Gracias por provocar. Por Iroel Sánchez


En una nación que fue primero pensada, soñada, antes de institucionalizarse, sabido es que las banderas que nos representaron en los albores no fueron adquiridas en una tienda sino cosidas en el hogar por manos de mujeres cubanas. Tampoco fue por vía comercial como llegaron las escarapelas a los sombreros de los mambises que muchas veces semidesnudos combatieron en desiguales condiciones frente al colonialismo español. Al igual que las pequeñas banderas construidas alrededor de las chapillas de los soldados que regresaban a la Isla después de combatir contra el apartheid en África, fueron elaboradas motu propio.   Sigue leyendo

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Guillermo Rodríguez Rivera: Un hijo de Martí


Hoy es 19 de mayo, día en que  en 1895 José Martí cayó combatiendo contra el colonialismo  español. Poco antes había escrito: 

“Ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber —puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo, con la independencia de Cuba, que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso.”

En palabras sobre un libro de Guillermo Rodríguez Rivera, Cintio Vitier dijo de Martí: “desde su caída en Dos Ríos, todos los cubanos somos o debemos ser sus hijos.” Sin dudas, Guillermo lo fue. 

Pocos libros han tenido en tan breve plazo una vida tan intensa como Por el camino de la mar o Nosotros los cubanos. No menos intenso fue su autor que llegó a definirnos con este ensayo que según Vitier es un “tratado de historia de Cuba que sólo pudo escribirse desde los años que hemos vivido de Revolución”. Ahora que El Guille se nos ha ido, su “clásico”, que sólo pudo ser escrito por quien como él fue un cubano esencial y cultísimo, nos es cada vez más imprescindible para conocernos y mejorarnos como hijos de Martí.  Sigue leyendo