Algo para recordar sobre el diálogo, reconciliación y Miami. Por Nelson P. Valdés*


El académico Nelson P. Valdés me ha enviado este artículo publicado originalmente en agosto de 2011 en Progreso semanal

Me he leído y re-leído el ensayo de Carlos Saladrigas sobre el “desafío de facilitar un re-encuentro.” [1] Es singular que el autor escriba, “Todos hemos cometido errores que han dañado a la Patria, por lo que a todos nos concierne la tarea de rectificarlos.” 

De acuerdo. Pero, dejemos las cosas claras desde un primer momento para no ser víctimas de lugares comunes a-históricos o malentendidos. 

Yo, y muchos otros, “rectificamos” en 1977. Saladrigas lo hace en el 2011. Bienvenido, más vale tarde que nunca. 

El Sr. Saladrigas expresa su deseo de participar en “la reconciliación y la reunificación”. Y hasta leemos que apoya el diálogo. 

Pero, por lo visto, estamos ante la presencia de los que de este lado del charco llaman el fenómeno “Johnny come lately.” O como decían en la década de los 50 – “llegaste tarde Marqués…”. Hasta el Papa pedía que el mundo se abriera a Cuba [incluyendo a Miami y a cualquier barco que llevara cubanoamericanos a la isla durante su visita en el 98] y Cuba al mundo. Pero en ese tiempo el Sr. Saladrigas todavía no había iniciado su rectificación personal. 

Sin embargo, muchos de nosotros hemos participado en esa reconciliación, esa reunificación y ese diálogo con la isla, con gente e instituciones desde hace 34 años. En esos tiempos, 1977 y 1978, nos jugábamos la vida y el propio futuro económico pues habíamos iniciado y participado en ese diálogo –entonces. 

Carlos Saladrigas fue uno de los niños de la Operación Pedro Pan. Yo también. El Sr. Saladrigas tenía casi la misma edad que yo en 1977, pero él no participó entonces en tal acercamiento. Es más, su propia historia personal demuestra que por muchísimos años después continuó oponiéndose al diálogo, la reconciliación y la reunificación. Mientras muchos de nosotros pensábamos que la familia cubana debía estar unida, Saladrigas participó en los esfuerzos para mantener a un niño y su padre separados. Todo eso se puede dejar a un lado; pero debemos ser honrados y dejar las cosas claras. 

Desde el 1977 dialoguero era un peyorativo que podía costarle a uno la vida, o golpeaduras y denuncias. Como se dice: no fue fácil. Y nadie nos ha dicho, hasta ahora, “sorry.” A muchos de nosotros por hablar de reconciliación nos trataron despectivamente en este país; ser dialoguero era lo peor que se podía ser en la Florida. 

Por lo visto el Sr. Saladrigas desconoce o no desea reconocer los esfuerzos de aquellos de nosotros que durante décadas propiciamos lo que él ahora dice defender. Bienvenido sea a nuestras filas. Pero es deseable que recuerde esa historia, y no asuma que este proceso se inicia hoy. Ahora lo inicia el Sr. Saladrigas. 

Y si existe una tal “superioridad moral” le aseguro que hay muchísimos de mis compatriotas – algunos ya muertos – que alzaron muy alto y temprano esa bandera de dialogar y reconciliar. 

Sin embargo, un llamado al diálogo debe tener claro el lenguaje que se utiliza ya que son – por lo menos– dos bandos los que están metidos en el asunto. 

Sr. Saladrigas, por favor, descarte el lenguaje milenario de diáspora y éxodo. Y no asuma tampoco que la bandera del “amor” es algo que solo los “cristianos” puede que posean. El ateo, el agnóstico, el shaman, el taoísta y todos nuestro babalawos tienen esa capacidad. Y deje de asumir que su lado posee amor mientras que los otros tienen “rencor, odio y miedo”. [Por cierto, esas tres categorías son ecos que nos llevan a un similar lenguaje proclamado en el verano de 1960 por la iglesia católica cubana en varias de sus cartas pastorales.] Ese es ya un lenguaje pasado de moda y estoy seguro que se puede encontrar con numerosos jóvenes cubanos en la isla que le pueden de-construir esas categorías en un 2×3. Lo mismo le puede suceder con la frase “activo transicional” que está mucho más cercana a la contabilidad capitalista que a la sociología de grupos y coaliciones. 

Su ensayo también nos provee un malabarismo para aplicar a las relaciones internacionales. “Tenemos que aceptar la realidad de que la relación de Cuba con Estados Unidos siempre será asimétrica, pero una diáspora integrada, fuerte y poderosa, tendrá la capacidad de balancearla favorablemente en bien de Cuba.” O sea AIPAC en Spanish. 

