Sobre los principios del debate en Cuba: ¿Por qué se oponen los que se oponen? Por Carlos Luque Zayas Bazán


“La revolución sólo debe renunciar
a aquellos que sean incorregiblemente
reaccionarios,
que sean incorregiblemente
contrarrevolucionarios”.
Palabras a los intelectuales. Fidel Castro

La publicación del artículo de Rafael Cruz, “Reglas para el debate o cuestión de principios” provocó, como era de esperar, rápidas reacciones.

Rafael Cruz, advierte casi al principio que “Por supuesto una guerra de principios es una guerra por el poder”. Esta es una verdad esencial que no siempre se detecta en los discursos del “cambio”, porque permanece solapada y cuidadosamente a la sombra del lenguaje manipulador, cuando los defensores del pluripartidismo lo asocian a la democracia, ocultando que donde hay mercado predominante en las relaciones sociales y económicas, sólo existe el partido político del poder mediático y económico.

Es oportuno subrayarlo porque los promotores de la “transición” hacia un pluripartidismo político, no admiten sin ambages que el final de sus propósitos sería disputar el poder, aunque ya alguna figura lo haya confesado en tono de amenaza.

La posible ingenuidad política de las amplias capas de la población cubana se comenzó a barrer definitiva y masivamente desde la campaña misma de alfabetización, y toda la historia posterior ha sido una constante lección de cultura política que, sin embargo, no se puede descuidar, sobre todo en las juventudes que están ahora mismo en la mira de la labor “educativa” de los órganos externos de la guerra psicológica y cultural.

Después Rafael Cruz expone sus dos simples y básicos principios:

– “No será posible entendernos con quienes llegan hasta nosotros portando una granada de fragmentación lista para hacerla estallar en el seno de la República, de la Nación, de la Patria con el fin de destruir el sistema socialista en construcción y reponer el arcaico y desgastado sistema capitalista. Todo lo demás es discutible.”

– “No nos entenderemos con quien venga financiado, respaldado, apoyado, por el dinero anticubano terrorista de Miami o de cualquier otra nación, incluida las de la vieja Europa.”

No interesa ahora comentar aquí aquellas declaraciones que, – y es una de las reglas del debate que ha provocado la veloz e incómoda urticaria -, se originan desde personas, medios u organizaciones disfrazadas hoy bajo coberturas de apoyo financiero y mediático foráneo. Con esas posiciones, como dice Rafael Cruz atinadamente, no hay diálogo posible. Pero nótese bien: no porque una parte se niegue a dialogar, sino porque con esas posturas no habría el debate que interesa y conviene a la paz y la independencia del país. Es, en efecto, un diálogo de sordos. Veamos cómo lo aclara Rafael Cruz en “La Esquina del Debate“, otro artículo en que comenta las opiniones de una periodista al respecto de su artículo:

“Es ingenuo pensar que es posible el debate con los que quieren el capitalismo para Cuba porque es un diálogo de sordos, no hay tal intercambio, es Maceo y Martinez Campos, no es posible entenderse, las bases, las esencias son absolutamente contrapuestas, es un diálogo estéril de antemano, es además una pérdida de tiempo, tiempo necesario para el verdadero diálogo…”.

Como advierte desde hace mucho Fernando Martínez Heredia, en Cuba se libra una batalla cultural entre los que aspiran a soluciones capitalistas y los que defienden la continuidad socialista de la Revolución. En el círculo de los que abogan por la continuidad del proyecto, hay otro debate de carácter muy distinto.

El debate que interesa a la mayoría de los cubanos es ese que no sería una pérdida de tiempo: el que, además, siempre ha existido en el país: el debate para seguir discutiendo “tácticas diferentes para alcanzar el fin estratégico: la defensa del socialismo, que es la defensa de la independencia nacional”. El otro bando Cruz lo define así: “Los que sostienen la idea de regresarnos al capitalismo, no quieren mejorar la nación, sino rendirla”. Rafael Cruz lo aclara, además, con esta idea:

“Una cosa es el diálogo enriquecedor, inclusivo, atento, airado, pasional, reflexivo o cordial entre los que asumen tácticas diferentes para alcanzar el fin estratégico: la defensa del socialismo, que es la defensa de la independencia nacional. Los que sostienen la idea de regresarnos al capitalismo, no quieren mejorar la nación, sino rendirla.”

El llamado al diálogo consensual sostenido y arropado por finanzas externas, y que encuentran lógica y rápidamente eco en la prensa hegemónica internacional, pueden confundir y confunden a muchos honestos defensores de la democratización socialista revolucionaria, incesante y continúa, que debe y está caracterizando al proyecto cubano. Propósito de que dan fe las muchas consultas populares, el referéndum de la Constitución que aprobó el país, y la amplia participación popular en el proceso eleccionario cubano, pese a todo lo que se debe perfeccionar en ese sistema, y, ahora, en la discusión popular de los documentos rectores del último congreso del Partido Comunista.

Pero, por supuesto, no es ese el terreno del debate que quieren suscitar los defensores declarados o solapados de una “transición”, esa donde el Partido Comunista siga siendo el máximo rector de la política socialista revolucionaria y el carácter socialista del estado y la sociedad cubanos se ratifique como un principio inquebrantable de la Constitución.

El debate interesado en demoler esos pilares quiere provocar, sembrar y arrastrar a un escenario de discusión caótica en que puedan usar para sus propósitos las críticas ciudadanas honestas del ciudadano común que desea la continuidad de la revolución socialista, y, a la vez, potenciar, magnificar, deformar y descontextualizar, las insatisfacciones de aquel sector de la sociedad cubana que por confusión o natural desánimo humano, proponga o apoye la preeminencia de soluciones capitalistas o neoliberales para impulsar la economía, o que vea en el pluripartidismo político y el enfrentamiento de intereses antagónicos de clase, la verdadera democracia.

En ese supuesto debate ya las cartas que se pongan sobre la mesa estarían marcadas por objetivos que son harto conocidos y reconocidos. Es contra ese tipo de discusión que advierten los dos principios del artículo de Rafael Cruz. El artículo de marras no excluye el debate socialista y revolucionario. Se autoexcluyen de él los que rechacen esos dos principios.

