El “sueño americano” en sus realidades. Por Abel González Santamaría


Solo quedan unos días para finalizar el 2016. Estados Uni­dos festejó este año el aniversario 240 de su independencia del imperio británico. El documento conocido como la «De­claración de Independencia», promulgado el 4 de julio de 1776, estableció algunos de los principios fundamentales de la nación: «todos los hombres son creados iguales; son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad».

Sin embargo, la joven nación no pudo lograr la igualdad proclamada entre sus ciudadanos y tuvo que esperar casi un siglo para declarar la abolición de la esclavitud. El uso indiscriminado de la fuerza caracterizó a casi la totalidad de los go­biernos norteamericanos. De la matanza de la población originaria en las tierras conquistadas para conformar la Unión y la usurpación de territorios hacia el sur, a las guerras impe­riales de los siglos XX y XXI, se ha entronizado la cultura de la violencia. Las posiciones extremas, el odio y el empleo de las armas de fuego se convirtieron en los principales postulados ideológicos de determinados grupos sociales.

La discriminación en Estados Unidos perdura en el tiem­po. Aún persisten tendencias que defienden el «ideal norteamericano» de clase media y alta, conocidos como los «wasp» (acrónimo en inglés de «blanco, anglosajón y protestante»). Generalmente es asociado a los estadounidenses blancos que defienden los valores tradicionales y rechazan la influencia de cualquier etnia, nacionalidad o cultura ajena a la suya.

Pero la realidad es que la sociedad norteamericana es ca­da vez más heterogénea, polarizada políticamente y con una mar­cada desigualdad social. La nación se fue conformando por constantes flujos y oleadas inmigratorias. Constituyen el área más importante de inmigración en el mundo actual. La mayoría abandona sus países natales para cumplir el deno­minado «sueño americano»: igualdad de oportunidades y libertad que permite que todos sus habitantes logren sus ob­jetivos en la vida únicamente con el esfuerzo y la determi­nación, en­contrar un trabajo digno con perspectivas de futu­ro o para mon­tar su propio negocio, adquirir una casa, un au­tomóvil, en fin cualquier bien material que satisfaga sus aspiraciones. En resumen: naces pobre, trabajas duro y te haces rico.

Se debe reconocer que Estados Unidos a primera vista deslumbra a cualquier viajero que visite su territorio. Posee abundantes recursos naturales, una infraestructura desarrollada y una alta productividad. Es líder a nivel mundial en la investigación científica e innovación tecnológica y tiene un elevado desarrollo cultural en el cine, la música, el teatro, el baile, la arquitectura, la literatura y el deporte. Al propio José Martí desde su arribo a Nueva York en 1880, le impactó la nueva etapa de modernidad que experimentaba la nación norteña: «Todo empuja, precipita, exaspera, exacerba, arrastra. Se tiene miedo de quedarse atrás […] Todo es ferrocarril, teléfono, te­légrafo».

Pero Martí también pudo apreciar la desigualdad social entre sus habitantes, la que se fue incrementando con el tiempo. Lo que había proyectado el presidente Lincoln en 1863 de un «gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo», realmente se ha convertido en un sistema del «1 %, por el 1 % y para el 1 %». Según el estadounidense Joseph E. Stiglitz, Premio Nobel de Economía, el «sueño americano» es un mito: el 1 % de la población disfruta de las mejores viviendas, la mejor educación, los mejores médicos y el mejor nivel de vida. Los mercados por sí solos no son eficientes ni estables y tienden a acumular la riqueza en las manos de unos pocos, mientras los Estados y gobiernos que siguen los dictados neoliberales dan ventaja solo a los más ricos.

El candidato presidencial demócrata Bernie Sanders publicó en junio del 2016 un artículo en The New York Times, que ilustra la compleja situación social que atraviesa su país:

Casi 47 millones de estadounidenses viven en la pobre­za. Se estima que 28 millones no tienen seguro médico, mientras que muchos otros no poseen seguro suficiente. Millones de personas están luchando con niveles escandalosos de deuda estudiantil. Tal vez por primera vez en la historia moderna, nuestra generación más joven probablemente tendrá un nivel de vida menor que el de sus padres. Es alarmante que mi­llo­nes de estadounidenses pobremente educados tendrán una expectativa de vida menor que la de la generación anterior, a me­dida que sucumben a la desesperación, las drogas y el alcohol.

