Un episodio censurable. Por Carlos Luque Zayas Bazán


«En otras casas cuecen habas,

y en la mía a calderadas»

Del refrán cervantino.

“El patio de mi casa, no es particular,

Se llueve y se moja, como los demás”

De una canción infantil.

“Liebre huye, galgos la siguen: ¡Dulcinea no parece!”

De El Quijote.

Un gran profesor solía repetirme lo que para él era un refrán muy sabio: “piensa mal, y acertarás”. De joven uno se resiste a llevar ese principio por el mundo como neurótico bastión defensivo, porque puede arrastrar tras ella, su alma. Pero los años enseñan otra lección: es sano no desconfiar por principio, resulta enfermizo a priori, pero sí debes comprobar. “Confía, pero comprueba”, dice también el inmortal refranero.

Confiar, pero comprobar, fue lo que me propuse cuando, leyendo este artículo con el título Las Páginas de la Revolución que ahora publica La Pupila, – y que ya conocía, como veremos, pero en otra versión, – me sorprendieron algunas líneas con evidentes diferencias, y algunas clamorosas añadiduras que no recordaba  en el otro texto, de igual título, y del mismo autor.

Si este, según informa el subtítulo, es el texto original, barruntaba yo que algo había sucedido, porque aquel anterior, publicado por la misma pluma, pero en otra plataforma, era distinto: en resumen, este tenía palabras y hasta fragmentos completos que faltaban en aquel. ¿Qué había sucedido?

La sabia incredulidad del viejo profesor vino a mi memoria, con el amargo recuerdo de haberle llevado siempre la contraria: si pienso mal, me dije, aquí hay censura. Si pienso bien, debo comprobar. Puse, pues, manos a la obra mediante una elemental lectura comparativa, y sin ínfulas de filólogo.

Quien revisa un texto y tiene la facultad de aprobarlo o no para su publicación, puede sugerir cambios sólo cosméticos, o asumir la obligación no siempre grata al autor de hacer propuestas estilísticas, es decir, detectar una redundancia aquí, eliminar un adjetivo más allá, mejorar el orden de las ideas, vamos, esas pequeñas pifias propias de la tarea más solitaria del mundo, según creo que decía el gran Gabo.

Acometí la tarea comparativa, pues, con esa perspectiva. Aunque debo confesar que ya en la primera lectura saltaban a la vista párrafos completos que estaban en un texto, el original de ahora, y no en otro, el de otrora. Y aquello ya no me sonaba a un celo estilístico. Si me detenía en las ideas tronchadas, pues entonces habría que pensar que la revisión no se había propuesto mejorar la redacción, o hacer que brillara el estilo ajeno, sino podar contenidos. Claro que también ciertos contenidos es aconsejable condenarlos a las tijeras si redundan…así pues…comencemos por los detalles que nos parezcan cuestión de estilo…

El artículo en cuestión, Las Páginas de la Revolución, se publica inicialmente en La Joven Cuba, bajo la firma de Javier Gómez Sánchez, el 2 de febrero del año en curso. En ese texto el autor evidentemente dialoga con uno anterior, bajo la firma de Harold Cárdenas Lema, titulado Los periodistas imprescindibles. No es el objetivo analizar ahora las tesis de Javier Gómez, aunque sí será inevitable hacer algunas observaciones cuando el análisis comparativo de la edición de La Joven Cuba tenga que ser cotejado con esta, su versión original, es decir, la que ahora se publica en La Pupila como la versión íntegra de Javier Gómez Sánchez.

La primera diferencia salta en el tercer párrafo, y parece un capricho sólo estilístico, pues utiliza las tijeras (recordemos para más adelante este noble instrumento de la costurera y el barbero convertido en metáfora) en la frase destacada en rojo aquí por mi: “Varios elementos del abanico mediático cubano…”, de lo que resulta una más sintética expresión. Feliz resultado.

Pero ya más adelante hay una diferencia que no tiene nada que ver con la mejoría del estilo, ni con el principio de economía: a partir de aquí se eliminaron en la edición de La Joven Cuba, tres párrafos completos, o dicho con rigor, una buena parte del párrafo que sigue al anterior mencionado, y dos párrafos completos que le continúan.

¿Cuál es el contenido eliminado? Nada menos que un juicio del autor sobre el periodismo “independiente”. Es necesario citarlo, aunque el lector pueda hacer su propia lectura en el original, para tenerlo en cuenta en medio de este análisis. El segundo y el tercer párrafos que sí aparecen en la que el autor llama su escrito intocado, son los siguientes y continuaré con el rojo para facilitar la lectura de lo omitido en la primera versión del texto de Gómez Sánchez:

Pensaban (es decir, los “independientes”, aclaración de CLZB) que habían cimentado un mullido lugar donde reposar mientras arremetían contra la institucionalidad, no con la crítica sino con la mañosa y mala intención. Mientras tiraban la piedra y escondían la mano una y otra vez. Mientras cada vez que alguien los señalaba, se vendían como víctimas. El ciclo se repetía siempre, porque el dedo que los señalaba, que tiraba de la manta bajo la que se mueven los dólares que financian los ¨proyectos¨, la voz que se levantaba, siempre estaba sola, era distinta cada vez, pero siempre solitaria.

“Y así, a fuerza de venderse como mártires, se pensaron héroes. Héroes del ¨periodismo independiente¨.

En estos dos párrafos el autor expone su frontal valoración sobre el periodismo “independiente”, periodismo que, efectivamente, tiene los atributos señalados y eliminados. ¿Se podrá argumentar que su eliminación obedece a que no es la línea editorial de La Joven Cuba cual colectivo, sino sólo el criterio de Javier Gómez Sánchez? En casos como estos las publicaciones suelen aclarar que las opiniones son de la responsabilidad del autor, pero no eliminarlas.

Ante esto el lector, con toda naturalidad, se pregunta: ¿por qué un proyecto que precisamente se ha hecho eco, o ha sido vía directa de críticas a la relación entre el Partido cubano y la prensa estatal, que ha lamentado el “sacrificio” de los periodistas estatales, somete a un autor de su mismo medio al sacrificio de sus ideas? ¿Dónde está la coherencia entre la solidaridad con otros que considera sacrificados  y este acto que a todas luces cercena al texto de su denuncia más clara, en todo caso una opinión de su autor?

Como el eventual lector de La Pupila tiene a dos golpes de ratón ambas versiones, dejemos que haga su personal cotejo, y en aras de esa moderna brevedad que  exigen aquellos lectores que se fatigan demasiado pronto, apuntemos sólo muy telegráficamente otros cambios, con pequeños comentarios cuando la cosa lo amerite:

  1. Eliminación de la palabra “contrarrevolucionario” en el cuarto párrafo de la versión mutilada, y en su lugar sustituida por la expresión “Muchos que no lo son(es decir, que no son revolucionarios)”. ¿Es que ya no hay contrarrevolucionarios? ¿A qué ese pudor terminológico cuando determinadas críticas al Partido Comunista aparecidas en ese medio no hacen rodeos ahorrando palabras?
  2. En el párrafo siguiente se elimina la palabra Revolución. Aceptemos que es para evitar la fea cercanía cacofónica molesta al oído.
  3. La expresión “Los zorros cambian el pelaje”, que concluye un pequeño párrafo en el texto original, está excluida de la versión publicada en LJC. Es una metáfora autoral que corona lo dicho antes con respecto a las otras coberturas utilizadas en distintos momentos por los periodistas “independientes”. ¿Es un arreglo estilístico o una suavización del lenguaje? En todo caso es el estilo y la facultad del autor. ¿Por qué mutilarla? ¿Si la hiciera el jefe de un equipo de periodistas de un medio estatal, qué opinaría quien mutiló el texto de Gómez Sánchez? ¿Lo miraríamos con la lupa de Galeano y pondríamos el grito en el mismo cielo purista? ¿Hablaríamos de un sistema que hace aguas cual nave sin timonel ni rumbo cierto?
  4. Con respecto al corte siguiente, mucho más significativo, no se tiene más remedio que citarlo, dada su importancia, la fuerza original de su denuncia, y la intención, incomprensible aquí más que en cualquier otro punto, del mutilador. La frase que destaco en rojo no aparece en la versión cercenada:

“Segundo, que tras cuatro páginas impresas en blanco y negro o tras un blog de palo sostenido con mucho esfuerzo puede haber más dignidad que tras la espléndida página web de algún proyecto lustrado con fondos extranjeros, becas generosas, publicidad camufladora o sospechosos crowdfunding.” 