La soberanía de Cuba, en otras palabras, estaría en manos de un lobby cubano en Estados Unidos. The white man’s burden (la carga del hombre blanco) transferido a la “diáspora” – estos serían los defensores de la nación cubana desde los Estados Unidos. Singular es el pensamiento dialéctico [!?] que mantiene que es necesario no usar el poder político en relación con Washington, DC, pues daña a la soberanía cubana. 

Algo parecido mantenía el autonomista José Antonio González Lanuza hace 111 años. González Lanuza consideraba que la isla no podría ser independiente y tenía que funcionar de acuerdo a los parámetros de comportamiento que definiera la nación norteña. Nos decía,

“Los americanos deben ser para nosotros una garantía en lo interior como en lo exterior, de orden y de prosperidad, como de cultura; pero no deben ser más que eso. Nuestro deber es procurar, no en bien de ellos sino de Cuba, que sean y sigan siendo eso, en cuyo sentido los necesitamos y los necesitaremos; y al propio tiempo procurar que dejen de ser todo lo demás que son en el plazo más breve posible. Dentro de ese límite resultan un poderoso elemento de bienestar. Fuera de ese límite un irremediable elemento de perturbación.” [2] 

Martí ya había respondido a ese pensar autonomista, 

“No es la caja sólo lo que hay que defender, ni es la patria una cuenta corriente, ni con poner en paz el débito y el crédito, o con capitanear de palaciegos una cuentas docenas de criollos, se acalla el ansia de conquistar un régimen de dignidad y de justicia, en que en el palacio del derecho, sin empujar de atrás ni de adelante, sean capitanes todos.”  [3] 

Podemos dialogar de este lado, entre cubanos-americanos, pero los dialogantes históricos, defendemos la visión del apóstol de la independencia. 

[1] http://espaciolaical.org/contens/esp/sd_136.pdf

[2] Emilio Roig de Leuchsenring, Historia de la Enmienda Platt,  Cultural,

1935, p. 50

[3] José Martí “Autonomismo e Independencia.” De Patria, Nueva York, 26 de

marzo de 1892. Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana,

1975. Tomo 1. Páginas 355-356.

*Nelson Valdés es Profesor Emérito de la Universidad de Nuevo México.

Fuente:http://progreso-semanal.com/4/index.php?option=com_content&view=article&id=3665:algo-para-recordar-sobre-el-dialogo-reconciliacion-y-miami&catid=6:nuestro-pulso-florida&Itemid=2

5 pensamientos en “Algo para recordar sobre el diálogo, reconciliación y Miami. Por Nelson P. Valdés*

  1. Oportuna la reproducción de este artículo, pues se trata precisamente de la hiistoria, pasada o reciente, que se convida a olvidar, y arroja luz sobre el personaje con quienes se reúnen los taimados autonomistas actuales. Bajo el lenguaje conciliador de los diálogos y los llamados al consenso, se enconde el autonomismo de siempre. ¿Por qué reconciliación ahora y ataques y terrorismo desde siempre? Porque el amo dio la señal. No engañarán a nadie que lea y no olvide su historia…

  2. “Si nocuadran los gobiernos

    se van abuenas o a malas”

      ( 1 ) Golpes deestado, sin balas

    dan “demócratasmodernos”.

    “Si nocuadran los gobiernos

    se van abuenas o a malas”.

    A Dilma han tocado escalas

    después de Zelaya. Y crea:

    Por la infectadamarea,

    del injerencista oscuro,

    pido a Nicolás Maduro

    que se cuide de la OEA.

      Ramón Espino Valdés

    Cuba/México.

      ( 2 ) “Que secuide de la OEA”,

    que escómplice del imperio,

    y ese es unasunto serio

    desde elpunto que se vea;

    porque elyanqui, como sea,

    va avanzandopor escalas,

    con fonemas ocon balas

    él vaconstruyendo infiernos:

    “Sino cuadran los gobiernos

    sevan a buenas o a malas”.

      MarioVillasmil

    Zulia/Venezuela.

    5/6/2016.

       

  3. Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa.
    Carlos Marx. XVIII Brumario de Luis Bonaparte, Cap. 1.

  4. El que esta fuera, es de fuera y punto. Y cuando llega a Cuba no sabe como funcionan las cosas.

    Cabe la intencion de apoyar el esfuerzo de los que estan luchando por su propio destino, partiendo del mal causado a todos los cubanos en la isla desde los poderosos de fuera.

    Pero pretender dictar las reglas a quienes soportaron las penurias que antes fueron aplaudidas por esos mismos que ahora pretenden poner condiciones es una ofensa a la inteligencia humana.

    El que esta fuera, con modestia y buena voluntad puede cooperar pero no pretender cambiar el mundo ni tapar el sol con un dedo.

    Y digaamos las cosas como son, muchos de esos pretendientes a lideres de la nueva Cuba ya no son ni cubanos por su propia voluntad. Y seguro siempre apostaron contra los equipos Cuba.

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