Diversas leyes y prácticas estadounidenses, sobre todo en materia de justicia penal y de menores, inmigración y segu­ridad nacional, violan derechos humanos reconocidos inter­nacionalmente. Las personas que tienen menos posibilidades de defender sus derechos ante los tribunales o a través del proceso político ―como miembros de minorías raciales y étnicas, inmigrantes, menores, personas de bajos recursos y reclusos― son las más expuestas a sufrir abusos. En Estados Unidos 2,37 millones de personas están encarceladas, lo que representa la mayor población penitenciaria del mundo. Alrededor de 12 millones de personas pasan por cárceles de condado cada año.

Según la Oficina del Censo de Estados Unidos, en el 2014 vi­vían en la pobreza 46,7 millones de personas (14,8 % de la población). Los blancos representaban aproximadamente el 77 % de la sociedad, los afrodescendientes el 13 % y los hispanos el 17 %. Sin embargo, solo el 12,7 % de los blancos eran pobres, en contraste con el 26,2 % de los afrodescendientes y el 23,6 % de los hispanos.

También la situación de las mujeres estadounidenses se está deteriorando y los niños viven en un ambiente preocupante. Por cada dólar de salario que reciben los hombres, las mujeres de Estados Unidos reciben 79 céntimos. El porcen­taje de mujeres en situación de pobreza se ha incrementado a lo largo de la pasada década, al pasar del 12,1 % al 14,5 %. La Organización Internacional de Trabajo de las Naciones Uni­das indicó que Estados Unidos es el único país industrializado que no cuenta con una ley general para las prestaciones mo­netarias que se les dan a las mujeres durante la baja por maternidad.

Las minorías en la nación norteamericana también estuvieron en una grave situación en cuanto a la desocupación laboral. Según los datos de la Oficina de Estadísticas Labora­les del Departamento de Trabajo de Estados Unidos, las tasas de desempleo en junio del 2016 fueron de 4,4 % para blancos, 8,6 % para negros y 5,6 % para hispanos. En los jóvenes entre 16 y 19 años, la situación empeoró. El 14,1% de los blancos de este rango de edad está desempleado; así como el 31,2 % de los negros y el 17,1% de los hispanos.

Existe un gran descenso del nivel de vida de la clase trabajadora en Estados Unidos, que ha experimentado una baja del 10 % en los salarios en los últimos 15 años. El descenso de los in­gresos a los trabajadores, ha creado la percepción que existe en la nación norteamericana de que «los hijos vivirán peor que sus padres».

Otro de los males que amenaza la sociedad norteameri­cana es el incremento del consumo de droga desde el 2007, como la heroína. Un informe publicado en el 2016 por la Ad­mi­nis­tración para el Control de Drogas de Estados Unidos, reveló que la heroína está disponible en grandes cantidades, es usada por un mayor número de personas y causa un nú­mero creciente de muertes por sobredosis. En el 2014 murieron 10 574 estadounidenses por sobredosis de heroína, más del triple de lo registrado en el 2010.

En un informe reciente de la agencia federal para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, en el 2015 las muertes por heroína (12 989) superaron a los homicidios con armas de fuego (12 979) por primera vez en la historia del país. En el 2007 los homicidios con armas de fuego causaban aun cinco veces más muertes que la heroína, lo que da una idea de la magnitud de la epidemia en los últimos años de esta sustancia, que sumada a otros opiáceos naturales y sintéticos (drogas ilegales y abuso de medicamentos) provocaron más de 30 000 muertos en el 2015 y se pronostican cifras peores al concluir el 2016.

También la esperanza de vida en Estados Unidos descendió por primera vez desde hace más de dos décadas. El au­mento de las muertes por enfermedades cardiovasculares, dia­betes, sobredosis de drogas y accidentes contribuyó a que en el 2015 empeoraron las expectativas como no lo habían hecho desde la epidemia de Sida de los años 90. En el 2015 se registraron un total de 2,7 millones de muertes, 86 000 más que en el año anterior. La tasa de mortalidad para el total de la población creció un 1,2 % de un año para otro, algo que no ocurría desde 1999.

