Sobre “La desigualdad en la que creo”. Por Carlos E. Bischoff


El amigo Carlos Bishop  forista de La pupila insomne y Premio Casa de la Américas de testimonio me envía este correo electrónico a propósito de un post reciente que creo merece ser publicado. 

Estimado Iroel: 

Leí hace días un muy buen artículo tuyo, “la desigualdad en la que creo”. Y recordé los días hermosos que pasé allí. Sensaciones y conversaciones que tuve y unas pocas ideas o interrogantes que me quedaron.

Casi un año después, algunas las menciona tu artículo. Poco más tarde, el discurso de Raúl que, fiel a su estilo, habla muy claro de las dificultades que se le presentan y se le presentarán a Cuba, máxime con su ratificación de su construcción socialista, independiente y soberana. La necesidad de fortalecer esa convicción y ese esfuerzo es indudable, toda vez que los riesgos de “indisciplina social” que mencionas pueden extenderse: como en el Imperialismo no se puede creer “ni un tantico así”, es claro que tratará de aprovechar las circunstancias.

Pensando en esas cosas, se me ocurre que por allí, habría otra via por la que analizar lo que se menciona como “indisciplina social” en tu artículo. Dice el Che en El Socialismo y el Hombre en Cuba “(el hombre)… todavía produce, en muchos casos, bajo la presión del medio (compulsión moral la llama Fidel)”, y esa presión debe sin duda hacerse sentir. No solo con reclamos –al Estado o hacia el indisciplinado-, sino por vías quizá no simpáticas pero efectivas. La comprensión de lo colectivo no se produce “automáticamente en la conciencia (…) tampoco en la economía. Las variaciones son lentas y no son rítmicas; hay períodos de aceleración, otros pausados e incluso, de retroceso”. Ni hablar de las particulares condiciones que Raul expone con crudeza. Todo eso ha favorecido y favorece la manutención de “la fracción minoritaria de los que no participan”. De modo que no dudo en la necesidad de cierta coerción ante esos comportamientos.

El problema –como se menciona- es si crecen. Porque si crecen no es solo un problema de “pasividad” de la autoridad, sino de conciencia. Y me pregunto si en ese camino de conciencia no tiene mucho que ver el ejercicio del poder, progresivo, lento, etc., pero ejercicio, directamente por el común. Vamos, lo que el Che decía sobre las “instituciones revolucionarias”, siendo “el concepto de institucionalización … el de un conjunto armónico de canales, escalones, represas, aparatos bien aceitados…” Y las “instituciones” no son un corsé, varían y se perfeccionan en ese desarrollo. Bah…, que imagino que la higiene, limpieza, conservación, etc., de un barrio –para poner un ejemplo sobre el tema-, bien puede estar en manos de ese barrio, de su gente que la organice, determine como se hace, la controle y supervise, incluso castigue su no cumplimiento. Culpar y aún castigar al indisciplinado no basta. Tampoco –y quizá menos- reclamar “al estado”, porque es colocar al Estado en un lugar diferente al del pueblo común. Y de lo que se trata, creo, es de la identificación “práctica” del hombre con el Estado.

En fin, ni siquiera es una idea, solo una reflexión que me produce tu artículo y la lectura de Raúl, y que me remite a alguna conversación y algunas sensaciones de aquellos días tan hermosos que pasé allí.

Un abrazo.

Carlos

19 pensamientos en “Sobre “La desigualdad en la que creo”. Por Carlos E. Bischoff

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  3. De toda su reflexión me quedo con esta síntesis, ”Tampoco –y quizá menos- reclamar “al estado”, porque es colocar al Estado en un lugar diferente al del pueblo común. Y de lo que se trata, creo, es de la identificación “práctica” del hombre con el Estado.”
    Aquí está el gran dilema del socialismo, y me explico con lo que conozco en sus dos variantes, Socialismo Cubano y en el capitalismo que vivo en su variante socialdemócrata única a la que me atrevo a referirme. Lo que usted llama estado es la mezcla del gobierno que puede variar cada cierto tiempo en función de que partido político logre mayoría y ese conjunto de instituciones que logran hacer que el país funcione como una sociedad, cumpla con reglas en la que por lo regular participan personas de la gran mayoría de los partidos políticos, por ello cuando usted trabaja o dirige por ejemplo cualquiera de las bases que conforman ese conjunto de instituciones estatales, el que sea del partido en el poder no lo hace más elegible usted tiene que regirse por leyes que están por encima inclusive del partido político en que milita, al final el poder puede estar hoy en uno o en otro partido político pero la sociedad tiene que seguir funcionando. En el socialismo Cubano para ponerle apellido a todo esto, el estado es el partido comunista que se tomó esa atribución de dirigir la sociedad con una clara intención de ser único y supra poderoso, los miembros del PCC son menos del 10% de la población Cubana, inclusive esos que llamo creyentes, los que sin ser del partido comunista, y yo lo fui cuando joven, creen en que solo con el partido suplantado todas las funciones de gobierno la sociedad va por buen camino cada día son menos. Por ello pensar que el estado es el pueblo es cuando menos infantil y claramente falso, el estado tiene que ser mucho mas que un partido político en una sociedad donde se respete a todos por igual, el estado tiene que ser el conjunto de instituciones que tiene que hacer funcionar el país como sociedad, el partido es solo uno de los que deben discutir con los resultados que muestren sus políticos que se merecen formar parte de ese estado.