En la construcción artificial del falso concilio participan, con las palabras almibaradas que recordaba Fidel, y con una afinada sinfonía orquestal, medios y personas que todo lo encuentran mal en la realidad cubana, que repiten constantemente la palabra crisis y agotamiento del socialismo con un enfoque genérico, siguiéndole el ritmo y la batuta a la guerra mediática ideológica que aprovecha los fracasos del llamado socialismo realmente existente, para borrar del imaginario social la esperanza socialista, y negando así la razón del todo histórico por la parte coyuntural de una época. Y se alzan en agoreros de hecatombes sociales si no se les escuchan sus cantos de sirena. Es contra ese tipo de discusión que se deben leer en clave los dos principios del artículo de Rafael Cruz

Nunca se declaran a favor del socialismo, como tampoco partidarios del capitalismo, sino fraternales defensores de los consensos y abrazos “democráticos”, en una pose desideologizada que no quieren aceptar. ¿Para qué serviría su “necesario consenso”?: pues nada menos para evitar anunciadas transiciones apocalípticas, (lo cual se lee en clave de amenaza, y la psicología nos enseña que se amenaza con lo que se desea y se reprime), mientras, de paso, se yerguen sobre el cimiento legítimo de las críticas revolucionarias que emanan de los dirigentes de la revolución y simulan así una definición a favor de los intereses de todos. Es contra ese intento de pasar indefinidos que se deben leer en clave los dos principios del artículo de Rafael Cruz. Los que se oponen desnudan sus verdaderos objetivos.

Se ha advertido que el algoritmo de posicionamiento que emplea un buscador como Google, jerarquiza sesgadamente a determinados temas y sitios. Una búsqueda rápida con las palabras “rafael cruz ramos reglas para el debate “, nos muestra estas entradas entre las 10 primeras:

– Reglas para impedir el debate. – 14yMedio.
– Las patéticas reglas estalinistas. – Entérate con Manuel.
– Reglas para el debate. – Mermelada
– Cuestión de Principio u “olvídense del debate” HavanaTimes
– ¿Se malogrará una buena oportunidad para el debate? PrimaveraDigital.

Con acopio de resistencia espiritual (y estomacal) se leen algunos de estos “trabajos”, pese al tormento culpable que provoca el tiempo perdido. En un lugar de esa mancha cenagosa, pasto fracuente de improperios, ofensas y vulgaridades que también suele ser el ciberespacio, “argumenta” un “periodista independiente”, de cuyo nombre y blog prefiero olvidarme al instante, cuya minúscula pequeñez intelectual se advierte cuando califica un libro de Frei Betto como “babosadas utópicas” y “marxismo cristiano, a medio camino entre la comunidad primitiva y las catacumbas”. Es también un texto ejemplo de la desecha política anticastrista, ya en pleno descrédito incluso entre los neoconsensualistas, que se desmarcan cuidadosamente del cenagal abiertamente mercenario en búsqueda de legitimidad para sus propuestas.

Este es sólo un ejemplo de la “calidad argumental”, una muestra de aquellos que buscan la brecha y el derecho a manifestar sus opiniones en el “debate” turbulento y caótico que quisieran ver promovido, y con amplia repercusión e incidencia popular para sus “ideas”. El supuesto ensanchamiento “democrático” que ahora se supone con mucho optimismo que propicia, en feliz frase de Umberto Eco, la exposición de cualquier imbecilidad en las redes, y que permitiría exigir “libertad de prensa” a “independientes” que no son tales, es el ambiente que buscan legitimar bajo el prestigio que tiene el ideal democrático.

Pero no se puede olvidar que se le daría así espacio fatal a la guerra mediática, y no de actores nacionales solamente, sino a todo al torrente de la inmensa concentración de guerra psicológica y cultural que en estos años ha sido la protagonista nefasta de cambios dañinos a los intereses de las mayorías en el escenario latinoamericano. A riesgo de ser incomprendidos por la gente honesta, la Revolución está cuidando no abrir y entregar una trinchera a ese frente de guerra que ahora mismo asesora a grupos en “cursos” para “democratizar” a Cuba.

Por eso el debate que se ha producido en Cuba y continuará en esta fase, es el debate que debe excluir de espacios legítimos y oportunidad de construir hegemonía cultural e ideológica a los que no respeten, al menos, esos dos principios expuestos por Rafael Cruz. ¿Por qué se oponen los que se oponen? ¿Por qué ven en esos dos principios una mordaza al debate los que han reaccionado en su contra? No lo declaran abiertamente, porque eso significaría que precisamente tendrían que aceptar que se oponen al proyecto socialista del país y quieren legitimidad para el apoyo financiero foráneo, y dan por buena la intromisión externa en una discusión que debe ser interna, pero que nunca lo ha podido ser a cabalidad. Dos aspiraciones que nunca aprobó antes, ni aprobará ahora, el grueso significativo de la ciudadanía cubana.

Espigando en otro de los textos mencionados, el “organizador” de un “ágora democrática” que intenta refutar al texto de Rafael Cruz, afirma haber recibido amenazas “oficialistas” contra su vida, y habla de las consabidas golpizas de siempre, y hasta de la muerte en un “raro accidente” de uno de sus miembros activistas en Cuba, en lo que sería un atentado criminal del gobierno, (todo lo cual es una autodenuncia de orfandad moral, pues se intenta apoyar en esa especie de recurso de la historia de la infamia, como la de esos golpeados que nunca han podido esgrimir una verdadera prueba de sus moretones y magulladuras, y cuyas mentiras, en cambio, han sido una y otra vez demostradas).