La compleja situación social provocó que se incrementaran los niveles de inseguridad en todo el país. Jardines de niños, escuelas, universidades, iglesias, centros comerciales, oficinas y lugares recreativos han sido escenarios de sangrientos sucesos. Durante el 2015 se produjeron 372 tiroteos masivos y 367 muertos. Pero no solo hay más asesinatos múltiples que días. También hay más armas de fuego que personas en toda la Unión. Cada 28 horas como promedio muere un afroamericano o un latino en Estados Unidos a manos de la policía o las fuerzas de seguridad.

El número de muertes causadas por el uso abusivo de ar­mas por parte de la Policía estadounidense es cada vez más preocupante. En el 2015, 965 personas murieron disparadas por la Policía y tuvieron lugar 51 675 incidentes con armas de fuego que dejaron 13 136 muertos y 26 493 heridos. También la vida y la seguridad de las propiedades de los ciudadanos se vieron amenazadas por los delitos violentos. De acuerdo con el informe El crimen en Estados Unidos publicado por el FBI en el 2015, se estima que ocurrieron 1 165 383 crímenes violen­tos en todo el país en el 2014, de los cuales 14 249 fueron asesinatos; 84 041 fueron violaciones; 325 802, robos; y 741 291, asaltos a mano armada.

La realidad es que el «sueño americano» se ha convertido en una terrible pesadilla para los estadounidenses y principalmente para los que emigran hacia «la tierra de las oportunidades». En reiteradas ocasiones la comunidad in­ter­nacional, principalmente ante las Naciones Unidas, ha presentado sus preocupaciones por las violaciones de los derechos humanos en Es­tados Unidos; país que solo ha suscrito 18 ins­trumentos internacionales de los 61 existentes relativos a esta materia.

El previsible panorama mundial para los próximos 15 años también es bastante crítico. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) alertó en su informe El Estado Mun­dial de la Infancia 2016, del «panorama desolador» que se prevé para el 2030. Se calcula que 69 millones de niños mo­ri­rán debido a causas evitables, 167 millones de infantes vivirán en la pobreza, 750 millones de mujeres se habrán ca­sado siendo aún menores y 60 millones de niños en edad de asistir a la escuela primaria seguirán sin escolarizar.

Paradójicamente, los principales responsables de esta com­pleja situación, continúan politizando el tema de los derechos humanos. Por cierto, Cuba se ha adherido a 44 ins­trumentos internacionales vinculados al tema y es ejemplo de su cum­plimiento en un mundo cada vez más desigual y violento. Gra­cias a las políticas sociales y económicas de la Revo­lución, creadas por Fidel, seguiremos haciendo realidad, con la guía de Raúl, nuestros sueños de justicia e igualdad social pa­ra to­dos los cubanos. (Granma)

23 pensamientos en “El “sueño americano” en sus realidades. Por Abel González Santamaría

  1. El sueño americano tiene un defecto desde su origen y es que se basa en la destruccion no solo de la realidad de los otros pueblos del mundo, se le destruyen hasta los sueños.
    Algunos diran que solo por llegar a los Estados Unidos pueden vivir el sueño de sus vidas y nunca piensan que como los que se quedan alla
    en su tierra nunca los dejarian vivirlo sin la migracion.
    En realidad el llamado sueño americano se enarbolo como una version
    especial de derechos humanos especiales o excepcionales.
    Y eso sencillamente es puro racismo.

