Mangosta no come cocodrilo (Parte II). Por Fabián Escalante Font


Siguiendo con el año 1962, documentos desclasificados señalan que “en junio, la CIA recibió informaciones serias de que el pueblo cubano estaba a punto de rebelarse contra el régimen de Castro, sin ningún tipo de patrocinio de los Estados Unidos”.1 Ante tales noticias, el Pentágono, en la persona del general Benjamín Harris, propuso el plan para esa contingencia, el cual refería en uno de sus párrafos:

“Los Estados Unidos apoyarán y sostendrán la rebelión en Cuba con todos sus recursos, incluyendo el uso de su fuerza militar para garantizar la sustitución del régimen comunista por un nuevo gobierno adecuado para los Estados Unidos […] En el caso de que esta sublevación se extienda como un movimiento popular contra el régimen comunista, los Estados Unidos deben ser capaces de ejecutar una rápida acción militar para anticiparse a un concertado y drástico programa de represalias en pro de la humanidad y de la misión de este plan.”2

Sin embargo, aun en aquel peligroso escenario la Revolución continuaba su programa social, político y económico. Al concluir el tercer año de gobierno, el Consejo de Ministros aprobó el presupuesto de la nación para 1962: 1,853 millones de pesos, el más alto de toda la historia del país. Se dedicaron 270 millones al fomento de la cultura y la educación; se aprobó la creación de 15,890 aulas para la educación de adultos, se destinó medio millón de pesos mensuales para la asistencia social a personas desvalidas; la Unión Soviética declaró que garantizaría todo el transporte de mercancías destinadas a Cuba procedentes de sus industrias, que en ese año alcanzaría la cifra de setecientos millones de dólares. Pero nada de eso fue analizado en el Consejo Nacional de Seguridad de los Estados Unidos. El SAG, bajo la conducción de Robert Kennedy y el general Lansdale, continuó instrumentando el aniquilamiento de la Revolución Cubana. Sigue leyendo

En #LaPupilaTv: Fidel le habla en inglés a los Estados Unidos (video)


De la mano de Fabián Escalante, ex jefe de la Seguridad del Estado cubana, La pupila asombrada analiza la trama que involucró a la CIA, Kennedy y Fidel y terminó con la vida de la periodista norteamericana Lisa Howard. Música de Santiago Feliú, Silvio Rodríguez y el Dúo Buena Fe.  Sigue leyendo

El Nuevo Herald: Sin fuente pero con amo. Por Anabel Madiedo Oropeza


Una vez más El Nuevo Herald crea artículos donde no cita la fuente. No es la primera vez que dedica desagradables y ambivalentes textos para desanimar a los que leen y crear una imagen de desolación miedo y terror, dando un espaldarazo a los intereses de los monopolios que están detrás de los recursos naturales de nuestro hermano pueblo venezolano y de paso afectar a Cuba.

El autor del texto plantea que un médico cubano expresó “anónimamente” su opinión. Parece que quieren borrar de un plumazo con tres palabras ambiguas y llenas de malas intenciones la verdadera esencia del internacionalismo cubano que desde sus comienzos, antes y después, dentro de la Revolución Cubana ha tenido como sustento la solidaridad y hermandad entre los hombres, el único “capricho” en toda la historia de los cubanos en Venezuela y el mundo es el de ayudar a quienes más lo necesitan incluso en las peores condiciones, a riesgo de nuestras propias vidas, así puedo citar la ayuda brindada a Irak cuando cada uno de los colaboradores cubanos tenía a su cargo un recurso que proteger y cuando se anunciaban bombardeos cada cual cumplía con la tarea de cuidar algo, así fuera la bala de gas licuado para cocinar, como lo hacía mi estimada enfermera jubilada pinareña y cubana Carmen Luisa Sánchez Ramos antes de bajar para el refugio donde ponían a resguardo sus vidas sin dejar jamás de trabajar para salvar vidas humanas en ese país, hace ya varias décadas, a finales de los años 80 y comienzos de los 90. Sigue leyendo