    • Considero bueno el analisis solo dudo de la parte que menciona lo referido a las leyes, algo que sabemos que no funciona de esa manera y todo queda en un buen proposito solamente que es el origen de todos los males.
      Y eso convierte los titulados sistemas democraticos en puras ilusiones, donde solo los paises centrales pueden vivir algo mejor a cuenta al resto de los pueblos y solo con eso logran una cierta paz social.

    • señor Delgado: usted puede “prenderse” de cualquier rama para criticar al PCC, pero lo que no hace es refutar una idea. Procedimiento que conozco, es notorio en cualquier parte del mundo. Porque en cualquier parte del mundo, de quien más se sirve el enemigo es del renegado. Adios.

      • Yo no me prendo de nada, expongo mi opinión porque no me gusta el Castrismo y ese Partido Único supra poderoso que domina hoy todo, absolutamente todo en la Cuba actual, la solución Cubana tiene que definitivamente pasar por volver a un estado de bienestar basado en el respeto y la inclusión de todas las corrientes políticas de sus ciudadanos. En cuanto a lo de renegado, que por definición es quien ha abandonado su religión o sus creencias, soy ateo y orgulloso de ello siempre con total respeto a cualquiera que la religión le llene ese espacio de felicidad que la vida siempre te solicita, y mis ideas en cuanto a ese proceso político en el que nací que se llama revolución Cubana fueron variando en la misma relación con que comprendí esa idea de Martí en su escrito la Futura esclavitud que dice, “De ser siervo de sí mismo, pasaría el hombre a ser siervo del Estado. De ser esclavo de los capitalistas, como se les llama ahora, iría a ser esclavo de los funcionarios. Esclavo es el que trabaja para otro que tiene dominio sobre él.” y eso es precisamente lo que sentí cuando después de los años de estudio y preparación para la vida tuve que enfrentar la realidad trabajar y salir adelante en ese socialismo monopolista de estado, y usted pudiese decirme que como hoy trabajo en el capitalismo, soy esclavo de los capitalistas, OK pero me dejan vivir, pagan mejor y además tengo la opción abierta de crear mi propio negocio sin tener que pedirle permiso al gobierno, al final uno siempre trabaja para alguien, por ello cuando menos respeto uno debe exigir a cambio y en este país del que soy ciudadano, Canadá, el respeto se siente desde que usted toca su tierra.

      • Livio, cará. Hazte una pregunta tan simple como por qué en ningún país del entorno de Cuba, todos capitalistas, incluyendo México que tiene igual que Canadá un TLC con EU y Puerto Rico que es “libre asociado” con Washington y no tienen bloqueo hay mejores servicios y garantías sociales que en Cuba.

  4. Iroel ya que hablas de garantías permítame decirte, vivo en México y aquí hay salud gratis, existe un seguro social que tiene derecho automáticamente todo el que trabaja y si no trabajas y tienes muy pocos recursos existe el seguro popular, con hospitales que no son como los particulares pero si tienen muchas mejores condiciones que en cuba, donde los cirujanos son los mismo que trabajan en las clínicas particulares, la única diferencia con cuba es el calor humano del médico que en eso ningún país del mundo existe al menos los que he visitado, en cuanto a la educación existen escuelas públicas en todos los niveles, y universidades como la UNAM que es de las mejores de America latina y es publica, que hay que hacer pruebas de ingreso en cuba hay que hacerlas también, de hecho todos los ingenieros mexicanos que trabajan conmigo son graduados de universidades públicas y son gente de bajos recursos, aquí el estado a familias pobres le ha regalado televisores, bombillos ahorradores, etc. y a los niños en las escuelas laptop y tables, la único diferente a cuba es la delincuencia, pero tiene dos cosas que no tiene cuba 10 veces más de habitantes y fronteras con USA, así que eso de la salud y educación no es exclusivo de cuba lo que pasa que en cuba no se resalta las cosas buenas que hacen otras naciones y solo se resalta lo negativo, pues nunca he leído en la prensa cubana todas estas cosas buenas que hace México y si se refiere a la violencia que en verdad hay aquí, pero que pasaría en cuba si fueran 120 millones y un territorio tan grande evidentemente fuera un país más difícil de controlar.