  2. Después de leer un resumen tan real, cierto y demostrable, publicado en Granma sobre en qué se ha ido convirtiendo la sociedad Americana en su desarrollo por + 200 años y a donde ha ido a parar ese llamado “sueño americano”, me pregunto. Acaso es tan difícil de entender por aquellos que hacen “publicidad” desde La Habana que existe una lista igual de “sueño socialista” incumplidos, estadísticas que demuestran que «los hijos” viven hoy, no en futuro incierto sino en presente vivido “peor que sus padres” y por ende esa continua emigración de la juventud que todos los días vemos, que inclusive reconocidos intelectuales cubanos cada día alcen su voz ante “La posibilidad de que se siga hablando sobre la “actualización”, pero que esta continúe sin “resolver” los problemas concretos de los ciudadanos, pudiera acortar la fecha de caducidad política de la “visión” que se ha propuesto”, mire ingeniero ante la realidad de un muy claro desenvolvimiento económico de la economía Cubana raquítico en este año en curso, las incertidumbres sobre la situación política que atraviesa Venezuela con el peso económico que las relaciones mutuas representan para Cuba, y el poco provecho real del deshielo de las relaciones con el imperio del norte a dos años del 17D, sumémosle hoy los retos intrínsecos de un nuevo presidente republicano por descifrar y estrenar en solo unos días, el resumen es real pero sobreactuado.
    Es mi opinión que la mejor receta sigue siendo en apostar por lo que se pueda lograr internamente, en remover la mata del estancamiento y la burocracia para lograr destrabar esas fuerzas económicas internas que siguen amarradas por un “socialismo” demasiado ligado a la sobrevivencia del partido único y esos que lo dominan, el espectro Cubano de pensamiento nunca había tenido tantos colores políticos, por ello seguir viviendo del “blanco y negro” del conmigo o contra mí, es posponer el futuro innecesariamente.
    PD. Tenga usted y su familia un feliz fin de año y esperemos ver lograr ese futuro luminoso tantas veces pospuesto por su revolución.

  3. El Sueño americano sigue siendo una realidad para la mayoría de los que vivimos aquí en los EEUU, el sueño americano es vivir mejor que en cualquier otro país del planeta y con creces se superan las expectativas.
    Yo estoy de acuerdo que la distribución de las riquezas tienes un margen abismal entre el llamado “1%” y el resto de la sociedad, pero todos estos análisis son totalmente antisistema, un graduado universitario sin recursos económicos se endeuda pero vivirá mucho mejor que aquel que no llega tan lejos pero que igualmente logra el sueño americano. Se escribe mucho sobre Miami en el contexto Cubano, pero en este Miami “pobre” se vive, se sueña y se logra lo que no tuvimos en nuestro país.

  4. Los ciudadanos de EU se benefician de la explotación global e histórica de las empresas norteamericanas en el Tercer Mundo y esos beneficios que mencionas son resultado de ello.

  5. Que difícil es reconocer que ese sueño es toda una mentira , ellos no se pueden sentar en la misma mesa que sus amos, realmente sufren de una pesadilla por buscarse un dólar y comprarse una prenda de fantasía para mostrársela al vecino. Felicidades en 58 Aniversario de Revolución. Abrazos.

  6. El problema del sueño americano es que no sólo logró seducir a quienes, con mayor o menor cualificación, aspiraban a lograr un trabajo digno con el que cubrir sus necesidades sino también a los más perversos halcones de la economía, entre los que se encontraba lo más florido del crimen organizado italiano, que crearon su versión particular del modelo.

    Cuando Henry Ford dijo que que había que hacer los productos con la mayor calidad posible al menor coste y pagando unos sueldos lo más altos posibles, pocos empresarios captaron el alcance de sus palabras. Ni siquiera tras el hundimiento de la economía como resultado de la Gran Depresión en 1929 fueron muchos los empresarios que entendieron y aceptaron las políticas del New Deals, aprobadas por el presidente Roosevelt, al que tildaron de rojo peligroso. Al final, tuvo que ser la carrera de armamentos orientada a la II Guerra Mundial, los acuerdos de paz y comerciales posteriores al conflicto y la competencia del campo socialista los que crearon las condiciones para que durante algunas décadas se pudiera hablar del sueño americano sin sufrir graves pesadillas, al menos en el primer mundo, pero a un elevado coste para quienes vivían en el patio trasero del imperio y a un elevado coste también para los recursos del planeta y de la salud medioambiental.