Ahora se pregunta este comentarista: ¿es que no somos testigos de espléndidas páginas web, de proyectos profusamente ilustrados, sostenidos con fondos extranjeros, concebidos en becas generosas, con publicidad que hace cobertura al surfeo epidérmico en las noticias sesgadas, y no  sólo sospechosos de crowdfunding, sino bien evidentemente ciertos, algo que salió a la luz no hace mucho con el alegre safari oriental de unos periodistas “independientes” que solicitaron vergonzosamente la caridad internacional para informar sobre una catástrofe nacional? ¿Cuál ha sido aquí el fundamento de la exclusión? ¿Acaso que no es cierto?

Hay que recordar que La Joven Cuba se declara un blog de jóvenes universitarios revolucionarios, o así surgió. ¿Qué argumento se puede tener para impedir la denuncia desde sus páginas de una estrategia que evidentemente está montada y pensada para dañar a la Revolución? Pero si el que ha manejado las “tijeras sin compasión” tiene su criterio al respecto, ¿por qué impedir que el autor exprese algo que no es una exageración, ni una ofensa, ni una fealdad estética, sino una palpable realidad que es imperioso denunciar precisamente por un medio de jóvenes revolucionarios?

Finalmente, casi en las postrimerías del artículo se elimina, por segunda vez, la expresión “…de la Revolución” y allí no se comprende el motivo, pues no hay ni cacofonía, ni redundancia, ni problema de estilo alguno.

Para concluir, como el artículo original censurado tiene evidente relación con el  otro mencionado del autor Harold Cárdenas Lema, Los periodistas imprescindibles, recordé y releí algunas afirmaciones de ese artículo, como estas, absolutas, lapidarias y terminantes, cual fenómeno total, refiriéndose al periodismo estatal:

“…mientras el trabajo del reportero recibe tijera sin compasión, a menudo sin una razón concreta, solo (sic) “por si acaso”, para no buscarse los problemas que el mismo Raúl convocó a buscarnos.”

Y antes se ha dicho,

“El papel censor que ejercen los dueños en los medios privados puede ser sustituido por el de los burócratas con instinto de conservación…”

La Joven Cuba no es un medio privado, y no se supone que sus jóvenes revolucionarios hayan llegado a la edad en que existe el peligro de contagio con el virus del burocratismo y la decadencia de las energías revolucionarias. No creo que se vaya a considerar ataque que nos hagamos estas preguntas. En todo caso, dadas las diferencias entre los dos textos, necesitan respuestas:

¿Por qué, entonces, han utilizado las tijeras que denuncian?

¿Por qué ese denodado interés en señalarlo tanto a la prensa estatal, sin matices, y como si fuera un absoluto sin excepciones, cronicando muertes anunciadas, y apocalipsis sin retornos, cuando se usa ese instrumento en su mismo medio?

¿Por qué ese “papel de censor” en un medio que con tanto denuedo y pureza denuncia la censura cuando es en el periodismo estatal?

¿Con qué “instinto de conservación”, señalado sólo a otros, se actúa en este caso?, ¿qué ha querido preservar el censor, qué problema no se ha querido buscar, qué visión satisfacer, o cuál no ofender, es decir, cómo sigue el mismo llamado de Raúl que proclama, cuando ha eliminado un contenido que denuncia con sus justos nombres proyectos que dañan a la Revolución? ¿Se deben usar las palabras de Raúl a conveniencia?

Ojalá haya respuesta para esto, porque la contradicción es flagrante, y como en otras ocasiones, no leamos evasivas y justificaciones, denuncias de ataques o victimizaciones plañideras.

Este comentarista no desea atacar ni hacer llorar a nadie. Confía en la inteligencia ajena y, todavía, en el declarado propósito revolucionario de quien lo afirme. Seguir lamentando un bajo intento de persecución ya deja más que desear de los que se lamentan, que de los supuestos victimarios. No hay tantas lecciones de revolucionarios cubanos, ni de ninguna época, quejándose de ser perseguidos y acosados. Sí las hay de quienes dan respuestas claras, o aceptan cuando se equivocan.

Hay irresponsabilidad e incoherencia cuando, con una mano, se culpa al proyecto cubano y su Partido de los “problemas de la prensa” y, a la vez, con la otra se elimina una información que denuncia, precisamente, la estrategia que ya se usa, y que estaría expedita para su implementación sin trabas, cuando el Partido dejara de cumplir ese papel que “no le corresponde”. Es necesario meditar en esto antes que derivas conceptuales lleguen, efectivamente, a un punto de no retorno. Para afinar la puntería y corregir el rumbo quizás sea útil que meditemos fraternalmente en estas palabras de Julio García Luis:

«Creemos que puede haber una mejor alternativa cubana, socialista, revolucionaria y de mérito periodístico. Que sintetice y mantenga lo que deba ser conservado, y cambie lo que deba ser cambiado. Una alternativa que salvaguarde el papel político y clasista de nuestra prensa, la propiedad social en la que se sustenta, y el papel dirigente del Partido como fuerza de vanguardia de nuestra sociedad».

 

 

 

 

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46 pensamientos en “Un episodio censurable. Por Carlos Luque Zayas Bazán

  1. Pingback: ¿Quién censura a La Joven Cuba? – Visión desde Cuba

  2. Soy uno de los defensores de LJC, porque creo es un espacio necesario, pero realmente este episodio está algo confuso. Es positivo que la versión original, al final sea la definitiva, pues se publicó después, y sea más revolucionaria y radical que la primera, llamando a las cosas por su nombre. Malo sería al revés. O sea, que rectificaron, pensaron, analizaron, reflexionaron. Y volvieron a añadir lo que estaba quitado, por la razón que fuese. Es lógico que Luque se pregunte cuál fue esa razón.

    Puede haber sido hasta por un problema de versión de archivo, pero cuando se tratan temas serios, esas cosas no pueden pasar, porque lo menos pensado e improbable será que fue accidental la omisión.
    LJC no tiene que caerle bien a nadie y creo no ha tratado de hacerlo.
    por eso sorprende tanto, yo también leí ambas versiones, aunque ando desconectado en estos días.

    Es positivo también que la versión completa aparezca en la Pupila, no entiendo bien dónde se publicó primero, o cómo llegó a La Pupila.
    Sería bueno que Luque lo comentara. La Pupila viene a ser como la abuelita de LJC. Espero Iroel y Luque no se ofendan por esto.

    Yo también confío en el declarado propósito revolucionario de LJC.
    Esperemos revisen mejor los artículos que escriben, y haya solamente una versión en lo adelante. Lo que dije lo dije, y lo que no, lo callé.

  3. Mabuya: Me parece que no te has percatado de la cuestión: La publicación en la Pupila del texto íntegro de Javier no es una rectificación de La Joven Cuba. Si así fuera, lo natural es que esa rectificación se hiciera en la misma Joven Cuba. Lo que ocurrió fue una censura…Si quieres que comente cómo llegó a la Pupila, te diré lo mismo que debes estar pensando tú, o cualquiera que no tenga otra idea sino la natural…Me imagino que no fue a través de Wikileads, sino por la vía de quien sólo tiene el derecho a hacerlo…Y, jajaja…orgulloso de mi abuelidad…Pero te digo un secreto: si LJC censura todavía los nietos deben aprender mucho de los abuelos y sobre todo lo más importante: coherencia entre lo que alegremente critica en el periodismo revolucionario, y lo que ocurre en su mismo predio. Me gustaría tu opinión directa sobre la censura y que haciendo gala de esa integridad que he visto en tus comentarios, aquí, y en LJC, te pronuncies sobre las preguntas que se les hace al censor, pues no fue autocensura…un saludo.

