Macartismo del Siglo XXI. Por Carmela Negrete


Kerem Schamberger ha estudiado comunicación en la Universidad Ludwig Maximilian (LMU) y pretendía comenzar un doctorado el 1 de octubre. En Alemania, los doctorados por lo general se llevan a cabo mediante un contrato laboral que incluye una parte de investigación y otra de docencia en la Universidad en la que se desarrolla.

El joven, de 30 años, no ha podido comenzar aún su relación laboral con dicha institución porque según un decreto que data de 1972 todos los funcionarios o personas que trabajan en el sector público han de ser controladas por el Estado frente a su posible radicalismo, para lo cual deben presentar una aprobación del servicio secreto alemán interno. 

Kerem Schamberger, estudiante de doctorado en una Universidad de Múnich en una foto de su archivo personal FOTO: PRIVADA tomada de eldiario.es

Kerem Schamberger, estudiante de doctorado en una Universidad de Múnich en una foto de su archivo personal FOTO: PRIVADA tomada de eldiario.es

La razón es que Schamberger no solo es comunista, sino que además es portavoz del partido comunista alemán DKP en Múnich. A pesar de que es un partido legal, se encuentra bajo vigilancia de la Oficina Federal de Protección de la Constitución (el Verfassungsschutz), que lo califica de extremista.

La Universidad conocía la norma y la posición de Kerem en el partido comunista, por lo que pidió a las autoridades dicho consentimiento ya en julio. Sin embargo, este organismo aún no se ha pronunciado sobre la fiabilidad ideológica de Schamberger, con lo cual no ha podido comenzar a trabajar hasta el momento. Según el profesor Michael Meyen, que lleva la tesis de Kerem, en declaraciones al diario Süddeutsche Zeitung, éste ha sido un alumno excelente y asegura que tiene interés en contratarle “no porque sea comunista, ni tampoco a pesar de ello”.

Para Kerem, se trata de una exclusión práctica de la función docente para los comunistas. Y ello supondría un hecho anticonstitucional, ya que la Carta Magna alemana garantiza la elección libre de una profesión.

Schamberger asegura a este diario que de esta forma “se demoniza a los comunistas”, y explica que esta medida sirve como forma de intimidación: “Conozco a jóvenes que querían entrar en el partido pero que se lo piensan dos y tres veces antes de hacerlo, porque saben las consecuencias que puede tener en el caso de querer hacer carrera en el sector público”, asegura.

(Fragmento de texto publicado por eldiario.es)

2 pensamientos en “Macartismo del Siglo XXI. Por Carmela Negrete

  1. La lectura de este artículo me trajo a la memoria algunas leyes de los EEUU, como el Hatch Act de 1939 que prohibía a los comunistas trabajar en el sector público federal (gobierno) y el Smith Act de 1940 que convertía en delito la pertenencia al Partido Comunista u organizaciones afines. Esta última se utlizó para reprimir y desarticular el movimiento obrero donde había una fuerte presencia de sindicalistas comunistas.

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