    Fue a finales de los años 70 del siglo pasado cuando podría decirse que cayó el telón del sueño americano, asistiendo desde entonces a un progresivo proceso de desmantelamiento, al ritmo que permiten los modelos de sufragio universal, en que se intenta despojar a una amplia mayoría de ciudadanos de renta y derechos a través de poderosos medios de persuasión y de la política institucional que hacen partidos compromisarios, sin necesidad de recurrir a la violencia física. Así hemos llegado al momento presente, en que el sistema ha decidido que su nuevo frankenstein sea un empresario dueño de casinos, que presume de no pagar impuestos, que podría disparar en la 5ª avenida sin que ninguno de sus seguidores cuestionara su conducta, dispuesto a acabar con el Obamacare y el Medicare, al que no le parece correcto que exista una educación pública, negacionista de cualquier fenómeno medioambiental o de otro tipo que pueda poner en peligro la buena salud de los negocios y orgulloso de que la grandeza de su país resida en la capacidad destructiva de su economía de guerra.

    No creo que nadie se atreva a discutir que la elección de Trump significa el triunfo de la peor versión del sueño americano, puesta en práctica por los Al Capone y a los que durante décadas actuaron al margen de la ley pero que ahora gozan de poder e inmunidad, hasta el extremo de haber logrado implantar un paradigma económico (el neoliberalismo) y controlar el despacho oval. Cuando la propaganda ya no seduce a los consumidores o estos están sobreendeudados, cuando la economía real ya no permite incrementar la acumulación de renta al ritmo esperado, los capitalistas tienen que recurrir a la explotación de los estados de necesidad a través de prácticas de crimen organizado (salud, seguridad), a organizar macroestafas (burbujas, derivados financieros), a transgredir las leyes que garantizan derechos humanos (protección medioambiental) y a poner en práctica políticas de rapiña (destrucción y saqueo de cualquier nación soberana e independiente del imperio).

    Sin embargo, los hay que, como Iván, siguen creyendo en el sueño americano como una realidad. Supongo que dispondrá de un seguro médico que cubra toda clase de contingencias y de un trabajo indefinido que se lo garantice, así como el acceso a toda clase de recursos fundamentales con los que cubrir sus necesidades. Lo que quizás no sabe Iván es que su relato existencial va a depender en todo momento de lo que reclamen las curvas de acumulación de las personas y corporaciones con más poder en Estados Unidos, por lo que es posible que en los próximos años el sistema no dude en inyectarle en vena toda clase de contaminantes ambientales, le obligue a debutar con alguna enfermedad crónica de costoso tratamiento, le pague menos por igual o mayor trabajo, incremente su carga tributaria para la financiación de un mayor gasto defensivo, evapore todos los ahorros invertidos en planes de jubilación o incluso que le despoje de todo su patrimonio a través de una macroestafa. Así es como cada día que pasa son más los que sufren pesadillas en Estados Unidos.

    Pero hay algo en lo que Iván probablemente no ha reparado: en que, para que una parte importante del pueblo norteamericano se siga creyendo eso del sueño americano, en el patio trasero del imperio, miles de millones de seres humanos están pagando las consecuencias como ciudadanos de tercera, a los que se explota y despoja de sus riquezas para que Iván y gente como él puedan seguir viviendo por encima de sus posibilidades, convertidos en guardia pretoriana del 1% privilegiado. Que nos explique Iván lo que está significando el sueño americano para naciones destruidas y arrasadas por sus ejércitos, como Afganistán, Irak, Libia o Siria o para cualquiera de las naciones que cuentan con bases militares y embajada de los Estados Unidos.

  7. |No me digas! ¿Y por qué la gente sigue emigrando? O mejor dicho, ¿por qué no regresan en masa, como se van? Mientras sigan dándole a la matraca de la pesadilla en EE.UU. jamás podrán ver claro cómo mejorar el sueño en Cuba.

  8. ¿Y por qué no decirlo? Más se van de El Salvador o México y nadie les exige mejorar su sueño sin bloqueo ni Ley de ajuste. Y no hablar de los boricuas que han logrado el sueño total de ser integrados al imperio y de siete millones solo quedantres en la Isla.