  4. Mi querido Luque, tal vez, como muchos otros, suscribiría todo tu artículo, pero como todo revolucionario cubano, aún viviendo lejos de Cuba, mi preocupación por la Revolución Cubana y la realidad de su existencia cotidiana es total dentro de mis posibilidades. Como no me es posible siempre encontrarme con todos los compañeros -en el viaje a la isla que realizo anualmente-, intento la comunicación y el imprescindible debate vía comentario -como ahora hago-, o por email directo. Sabemos que las mayorías en la isla no acceden a internet o no participan de las polémicas suscitadas en diversos blogs, y sí al debate frente a frente en las tantas instituciones que lo propician. Y hay problemáticas -como la expuesta por ti en este post-, donde los principales implicados, Javier y Harold están en la isla y casi son vecinos, ¿por qué no propiciar el diálogo entre los dos? ¿No será eso mucho más beneficioso que el sacar cuentas en el ciberespacio? Acabo de leer en LJC este enunciado: “El terreno digital cubano es complicado, si no empezamos a conocernos en persona y creamos una extensión física de los debates terminaremos sospechando todos de todos.” Entonces, me pregunto: ¿Resulta imposible que las dos personas nombradas puedan encontrarse, ya sea en LJC, La pupila o en el que ellos mismos elijan y que todos los que accedemos a internet sepamos cuáles son las sospechas que se tienen y si realmente son fundamentales ante los tantos desafíos que tiene el país? Sé que, al no estar en Cuba, me son desconocidas muchas interrogantes que no percibo cuando voy, pero si con tantos encuentros para debatir que existen en la isla, el sacar la versión original del post de Javier en La pupila y cotejarlo con el publicado en LJC como haces, Luque, con este que publicas ahora, tu esmerado esfuerzo no se constituye en un llamado -con asistencia obligatoria- a Javier y Harold para dirimir este asunto, ¿para qué hacerlo sin desarrollar aún más las dudas sobre tantas cosas importantes que señalas? Nunca podemos olvidar que para ayudarnos estamos.

  5. Hola:-)

    Ahora que leía este análisis con lamentable apuro, me puse a pensar en por qué Ravsberg no publica artículos de la “Pupila…” bajo la categoría “De la Blogósfera”; si él lo mismo difunde de lo bueno y de lo malo; es decir, que desarrolla un periodismo equilibrado.

    Supongo que en el marco del Segundo encuentro de jóvenes periodistas (http://www.cubaperiodistas.cu/index.php/2017/02/sesiona-el-2do-encuentro-de-jovenes-periodistas/), estos pobres diablos —me refiero a quienes con felonía publican artículos y funestos comentarios en “Cartas desde Cuba” y en “La Joven Cuba”— reciban repuesta de quienes ellos tratan de salpicar con su guerra psicológica.

    Lástima no tener tiempo suficiente para adentrarme en esta lucha ideológica. Menos mal que hay como Iroel y otros, curtidos en estas batallas.

    Saludos desde Guantánamo;-)

  6. “Los pueblos han de vivir criticándose, porque la crítica es salud: pero con un solo pecho y una sola mente” , José Martí
    …Sabemos que hay inconvenientes, pero queremos una crítica responsable. A pesar de las posibles consecuencias, todo es mejor que la ausencia de críticas”. Fidel castro.
    “…nosotros tenemos que tener la suficiente capacidad como para destruir todas las opiniones contrarias sobre el argumento o si no dejar que las opiniones se expresen. Opinión que haya que destruirla a palos es una opinión que nos lleva la ventaja a nosotros…No es posible destruir las opiniones a palos y precisamente es lo que mata todo desarrollo, el desarrollo libre de la inteligencia” CHE.

    Fundamentos y Argumentos es lo que le Falta Harold, solo le queda sabotear y tergiversar la realidad y el debate, en mesa servida a los enemigos de la revolución.

    Aun estoy esperendo que publique mis comentarios en su Blog, ninguno a favor de el se lso aseguro. Harlod Tejeritas para lo que le conviene.

  7. Mi estimado Marí: Comprendo que estar lejos de Cuba limita algo, yo también estoy lejos ahora, pero aquí se trata de algo claro y concreto, de una cuestión de la ética periodística, sobre lo que es una cuestión también ética pronunciarse: la censura de importantes contenidos de un autor, en un medio que combate con bastante crudeza no sólo la censura como fenómeno, sino que responsabiliza al Partido Comunista de ese proceder. No somos ingenuos.

  8. Y mi amigo Marí, sobre el intercambio que ahora ocurre, he dicho esto, que creo que puede servir para la meditación:

    En estos diálogos no sólo se hacen preguntas, no sólo NO se responden (¿y entonces qué es un debate para los ases del debate?), sino que surgen muchas otras: si me defiendo porque me creo atacado, diciendo que mis adversarios no tienen ideas (pues yo sí las tengo, ¿no?) y argumento que me quieren descalificar, yo pregunto: ¿acusar a otros de recibir y seguir oscuras orientaciones, ¿qué es? Más que una descalificación se podría tomar por algo peor que una ofensa. Pero se hace evidente la imposibilidad de explicar la censura al texto de Javier y entonces ¿qué remedio queda? Lo que haya de censura injusta en la prensa cubana debe cesar, tanto como deben cesar las generalizaciones pretendidamente “revolucionarias” de que todo es censura en la prensa cubana, y sobre todo debe cesar la ofensiva contra el Partido Comunista, al no diferenciar entre los funcionarios mediocres, cobardes o sin talento de algún órgano en particular y el Partido como un bloque. Por ello este caso de censura tiene importancia, y por ello tantos intentos por desconocerla, porque pone en evidencia que se desea deslegitimar el hecho de que toda organización política, y toda lucha política, todo sistema de pensamiento de cara a la comunicación social tiene sus líneas, tiene sus aciertos, tiene sus mediocres y sobre todo tiene sus principios y tiene sus derechos y deberes, y está evidente en el hecho de que LJC las tiene también y por ello no publica íntegramente el contenido de uno de sus miembros. Es decir, te señalo a ti, aquello con lo cual yo no estoy dispuesto a cumplir. La cuestión es tan significativa que no se quiere responder porque implicaría reconocer que hay una grieta ética en una postura de suprema pureza que se le exige al otro, y ese otro es una cuestión de tan grave significación para Cuba como su Partido, su Estado y su política comunicacional, de la que nadie ha negado todo lo que tiene que resolver y revolucionar, pero a la que nadie tiene legítimo derecho a dar lecciones que no cumple por la sencilla razón que toda línea de actuación política tiene sus requerimientos y LJC lo muestra, como el que más, con la contradicción flagrante de censurar contenidos que advierten y denuncian una estrategia de subversión evidente. Claro que es duro, y por eso la negativa a mirarlo de frente.

  9. Te reitero, Luque, si tu escrito, incluyendo esta respuesta a mi comentario, con una problemática tan destacable y que muy bien explicas, no sirve para el diálogo entre Harold y Javier de frente a frente sin que se consideren enemigos, ¿o sí lo son?, entonces toda tu magnífica línea temática solo añade más confusión, lamentablemente, y te lo digo muy a mi pesar, pues te considero un brillante analista.

  10. Pingback: Un episodio censurable

  11. Amigo Marí: A mí me parece que lo dicho hasta el momento puede servir bien para el diálogo, pero ¿has analizado quiénes torpedean el intercambio? En esto no hay enemigos personales, sino algo más importante de fondo, concepciones distintas, y desde diferentes plataformas, para la discusión del tema comunicacional en Cuba.
    Si uno lee los análisis que se han hecho sobre este tema, ve que no hay ofensas personales de una parte, pero ¿qué argumento se usa con frecuencia, como ahora mismo en Facebook, desde otras fuentes? El argumento es que hay un grupo que recibe órdenes para destruir, esa la peor de las ofensas que se le puede hacer a la conciencia personal y la honestidad intelectual. ¿Así hay plataforma común, no ya para la amistad, sino para adversar y discutir políticas? Por eso en esto no se puede ser conciliador, o se puede y debe cuando hay respeto, pero si evades preguntas sobre un propio accionar (ahora la censura) y acusas a otro de macartista, ¿qué se puede esperar?¿Quién – ardoroso defensor del debate y la apertura – bloquea el respeto que es el principio del diálogo? Y como nuestro diálogo sí es fraternal te pido que me expliques cómo añado yo confusión, y si lo comprendo te lo acepto y rectifico. Un abrazo. Y no temas ser crítico conmigo, pero explica tu idea de cómo añado confusión y quizás ambos salimos un poco más a la luz…

  12. Para mi es simple: cualquier acto de censura, venga de quien venga, es un acto de profunda COBARDÍA POLÍTICA. La censura, en la circunstancia del debate franco y honrado, es simplemente inaceptable. Sólo debe censurarse aquello que le sirve en términos prácticos al enemigo para sacar ventaja de modo que cualquier forma de censura entre cubanos, patriotas -sean revolucionarios o sen conservadores (que no quiere decir, sean contrarrevolucionarios o apátridas)-, es un acto COBARDE y es condenable.

