La Patria posible. Por Enrique Ubieta


Todos los accesos al campo de batalla han sido minados. El campo es un círculo cerrado, y en él, un grupo de “ofendidos” apedrea al “ofensor”. Si te unes a los que lanzan piedras, “defiendes” la libertad de expresión, la diversidad; si tratas de defender el derecho a opinar, y reconoces algún atisbo de verdad en la opinión del que se pretende estigmatizar, eres un censor. Las advertencias son claras: el articulista que ha desatado la ira –y propiciado el contraataque que, esperan ellos, constituya una lección definitiva para todos los que piensan como él–, es “vil”, “mezquino”, “un ser de las sombras”.

Algunos transeúntes de las redes, ajenos al verdadero contenido de la discusión, asumen como ciertos los epítetos. Otros que saben que el supuesto ofensor lleva razón, callan, porque no quieren ser estigmatizados. El apedreado es un intruso, alguien que fue declarado con desprecio, en una contienda de “elevados” intelectuales, como un no intelectual, un político: “Por más que el inspirador de este texto (…) tiene nombre, blog y pupila, no lo leo como una polémica entre dos intelectuales, porque no lo es: falta uno”, escribe una comentarista. Si un intelectual expresa su acuerdo o su coincidencia de criterios con el Partido, es un político “oficialista”, y no entra en la “zona de prestigio trasnacional”.

Pero la sentencia discriminatoria no es exacta. El articulista atacado no está indefenso, esgrime argumentos profundos que quedan sin respuesta. A cambio, recibe insultos o manipuladoras evasivas. Es un revolucionario intelectual. Su texto incluye una larga cita de uno de los más prestigiosos intelectuales cubanos, que no va en la dirección deseada por los aludidos, y es ignorada.

En la contienda participan los que surfean en la ola de los consensos de prestigio: viene la siguiente, y son expertos en montarse, en avanzar sin caer al agua, en hacerse visibles, aplaudibles. Jamás cambiarían un consenso por una verdad, es muy costoso. Aunque saben, no me cabe dudas, diferenciarlos. Los medios (re)productores de consensos en el capitalismo nos hacen comprar cualquier cosa, incluso la idea de que el suicidio –el capitalismo depredador– es bueno, pero sabemos (todavía sabemos) que no lo es. Suelen citarse estas palabras de Allan Dulles, el fundador de la CIA: “Sólo unos pocos acertarán a sospechar e incluso a comprender lo que realmente sucede. Pero a esa gente la situaremos en una posición de indefensión, ridiculizándolos, encontrando la manera de calumniarlos, desacreditarlos y señalarlos como desechos de la sociedad”.

La verdad, en términos sociales, no puede ser ajena a la ética, a la justicia. Y un revolucionario no puede defender la corriente de moda, aún si fuese acatada por la mayoría de la población, o de los jóvenes, solo porque coyunturalmente la mayoría lo piense; pero es costoso para el prestigio individual ir a contracorriente, y es sin embargo imprescindible, si somos o aspiramos a ser revolucionarios. En construir mayorías estúpidas –desde la ignorancia pura, pero también desde la tecnofilia o la falsa erudición, como la llamaba Martí–, de cualquier edad, se especializa el capitalismo. A veces es inevitable administrar consensos, pero un revolucionario debe, ante todo, construirlos.

Pudiera entrar a discutir un argumento o una frase del articulista “villano”, decir que estoy en desacuerdo con tal razonamiento suyo para que me perdonen el desacuerdo con sus adversarios, en fin, tomar distancia de los implicados, situarme en el medio, hacer política bastarda; pero eso me repugna. Prefiero atenerme a las esencias: estoy de acuerdo con Iroel Sánchez, que escribe como ciudadano, y lo hace con la legítima pasión de los revolucionarios. Entremos pues en el tema de los centrismos.

II

La llamada desideologización, o dicho de otra manera, el desgaste social de la ideología revolucionaria, que para existir tiene que hacerse consciente y reproducirse de manera continua –a diferencia del proceso de reideologización conservadora, que puede transcurrir sin que el sujeto lo perciba–, transforma la duda en escepticismo, en abandono. El individuo se acomoda en el centro, equidistante de los puntos emisores de contenidos: es el lugar aparentemente más cómodo, más seguro. La tesis es que todos tienen parte de razón (la razón libresca, de espaldas a la vida), y esa sola sentencia derriba el interés por la Revolución. El “desideologizado” delega en los demás la actividad política, mientras recarga su nueva cosmovisión.