  9. Pingback: El “sueño americano” en sus realidades. Por Abel González Santamaría — La pupila insomne – El Joven Cubano

  10. No regresan por temor a la burla y de ser objeto de bromas. Los afectados con la pesadilla americana no la denuncian ante la verguenza que les provoca haber sido victimas de monumental timo.

  11. Para millones de norteamericanos la pesadilla de sus sistema económico y político es una realidad palpable y tangible que viven diariamente.
    Según cifras de la Embajada de Cuba en Washington, se han repatriado a Cuba en los últimos dos años más de 13,000 cubanos residentes en los EEUU.

    “Hablando de repatriación, ¿se reciben muchos pedidos de repatriación en el servicio diplomático en Washington DC?

    JRC: En el evento del sábado se mostraron estadísticas que le permitieron a los asistentes apreciar cómo había cambiado la demanda de servicios consulares, que no son solo los que se ofrecen aquí en Washington DC, y mostrábamos la cifra de que en EE.UU., sólo en los últimos dos años, habíamos tenido más de 13 mil casos de repatriación. Sin contar los que se están procesando, contamos solo los de personas que regresaron a avecindarse en Cuba; aunque también sabemos que por los cambios de la política migratoria se trata de personas que viven periodos de tiempo en Cuba, aunque también tienen la oportunidad de salir y estar tiempo prolongado en el exterior.”

    Véase, Entrevista a José Ramón Cabañas (Lunes 24 de octubre de 2016) en http://www.cubadebate.cu/noticias/2016/10/25/jose-ramon-cabanas-esperamos-una-rotunda-condena-al-bloqueo/#.WBTXytLhB1t

  12. Y que quiere decir Repatriación para usted?, creo que está muy equivocado en lo que quiere expresar.

  13. Repatriar: Del lat. tardío repatriāre ‘volver a la patria’. tr. Devolver algo o a alguien a su patria.
    Retorno o regreso físico a la Patria después de haberla abandonado.
    Le recomiendo vea el video conla entrevista a Evelio Quevedo que aparece en este blog para que se empape de la realidad y amplie su léxico.
    Durante el periodo 1930-1940 se repatriarion a Mexico miles de nacionales del pais azteca que vivian en la indigencia y la miseria, o que eran objeto de la discriminación y la explotación en los EEUU.
    .

  14. Gran error el suyo al interpretar la repatriación de cubanos con el significado en el diccionario y nada que ver con el ejemplo de los mexicanos.
    Hasta hace poco los cubanos que decidíamos irnos del país perdíamos instantáneamente todo beneficio y derechos que teníamos por vivir en Cuba, desde hace unos años las cosas cambiaron, solo perderás todas es cosas si no regresas en 2 años y lo recuperas si haces la “repatriación”, pero repatriarse no es regresar a vivir a Cuba, muchas aristas que usted parece no conoce.
    Nada que ver con el léxico.

  15. Quisiera hacer algunas precisiones sobre lo que dice en su comentario.
    Según el Decreto-Ley No. 302 de 16 de octubre de 2012 los cubanos que residen fuera del territorio nacional están comprendidos en dos categorías: los ciudadanos cubanos emigrados y los ciudadanos cubanos con residencia en el exterior.
    En el primer grupo se encuentran aquellos que salieron del país sin intención de reanudar su residencia en el territorio nacional. Entre ellos se encuentran los que viajaron de Cuba hacia los EEUU para establecerse definitivamente en ese país.
    La ley de inmigración de los EEUU, a diferencia de los demás países, nunca reconoció la categoría de emigrante para los cubanos que salían del país. Los cubanos que ingresaban a los EEUU lo hacían como refugiados, solicitando la entrevista de asilo, o acogiéndose a la Ley de Ajuste Cubano. La política implantada por Washington como parte de su agresión hacia Cuba les daba a los cubanos el tratamiento de ‘exiliados’, ‘refugiados’, o ‘asilados’ por diversos motivos. Esta política aún vigente, cuyo objetivo es la politización de la inmigración, fue la única responsable de que estos emigrantes cubanos no pudiesen disfrutar de los referidos “beneficios y derechos”, que derivan de una situación migratoria normal entre dos países.
    Los ciudadanos cubanos con residencia en el exterior, según las disposiciones del antes mencionado Decreto-Ley, pueden extender su residencia en el exterior después de transcurrir 24 meses de encontrarse fuera del territorio nacional, pagando los aranceles correspondientes. De no cumplir con este requisito pasarían a la categoría de ciudadanos cubanos emigrados. El Decreto- Ley No. 302 contempla el procedimiento de solicitud de residencia en el territorio nacional para estos emigrados que quisieran repatriarse.
    El ciudadano con residencia en el exterior que no renueve su permiso para alargar su estadía en el extranjero dentro del plazo establecido evidencia que no se propone retornar nuevamente a Cuba. El único mecanismo para el retorno o regreso a Cuba sería la repatriación, procedimiento denominado también “solicitud de residencia en el territorio nacional de los ciudadanos emigrados.” REPATRIARSE no tiene otro significado que no sea el de retornar y establecerse en el país que se ha abandonado o no se propone regresar. Le recomiendo examine con detenimiento del Decreto-Ley No. 302 y sus resoluciones anexas que aparecen la Gaceta Oficial No. 44 Ordinaria de 16 de octubre de 2012.