  13. No enntiedo porque este post y los comentarios caen en una retórica que lejos de aclarar las dudas en cuanto a las diferencia entre ambas versiones solo generan más dudas que certezas. Quien único puede dar respuestas es Javier Gómez Sánchez. Lo demás son especulaciones que agregan más chimuchina al asunto

  14. Realmente da pena el periodismo cubano, los problemas en la sociedad pululan y se pasean
    “sin permiso de anular” (Canción infantil)
    y los periodistas se pasan los santos días despotricando unos de otros, y calificando o descalificando entre ellos.
    Esto no es periodismo de contracorriente sino en contra de que quien no les siga la corriente.

    El que vee… la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo
    (El Quijote II 43). frase bíblica (San Mateo 7, 3-5; San Lucas 6, 41).

  15. Michel Antonio y licabrera: Que no estén de acuerdo con el texto de Luque no sorprende, que descalifiquen sin aportar argumentos tampoco.

  16. Luque, opino “confusión” y “lamentable” a tu escrito SI NO SE CONSTITUYE EN DIÁLOGO ENTRE JAVIER, HAROLD Y, YA EN ESTOS MOMENTOS, ENTRE TODOS NOSOTROS. Es como en la dramaturgia: “no se saca una pistola si no se va a usar, y si quién la saca (Javier e Iroel, al publicar de nuevo el artículo con la nota “versión original”), no intuye que ello no sería tomado ingenuamente y que habrían de seguir participando y aclarando lo que hasta ahora ninguno ha hecho, la pistola amagaba, por H o por B, sus balas”. Tú mérito principal es haber expuesto, con gran precisión y respeto, lo que, si no se dice, NO SE RESUELVE. Y QUE EVIDENTEMENTE HAY QUE RESOLVER. Pero, te reitero, si no logras con él, EL DIÁLOGO NECESARIO, es que no eras tú ni tus palabras las que debían entrar en este campo minado. Tú eres muy claro, hermano, y tu propósito al diálogo, con toda la firmeza que corresponde, es la más exacta colaboración que podemos hacer, pero si ello NO LLEGA A NADA, SI NO RESUELVE NADA, algo que tú también debes haber previsto, NO ES LO QUE NECESITAMOS.

  17. Andrés:

    ¿Dónde está mi falta de claridad? Publiqué exactamente lo que me envió el autor del texto a solicitud de este, sin añadido ni modificación alguna.
    La claridad sólo la puede aportar la respuesta a las preguntas que hace Luque aquí.

    Saludo.

    PD: Por favor, te ruego abstenerte de utilizar palabras en altas todas. Gracias.

  18. No es claridad, Iroel, tú eres muy claro, hermano. Y ahora has contestado lo que muchos esperaban: “publiqué exactamente lo que me envió el autor del texto a solicitud de este, sin añadido ni modificación alguna.” Es “intuición” sobre lo que re-publicas en tu blog a lo que me referí cuando te nombré: intuición sobre ese acto de re-publicación de un texto aparecido en otro blog que tú sabes o puedes imaginar qué provocaría: el magnífico escrito de Luque. Y este, todo lo demás. Ahora todos esperan por Javier, como justamente acaba de publicar LJC. Yo, con absoluta sinceridad, solo espero el diálogo necesario entre nosotros mismos que siempre, siempre, debemos buscar. Si no lo encontramos, todos nos habremos equivocado con este asunto.

  19. Iroel y Carlos
    Fidel nos enseño que “las ideas se combaten no se matan” como bien aprendió del humilde soldado justo en su captura despues del Moncada. Cuando hay diferencias de enfoque o ideologicas, se combate con argumentos no tirandose al cuello. No descalificando sino rebatiendo con ideas. “De pesamiento es la guerra que se nos hace, ganemosla a pensamiento”, nos dijo Martí. Estoy bastante seguro que cuando Martí escribió Vindicación de Cuba, estaba muy encabronado con aquellos que ofendieron algo tan sublime como la Patria, que para Martí y los martianos es la madre primera; ni aun en ese caso ofendio, vilipendió, sino que con fineza, agudeza, altura intelectual y argumentos de peso repartió galletas sin mano a sus enemigos. Si no están de acuerdo con el enfoque de Harold y la LJC, digan abiertamente cual es su criterio sobre la relación prensa Partido y sobre las virtudes y defectos de nuestro Sistema de Información, reabatab uno a uno los puntos de Harold es un tema candente y hay que tener los pantalones bien puestos y las ideas bien claras y sólidas para tratarlo en público, pero confio en que a ustedes les sobra de todo eso.
    saludos
    un militante del PCC

  20. Gracias, Daniel Vega Bienvenido a La pupila:
    Le ruego indique, por favor, qué parte de este texto está tirándose al cuello”, o en qué momento carece de argumentos e ideas. Sobre la relación prensa-partido, el autor cita Julio García Luis, con el que coincido, además de ser un tema varias veces tratado en este blog.
    Saludos

  21. Lo que sigue es la respuesta de la Joven Cuba que lei hace un momento. Creo que merecen un espacio donde se les cuestiona y por eso lo transcribo.

    El pretexto de la censura

    La Joven Cuba ha sido uno de los blogs que más ha enfrentado a la censura en nuestro país, desde el silencio a los logros de la Revolución hasta el silencio a sus desafíos. Precisamente por lo atrevido de sus textos hoy somos incomprendidos. Desde hace siete años los miembros de este proyecto colectivo se han editado unos a otros los textos buscando segundas opiniones y que estos sean lo más completos posible. Hasta hoy nunca había sido un problema, resulta significativo lo oportuno del momento para una discrepancia así.

    Hace días publicamos el texto “Los periodistas imprescindibles“, donde se opinaba sobre el valor que tiene el periodismo hecho en nuestras instituciones, uno de nuestros miembros ofreció referirse también al trasfondo político del asunto, propuesta que no solo fue aceptada sino priorizada para ser publicada con prontitud al día siguiente. Al recibir el texto por correo electrónico le hicimos una serie de sugerencias acorde a la línea editorial de LJC. ¿Cuál es esta?

    Las ideas no se matan sino que se superan por otras mejores. Quien tiene la razón, no necesita adjetivar o recurrir a la descalificación personal sino basta con proponer una idea superior a la inicial. En LJC no hay espacio para la adjetivación y la demonización, el debate actual es a pensamiento y esa debe ser el lenguaje que usemos. Para señalar con el dedo hay otros muchos foros en Internet.

    Enviamos por correo electrónico nuestras sugerencias al autor, luego en una conversación telefónica minutos antes de publicar este accedió a varios de ellos y demandó que otros permanecieran igual, incluso dijo exactamente de dónde a dónde debíamos suprimir. Nuestra posición literal fue: “si insistes en que salga así lo publicamos así, pero esta no es la línea de La Joven Cuba”.

    Cualquier insatisfacción con estas sugerencias, pudo haber sido expresada por el autor a nosotros directamente, antes o después de su publicación. El uso mediático de este episodio en un contexto de difamación al blog, es al menos inoportuno. Debería ser Javier Gómez Sánchez quien explique lo ocurrido en último caso y tiene a su disposición las páginas de La Joven Cuba para ello.

    En nuestra opinión, un texto discutido con el autor y publicado con su autorización después de sugerir cambios, escasamente es un caso de censura.

    La ética y la verdad marcan ahora las posiciones de cada persona implicada, desde los administradores de La Joven Cuba, hasta Javier Gómez Sánchez y el administrador de la Pupila Insomne donde fue publicada la otra versión del texto. Dado que el emplazamiento es público, la aclaración debe ser pública.

  22. Estimado Daniel Vega: Gracias por su opinión. Me veo obligado a suscribir la respuesta de Iroel, pues coincido con ella. Agrego que lo mismo que nos pide, pudiera hacer ud, es decir, precisar en qué palabra, en qué oración, en qué argumento se evidencia ese fiero proceder de tirarse a la garganta, que es la misma descalificación ya leida antes como explicación evasiva de un miembro de LJC. Y asimismo, si puede ud. hacer lo mismo que nos pide, a saber, dar su opinión, ideas y argumentos, pero sobre las ideas, argumentos y preguntas que finalizan el texto de este post con respecto a la censura. Sus palabras son nobles, y las siento bien intencionadas, aunque con la salvedad de lo que aquí le sugiero, por lo tanto, también supongo que le sobra todo lo que nos atribuye. Escribiré, y también he opinado antes, y según mi saber y juicio, sobre el tema que nos solicita, aunque mi criterio está sintetizado en la cita final del trabajo. Creo que también debemos opinar cuando ocurre que en una tribuna como LJC, o algunos de sus miembros, que se destacan en generalizaciones y una alta exigencia sobre la censura partidista, a la que ud. pertenece, se comete el mismo error que dice combatir. Creo que estaremos de acuerdo en que no es un proceder que fortalece la batalla de ideas a que ud. mismo se refiere. A ese fin se dirige mi texto. Un saludo.