Cuba Posible se mueve con sigilo y atrae a este sector, mostrándose de la misma manera; usufructúa el cinismo, pero no lo cultiva: necesita construir las nuevas creencias para la reconversión ideológica, y coloca, sin prisa, sus rieles. Por el momento, disecciona como forense –manipula e hiperboliza, ofrece sus propias conclusiones como inobjetables puntos de partida– los males de nuestra sociedad, desde una aparente pluralidad de intenciones y doctrinas, de opiniones y consejos, que provienen los más diversos orígenes; es su manera de eludir cualquier definición ideológica expresa: en ocasiones se acerca al lenguaje revolucionario, en otras, parece articularse en el reformismo socialdemócrata, a veces, en el más tradicional liberalismo.

Si el capitalismo funciona de forma inconsciente a nivel de individuo, y el socialismo lo hace de forma consciente, entonces la “desideologización” únicamente afecta a este último, lo desarma. Ideologizar en el socialismo es lo opuesto a una “falsa conciencia”; implica tomar conciencia de sí, hacerse cargo de que existimos en un mundo, en una época, donde pasado y futuro están interrelacionados. La presencia de todas las doctrinas en el mercado, dispersa y anula la revolucionaria. Donde no hay ideología visible, hay ideología capitalista. Los fundadores de Cuba Posible han dicho que se oponen al “empeño por imponer un proyecto de país único, sin tomar en cuenta las otras propuestas que existieran. Estábamos y continuamos estando convencidos de que el gran cambio que demanda actualmente la nación implica todo lo contrario; o sea, la capacidad para que todos los proyectos puedan compartir el país y construirlo juntos”.

Sin embargo, en lo que verdaderamente importa y tiene sentido histórico, solo hay dos proyectos de país. El de la justicia social y la independencia, y el del capitalismo neocolonial. Lo demás son caminos que conducen a uno u otro, acertados o fallidos. ¿Quién dijo que el pluripartidismo implica en alguna parte la existencia de muchos y diferentes proyectos de país? ¿Alguien cree que en los Estados Unidos, en sus zonas de poder, cohabita más de un proyecto esencial de país? Claro que no es lo mismo Obama que Trump o que Sanders, o que la Clinton, pero por favor, ¿alguien cree que alguno de ellos pretende o podría construir otro país? Que nadie pretenda traernos de contrabando, como opción posible, al capitalismo neocolonial.

El cinismo se siente, a pesar de todo, representado en Cuba Posible, porque este grupo construye espacios teóricos descontextualizados, para “denunciar” las grietas que el contexto ha generado entre la realidad y el discurso. 

Dos formas diferentes de encarar la realidad y su conceptualización tienden puentes: Cuba Posible (la teoría) se hace acompañar de OnCuba (la descripción minimalista). Ambos procuran golpear los espacios de prestigio de la Revolución: la igualdad, la solidaridad, el heroísmo. Ambos son funcionales a la dominación imperialista, pero semejan ser radicales, rebeldes. No son críticos de lo mal hecho, de los desvíos y errores de nuestra Revolución –ese es el mito de presentación–, porque se sitúan más allá de ella, en el período “Post”: no puede repararse lo que ya “no existe”.

El proceso “descripción-teoría” avanza a rastras, en la oscuridad, se detiene en cada descorchado de la pared, de manera que el lector llegue a creer que ese minúsculo espacio es la imagen de un país. La extrañeza que el discurso de ellos provoca en nosotros y, probablemente, el de nosotros en ellos, se debe a que estamos situados en orillas diferentes: nosotros en la orilla de la convicción, y ¿por qué no?, de la fe (fe en el pueblo, en su capacidad de sostener y desarrollar la Revolución), ellos en la del descreimiento o dicho de modo más literario y autojustificativo, en la del desencanto. En este caso, la fe ve más; el descreimiento es ciego.