  16. Solo decirle que no tiene idea de lo que habla. Actualmente hay muchas personas que se acogen a la repatriación pues con ello logran algunos beneficios, los más importantes de ellos, pagar en MN el impuesto de Aduana cuando se entra por primera vez al país en el año y montar un negocio a su nombre. Esto no impide que sigan viviendo fuera de Cuba, con solo visitar el país antes de los dos años se mantiene la residencia.
    Claro, hay otras personas que deciden retornar definitivamente a Cuba, como es normal, pero el dato exacto de cuantos deciden volver a vivir en Cuba no se tiene.

  17. Sr. Toni,
    Todo cubano que viaje fuera del territorio nacional lo hace con un permiso de estancia en el exterior de hasta 24 meses; aun si viaja con visa para residir permanente en el exterior se mantiene la opción de los 24 meses de estancia sin ser declarado emigrado.
    Una vez sea declarado emigrado al permanecer en el exterior por más de 24 meses sin haber obtenido una prórroga, o un Permiso de Residencia en el Exterior (PRE), tendría que iniciar el trámite de repatriación, también denominado solicitud de residencia en el territorio nacional de los ciudadanos emigrados.
    A mi leal saber y entender el cubano emigrado sin residencia en el territorio nacional, domiciliado permanentemente en el exterior, no podrá obtener permiso para ejercer cualquier forma de gestión no estatal. Esto incluye a los que tienen la categoría migratoria PRE. Revise el Código del Trabajo para conocer los requisitos para ejercer como cuentapropista.
    De los cubanos que se repatrian, ya sea luego de haberse convertidos en emigrados, o haber abandonado el país de forma definitiva, hay cifras bastante exactas que presentó recientemente el embajador Cabañas. Las embajadas llevan un conteo de estos trámites.
    Es importante también señalar que nuestra legislación no contempla la emigración como una causa de pérdida de la ciudadanía cubana.
    Espero este comentario aclare cualquier confusión anterior. Saludos.

  18. Usted sigue sin entender el punto, esos 18000 repatriados de los que usted habla y que están bien documentados por la embajada cubana en Washington no significan que necesariamente abandonaron los EEUU para residir definitivamente en cuba.

  19. Respeto su opinión. Cada cual debe vivir donde quiera. A lo mejor Ud. logró el “sueño” de un mercado abarrotado de comida, tener un carro barato, y una casa (aunque nunca será suya). Pero los cubanos que nos quedamos estamos construyendo el “milagro cubano”, ese que soñó Martí, que no es el de la comida chatarra, ni carros del año, sino el de vivir con dignidad, donde se muere una persona y no hay que vender la casa, donde mis hijas no pagan un centavo por la educación, donde no importa si eres negro, blanco o amarillo, todos caben, donde por una tomografía solo tengo que dar las gracias y donde no aceptamos que gobiernen desde la Embajada Americana.

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