Sólo lo traigo a colación, con cierta repugnancia, para recordar uno de esos “aportes” del pensamiento cultural imperialista que se opone a los principios de Rafael Cruz. En ese texto se declaran las bases de su “gesta democrática”. Habla, por ejemplo, “de encontrar una salida no violenta al problema cubano” (otra vez la amenaza apocalíptica). Y ¿cómo se propone lograrlo? Pues nada menos que marginando (es la palabra que usa, marginar) del debate “el elemento ideológico”, que permitiría así “…la confluencia de todos los cubanos.” Aquí tenemos otra vez la clásica desideologización y el llamado hipócrita a todos los cubanos. Los enamorados o confundidos por el llamado al consenso conciliador entre dos proyectos muy distintos de país, se deshacen en lamentos y rasgan vestiduras cada vez que en la polémica hay que decir las cosas por su nombre. Pero si los falsos conciliadores usan un lenguaje melifluo, alambicado, de suaves y “objetivos” conceptos académicos, almibarados de esa miel clásica que pretende conciliar lo inconciliable, otros deben denunciar con claridad y con el riesgo de que se acusen de antidemocráticos, cuando se trata de imponer la moda de la falsa inclusión y convierten en rehén de sus aspiraciones el ideal democrático.

En todas estas propuestas se notan ideas matrices básicas y comunes sobre las que, en el debate, debe profundizar nuestra cultura política: no hay propuestas sin un asidero y un sustento ideológico de las posiciones de principio; un consenso aparentemente desideologizado y despolitizado es una entelequia inexistente y que sólo conviene a la hegemonía cultural capitalista; es una ya muy advertida táctica manipuladora separar los problemas económicos de las decisiones políticas, ese es otro de los recursos de las tecnocracias neoliberales que ahora, ¡¿hasta el FMI!?, declara fracasado. Sería imperdonable y extenso argumentar esta línea de ideas aquí, pero los lectores con quienes interesa dialogar y debatir, están bien informados al respecto.

Ilustro otra posible confusión que me temo podría ser de algunos que defienden las aspiraciones socialistas. Es el tipo de concepción que pretenden sembrar las propuestas conciliadoras de lo imposible y que tiene muchos matices y son defendidas desde cierta ingenuidad política. Un comentarista en la red opina que “el debate es” (puede ser)

“…ineficiente porque parte de presupuestos de exclusión que no influyen hoy en el debate nacional. Se mueven a partir de la exclusión del discurso del otro en un momento en que eso es imposible, esos discursos están ahí en la red aunque no queramos con la expansión de internet no es poniendo parámetros que vamos a regular lo que el cubano leerá.”

Me disculpo por citar lo que opiné en ese diálogo, reflexionando sobre el comentario anterior, por demás muy valioso en otros aspectos, de una persona que defiende el socialismo cubano, porque algunos pueden dejarse convencer por el prestigio del ideal democrático, y hacen falta muchas horas de estudio político y económico para comprender que hay una exclusión de base que funciona con un automatismo eficiente y aterrador en aquellas sociedades que se dicen democráticas y que es la exclusión que produce el poder mediático y económico. Uno de los peligros que el debate corre en Cuba es, bajo el manto del ideal democrático, hacer creer y convencer a muchos que no hay opciones políticas ilegítimas cuando se trata de la lucha por el poder de quienes opinan que los principios expuestos por Cruz son una limitación a la democracia y por ello defiendan el derecho a darle participación y control de los medios de comunicación o desplegar el pluripartidismo político.

“… el “presupuesto de exclusión”, que está en la base del artículo que comentamos – el de Cruz – se refiere sólo al contenido de esas dos reglas.

“Yo creo válidos esos dos presupuestos. No parece necesario insistir mucho, a estas alturas, que la pluralidad política (pues de eso se trata, y Cruz lo advierte muy bien al referirse a la cuestión del poder) que pretende existir en los sistemas capitalistas y neoliberales, sea verdadera pluralidad. Ahora: que nuestros medios y especialistas, intelectuales, etc. comprometidos con el socialismo, deben discutir ampliamente y en público todos los temas a que ud. se refiere, sí que tiene ud. razón. Mi idea, por lo que voy viendo y leyendo, es que eso se está abriendo paso, y que en medio del debate colectivo que se inicia y sobre todo después, esos temas se tratarán cada vez más. Ya el hecho de someter a consulta pública los documentos del recién congreso es prueba de eso, y se ha hecho muchas veces antes, además. Algunas personas que pueden estar desinformadas, pueden hacerse la idea de que en Cuba nunca se han discutido amplia y públicamente todos los temas.”

“Los únicos “presupuestos de exclusión” válidos serían los dos mencionados por Cruz. Si no, ¿por qué rápidamente los enemigos del socialismo, o los que exigen que se excluya de la Constitución cubana el carácter socialista de la república, la nación y la revolución, reaccionaron enseguida contra esas ideas? Medios ácidamente opuestos al socialismo hablan ya de “Reglas para impedir el debate”, mientras amenazan con catástrofes sociales.

“Resulta extremadamente difícil para los responsables de la política cubana – y para cualquier ciudadano despierto que quiera cumplir con su deber y derecho de ser un ente político activo, y en Cuba son muchos – llevar hacia delante lo que estoy convencido es una aspiración de Cuba: ampliar cada vez más la incidencia popular en las decisiones de todo tipo, por una parte, y a la vez, navegar con tino en medio de las turbulencias que en cualquier sociedad provoca el hipercriticismo aprovechado de los oportunistas y los verdaderos enemigos, y sobre todo de una agresión que no cesa de ser financiada desde el exterior. Ahora mismo se captan y forman en el norte a equipos de jóvenes cubanos, “para formar la sociedad civil y ampliar la libertad de expresión”. Y ya se sabe lo que eso significa. ¿Ante eso se debe coartar el debate? No. Pero en cualquier debate o negociación ambas partes, se dice, deben ceder algo. Pues bien: yo creo que el artículo de Cruz, en su opinión, sólo subraya lo que no debiéramos poner sobre la mesa de negociación. Además, nótese. Esos dos puntos no son los que se negociarán con la mayoría de la población cubana. Esa mayoría va a apoyar el carácter socialista del proyecto cubano. Esa mayoría no acepta la intromisión política de una “pluralidad” sostenida con dineros de personas e instituciones extranjeras que han agredido al país. Esas dos reglas se dirigen a otros grupos, personas y organizaciones que en Cuba hoy tienen otros propósitos muy distintos al socialismo y a la democracia.”

“Yo opino que en buena lid, Cruz – en ese texto – menciona sólo dos principios con los que – todo parece indicar – muchos estamos de acuerdo, en Cuba y, muchos también, allende los mares.”