  23. Estimados Iroel y CHILECUBA

    en mi muy modesta opinion, tirarse a morder el cuello, es cuanto uno se pierde en los detalles, de si tu tambien censuras en tu trabajo editorial, de si tu eres esto o aquello., cuando atacas a la persona y no a las ideas. Estoy a la espera de la respuesta que Javier confio dará a LJC. Mi opinión personal es que el trabajo que ustedes publcarón no es la versión final colegiada colectivamente incluso con el autor como bien LJC explicó. Porqué salió a la luz esta version despues de aprobarse otra, desconozco. En realidad se puede calificar como autocensura de ese medio o como trabajo editorial normal, cada cual tiene su opinion, para mi no es el pollo del arroz con pollo; ni le resta coherencia a la LJC.
    Me piden mi opinion personal sobre este polemico tema, opinion que he vertido a varios niveles del PCC a camisa quitada. Creo que los medios del Partido, deben ser controlados por esté, con mucho cuidado, para no perdernos en la curvita, de no informar para “no darle armas al enemigo” , armas que este ya tiene en este mundo globalizado. Una politica erronea en ese sentido le daría espacio al enemigo, que debemos por todos los medios preservar para la verdad revolucionaria por dura que sea. Por otro lado tambien creo que debe haber espacio para todo aquel que quiera publicar de forma objetiva, respetuosa, honesta aunque no coincida 100% con la linea del PCC. Es imposible aunque quisieramos, e incluso iluso, pensar que en este mundo digital, vamos a controlar cada blog cada publicacion y mas que nada sería contraproducente.. Seria muy aburrido que todas las voces sonaran iguales, Lo que hace hermoso una coral es el contrapunto y el acople no la melodia. No apoyo los medios que hacen oposicion como en Venezuela o Ecuador, pero si una ley de medios que defina que puede publicar cada quien y que sea bienvenida la fiscalización desde la prensa comprometida, al quehacer de nuestro Estado, el ojo del amo ciudadano engorda el caballo de la economia. El funcionario que roba, malversa y es denunciado por la prensa, no es una denuncia a la Revolución, es la denuncia de un tapiñado, descarao y contrarrevolucionario cogido infraganti. Es muy saludable que hayan visiones plurales de nuestra construccion para ir construyendo con todos y para el bien de todos. En los 60 Che y Carlos Rafael polemizaban publicamente sobre algo tan medular como la conduccíon economica del pais. Ese es el dialogo entre revolucionarios.
    Un modesto consejo: busquemos que tenemos en comun con LJC y otras propuestas similares, hagamos ese ejercicio y podremos apartar la paja del trigo.

  24. Participando, como acostumbro, en La pupila, y, nuevamente, en LJC, escribí allí los últimos comentarios que escribí aquí. No tuve respuesta. Pero, acabo de leer este comentario de Harold: “Ayer tuvimos 3000 visitantes, es verdad que no existe mala publicidad, estos debates casi son positivos, si no fueran tan tristes por lo que representan a lo interno de la Revolución y las fuerzas que la componen. Seguimos esperando que Javier aclare lo ocurrido.”

    Tal comentario no me es fácil de entender, o no desearía haber entendido lo que dice, por lo que le escribí este: “No, Harold, no comparto que estos debates sean “tristes por lo que representan a lo interno de la Revolución”, al contrario, debemos alegrarnos que resolvamos, aunque no sea la mejor forma que -estimo-, has elegido para celebrar la alegría del diálogo que has elegido. Lo más fructífero -estimo- hubiera sido un debate acordado también con Iroel, de manera que entre los dos blogs se manifestaran ampliamente los argumentos que amerita la ocasión y no las tantas dobles intenciones para llevarnos a su interés de dividirnos que, desgraciadamente, aparecen en muchos comentaristas de LJC.”

    En fin, aún cuando todavía sigo celebrando la existencia del blog LJC, elijo La pupila. Entonces, no puedo dejar de comprender la necesidad de compartir las inquietudes de Luque y borrarle los términos “confusión” y “lamentable” que atribuí a su artículo, a pesar de reafirmarme en la idea de que, lejos de contribuir al diálogo al haber expuesto el problema en cuestión y publicarlo en La pupila, ha tocado una llaga que aún no sabemos curar.

  25. Daniel, tu comentario fue a la carpeta de spam de donde lo rescaté.
    Saludos
    PD: De acuerdo con lo que dices, sumando el respeto a la Constitución que prohíbe la existencia de medios de comunicación privados, ni financiados por gobiernos extranjeros, habría que añadir.

  26. Iroel:
    Seguramente sabrás a qué se refería Jesús cuando, a instancias de una pregunta de un discípulo cuestionando el origen del pecado que habría provocado el castigo de un pobre contrahecho, aquél contestaba, Ni él ni su padre, sino para que se verifiquen las leyes De Dios.
    Aquí la culpa no es de La pupila ni de LJC, sino del propio autor.
    Clarito, clarito.
    Como vengo diciendo desde hace rato: esta prensa oficialista con todas las publicaciones satélites y blogs simpatizantes no requieren rectificación de errores ni revisión; necesitan alternativas.
    El estado actual de las posiciones críticas dentro de las filas progubernamentales no ha sido propiciado por el gobierno, sino muy a su pesar. El remedio debe llegar de otro lugar. M

  27. Le confieso que yo hubiese propuesto al autor posiblemente los mismos cambios que La Joven Cuba …Por ejemplo: el referente a la palabra “contrarrevolucionario”…Una de las acepciones de esta palabra es “contrario al cambio”…Bajo esta acepción caben todos los burócratas, sentados ahora mismo, y que por incapacidad o voluntad propia, se oponen a todo lo que debe ser cambiado. Sin embargo, en nuestro país esta palabra a sido utilizada para referirse a los sectores más reaccionario.
    Hace poco leía un articulo científico relacionado con mi investigación…y a mitad del mismo me dí cuenta que el autor partía de una conclusión propia y buscó todos los argumentos validos para demostrar dicha conclusión. Al leer su artículo completo me llevé la misma impresión.
    Sin embargo, que los argumentos que utiliza sean VALIDOS, no necesariamente demuestran la veracidad de la conclusión a la cual ud. desea que los lectores “lleguen”…Por ejemplo:
    Las ranas son verdes: supongamos que “VERDADERO”
    Los marcianos son verdes: supongamos que “VERDADEROS”
    CONCLUSION: LAS RANAS SON MARCIANOS
    Esto generalmente ocurre, al menos en la ciencia, cuando se parte de una conclusión en lugar de una hipótesis.
    Ud. en su texto parte de su propia concepción del mundo donde “¡LAS RANAS SON MARCIANOS!”. Entonces en su articulo muestra todas las semejanzas entre ranas y marcianos y los hechos que lo demuestran.
    Si por el contrario se hubiese preguntado: ¿SON LAS RANAS MARCIANOS? habría, buscado otras aristas que no tuvo en cuenta…
    Por ejemplo: ¿Se comunico ud. con los editores de LJC sobre las razones de los cambios?