  5. Para algunos de los especialistas en México de este foro cito este párrafo del estudio “OECD Reviews of Health Care Systems: Mexico 2016” que pueden consultar en http://funsalud.org.mx/portal/wp-content/uploads/2016/01/ocde_rhsmx_sp.pdf.
    ” El Sistema de Salud de México continúa como un conjunto de subsistemas distintos, cada uno con diferentes niveles de atención, dirigido a diferentes grupos, con precios diferentes y con
    resultados diferentes. La afiliación a un subsistema no está determinada por la necesidad, sino por el empleo de la persona. Junto con esta inequidad, existen muchas ineficiencias en el sistema. Millones de mexicanos pertenecen a más de un esquema de aseguramiento y
    muchos millones más, parecían no saber si estaban protegidos por un seguro de salud público cuando fueron encuestados. La proporción del presupuesto nacional de salud en gasto administrativo, cercana al 10%, es la más alta de la OCDE. También el gasto de bolsillo en salud de los individuos es uno de los más elevados de la OCDE, lo cual indica
    que todavía se está lejos de alcanzar una cobertura efectiva y servicios de alta calidad. Todos los principales actores involucrados están de acuerdo en que México necesita construir un sistema de salud más equitativo, eficiente y sostenible. ”
    Mexico invierte 3.2% del PIB en el sistema de salud publico mientras que Cuba destina mas del 16% a este gasto.

  6. Estimado Iroel: lamento que lo que era apenas una idea, una reflexión muy puntual sobre indisciplina social (de lo que, naturalmente, no se habla), tome la deriva que toma. Claro que tiene un fondo, que en cierto modo toca Luque Sayas Bazan en su meduloso trabajo sobre corrupción. Mencioné lo de reforzar el poder del común sobre todos los aspectos de la vida, no solo porque soy un convencido de que es el mejor modo de construcción socialista, sino porque Cuba tiene práctica. De los ya lejanos pero siempre presentes días de Girón o el Flora, pasando por los innúmeras violencias abiertas y solapadas, el fracaso –parcial- del Che, la caída de la Urss, etc., etc., todo sobre el marco de un criminal bloqueo, el pueblo cubano, el común, estuvo siempre en cada una dando andamiaje no solo para combatir, sino para que cada combate se transforme en victoria, en un salto de calidad.
    No tengo dudas que se habrán cometido errores, y muchos pueden haber sido de bulto. Ni siquiera que algunos pueden subsistir y de algún modo sean base para que los riesgos sigan siendo numerosos. Tampoco que muchos sean achacables a la dirección del proceso. Pero estoy seguro que el apoyo con que cuenta ese proceso es abrumador del pueblo cubano. Con críticas, enojos, a veces desafueros, sin duda. Pero “dentro” de ese proceso. Y a eso vino la frase del Che de “institucionalizar”, entendiendo como tal no el corsé sino estructuras dinámicas que permitan articular el involucramiento progresivo del pueblo en la solución de sus propios problemas.
    Pero es obvio que, precisamente, lo que se quiere es evitar esos procedimientos que han permitido pervivencia y avance. Y entonces se plantea, frente a cualquier circunstancia –p.ej. una menor como ciertas indisciplinas- dirigir las polémicas –útiles, necesarias, imprescindibles- a los sumideros que conducen -como dice el sr. Delgado- a que “hoy se haga cargo un partido, mañana otro, pasado de vuelta el primero” para “resolver” problemas, forma idónea para “volver al estado de bienestar” (textual) que –a esto lo supongo- debe ser el batistiano. Mejorado, eso sí.
    Con disculpas por la extensión –sabés que la síntesis no es mi fuerte-, me voy a permitir ratificar mi reflexión inicial. Patria o Muerte.

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