Hasta aquí el comentario aquel. Agrego que el hecho de que cada vez más cubanos accedan a las redes y puedan leer todos los puntos de vista, es lo que hace necesaria la labor educativa política incesante. A la subversión financiada, sin embargo, eso no le basta, porque no tienen nada de ingenuos. Forman en el extranjero brigadas juveniles de choque para insertarlas en el seno de la sociedad cubana, apoyan sólo a los “emprendedores” para formar un segmento de la población en el individualismo de los intereses privados, demoran todo el tiempo que puedan dar curso efectivo a los acuerdos de la “normalización”, siguen financiando y tratan de cooptar a intelectuales valiosos ofreciendo becas y pagando viajes y simposios, y discutiendo los problemas cubanos hasta con personeros e instituciones promotoras de la guerra psicológica y cultural. Entonces, y además, ¿los que formen parte del debate al interior de la revolución deben darle legitimidad y la oportunidad de “educar” en sus proyectos, abriéndole la brecha a la construcción de la hegemonía de proyectos que abogan por un desmantelamiento del socialismo? Evidentemente no, pues sería un crimen de ingenuidad política. Martínez Heredia califica ese anexionismo simbólico como un suicidio y le llama con toda razón derecha política. ¿O deben aclarar que es bienvenido el debate, pero que en toda polémica se ponen sobre la mesa los principios rectores que deben conducirlo y que son innegociables? Es lo que hace Cruz en su artículo.

Por otra parte, existen propuestas y corrientes de opinión que se mueven lealmente dentro del debate que propone discutir y examinar las tácticas mejores para el logro del objetivo estratégico socialista. Destacan las propuestas republicanas, y algunas de ellas se originan en los ámbitos académicos, y giran en torno a la democracia socialista y se alimentan de toda la tradición democrática histórica. Es el debate legítimo. Frecuentemente son jóvenes que hablan con ese lenguaje a que se refiere Rafael Cruz porque proponen y ejecutan un “diálogo enriquecedor, inclusivo, atento, airado, pasional, reflexivo o cordial”, pero que no propone derrumbar los dos pilares que hasta el momento se han propuesto como innegociables, ni reciben acogida en los recursos, revistas, congresos o instituciones foráneas contrarrevolucionarias. Sería ya muy extenso abordar esta línea de pensamiento aquí. Sólo apunto unas ideas básicas.

Por ahora, sólo digo que el desarrollo del socialismo cubano implica la concepción de una democracia de nuevo tipo, no una entelequia ahistórica trasplantada, y por ello será creación heroica y difícil porque no podrá construirse y consensuarse sólo con los factores internos; ha sido siempre y seguirá siendo tarea muy compleja, y en medio, como nunca, de una oposición que quiere meter las ideas de la casa ajena y enemiga en la casa propia. Pero sigue siendo válido, necesario e inevitable que se injerte en la república el mundo, pero que el tronco ha de seguir siendo el de la república.

En ciertos enfoques se aprecia la ingenuidad política, o un fundamentalismo sostenido en concepciones democráticas, o modos de organizar la democracia, que se origina en una tradición que no es funcional a los intereses de todos en ningún lugar del planeta y en ninguna época, y por ello en Cuba no puede perder la oportunidad de que tenga raíz y desarrollo propios.

Recordemos una enseñanza de Martínez Heredia: la libertad de prensa y expresión no es una abstracción apolítica con validez universal sin el análisis de las situaciones y condiciones concretas. Tiene concreciones coyunturales. Puede ser, y ha sido en Cuba antes, y es en muchos países de nuestro hemisferio ahora, funcional al poder económico capitalista nacional y transnacional, donde se hace creer a los pueblos que porque todo se critica algo puede cambiar, y los cambios son gatopardianos, limitados a la medida de lo posible, para que todo cambie sin que nada cambie verdaderamente, donde el pluralismo sólo existe de nombre, porque hay un solo candidato en toda elección, y por ello pueden cambiar los nombres, pero no la columna vertebral del poder de ese candidato único y verdadero que es el económico y la red global de los poderes mediáticos y financieros.

Y allí donde funciona alguna vez la democracia que imponen mediante las elecciones, pero se tocan los intereses de los poderosos, incluso por gobiernos sólo progresistas y para nada socialistas, se niega esa democracia, y se buscan formas novedosas de ponerlas en dificultades mediante todo tipo de medidas económicas, golpes suaves, o jurídicos, como ahora mismo sucede en Brasil, y ayer en Paraguay u Honduras.

¿En qué basan nuestros defensores del pluralismo político y la diversidad de partidos la esperanza de que en Cuba lo respetarán? Es lo único que no pueden tratar de argumentar, porque les resulta imposible. Mientras, es más fácil el lenguaje incoloro, apolítico y desideologizado de los consensos de todos y para el bien de todos, deformando el sentido de las palabras martianas en el nuevo contexto nacional y mundial. El diálogo está abierto. “La revolución sólo debe renunciar a aquellos que sean incorregiblemente reaccionarios, que sean incorregiblemente contrarrevolucionarios”. ¿Qué es reaccionario hoy en Cuba? Entre otros rasgos que pudieran ser secundarios, es reaccionario recibir y aceptar financiamiento exterior para subvertir la política y el sistema de vida socialista que se lucha por continuar. Y por lo tanto, es reaccionario pretender “destruir el sistema socialista en construcción y reponer el arcaico y desgastado sistema capitalista”. Son las dos únicas reglas contra las que han cacareado lastimeramente los supuestos defensores de la libertad y la democracia, pero que quieren la libertad de subvertir mientras niegan la libertad de otros para aclarar las reglas de los principios. Ya se verá.

