Santiago Feliú:

“Veinteañero, veintipoco así… Yo me acuerdo que estaba deseperado con unas ganas de irme… Pero justamente en esos años se dio la oportunidad de empezar a viajar e ir a festivales de la canción y ahí realmente me empecé a dar cuenta de lo distinto que era este país. Realmente yo me hice izquierdozo, digamos, viendo el mundo. Si no hubiera viajado quizás me hubiera ido, pero realmente ver el mundo me hizo ver lo que pasó dentro de Cuba y empecé a sentir un orgullo real por lo que pasó aquí”

Ese orgullo “por lo que pasó aquí” necesita de la confrontación, y también de honestidad, una conducta que nada tiene que ver con la edad; he visto a muchos jóvenes defender brillante y auténticamente su país y a gente con muchos años comulgar con las más sórdidas mentiras sobre Cuba.

En palabras de Fidel, somos muchos más que cien mil veces cuatro:

“El país se ha abierto, ya no es el país en una urna de cristal. Nosotros hemos planteado la tesis de que la virtud se cultiva en contacto con el vicio; de lo contrario, la virtud está en una urna pura, aséptica totalmente, sin un germen patógeno, con mil filtros que impiden que aires contaminados penetren.

“Las palabras que yo decía eran: La virtud se cultiva en la lucha contra el vicio. Si se es puro, en la urna de cristal, después, cuando aparecen los gérmenes, pueden no existir anticuerpos suficientes.

“La virtud se cultiva en la lucha contra el vicio. Si se es puro, en la urna de cristal, después, cuando aparecen los gérmenes, pueden no existir anticuerpos suficientes.

“Nuestro pueblo es un pueblo con muchos anticuerpos morales y de conciencia; pero siempre hay un número de personas susceptibles a enfermarse, a enfermarse ideológicamente. El enemigo lo estimula, presenta su sociedad de superconsumo –la norteamericana no es de consumo, es de superconsumo– como modelo, como sueño, y lo divulgan por todos los medios; además, lo pregonan. Empiezan a comparar los ingresos de un país, el más rico del mundo, con los de países del Tercer Mundo, esos países que están por desarrollarse y a los que no quieren permitir que se desarrollen; a presentar sus patrones de consumo y de vida contra los que puede mantener un país como Cuba que lleva casi 40 años de bloqueo riguroso, al que no se le permite comprar ni una aspirina”

Que se formen “anticuerpos morales y de conciencia” no parece ser el resultado esperado por quienes organizaron el Kuba Workshop, según la fundación Panter del diario taz, pero lo cierto es que se ha generado un debate donde ha prevalecido -con total albedrío- el rechazo de la mayoría de nuestros jóvenes a las acciones subversivas contra el país. 

Imaginemos el rostro de la ciberpolicía trollera al leer un texto de otro joven, incluido en el mismo post “Ya somos 4”, que concluye: 

“Ya sabemos que la subversión no es cuento chino, y disímiles proyectos surgen en el mundo físico y el virtual, para desviar de caminos y debilitar cimientos.

“Pero no podemos temerle, sino prepararnos para contrarrestarla. Eso no puede ser con discursos trillados ni maneras aburridas.

“Alerto que algunos jóvenes, como cualquier persona, bostezan cuando algo no los cautiva, se recuestan del espaldar de la silla con la mirada en el techo o cierran los ojos. Y ni si quiera es criticable.

“Sigamos buscando maneras frescas, con vitalidad permanente. Parezcámonos más a este tiempo y recordemos que, a veces, lo más duradero se dice entre líneas. Como he dejado claro en otras ocasiones, confío en los demás de mi generación, en su apego a las semillas y a este país de héroes y tantos triunfos.”

Yo siento orgullo por quien escribe así, pero cómo se estarán sintiendo los del euforius interruptus.

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¿A dónde fue la primavera? Por Iroel Sánchez


Por estas fechas de 2011, la entonces Secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, reía a mandíbula batiente cuando le comunicaban el linchamiento del líder libio  Muanmar al Gadafi. “Fuimos, vimos, murió”, afirmó entonces una divertida señora Clinton que ababa de regresar esa misma semana en Trípoli donde se reuniera con los dirigentes del Consejo Nacional de Transición de Libia (CNT), aliados que terminaron sembrando el caos del cual aún Libia no se recupera. Sigue leyendo