Cuando, airado, Veiga –uno de sus fundadores– le responde a Iroel, parte de una creencia propia que enuncia como si fuese una verdad admitida por todos (en esto se parece a Obama): Cuba, su sistema, se encuentra en crisis y es preciso construir entre todos una transición. La palabra en sí porta significados dudosos, comprometidos con la historia: bajo ese término, por ejemplo, España y Chile dieron por finalizado el período de salvajismo capitalista militar y abrieron el del salvajismo capitalista “democrático”, mientras que los países de Europa de Este saltaron de un socialismo trunco a un capitalismo “bananero con nieve” (el único posible para recomenzar). Y no creo que aluda al “período de tránsito al socialismo”, como alegaban los manuales. 

Quizás por eso apostilla que no sería “una transición al modo oligárquico o mafioso de la Europa del Este”, y entonces cabría preguntarse, ¿pero nos conduciría al mismo lugar? Dice que Iroel representa “el pasado y el fracaso”. ¿La Revolución, para estos hijos de la Revolución, ha fracasado? Son precisiones que quedan en la sombra y que nada tienen que ver con las prevenciones de Fidel y de Raúl –cuyas palabras manipula Veiga una y otra vez, con gestos literarios de cuadro político, para vender gato por liebre–, ni con la actualización o la reforma (no tengo reparos con el término, porque hacer una reforma no implica ser reformista, contra lo que sí tengo reparos, por cierto), que se ha propuesto hacer más eficiente y justo nuestro socialismo. Cambiar todo lo que deba ser cambiado jamás ha significado en Fidel o en Raúl, o en los revolucionarios cubanos, cambiar el socialismo por el capitalismo. Cuba Posible apuesta por, e intenta construir, la República posrevolucionaria y sus fundadores se perciben como consejeros o asesores de un nuevo estamento político, que ya se declara “lealmente” opositor. Una lealtad dudosa. 

Es usual en discusiones como esta que los aludidos se refugien en teorías, en citas eruditas, que mezclen lenguajes y conceptos pescados en este o en aquel libro; pero tras cada palabra, sépanlo ellos o no, sean o no partícipes o usufructuarios, cobren o no, palpita un interés de clase. Como decía el filósofo argentino Arturo Andrés Roig, hay que aprender a diferenciar entre discurso y direccionalidad discursiva, entre significado y sentido.

Si la derecha venezolana utiliza el lenguaje de los revolucionarios –con alusiones al pueblo, a sus derechos o necesidades, a la justicia social– para derrotar a los revolucionarios, ello no implica que se ha reubicado en “el centro”, que aspira a dialogar con la “otra parte”; solo procura cambiar el color de la piel, para igualarse al contexto por el que debe inevitablemente transitar, y defender los intereses de una oligarquía que es antipopular y neocolonial. Una vez en el poder, arrasará con todo vestigio de dignidad adquirida por los Sin Nada. Ya hemos visto un adelanto en el Parlamento de aquel país. El conflicto (el de siempre) entre los Estados Unidos y Cuba más que teórico es práctico, no surge de diferentes interpretaciones sobre los derechos humanos, es un conflicto de intereses, económicos y geopolíticos, y aquellas diferencias conceptuales justifican o defienden estos intereses opuestos, están a su servicio. A ningún congresista estadounidense se le ocurre debatir la peculiar interpretación de los derechos humanos en Arabia Saudita o en Israel.

Tampoco es suficiente el nacionalismo a secas (porque, en primer lugar, no existe). La Patria, la de Martí, no es la “tierra que pisan nuestras plantas”. Es un proyecto y una experiencia colectiva de vida. Cuando, hallándose en Guatemala después del Pacto del Zanjón, le piden a Martí que regrese a Cuba, responde: mi Patria no está allá en la isla colonizada, va conmigo. El nacionalismo burgués convive de manera armónica con el anexionismo; el imperialismo jamás permitiría su existencia independiente.