17 pensamientos en “Sobre los principios del debate en Cuba: ¿Por qué se oponen los que se oponen? Por Carlos Luque Zayas Bazán

  1. Tengo unas dudas en torno al dichoso ‘debate’. A los efectos internos de la sociedad cubana, cómo se materializa este concepto? De que estamos hablando realmente?
    Hay que separar la discusión de los intelectuales, o de manera general de cualquiera que aventure su criterio medianamente fundamentado, de aquella que tiene lugar en el seno más mundano de la sociedad cubana. Este último se parecería más a un “estado de opinión” que a un debate propiamente dicho. No es de ninguna manera una subvaloración de las capacidades de los cubanos de a pie. Simplemente, aquellos inmersos en la supervivencia cotidiana raramente se detienen a meditar sobre la realidad y el futuro del país y se limitan a formarse un criterio “semiautomático” de acuerdo con sus vivencias personales y el ambiente que los rodea.
    Respecto a lo que considero el debate de ideas, creo que a lo interno de la sociedad cubana es todavía incipiente e inefectivo. Y se debe más a una reacción ante elementos externos que a una motivación endógena.
    Podemos considerar por ejemplo, todo lo sucedido y dicho A PARTIR de la visita de Obama a La Habana. (En mi opinión, la enseñanza más útil de ese viaje fue precisamente hacernos reflexionar sobre el calibre de las armas ideológicas que el imperio pretende utilizar contra el proyecto socialista).
    El hecho de que la cultura del ‘debate’ revolucionario no haya calado aún
    en la conciencia de muchos se debe en parte a su desconexión con el poder real, dígase Partido y Gobierno. ¿Cómo, mediante qué mecanismos se conecta poder, institución y debate? No quisiera que alguien me citara las discusiones de los Lineamientos o la que se avecina sobre la conceptualización del Modelo. Una consulta cada 5 o 6 años no es un debate.
    ¿Cuándo en Cuba un ministro responde preguntas de la prensa sobre su gestión? ¿Cuándo los poderes por encima del pobre delegado rinden cuentas ante el pueblo o exponen su programa de trabajo?
    La negación de la politiquería burguesa ha conllevado a la negación de toda política y eso es un problema mayúsculo.

    Una última reflexión. El enemigo la tiene fácil si su lucha es contra el poder monolítico del Partido y un gobierno donde las decisiones se toman con demasiada centralización. Es fácil culpar de todas las decisiones equivocadas y los problemas al único ente con poder real del país. La transferencia de un poco de autonomía hacia los poderes locales que involucren más directamente al ciudadano hará que se incremente su interés por la vida política y comprenda que su participación es importante y que lo bueno y lo malo que resulte es también su responsabilidad.

    Discutánse los presupuestos municipales con el pueblo y se ahorrarán 200 Mesas Redondas. Pónganse los ministros a recorrer las ciudades, a participar en la TV, y aquellos prestos a escuchar Radio Martí o leer 14ymedio serán muchos menos. Hágase el Partido más democrático y las corrientes pluripartidistas morirán de sed…
    En fin, que el debate continue pero que se MATERIALICE!!!!

    • Debate, discusión, análisis, ideas, propuestas, críticas … de todo eso tenemos, en mayor o menor grado, en diferentes escenarios, pero coincido en que es aún pobre la cultura del debate, en algunos sectores predomina el centralismo, y no pocos jefes son mas eso, jefes, que líderes capaces de argumentar, escuchar, analizar y debatir. En esta era digital, de blogs, redes sociales y correo electrónico no es poco lo que se mueve, me refiero a ideas, algunas con serias críticas y opiniones francas sobre distintos temas; recordar lo que ocurrió en los meses y semanas previos al VII Congreso. Pero indudadablemente eso no es suficiente. Esa democratización del Partido y todo nuestro proyecto político, social y económico, se necesita mas que nunca.

  2. Magnífico material de análisis que debemos tener presente a manera de manual los que defendemos con sólidos y razonados argumentos el Socialismo cubano.
    Muy útil también para desenmascarar a detractores que se ocultan con sofismas y palabras almibaradas argumentando pluralismo político, democracia, consensos ,etc, etc,
    Ahora más que nunca hay que llevar a cabo el lema de Fidel : “Batalla de Ideas”

  3. Para debatir hay que aceptar el escuchar posiciones diferentes, inclusive contrarias, eso es parte del debate y si viene de un cubano o grupo de cubanos pues tienen todo su derecho. Si seguimos mezclado patria, revolución y socialismo con la muy clara intención de seguir con la cantaleta que lo mejor es el socialismo y el capitalismo es el atraso, de que nueva aptitud estamos hablando. No creo en lo más mínimo que el Estado gobierno-partido único tiene interés alguno en debatir nada, porque como el articulista y usted afirman “Por supuesto una guerra de principios es una guerra por el poder” y es más que claro para todos que el poder en las manos que esta hoy se pretende sea incuestionable. Honestamente si ese es el principio de toda esta intención al “debatir” pues que les aproveche. La expresada intención de mantener un solo partido político monopólico sin posibilidad de existencia legalmente, con capacidad de aglutinar, debatir y multiplicarse con otras ideas que ya existen en la sociedad Cubana, es simplemente mantener el estatus quo que ya todos sabemos a donde hemos llegado, en mi opinión este sería lo primero que se tendría que modificar, la existencia de varios partido políticos que en su lucha por aglutinar seguidores ofrezcan múltiples variantes de sacar adelante ese país.

      • iroel estamos de acuerdo solo habría que definir ?quienes son los rayadillos del siglo XXI? si es Bertha Soler claro que no hablo, (sobre todo porque no se si ella tendrá algo que decir que no sea como se divide el dinero) si es el director de Cuba Posible y su tesis de la cuba pluripartidista, con él tengo la obligación de discutir y contestarle sus tesis para no dejarle el terreno de generación de discurso y reporducción de ideología (solo que en aquel sitio no puedo opinar pues no tienen como).

      • El problema no creo que sea un partido o varios, el problema es darle la oportunidad al pueblo de escoger su sistema político mediante elecciones, eso es un derecho del pueblo y no del estado como dice nuestro presidente, la única razón de no darme al pueblo de escoger a sus dirigentes y el destino del país es porque los que están al frente del estado no quieren perder las prebendas y el poder, pero la única democracia verdadera es una democracia participativa donde el pueblo sea el que escoja lo que es mejor para él y eso solo se logra mediante votaciones.