  28. Estimado Daniel Vega: Sus observaciones me suscitan las siguientes preguntas y comentarios, y le exhorto a ajustarnos a las siguientes preguntas que emanan de sus puntos para que el intercambio sea más productivo:
    1.- ¿Se pierde en los detalles LJC cuando opina que el Partido censura a los periodistas cubanos, que la política cubana partidista hace aguas y que está en un punto de no retorno? Si la respuesta es no, entonces señalar que un medio que opina eso, y en su interior censura, no es perderse en los detalles, sino señalar una grave incoherencia.
    2.- ¿Es un detalle sin importancia e intrascendente eliminar un fragmento del autor donde se denuncia la existencia y los procedimientos a que se acude en la guerra mediática contra la Revolución? ¿Es eso atacar a una persona, o es advertir un proceder editorial inconsecuente con las exigencias que le hace al Partido en bloque, sin descriminar?
    3.- Me permito discrepar fraternalmente con ud de la idea de que la publicación original del autor es publicada por la Pupila por la iniciativa de este blog. Evidentemente el autor tenía sus motivos para enviar a la Pupila su texto íntegro por lo que el argumento de que la versión válida es la colegiada, se cae por su propio peso. La versión válida siempre es la íntegra de un autor, cuando sobre todo la envía a otro medio para que se la publique, ya que, a todas luces no pudo hacerlo en otra. Colegiada aquí es un eufemismo para ocultar lo evidente y justificar el proceder de LJC.
    4.- Lo anterior responde a lo que dice desconocer, es decir, por qué salió, no la versión, sino el original del autor en este medio: sencillamente es evidente que el autor lo decidió así, y es más que evidente que deseaba que se conociera su pensamiento íntegro. Imaginar otra cosa, es fijarse en un detalle inexistente.
    5.- Autocensura del medio no es, cuando el autor decide publicar su texto íntegro en otra plataforma.
    6.- Apoyo su criterio de que la política comunicacional tiene que valorar la información que verdaderamente, como todo estado y sistema, no debe difundir, pero no tomar como absoluto el criterio de que le damos armas al enemigo. Sobre todo si funcionarios intermedios, mediocres o corruptos, o que simplemente quieren ocultar deficiencias, coartan a la prensa. Hay una diferencia abismal y muy delicada en esto: juzgar al Partido como un todo, indicar que no le compete el control de la Prensa, indicar que hace aguas. ¿Es justo y necesario hacer esas valoraciones “críticas”, o aplicarse a hacer las investigaciones o reportajes periodísticos que revelen cuando ocurre lo apuntado más arriba?
    7.- Si tiene la bondad de aclararme cuál sabe ud, o interpreta ud. que es la línea del PCC en cuando a la política comunicacional, yo podría opinar sobre lo que dice: que cualquiera pueda publicar de forma objetiva, honesta y respetuosa sobre esa línea sin estar de acuerdo con ella.
    Es evidente que si alguien, por ejemplo, publica de forma objetiva, honesta y respetuosa, estará de acuerdo en gran medida, o un 100%, con esa política, si la línea del PCC es objetiva, honesta y respetuosa. Si un comunicador no está de acuerdo con la línea del PCC, y esa persona publica de forma objetiva, honesta y respetuosa, entonces se supone que la línea del PCC no es objetiva, honesta y respetuosa. En esto no hay otra lógica. Pero una cosa es la línea objetiva, honesta y respetuosa del PCC, si convenimos que es así, y otra las que implementan o interpretan los que tienen que ver con cada entidad informativa de base, donde intervienen variados factores: el talento, las virtudes o defectos humanos, las interpretaciones, las cobardías o las audacias. Creo que allí es donde hay que luchar. Opino que el periodista, o el formador o educador público, o el que crea matrices de opinión, el que participa en la lucha política, sobre todo cuando se declara revolucionario, debe saber diferenciar entre ambas cosas. Pero me dirá ud si la valoración del Partido como el origen, de modo general, y desconocer lo que le apunto antes, es una crítica revolucionaria.
    En LJC no he visto todavía algo que ud. bien apunta y que apoyo: una denuncia a “un tapiñado, descarao y contrarrevolucionario cogido infraganti…”, pero sí valoraciones generales y abstractas que suenan a bella melodía para los verdaderos enemigos. Analice ud. quiénes replican siempre algunos de esos trabajos, y allí mismo, cuáles no publica.
    8.- Gracias por el consejo. No puedo hablar por La Pupila, pues sólo soy un cubano que propone artículos en este medio, y tienen la bondad de permitirme expresarme. Pero sí creo que hay elementos comunes entre los que discutimos estos temas y entre esos, la certidumbre de que es necesario decir lo que se piensa de frente. Es lo que veo hace la Pupila, donde nunca he visto a un autor declararse perseguido, ni objeto de conspiraciones, pese a que las descalificaciones que argumentan aparecen en este medio brillan por su ausencia y son usadas por otros. Si ha seguido ud. la polémica verá claramente que al acusar a La Pupila de oficialista medios que suelen replicar trabajos de LJC, etc, están enfilando contra el sistema cubano, no otro es el blanco. Yo soy un modesto comentarista, pero me preocuparía mucho de recibir el beneplácito de ciertos amigos. ¿Se ha fijado ud. qué medios arremeten contra La Pupila y cuáles replican trabajos de LJC? Yo creo que estamos en el deber de preguntarnos por qué.
    Gracias, por el diálogo.

  29. Gracias Marí, por tus honestas palabras. De eso se trata el debate, exponer ideas, argumentos y hechos para que cada interesado haga sus propias valoraciones. Ahora en verdad todavía no estoy claro de que alguien trate de confundir o no, aunque es evidente que en el intercambio en facebook a que te refieres se intentó desviar la médula del debate constantemente. Ahora se hace un llamado a que discutan o se pronuncien La Pupila y el autor del artículo de marras, desviando nuevamente la sustancia del tema, cuando hay una evidencia: el autor decidió publicarlo aquí y eso indica que deseaba se conociera todo su pensamiento y también indica que no todo su pensamiento fue permitido en el otro medio..en cubano, eso se llama intentar pasar la papa caliente. Dentro de poco haré una breve nota expresando mi parecer…un saludo…

  30. He aqui un sofisma aterrador: “Es evidente que si alguien, por ejemplo, publica de forma objetiva, honesta y respetuosa, estará de acuerdo en gran medida, o un 100%, con esa política, si la línea del PCC es objetiva, honesta y respetuosa. Si un comunicador no está de acuerdo con la línea del PCC, y esa persona publica de forma objetiva, honesta y respetuosa, entonces se supone que la línea del PCC no es objetiva, honesta y respetuosa. ”

    Partiendo del uso ambiguo de “linea del partido” se construye una trampa que solo deja una opcion binaria. Hay personas en este mundo (incluyendo cubanos y cubanas) muy honesta, objetivas y respetuosas que no coinciden con determinadas valoraciones, politicas y puntos de vistas nuestros (nuestros significa a ese mismo partido al que pertenezco) y eso no hace nuestra posiciones menos objetivas, honestas y respetuosas. Si sigo esa logica, dos personas objetivas, honesta y respetuosas no pueden diferir o incluso antagonizar en puntos de vistas, politicas etc. El pinaculo del aburrimiento !

    Es decir, segun el sofisma, en la polemica entre el Che y Carlos Rafael sobre los conceptos y politica economica debia seguir la Revolucion, uno de los dos no es honesto u objetivo o respetuoso puesto que sus ideas en el tema eran discrepantes. Segun ese sofisma, en la polemica sobre politica cultural de la Revolucion y los puntos de vista discrepantes entre Alfredo Guevara y Blas Roca, uno de los dos es deshonesto, o irrespetuoso o subjetivo, pues sus posiciones eran encontradas.

    Dentro de nuestro partido (PCC) desde la propia base se discute, debate, polemizan posiciones y puntos de vista sobre que politica seguir. Y se discrepa en no pocas ocasiones con politicas y puntos de vista de organos superiores de nuestro partido, pues para eso nos atenemos al caracter democratico de las estructuras partidista que permiten ese debate y polemica. Todo eso lo hacen militantes muy honestos, objetivos y respetuosos con opiniones discrepantes. Si no tuvieramos eso fueramos un partido sonambulo.

    Y no creo correcto ademas pretender ajustar los comentarios de otros a las preguntas (agendas) que a uno le interesan.

    En cuanto a la polemica en si, creo que mas alla de desbarrar de uno u otro lado, debemos atenernos a la informacion disponible antes de emitir juicios que parecen mas fruto de prejuicios que del analisis obejtivo, honesto y respetuoso de los hechos. La JC ha hecho publico su version de los hechos y ha emplazado a la otra parte a que haga lo mismo. Espero pues la version de la otra parte para poder formarme un juicio lo mas objetivo, honesto y respetuoso posible.

