Mientras la barca de la democracia choca con la roca del capitalismo. Por Carlos Luque Zayas Bazán


Es muy socorrido que se califique de inmovilista, dogmático u oficialista, o anclado en el pasado, o estatista, a todo aquel análisis del proceso político cubano que emplee algún término, advertencia,  valoración  o propuesta, que apenas así sea se sospeche que se opone al diálogo, o a las negociaciones en curso, o a las búsquedas de consensos, o que se vea obligado a emplear palabras que denoten alguna firmeza en determinadas convicciones, como enemigo, guerra cultural, o resistencia, o unidad. Hasta se ha llegado a negar que exista una guerra cultural en Cuba. Sigue leyendo