      • El pueblo ha escogido, y con métodos participativos, muchas más veces que en otros lugares:
        Debate y referendo constitucional 1975.
        Debate del programa del Partido 1986
        Debate del llamamiento al IV Congreso 1991
        Parlamentos obreros 1994
        Firma de 8 millones de ciudadanos para la reforma constitucional de 2002
        Debate del Discurso de Raúl 2007
        Debate de los Lineamientos 2011.

  4. Livio, es posible que con ud. un diálogo no sea entre sordos, y esté dispuesto a dialogar como yo creo que lo estoy también. Pero para que un diálogo lo sea verdaderamente, hay que hacer lo que aconsejaban los griegos, es decir, precisar el significado de las palabras y no poner en boca del interlocutor lo que no ha dicho. Si no se tienen en cuenta esos dos principios el diálogo es de sordos, no prospera. Le pondré un ejemplo. Ud afirma: “Para debatir hay que aceptar el escuchar posiciones diferentes, inclusive contrarias, eso es parte del debate y si viene de un cubano o grupo de cubanos pues tienen todo su derecho.” Observe ud. que el tema que se analiza en este post son los dos principios del artículo de Cruz. Entonces: ¿niega en algún momento Cruz el diálogo entre cubanos? No. Se trata de no aceptar el diálogo que le aclara Iroel, al recordarle que el diálogo por nuestra independencia no fue con los rayadillos, es decir, con los mercenarios de los intereses de España, ¿Acepta algún pueblo o gobierno del mundo que en su diálogo o debate interno se entrometan intereses o fuerzas extranjeras, que formen brigadas de jóvenes y lo introduzcan en su país? Yo creo que no. Incluso las leyes lo penan en el mundo entero ¿Por qué Cuba ha de permitirlo? Entonces a lo que hay que responder es a ese principio. Si uno no se ajusta al contenido de lo que dice el otro, no hay diálogo. Ahora, si alguien dice: pues yo si estoy de acuerdo que los problemas de Cuba se analicen en simposios extranjeros donde participan personas que han organizado actos terroristas hacia su país, esa la persona, cubana o no, que afirme eso, no sólo se despoja ella misma de la legitimidad de participar en el debate, sino que no puede hacerlo porque deja de ser patriota, es decir, defiende el crimen contra su comunidad. Incluso en este caso no estaríamos hablando de se quiere el socialismo o no, sino de algo básico que invalida a cualquier hombre de esta tierra de su condición de patriota.

    Ahora: hay cuestiones de principios y cuando dos principios son diametralmente opuestos entonces el diálogo tampoco va más allá, sencillamente no hay acuerdo. Para ud, por ejemplo es una cantaleta la relación esencial, en Cuba, entre patria, nación, revolución y socialismo. Bueno, yo personalmente le respeto el derecho a su opinión, pero de eso trata el segundo principio que ha enunciado Cruz, en relación al primero, es decir, esos algunos cubanos que reciben apoyo financiero del exterior o viajan al exterior a “resolver” los problemas cubanos no tienen el derecho a oponerse con recursos o apoyo extranjeros al socialismo- Ud puede decir que el sistema mediante el cual se han sometido muchas veces a la consulta popular la Constitución y el carácter socialista del país, no le gusta o no le parece válido. También tiene el derecho, como tuvieron todos los cubanos que participaron en el referéndum, y el resultado fue su aprobación. Y así se hará con la futura constitución. No me queda claro si para ud. el capitalismo es superior al proyecto socialista. Si es así, de allí surgen creo yo en alguna medida sus convicciones.
    La cuestión del poder, que ud. trata en su comentario: Para mí no todo poder es legítimo. El poder del mercado y las transnacionales no es legítimo, o del pluripartidismo en las falsas democracias, no es legítimo, pues se basa en el privilegio de los más poderosos. Incluso en EEUU se dio ya el caso de ser elegido un presidente que no alcanzó la mayoría de los votos, creo recordar que fue el caso de Gore contra Bush. Ahora se anuncia que puede pasar lo mismo en estas elecciones. Sin embargo, el poder de un pueblo que se rebela durante más de 100 años contra las dominaciones, sí lo es. Hasta uno de los máximos doctores de la Iglesia, Tomás de Aquino, dejó dicho que los pueblos que se asesinan y se explotan tienen el derecho a rebelarse y de allí surge la legitimidad de un poder. Ahora, supongo que algunos no reconocen el poder actual en Cuba, pero quien niegue que la inmensa mayoría de los cubanos lo apoya, sencillamente miente.

    Ud parece que defiende el pluripartidismo político. Quizás sea su convicción, su experiencia, fruto de sus conocimientos o estudios. Tiene el derecho a pensar así. Pero si se trata de mayorías, el sistema de la propia democracia cubana ha demostrado todos los años que la mayoría de su pueblo lo aprueba así. Y ese sistema no tiene por qué ser impuesto sino por su pueblo, sin intromisión extranjera.

    Si ud desea, ya que es defensor y amante del diálogo, me aclara este primer punto en lo que dice el principio y estaría dispuesto al intercambio. Pero como ud. dice que ese debate nos aproveche, no dude que se va a disfrutar. Por eso no creo que estemos de acuerdo en los puntos que son principios, pero me he tomado este pequeño tiempo para ud, con todo respeto: se trata, resumo, de no intromisión foránea, y el camino del socialismo. Si estamos en las antípodas en eso, pues esperemos lo que decide el pueblo de Cuba. El diálogo de sordos se produce cuando no se argumenta cada uno de los puntos de la discusión.
    Yo creo estar abierto a que se demuestre que la democracia que existen hoy en el mundo son funcionales a los interese de los pueblos, que el capitalismo es un sistema mejor para el ser humano, y que es conveniente y aceptable que un país se vea atacado, bloqueado para rendirlo de hambre y desesperación como dijo un importante funcionario norteamericano que era el objetivo de la política imperialista. Sepa que si alguien me argumenta con razones convincentes esos puntos, cambiaría de opinión. Si quiere dialogar acerca de estos puntos, lo podemos hacer. Sería un verdadero diálogo o debate.

