Cuidado con el destornillador. Por Pedro Pablo Gómez


Creo que todos conocemos el viejo cuento del personaje que se le rompe el carro en horas de la madrugada en un paraje campestre y no tiene herramientas para arreglar el vehículo y ve un bohío a lo lejos, así emprende el camino hacia la vivienda pero va pensando que a esa hora de la madrugada con seguridad quien habita la casa no le gustará el despertar para prestar el destornillador necesario, de esta forma según camina sigue su pensamiento de la posible mala respuesta a su necesidad y se repite la idea una y otra vez. Cuando llega a la casa y toca a la puerta sale el propietario con cara y voz somnolienta, a lo cual el necesitado sin mediar otra palabra le dice de forma descompuesta, puedes meterte el destornillador donde te quepa. De esa forma se queda sin la pieza y sin el carro. Sigue leyendo