  31. Ernesto: De acuerdo casi totalmente con lo que usted reflexiona pero hay un elemento ausente en las polémicas con respecto a la discusión presente: Ni Carlos Rafael, el Che, Blas Roca o Alfredo Guevara recibieron financiamiento de un gobierno extranjero (Holanda en este caso). La Joven Cuba acaba de reconocer que retiró del artículo la palabra Revolución y la denuncia que no descalificaba personalmente a nadie y que ambas cosas no son parte de su línea editorial. A mi juicio después de ese reconocimiento poco importa si el autor del texto estuvo de acuerdo con ese cambio o no.

  32. No le he puesto mucha atención al debate y a los textos escritos que promovieron este pa aqui y pa allá, pero me parece que la bronca es entre ustedes los “revolucionarios”, recuerden que la Revolución se mantiene hasta hoy no por todo lo que le dieron a los pobres, ni piensen que fue por eso, se mantiene por no permitir por todos los medios que la gente piense y actúe de forma espontánea,…lo mejor de esto es lo malo que se está poniendo….

  33. No me apresuro en emitir juicios en este caso.

    He leido ambos lados en el tema de Holanda y de ello no he deducido que la JC reciba dinero de Holanda, sino que ese dinero lo recibe un miembro de la JC por un trabajo que realiza en un medio de ese pais que es publico. Conozco las razones de quienes argumentan en contra de ese trabajo y las razones del que recibe tales retribuciones. No veo la pertinencia de ese debate en este, salvo descalificar a una de las partes. Del mismo modo, no creo que sea correcta una vision de blanco y negro. No me gustan las visiones binarias de las cosas. La JC no tiene que ser 1 o 0. Prefiero valorar cada articulo que leo por sus meritos.

    Tu inferencia sobre el retiro de la paabra Revolucion no es el mismo que yo conclui.

    Una vez mas, no me apresuro a emitir juicios.

  34. CL, la revolución Bolchevike duró más de 70 y se esfumó de hoy para mañana, ustedes sueñan y esperan el fin del Capitalismo hace una eternidad, todo es efímero en este universo.

  35. Sobre todo el capitalismo que con su afán de lucro y de extracción ilimitada de recursos en un mundo finito está acelerando la desaparición de especies, el aumento del hambre, el deshielo de los glaciares y las pequeñas naciones insulares podrían desaparecer. “El capitalismo mercantiliza todo. Busca su continua expansión. Hay que cambiar el sistema. Tenemos que elegir entre cambio o muerte, (…)… por tanto yo llego a la conclusión que el capitalismo no sólo es el primer enemigo de la humanidad, el capitalismo hermanas y hermanos del mundo es sinónimo de inanición, es sinónimo de desigualdad, es sinónimo de la destrucción del planeta tierra”. Véase, Evo Morales, Discurso de Inauguración de la Cumbre Mundial del Cambio Climático, CMCC, abril de 2010.

  36. Por supuesto, Ernesto Estevez Rams, tiene ud razón en que se trata de un enunciado sofístico utilizado con toda intención. Fue lo que me propuse a partir de la ambigüedad con que se enuncia “la línea del partido” en el comentario que provoca el mío, mediante un procedimiento que se llama reducción al absurdo, para enfatizar lo improcedente que resulta partir de una definición insuficiente unida a una propuesta generalizadora. Rectifico si no me supe explicar en un rápido comentario. Puede ud. recuperarse de la conmoción que le causó.
    Una pequeña reflexión, sin ánimo de negar que puedo equivocarme. No estoy facultado para enunciar lo que entenderíamos por línea del partido en la política comunicacional, quizás ud como militante sí la conozca mejor. Supongo que en la definición que hizo Fidel de Revolución estén los principios generales de los cuales partir. Aprecio que una política de este tipo es dinámica en el tiempo, o debe serlo como todo, pero a la vez seguramente tiene invariantes que serían los principios fundamentales. A mí me parece claro que con respecto a esos principios, si los definiéramos, difícilmente existirían dos posiciones antagónicamente opuestas que fueran objetivamente respetuosos de tales principios, repito refiriendo aquí la palabra objetiva con respecto a la fidelidad o respeto a esos principios, si es que se puede usar el término en ese sentido. En cuanto honestos, por supuesto que hasta un derechista, si está convencido de sus ideas, y no concibe otra cosa, es honesto y las puede exponer respetuosamente. Es decir, puntos de vistas, soluciones opuestas, críticas adversas, pueden ser honestas y respetuosas, pero referidas a lo que consideraríamos el núcleo duro de principios, políticamente pueden ser antagónicas y de hecho esa es la diferencia de los sistemas de pensamiento o de las cosmovisiones políticas del mundo. Gracias por su comentario. Si tiene ud otra vía de comunicación, es mi interés hacerle una consulta por privado, de un asunto no público, si accede ud.

  37. Chile-Cuba(con todo respeto)
    No creo que usted haya utilizado precisamente el método lógico de reducción al absurdo sino como decía el comentarista, una especie de igualdad por carácter transitivo.
    En este caso la reducción al absurdo sería partir de la proposición de que la línea del partido no es objetiva, honesta y respetuosa y utilizando inferencias lógicas llegar a conclusiones ilógicas; entonces se demostraría que la línea si es así como usted dice.

  38. Pingback: Apostillas para un debate en proceso. – …el aldeano vanidoso…

  39. Aqui considero que lo esencial es la ambiguedad en las definiciones de la “linea del partido”. Que entiende cada cual por honesto, objetivo y respetuoso puede ser muy variado. Reitero que la frase glosada en mi anterior post es un sofisma. Una persona defensora de la Revolucion cubana, honesta, objetiva y respetuosa como Eduardo Galiano, en su conocido texto en defensa del derecho de la Revolucion cubana a cometer errores, insinua su discrepancia con la politica informativa de Cuba. Sobre esa discrepancia el propio Galeano comento mas de una vez. Acaso eso hace a Galeano deshonesto, irrespetuoso y subjetivo. Hablo del mismo Galeano que publico textos hermosos de izquierda en medios alineados con la derecha internacional y los poderes imperiales y probablemente sus contribuciones le fueron pagadas. Me refiero, por ejemplo, a uno de los periodicos mas sibilinos de habla hispana, heredero de la larga tradicion de traiciones de la socialdemocracia europea: El Pais. Si alguien tiene duda de ello, que lea la enfermiza obsesion de dicho medio contra la Revolucion Cubana y mas recientemente contra la Venezolana. EL mismo periodico que ha justifcado invasiones norteamericanas, desmanes otanistas y golpes de estados e intentos de golpes de estado en Venezuela, Bolivia y Ecuador. Pues en ese medio han publicado algunas plumas incorruptibles de la izquierda hispanoparlante y de seguro han cobrado por ello. Periodico mas reaccionario que Diario de la Marina no hubo en la Republica fracasada, el medio fue fundado por un abuelo del ex ministro de la presidencia espanhol Jose Maria Aznar. Seria bueno que revisaran las plumas ilustres cubanas que tuvieron a bien, publicar en su suplemento literario y cobrar por ello.

    La vida es mas compleja que blanco y negro.

    Otra cosa seria que alguien demostrara, con ejemplos de articulos concretos, que en el ejercicio de su labor periodistica renumerada en un medio holandes, el miembro de JC ha torcido su posicion politica o etica para complacer a su empleador. Si alguien me demostrara con articulos concretos, que la linea editorial de JC ha sufrido cambios como resultado de buscar complacer a financistas contrarios a la Revolucion Cubana otra seria mi valoracion. Mientras eso no ocurra, le doy el beneficio de la duda en cuanto a lo que refiere a ese tema de su labor en el medio holandes.