La Patria que construimos es inclusiva. Pero los que atentan contra la justicia social y la dignidad de los otros, los que aspiran a una riqueza que se sustenta en la pobreza de las mayorías, los que intrigan y conspiran para ser colonizados –así sean fervorosos voluntarios o viles mercenarios–, se autoexcluyen de la Patria. Es cierto que quienes desconfían de las capacidades de su pueblo y mitifican las del vecino, no dejan de ser cubanos. Son los reformistas de siempre, los autonomistas y anexionistas del siglo XIX, los neocolonizados del XX. Recordemos la sutil diferencia que establece Fernando Ortiz entre cubanidad y cubanía: los anexados son cubanos porque no pueden eludir las formas propias (costumbres, tradiciones, etc.) de la cubanidad, pero carecen de cubanía, que es la forma conciente en que se asume esa pertenencia.

III

¿Qué significa ser extremista?, ¿cuáles son los extremos del debate nacional? Para los revolucionarios cubanos, el extremista es quien adopta de manera irreflexiva consignas y frases hechas, cuyo fondo conceptual ignora o no comprende, y es incapaz por tanto de discernir qué es esencial y qué no lo es. El extremismo conduce al dogmatismo y a la doble moral. Lenin lo sentencia de manera inequívoca en una frase que el pueblo ha hecho suya: detrás de cada extremista hay un oportunista. Pero nada tiene que ver con la visión radical –que va a las raíces–, y a la postura revolucionaria frente a la realidad. No me atrevo a definir el extremismo reaccionario, porque el capitalismo no estimula ni propicia –a diferencia de la Revolución– la participación ciudadana en la política real. De cualquier manera, ni el socialismo revolucionario ni el capitalismo, son los extremos en una supuesta “gama de ofertas” políticas. El centrismo político descalifica toda visión radical como extrema y no necesita buscar un equivalente en la visión conservadora. Lo que no es radical, ya no es revolucionario. El centro queda a la derecha del mapa.

¿Por qué Veiga y algunos de sus colaboradores respondieron con ira los señalamientos de Iroel? Con su lenguaje ambiguo y su teoricismo supuestamente centrista, Cuba Posible pretende pescar en el río revuelto de la guerra cultural. El Rey está desnudo, ha dicho Iroel, y la ilusión ha desaparecido. Mi interés no es acusarlo de complicidades espurias: no porque sean bienvenidos en Washington y en Miami, o porque sus artículos sean reproducidos y elogiados por la derecha, la más inteligente, vamos a sospechar de sus gestores o a descartar el análisis de sus propuestas. Pero yo quiero felicitar a Iroel Sánchez, porque nos hizo pensar, raro oficio. La Cuba real contiene, al menos, dos Cubas posibles: la neocolonial e injusta del capitalismo dependiente y la de un socialismo revolucionario, más eficiente y democrático, pero real, por el que no dejaremos de pelear. 

(La isla desconocida)

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26 pensamientos en “La Patria posible. Por Enrique Ubieta

  1. El tema de que se trata no se puede convertir en un asunto de prestigio intelectual como se intenta o ya se ha hecho por algunos, que sobre ese tipo del prestigio mucho se podria hablar.

    En esencia es un problema politico, en el cual pueden aportar mucho los intelectuales pero se trata del destino de un pueblo y no de una actividad formal buscando un premio o una medalla.

    Creo que Iroel de corazon defiende el principio martiano de “con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar” y lo intenta mientras todavia hay tiempo de hacerlo y que no se pierda todo dentro de un programa de “muy buenas intenciones.”

    Una discusion sobre ese tema en la Cuba de hoy no tiene sentido.

  2. ¡Excelente! Por ese “socialismo revolucionario, más eficiente y democrático, pero real, por el que no dejaremos de pelear” nos inspiramos y tratamos de no cansarnos. En esa “pelea” lo principal es pensar y lograr vencer las barreras propias y ajenas, no pocas a decir verdad. Entre ellas las trampitas de un centrismo con cantinfleo ambidextro desplazado evidentemente a la diestra. Por eso, mas que nunca, necesitamos que los que nos posisionamos a la mano contraria, no pequemos de ingenuos ni caigamos en otros pecados que nos alejan del protagonista y beneficiario principal del proyecto que proclamamos – el pueblo, del cual somos parte. Por eso es tan importante la consulta que se avecina. Si dejamos que se convierta en un formalismo y no en una verdadera confrontación de ideas con el propósito de hacer cada vez mas claro en que consiste el socialismo próspero y sostenible que incansablemente proclamamos una y otra vez, retrocederemos en esa pelea y le dejaremos el campo expedito a los ambidextros. Esa sería una triste y horrible derrota que no nos podemos permitir.