    • A ver si logro ser concreto y a la vez exponer mis criterios personales, estudie y me gano la vida como ingeniero mecánico, no soy ni por asomo un ilustrado en las artes de la política y mucho menos un intelectual, eso sí he vivido en ambos sistemas y en diferentes condiciones como para tener experiencia vivida discutible. En cuanto a dialogar, y que usted descarta a mercenarios, fuerzas o intereses foráneo, coincido con que para dialogar hay que primeramente fijar que la soberanía e independencia de Cuba no es negociable, pero tampoco exclusiva de grupo alguno de poder, pero no me gustan los calificativos que rápidamente se convierten en clasificativos.
      Claro está todos tenemos cuestiones de principios, entre los míos esta que Cuba es de todos, inclusive hasta de los que tienen principios diametralmente a los que defiendo, es la patria que nos vio nacer por ello Nación es un concepto mucho más amplio que un grupo de poder o una doctrina política, pero Revolución y Socialismo si están muy ligado a lo que usted y yo hemos vividos quizás con diferentes expectativas y que creo estemos dispuesto a dialogar.
      Lo que viví en Cuba que no me atrevo a llamar socialismo por respeto a los que describieron una muy bonita utopía que nunca ha sido puesta en práctica, creo que la revolución Cubana comenzó con un altísimo sentimiento de justicia social, y un pésimo cálculo de justicia económica. Pero con el tiempo ha ido deviniendo en una dictadura de un partido político y un muy reducido grupo que lo domina. En cuanto a superioridad, creo que el más efectivo de todos los sistemas es la socialdemocracia que se disfruta en un sistema capitalista en donde el estado tenga un marcado aspecto social en su gobierno, vivo en Canadá me imagino sepa de lo que estoy hablando. No me gusta comparar pero le recuerdo que países comunistas como China y Vietnam a la hora de optar por mejorar su desenvolvimiento económico han recurrido al capitalismo porque sin ninguna duda ha demostrado su alta efectividad económica. El aspecto social y de justicia en la redistribución parte entonces de la efectividad del gobierno de compensar a los menos favorecidos. No existe superior o inferior, en mi opinión lo más efectivo es la combinación de las comprobadas ventajas de cada lado, y probados ejemplos existen de que representa una buena socialdemocracia.
      En cuanto al pluripartidismo es parte de lo que considero de principios, por simple respeto al pensamiento diferente, no acepto nada único porque significa monopólico y hasta en el capitalismo está penado. Me atrevo a recomendarle un escrito de nuestro apóstol, “La futura esclavitud” de 1884 en donde muy visionariamente nos señala “Todo el poder que iría adquiriendo la casta de funcionarios, ligados por la necesidad de mantenerse en una ocupación privilegiada y pingüe, lo iría perdiendo el pueblo, que no tiene las mismas razones de complicidad en esperanzas y provechos, para hacer frente a los funcionarios enlazados por intereses comunes.”, no estaba para nada equivocado verdad.
      Gracias Iroel por permitirme intercambiar opiniones en su espacio.

      • livio respeto su postura mas me aprece que usted mezcla arroz y mango al mismo timepo y l ecoloco lo que pienso de forma clara.
        1 usted separa jsuticia social y justica economica. no me imaginao ocmo pues por ejemplo la unica manera de que una país del PIB de Cuba sea un bastión productivo de la biotecnologia y los servicios renglones de la nueva economía de servicios mundial es resulatdo de su politica social sin un millón de universitarios no e sposible.
        2 le propongo un ejercicio que comparti con un funcionario de hacienda aqui en Brasil, busque un economista liberal canadiense y sometalo a tres hipotesis, que iamgine un país X con tres caracteristicas:
        a excluido del sistema mundial de comercio, intercambio tecnológico y acumulación de valor.
        b excluido de la fuentes de financiamiento micro y macro económico.
        c insertado y por lo tanto impuesto a satisfacer los patrones de demandas occidentales de consumo.
        para completar digale al eocnomista que tiene tres restrciciones:
        a distribucion equitativa del consumo basico (nadie puede morir de hambre)
        b garantia de empleo.
        c instrucción y nivel cultural amplio con seguridad social y ciudadana.
        vera que la respuesta del economista será que eso es imposible de cumplir.

      • 3 evidentemente no comparto su opinión sobre el pluripartidismo para Cuba mas que curioso comparto varias de sus preocupaciones verá:
        me preocupa y no tolero el poder de grupos burocráticos que no permiten la participación y democratización del proceso político en Cuba.
        más la conclusión a lo que parece una problemática compartida entre los dos tiene que ser diferente pues me parece que usted ha olvidado varios aspectos.
        1 usted confunde el poder de grupos burocratciso específicos dentro de la administración gubernamental y politica cubana con el PCC eso es un error de género y número, pues el PCC y el sistema que representa es más que eso, si no Livio: ?como explicamos la sostenida legitimidad de su actuación en las más agudas condiciones históricas? y le aclaro en un debate inteligente la tesis de la represión es irrisoria, además de irrespetuosa con los 11 millones que vivivmos en cuba porque supone que somos automatas adiestrados, lo cual no tiene sosten ni histórico ni teórico.
        2 al probelma de su empoderameinto usted reponde con la formula de un sistema de multiples partidos. es claro que usted ignora grarrafalmente que alli donde hay multiples partidos se instaura hoy el más descarado dominio de grupos burocraticos financieros desacaradamente proclibes a la corrupcion y negadores de cualquier posibilidad de particpación popular real en el debate o toma de desiciones porque sino livio si de terner varios partidos se trata, mexico seria un país feliz, brasil no seria una verguenza y Estados Unidos no tendriamos a Trump, en epsaña no gobernaria el partido más corrupto de europa, en francia el partido socialista seria democrático y atendería la voluntad popular y derogaria la reforma laboral y asi todos los ejemplos que si usted abre los ojos vera enfrente. eso note que no cito ningún pais de la escala de cuba porque ahí la discusión sobre la eficiencia del pluripartidismo no resiste debate. note solo que la CEPAL coloca a cuba como uno de lso paises emnos ocrruptos y debte aquello que usted parece ignorar:
        con restrccicones economicas unicas en el mundo, Cuba consigue mejores resultados sociales y económicos que sus pares centroamericanos y caribeños, luego es normal que los cubanos se pregunten si la democracia liberal es la solución del problema. .
        ello dice que no se puede confundir un medio con los fines.