    Es curioso el argumento de que JC se equivoca al generalizar errores de individuos al accionar del partido como un todo. No es sana la practica de singularizar necesariamente en individuos los errores que se cometen y colectivizar forzosamente los aciertos. Me refiero a que cuando se ierra se dice que no es de la politica o el partido el equivoco sino de individuos que no la aplican correctamente, y cuando se habla de exitos, entonces son necesariamenete exitos del partido y no de individuos. Eso no es honesto. Considero que cuando uno adscribe hechos al partido, ya sean errores o aciertos, se refiere a acciones cuya autoria es realmente colectiva y resultado de determinada actitud colectiva entronizada u asumida por la organizacion, y cuando se habla de individuos, es porque los hechos son adscribirles a seres particulares y resultado de sus atributos personales. En su historia el Partido ha acertado y tambien ha errado, el que lo dude que lea los discursos e intervenciones de Fidel en todos estos anhos y tambien repase las de Raul. Aciertos tremendos en determinadas politicas y errores en otras. Seguro estoy que el tiempo probara que ahora mismo acertamos en algunas de nuestra politicas y otras tendran que ser cambiadas por incorrectas. Esa es la dinamica de un organismo vivo que acierta y ierra porque la forman personas diversas con sus bagajes culturales, politicos, personales, inmersos en una sociedad contradictoria, con dilemas complejos para los cuales no tenemos todas las respuestas colectivas. Los revolucionarios tenemos el deber de no idealizar nada y asumir todo con caracter reflexivo y analitico, profundo y radical. Si queremos cosechar del lema espontaneo asumido por este pueblo de “Yo soy Fidel”, tenemos que abrazar la idea de que eso tambien significa que hay que aceptar que en el flujo de la Revolucion esten todas la variedad de ideas posibles dentro de la revolucionario. Ese criterio de lo revolucionario debe asumirse con amplitud y generosidad y no desde prejuicios y sectarismos afianzados en posiciones que asumen que la posicion de uno es la unica valida. Hay demasido de ese pensamiento excluyente en diversas filas revolucionarias en Cuba, tanto dentro de los que llaman “oficialista”, como dentro de los que usan ese calificativo para excluir a los primeros. Si cada hijo de la Revolucion considera que el o ella es Fidel, entonces no podemos darnos el lujo de perder a un solo Fidel en esta isla. Sumar desde la diversidad revolucionaria, no restar desde el sectarismo excluyente.

    Te explico por que no me apresuro a emitir elementos de juicio antes que las dos partes aclaren bien sus versiones de los hechos.

    Me llama la atencion el denuedo conque se acusa a JC de censura deshonesta y ninguno de los que asi lo hacen, ponen el mismo empenho en cuestionar la honestidad del autor del articulo fruto de la discordia. Si es cierto que dicho autor aprobo los cambios que se le propusieron, es bien deshonesto luego enviar el articulo “original” para ser publicado en otro medio como forma nada sutil de ataque a JC. Si tal es el caso, pongo en duda toda su intencion. Acaso desde el principio era una trampa torticera para acusar a JC ? Los revolucionarios debemos luchar con las armas de la etica y la honestidad no con trampas torticeras. Si tal es el caso, ya lo he dicho, pongo en duda todo lo de ese autor, incluido que lo enviado a la Pupila Insomne sea realmente la version original. Quien me garantiza que esa que leimos en este blog, no sea una version a posteriori y no la que supuestamente fue remitida inicialmente a JC ? Muchas preguntas similares me asaltan. Por eso quisera oir su lado de la historia antes de formarme un juicio.

    Tolerar significa defender el derecho de aquel o aquella con la que discrepas. Lamentablemente con demasiada frecuencia torcemos rapidamente el debate a ataques personales. Me consta que algunas personas que asi lo hacen, son honestas en creer que esa es una forma validad de defender la Revolucion. No coincido con ello. Yo no conozco a ningun miembro de la JC, como no conozco a Iroel. Por ello, me reprimo de juzgarlos personalmente. A Iroel le agradezco la deferencia de haber dado espacio en su blog a algun texto mio. A JC no he enviado nada hasta el momento. Como lector, yo no escojo uno de los dos espacios, no lo necesito, los tengo a los dos, entre muchos otros.

    JC publico su texto sobre los periodistas. Rebatense las ideas alli expuestas. Hay muchos argumentos forzados en dicho texto, amen del tono pontificador que lamentablemente condimenta muchos textos de ese autor. Hay desafortunadamente cierta arrogancia en muchos textos que se publican por JC: determinada actitud poco disimulada de creer que se acciona desde un supuesto escalon moral e intelectual superior. Hay inmadurez mal digerida. Pero eso no me da derecho a atacar a la persona, llenarla de epitetos, algunos ultrajantes. El que no se sienta a la altura del debate, que tenga al menos la decencia de mantenerse al margen. Hay un texto por ahi de un periodista que se centra en poner en duda el derecho de JC de opinar sobre el periodismo en Cuba, ni un solo argumento de fondo. Siempre sospecho de las actitudes exageradas de honor gremial ofendido. La actividad periodistica es publica, JC tiene todo el derecho de opinar e incluso equivocarse en su opinion sobre ella sin que se le insulte o ataque personalmente por ello. Para un argumento adicional lo hace desde Cuba. Donde trabajan y cobran sus miembros es al margen de ese derecho, maxime cuando nadie hasta ahora ha mostrado ejemplos concretos que en el ejercicio de ese trabajo renumerado, se haya actuado de manera mendaz o mercenaria.

    Creo sabio esperar a que el emplazado autor del articulo de la discordia, de su version de los hecho para juzgar con elementos de que lado estuvo la deshonestidad, si es que algun lado fue deshonesto.

  40. En reciente texto La Joven Cuba (LJC), aclara cuál es su línea editorial.. Además de que es un reconocimiento explícito de que toda política comunicacional tiene la suya, y que una línea editorial tiene un fundamento político con respecto al cual se actúa en consecuencia, hay que advertir que eso no se matiza nunca con respecto a la relación partido-prensa cubana en la línea editorial de LJC. Uno de los núcleos duros de esa línea declara:

    “En LJC no hay espacio para la adjetivación y la demonización, el debate actual es a pensamiento y esa debe ser el lenguaje que usemos.”

    Loable propósito. Tomemos sólo un artículo reciente para constatar el modo en que se sigue ese principio editorial, Los periodistas imprescindibles. Una rápida relectura ya en sus primeras líneas regala una cascada de adjetivaciones – o participios en función adjetiva -, refiriéndose, de modo generalizador, a los periodistas cubanos, pero con adjetivación en carga y función negativa:

    “Mal pagados…”

    “…cansados…”

    “…subordinados…”

    “Mediaciones absurdas…”

    El resto del texto está formado por un conjunto de perífrasis adjetivas, juicios de valor, que es lo propio de la adjetivación si no demonizante, muy cerca del infierno de la descalificación. Sólo dos ejemplos:

    “Aparato que se desgasta…”, se refiere al Partido…

    “…tijeras sin compasión…”, ídem al anterior…

    Y así, pudiéramos analizar cómo aplica y colegia LJC su línea editorial. ¿Se eliminan las expresiones adjetivas en unos textos, y no en otros? Asombra el celo que se tuvo en no demonizar y adjetivar al periodismo “independiente”. Pero en toda la oración eliminada en el texto de Javier Gómez Sánchez publicado en LJC, que sí aparece en el texto íntegro publicado en La Pupila Insomne, no se advierte la adjetivación demonizante, sino el uso de adjetivos que señalan una cualidad existente en el fenómeno de la guerra mediática. Estas son las expresiones eliminadas:

    fondos extranjeros,

    becas generosas,

    publicidad camufladora o

    sospechosos crowdfunding.

    ¿Alguien pudiera negar que todas esas cualidades son objetivamente ciertas? Se entiende por adjetivación demonizante el señalamiento de cualidades que no son ciertas.

    En cuanto a que las ideas no se matan, sino se superan por otras, otro principio de la línea editorial de LJC, ¿dónde están en este texto tales ideas superadoras?

    Una lectura un poco más atenta permite fijar un conjunto de observaciones, no proposiciones que superen a otras, fundamentalmente cargadas de valoraciones negativas (la adjetivación, etc.), es decir, lejanas de la proposición de ideas superiores a las señaladas. Se destacan valoraciones negativas que son las predominantes del todo el texto:

    El modelo sigue haciendo aguas.

    La agenda mediática oficial no es víctima de conspiración alguna.

    (Con respecto a esto, sin comentarios, evitemos las adjetivaciones, pero me recuerda a alguien que afirmaba que ¡¿en Cuba ni contra Cuba había una guerra cultural!!!????.)

    En resumen, no creo LJC haya aplicado aquí con tanto celo la línea editorial con la cual se explicarían las diferencias del texto de Javier, citado antes, con respecto al texto completo y original no censurado que se publicó en La Pupila. Si en lugar de responder a las preguntas que muchos han hecho y se están haciendo con respecto a esas diferencias, y ahora se harían sobre el modo como se aplica la línea editorial en esta y otras publicaciones de LJC, se argumenta el uso de pretextos para desacreditar a ese medio, y si el argumento es ver fantasmas y conspiraciones, al menos este comentarista sólo tiene el ánimo de señalar una contradicción evidente, sin adjetivación descalificadora, sino con análisis al canto.

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