  3. Cuba Posible evita con sumo cuidado decir claramente que la solución de Cuba es el capitalismo. Al propio tiempo, arremete contra el socialismo con toda la sutileza que pueda prestar la pluma, sin llegar a desenmascararse. Sus artículos y articulistas, que son diversos, coinciden casi siempre en tratar de describir una Cuba desmoralizada, plagada por la desidia y la desesperanza, a la vez que procuran borrar o relegar una historia revolucionaria de inmensas conquistas sociales, avances tecnológicos y logros en el desarrollo humano, en la manera que las Naciones Unidas definen el concepto. Reiteran el término “reconciliación”, como si la cubana fuera una sociedad quebrada o en conflicto con sí misma. Se sabe que el término es prestado y originado al otro lado del estrecho de la Florida. A fines del siglo XIX y principios del XX, Estados Unidos, con una ingeniería propagandística ya desarrollada, logró crear en su población una imagen de Cuba con una sociedad colapsada en términos morales. Si el objetivo de Cuba Posible no es ese, convendría que lo diga claramente, pues los indicios hablan.

  4. Y yo te quiero felicitar a ti amigo ENRIQUE porque después de estas reflexiones ya no hay nada más que decir. ESTÁ DICHO TODO. Muchas gracias.

  5. Esta es la transición que que “Cuba posible” quiere para Cuba, la de España, un país rico y desarrollado, donde a mas de 500.000 familias los bancos le ha robado sus viviendas con apoyo del gobierno del PP, que tiene a miles de sus dirigentes imputados por corrupción pero sin devolver un euro. Donde los jóvenes se tiene que ir del país , no para mejorar su vida, sino porque no pueden vivir, no tienen opción de ningun trabajo, donde la riqueza del país unos pocos se la llevan a paraisos fiscales con total impunidad…donde cada día mas gente es abandonada a su suerte, un ejemplo es este informe sobre la desigualdad
    “España, el país de la OCDE donde más crece la desigualdad, sólo por debajo de Chipre
    La distancia entre ricos y pobres ha crecido y en 2015, el 1 % de la población concentró tanta riqueza como el 80 % de los más desfavorecidos. En cuanto a países concretos, España es la nación de la OCDE en el que más ha crecido la desigualdad desde el inicio de la crisis, tan solo por detrás de Chipre y superando hasta en catorce veces a Grecia, según el informe ‘Una economía al servicio del 1 %’ que ha publicado Oxfam Intermon.
    La ONG asegura que la pobreza y la exclusión en España han aumentado “de manera alarmante” en los últimos años, con 13,4 millones de personas en riesgo de exclusión en el año 2014 (el 29,2 % de la población española). “La fortuna de sólo veinte personas en España alcanza un total de 115.100 millones de euros”, explica el informe.
    España es el país de la OCDE donde más ha crecido la desigualdad salarial desde que empezó la crisis
    El patrimonio de estas grandes fortunas españolas se incrementó un 15% en el último año, mientras que la riqueza del 99% restante cayó un 15% en el mismo periodo. España, según datos de Eurostat, es de los países en los que más ha aumentado la desigualdad desde el inicio de la crisis, casi 10 veces más que el promedio europeo.
    España es el segundo país de la Unión Europea en el que más ha crecido ladistancia entre rentas altas y bajas, sólo por detrás de Estonia, y entre 2007 y 2014 el salario medio español se desplomó un 22,2 %. Además, según los datos de la OCDE, los hogares más desfavorecidos son los que han sufrido una mayor caída de los ingresos durante la crisis, y el salario de los más ricos es 18 veces superior al del 10 % más pobre.
    “Herramienta para garantizar privilegios”
    El informe también denuncia que la reforma fiscal que entró en vigor en España el 1 de enero del año pasado es “una herramienta para garantizar privilegios a unos pocos”, lo que ha dado como resultado que España siga teniendo una de las presiones fiscales más bajas de toda Europa. No se ha conseguido remediar que 17 de las 35 empresas del IBEX 35 no pague el impuesto de sociedades en España ni que la inversión hacia la Unión Europea cayera un 15 % en 2015 y la inversión en paraísos fiscales creciera un 2000 %.
    Gracias Iroel y Enrique, por desenmascarar a quienes le hacen el juego sucio, al capitalismo salvaje, con lenguajes edulcorados de democracia, mas falsos que las monedas de 4 euros.
    Jesus, Alicante ,España