      • como punto 4 y ultimo
        usted compara cuba con canada, pues oiga a cuba no se le puede comparar con paises que nos ean del primer mudno. no porque usted y yo querramso, sino porqu emis estudiantes solo reconcoen el debte cuando se hace comparando a cuba con paises desarrollados y es claro porque como ellos tiene la instrucción de un europeo yo no puedo pretender compara cuba con haiti para responderles.
        mas ahi usted confunde socialdemocracia con capitalismo. mire seset debate es importante proque en cuba tenemos que cambiar muchas cosas de neustro ordenameinto político y económico pero el error que no podemos cometer es mal interpretar el mundo y desde ahi pretender hacer nuestros cambios.
        1 socialdemocracia y capitalismos no tienen nada que ver, la socialdemocracia es un movimeitno inicalmnete obrero de reivindicaciones contra el capitalismo. de el surje el socialismo como ideologia. donde fue instaurado como forma de govierno fue como reuslatdo de que la hegemonia dle capilatismoestaba amenazada por otro sistema social. apenas que desapareció ese sistema el capitalismo se la trago. sino preguntele a los europeo que es el estado de bienestar. el capitalismo financiero no admite ya ninguna solución de este tipo (vea lo que pasa en grecia italia, españa y francia )
        ahora bien en america latina cuando se intento hacerlo sabe lo que nos respondieron? Dictaduras de Seguridad Nacional. usted sabe proque livio proque si yo como cpaitalista tengo el poder sobre los medios de reproducción de la vida de una sociedad ser egneroso y dejar que el estado distribuya seria una idiotez pues los demas no lo seran como yo. de hai que en un regimen de propiedad privada es imposible hoy hacer eso que usted llama socialdemocracia, sino livio mier fuera de canada. Sander no seria candidato demoicrata si todo estubiera bien en estados unidos en españa no habiar un partido llamadop podemos y farncias no estaria ardiendo en llamas el mundo seria un lugar de felicidad (note que ni hablo de afrcia ni de asia dodne hay sistemas pluripartidistas)
        entonces Livio permitame que discrepe porque creo que eso no es posible hoy en Cuba, si paises mas garbndes no han podido ahcer uan politic amedianamnete socialdmeocrata como la que usted dice no me parec que cuba con dominio d ela propeidad privada cpaitalsita lo logre. devido a que Cuba no tendria medios para forzar la hegemonia dle capital financiero. por el contrario cuba esta aqui contra esa hegemonia porque desarrollo otra Division social del trabajo. le pongo solo un ejemplo:la restructuiración de la deuda de cuba con als prinicpales potencias, ustde sabe unatos paises hoy quisieran hacer eso? el mercado les dice que no se peude porque el mundo se acabaria, los paises de amércia latina y el sur d eeuropa responden con algo logico si no se condona la deuda los gobiernos no tienen recursos para crecer más el mercado no escucha a a qualquier inetento le hacen como a grecia. ?piense un poco y expliqueme como cuba logro lo que paises mas garndes no han logrado?
        por ultimo usted incurre en una falasa dicotomia que no recncoe neustar histroia no hay soberania cubana (que usted reconoce como inegociable) con dominio del capital estudie un poco la historia de cuba y vera.
        un saludo

    • Carlos ud tiene razón, pero omite un pequeño detalle, en cuba el que tenga una idea o posición contraria al gobierno ya por default es un mercenario, de esa forma como va a poder haber dialogar, el único dialogo que quiere nuestro gobierno es lo que ellos quieren escuchan, pero eso pasa aquí en “estos sitios” en plural, uno da un criterio muy personal y si no gusta lo acusan de mercenario y pagados por una potencia extranjera, una de las represiones psicológicas en cuba siempre ha sido cuando dices algo que no gustas solo te dicen que estás haciéndole el juego al enemigo y con eso hasta te pueden meter preso, y con eso como poder dialogar, como poder decir libremente lo que como cubano tengo el derecho, en cuba se dice se puede decir de todo “en el lugar y momento oportuno”, pero ese lugar y ese momento lo dicen los que mandan en el país, y si dices algo que no gusta simplemente te acusan que ese no fue ni el lugar ni el momento para plantearlo, simplemente a los cubanos de a pie nos tienen las manos y los pies amarrados políticamente.

      • Por tener ideas, en cuba a nadie se le dice mercenario. Lo que sí es cierto es que hay 50 millones de dólares anuales para pagar la defensa de “ideas” importadas.

  5. Pido permiso para hacer un modesto aporte, como argentino, a un debate entre cubanos.
    Estoy en un todo de acuerdo con Carlos Luque e Iroel Sánchez acerca de los límites para la participación en el debate. Agregaría que, a pesar de las presiones “modernizantes” que buscan borrar de nuestras mentes los conceptos básicos del marxismo como anacrónicos, no podemos olvidar que la lucha de clases sigue tan vigente como cuando la sociedad se dividió en clases sociales. La forma en que se han ido sucediendo las distintas formas de organizar el trabajo, darle forma a una sociedad, y dotarla de una manera de entender el mundo, una ideología, jamás ha sido el debate, sino la lucha de clases. Pueden debatir entre revolucionarios, pero siempre sobre la base de encontrar la mejor manera de neutralizar a “reformistas” y contrarrevolucionarios. La fantasiosa idea de que se puede hallar una “mezcla” apropiada entre ideologías opuestas es algo que jamás ha ocurrido, ni hay posibilidades de que ocurra. Mientras los “centristas”, “pluralistas” y abiertamente contrarrevolucionarios se sientan más débiles que los revolucionarios, van a insistir sobre su “derecho” a hacer su trabajo de zapa. Pero, si ocurriera alguna vez que llegan a sentirse más fuertes, se acabó el diálogo, el debate, y la mar en coche. Te pisan la cabeza sin piedad. Miren la disposición que tienen los fascistas en Venezuela para discutir sobre la guerra económica, la posible intervención militar yanqui, etc. Se sienten fuertes como para embestir contra el chavismo, y voltearlo. Chau, diálogo, debate, polémica, o lo que prefieran. Saludos.

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