  6. Si yo no soy un intelectual no sé qué soy y no me escondo detrás de un seudónimo, mi nombre está completo. Y anoten uno más que apoya en todo a Iroel Sánchez, hay que desenmascarar a los que pretenden engañar. Y por suerte en el pueblo cubano se puede cada vez menos (aunque se puede) aplicar el pensamiento de Allan Dulles (que hubiese hecho un papel magnífico en el nazismo de Hitler), los que no entienden incluso siguen su instinto y no seguirán a los traidores, pero hay que denunciarlos y ahí Iroel y su blog juegan un fuertísimo papel, miren a ver cuántos lo leen. Y cuantos lo copiamos y lo lo hacemos más visibles, es un mínimo aporte necesario para seguir imponiéndonos, que no es que resistamos, es que ideológicamente hablando siempre hemos GANADO.

  7. Perdone usted Iroel y Enrique Ubieta pero sintetizando este prolongado debate en busca de si el centro también existe, en la intelectualidad Cubana como en el propio pueblo, al menos con los que converse hace solo semanas que estuve en La Habana, existe un amplio abanico de opiniones, pero la inmensa mayoría comparte que “el gran cambio que demanda actualmente la nación implica” “la capacidad para que todos los proyectos puedan compartir el país y construirlo juntos” este postulado de Cuba Posible que es opuesto a lo que ellos mismos llaman “empeño por imponer un proyecto de país único, sin tomar en cuenta las otras propuestas que existieran.” que ustedes dos proclaman en la otra esquina, yo lo considero el pollo del arroz con pollo en esta algarabía, Estoy de acuerdo con ustedes, hay dos variantes, Capitalismo que por largo tiempo ha ido transformándose en múltiples tipos de sociedades con mayor o menor beneficio social, sistema que existe creo en 190 de las 194 naciones existentes en el mundo y el Socialismo que en unos pocos países, después del desmerengamiento, persisten en hacerlo que funcionar (China y Vietnam que mezclaron y han logrado resultados impresionantes, Cuba que intenta mezclar pero a su vez mantener separados y los resultados hablan por sí mismo, y Corea del Norte que es tan opaco mejor ni hablar). Entonces vayamos a factor tiempo, ustedes afirman que “un socialismo revolucionario, más eficiente y democrático, pero real, por el que no dejaremos de pelear.” Y asumen es la mejor variante, en esa pelea para que demuestren que están en lo cierto, cuánto tiempo más necesitan, Raúl ya consumió 10 años 2006-2016, Fidel la diferencia hasta el 59, y hoy Cuba sigue metida en el eterno bache económico, y superávit social increíblemente, además afirmo que si es una sociedad quebrada o en conflicto con sí misma, este debate es el mejor ejemplo de ello, y que si necesita de la reconciliación porque casi ¼ de su población vive en el exilio, económico, político o una mezcla de ambos que simplemente es sinónimo de no compartir con el proyecto del socialismo a secas que ustedes pretenden imponer.

    • Livio, tú eres ingeniero, un cuarto de la población cubana serían 2, 8 millones, el doble de la realidad. Mira lo que dicen las cifras: https://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/10/22/la-politica-migratoria-cubana-y-su-contexto-videos-y-cronologia/
      “Los cubanos residentes en el exterior constituyen aproximadamente el 12.5 % de la población cubana (1.4 millones sobre una población de 11,2 millones). Cerca del 85.7% vive en Estados Unidos.” En cuanto a “exilio”, el mismo texto: “En los consulados de las representaciones cubanas están inscritos 1 185 128 cubanos. En 2011 más de 400 000 visitaron Cuba y más del doble mantienen un vínculo estable con el país donde nacieron.”
      En Puerto Rico, de 7 millones, 4 viven en EEUU, y no es socialista. La mayoría de los 3000 millones de pobres y más de 800 millones en pobreza extrema que hay en el planeta no viven en países socialistas. Cuba no necesita tiempo, sino que le quiten el bloqueo y dejen de foinanciar grupos como CP desde el exterior, en dos semanas en La Habana tal vez alguien te dijo eso.

      • Me pusiste a buscar datos y un informe de la CEPAL coincide más o menos con esas cifras “Con relación al porcentaje que representan los emigrantes de la población de un país, Cuba, con el 11,6 % (11,2 millones de habitantes en 2010, y 1,293.000 emigrantes)”, después recordé que esto había sido tema en el blog de Fernando, y una emigración del 12% de la población en casi 60 años es mayormente por guerras o desastres naturales en este mundo, además recalcar que debe existir una fuertes tendencia hacia elevar esa correlación, por la baja tasa de natalidad en Cuba y el aumento significativo de la emigración, vías inseguras e ilegales de emigrar cruzando por américa central ya han causado más de una alarma en este último año. Pero en cuanto a tiempo nunca respondiste, recibo la típica respuesta de condiciones antes de compromisos, y pienso a diferencia de usted que lo que complica a Cuba es precisamente el tiempo, fíjese si es importante que ya estamos interfiriendo con el tiempo y el espacio de nuestros hijos que son los nietos de los que vivieron la epopeya, y para que me entienda las comparaciones no me gustan, como soy ingeniero las cifras para mi tienen que significar algo en un entorno concreto, y en demasiados casos queremos comparar una Cuba real con una ideal que nunca llegara a existir o con países de diferente nivel de desarrollo humano y económico que tampoco funciona.

      • Guerras, desastres naturales… o Ley de Ajuste del vecino cercano con la economía más poderosa del mundo y que impone el bloqueo económico durante EL TIEMPO más prolongado de la historia.

  8. Esperaba la opiniòn de Ubieta. Despuès de los trabajos de Iroel y otros que han opinado, Ubieta “le pone la tapa al pomo” a este debate, que desde ahora ya no serà el mismo, pues sitùa una vara muy alta a los adversarios que quieren pasar por amigos dialogantes y conciliadores, y por cierto, los intelectuales del bien para Cuba, al menos en la visiòn de su figura principal y de los voceros que han mirado, como desde la altura de una aristocracia del pensamiento, a sus oponentes… Ahora: no es que ya no haya que decir, ahora continùa la batalla de siempre, la batalla de las ideas, que Ubieta hace, precisamente, de pensamiento.

  9. Magnífico, de acuerdo con Ud. señor periodista, porque lo es. Lo peor de Cuba Posible es que ha embaucado a personas de buena fe, no hay que poner en duda que son inteligentes y su discurso puede confundir. Creo que nuestra prensa plana debe publicar artículos como este y otros muchos por esclarecedores, no olvidar que cada vez son más lo que tienen acceso a internet y tenemos que educar y rebatir. Gracias y un abrazo de una necia

  10. “Son dosrevés y victoria…”

      Sobre un dos va la existencia

    si sumamos vida ymuerte,

    luna y sol, débil yfuerte,

    traición ybenevolencia.

    Madre y papá, confrecuencia,

    pintan binaria lahistoria.

    “Son dosrevés y victoria,

    pies,manos, ojos, rodillas,

    codos,orejas, tetillas

    y el dúo deinfierno y gloria”.

      Ramón Espino Valdés

    El Leoncitode Las Tunas

    Cuba/México.

    15/05/2016.

     

  11. Yo no veo el problema; Cubaposible dice una cosa y ustedes otra. Eso es democracia. Veamos quién convence al mayor número de personas.

  12. Sin duda, sería un mal síntoma que los ofendidos por Iroel pudieran representar en el imaginario colectivo de Cuba una zona de prestigio transnacional, que debe protagonizar la transición en la isla hacia un nuevo modelo informativo basado en el pluralismo de medios, la falsa independencia y el pensamiento único típico de las sociedades capitalistas.

    La deriva hacia el centro, habitual en el capitalismo, no se corresponde con la existencia de clases sociales antagónicas y enfrentadas sino con la necesidad de controlar el poder por parte de una minoría privilegiada en modelos de sufragio universal. La fabulación de que en las democracias burguesas los medios son independientes, objetivos y con vocación de servicio público ha posibilitado que una insignificante minoría social ejerza de mayoría a través de la propiedad y control de los grandes medios de comunicación. Así es como la política ha degenerado en una cantinflada allí donde la división en clases sociales demanda la existencia de medios de comunicación comprometidos con cada clase y, en algunos casos (los de las clases mayoritarias), comprometidos con la verdad objetiva y la justicia social.

    Pretender ahora que el modelo de explotación y opresión implantado en las sociedades capitalistas por la minoría privilegiada, a través de un falso consenso creado y conducido por sus aparatos ideológicos, sustituya en Cuba el resultado de un proceso revolucionario que abolió las clases sociales, repartió la riqueza y reconoció derechos universales a todos los ciudadanos dentro y fuera de la isla sólo puede ser concebible a la luz de un sistema totalitario donde modelos alternativos como el socialismo cubano no tienen cabida.

    Si Cuba fuera una nación aislada en el universo, bastaría con que se reconociera el derecho a una información veraz y que se posibilitara la participación de todos los ciudadanos en la creación de opinión pública. Pero la Cuba bloqueda y vilipendiada por la tiranía de una clase social privilegiada, que ejerce su poder sobre las mayorías gracias al control que ejerce sobre los aparatos ideológicos, tiene la necesidad de mantener un firme y militante compromiso con el derecho a la información dentro y fuera de sus fronteras, sin que exista razón alguna para no ser objetivo, ya que se representa a una sóla clase social, y sí muchas razones para no ser imparcial en un mundo profundamente injusto.

    A uno le resulta difícil imaginar que las justas y merecidas críticas de Iroel puedan ofender a nadie que no esté profundamente involucrado en un sistema informativo basado en el engaño y el totalitarismo. Censurar las políticas que se hacen en las sociedades capitalistas y a sus líderes no es ofensivo a la luz de sus crímenes y abusos sino a la luz de un pensamiento único construido a través de la repetición de consignas y lugares comunes que nada tienen que ver con la realidad objetiva y que no invitan a la reflexión ni reivindican la justicia social. No es Iroel quien debe sentirse avergonzado de sus brillantes denuncias y reflexiones sino quienes pretenden implantar en Cuba el mismo sistema mediático que da cobertura al crimen organizado fuera de la isla

  13. Desde aquellas sesiones en el año 61 -que solo conozco por voces de algunos presentes y por lecturas diversas- con las célebres palabras de Fidel “Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, ningún derecho”, no recuerdo enfrentarme a otra experiencia con el conocimiento de la práctica revolucionaria y el compromiso con la Revolución Cubana de tan amplia envergadura como este que ha suscitado Iroel en contra de los argumentos del proyecto `Cuba Posible´ y que han enriquecido Luque y ahora Ubieta y Sin Permiso. ¿Todo quedará en este blog? Siento una gran certeza en el final de Ubieta cuando afrma que “La Cuba real contiene, al menos, dos Cubas posibles: la neocolonial e injusta del capitalismo dependiente y la de un socialismo revolucionario, más eficiente y democrático, pero real, por el que no dejaremos de pelear.” Dentro de esta certeza me pregunto si no sería enormemente fructífero retomar encuentros como el del 61, ya que si en aquel año lo fueron y la realidad de aquel entonces podría muy bien parecerse a esta de hoy donde cohabitan esas “dos Cubas posibles”, aún cuando, hoy, posibilitado el triunfo y el poder revolucionario de la Cuba posible que tenemos por lo hecho ayer y “por la que no dejaremos de pelear”, también desde ese ayer lejano o cercano llegan los pasos de otra Cuba posible en medio de una situación quizás más compleja que la anterior y donde, aún teniendo el poder revolucionario consolidado, otra vez la Patria entra en nosotros, en todos ahora con mayor fuerza en las reflexiones y hasta en sus altavoces, gústenos o no, para afilar con mayor sabiduría y cuidado en las palabras, los argumentos y sus interrelaciones la real visión de la Cuba posible que defendemos y que tanto deseamos sea abrazada otra vez por la inmensa mayoría de los cubanos.

  14. Pingback: La #Patria posible. Por Enrique Ubieta | La Borra de Abuela

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