¿Qué es lo obsoleto y quién el adversario? Interpelando a Cuba Posible. Por Maikel Pons Giralt


Si alguien me quiere declarar miembro de alguna facción o “perseguidor político” que lo haga y sin levantar la voz le voy a responder que yo también lucho por esa Cuba que quiero pero tengo mis propias ideas y forma para pensarla y construirla. Pero se hace evidente que mientras más estudio encuentro más preguntas y menos respuestas a ciertas presunciones que quieren dialogar sin interlocutores. Como intelectual, revolucionario socialista y demócrata (no liberal) voy a seguir intentando encontrar mis propias respuestas pero quisiera formular hoy algunas preguntas y reflexiones, ojalá no sean hojarasca que el viento lleva.

En el extremo derecho Lenier González (subdirector de Cuba Posible), junto a Roberto Veiga (al centro y Director de Cuba Posible) y Michael Shifter (extremo izquierdo y Director del think tank Diálogo Interamericano del que Veiga es miembro y con el que Cuba Posible mantiene estrecha colaboración) en la sede de esa institución, cuyo Director (Shifter) acaba de declarar sobre la elección de la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela: ” Con la payasezca “elección” del 30 de julio, boicoteada por la oposición con razón, Maduro consolidó un régimen autoritario” http://www.latercera.com/voces/fin-la-democracia-venezuela/.

Desde el 2014, en una entrevista concedida a Global Voice, Lenier González en nombre del Proyecto Cuba Posible anuncia ideas programáticas de esa plataforma digital. Me llama la atención que en fecha tan temprana ya cuestiona enfáticamente al Estado Cubano  y lo declara “obsoleto para ejercer la hegemonía en la Cuba del siglo XXI”. Aún cuando en sus palabras deslegitima a ese “modelo de estado” agrega que: “El gran desafío político de Raúl Castro, de su relevo político y de la sociedad civil cubana, es el de trabajar por transformar ese estado de cosas sin destruir lo logrado, e iniciando un movimiento hacia la conquista de nuevos horizontes.”

El Estado nacionalista de Lenier González declara la obsolecencia del Estado que por primera vez en la historia de Cuba logró hegemonía nacionalista y no extranjera? ¿El Estado revolucionario no ha intentado (e intenta hoy) constantemente y por diferentes vías posibles ese pluralismo político sin “destruir lo logrado”? ¿Cómo transformamos el “estado de cosas” sin “destruir lo logrado” y cuál es el movimiento que debemos hacer hacia “nuevos horizontes” si queremos un (otro) Estado nacionalista que presupone lo revolucionario obsoleto? ¿De  Varela a Fidel lo verdaderamente “nacional” hizo negación de lo “revolucionario”? ¿El Estado nacionalista si no es socialista, qué es y cómo sabe el ciudadano cubano común que cuando sea, seguirá siendo revolucionario, nacional, patriota y anticapitalista?

También comenta Lenier González con mucha lucidez en esa entrevista que: “Este “contexto comunicacional” sobre el que me preguntas no opera “al vacío”, pues ahí está intacto el fuerte componente de agresividad externa contra Cuba y la comprensible actitud del Gobierno cubano de encerrarse sobre sí mismo, y de tildar de “enemigo” o “no confiable” al que sostiene posiciones críticas a la línea oficial. Esta “agresividad externa” no es una retórica vacía del gobierno cubano: es real, factual, palpable. La “transición cubana” está codificada en las leyes norteamericanas, y de aplicarse, retrotraería al país a un estado de subordinación inaceptable para un cubano patriota.”

Si conoce esto, ¿por qué declara ineficiente e inoperante la ideología revolucionaria que ha resistido casi 60 años de esta agresividad externa, “real, factual, palpable”? sino ha desaparecido esa agresividad externa que condiciona el sistema sociopolítico cubano, cómo se construye un consenso, sin disenso? ¿cómo una Casa Cuba plural donde quepan también los que agreden por vías directas o sutiles y socavan para un escenario propicio a esa “transición cubana”?

Sería incoherente para un intelectual revolucionario negar la valía y necesidad de proyectos sociales e intelectuales que promuevan la inclusión y la pluralidad de todo tipo, máxime en la construcción de una sociedad socialista. La Revolución Cubana y su Estado como aparato político institucional para concretarla son muestra fehaciente de miles de proyectos sociales que transformaron totalmente la vida del pueblo cubano para bien en disímiles aspectos. Por eso pudiera llegar a valorar parte de la producción intelectual de Cuba Posible como proyecto, como también estimo el aporte de Espacio Laical, Cubadebate o los blogs de Iroel Sanchez, Ubieta, Monreal o la Segunda Cita de Silvio.

Pero un proyecto cualquiera que pretenda incluir no puede ser una voz que desde que alza el vuelo declare como un todo monolítico, petrificado y obsoleto a millones. El desdeño y la negación por lo que hace y piensa el otro, también es exclusión simbólica efectiva. Claro que Lenier González y Roberto Veiga no son el Proyecto Cuba Posible, como tampoco lo eran en Espacio Laical. Esta visión, casi programática de Lenier en el 2014, no creo que sea la de todos los intelectuales que colaboran en ese Proyecto pero tampoco ninguno de sus colaboradores ha marcado distancia de las afirmaciones programáticas de sus directivos contra la Revolución cubana ni de sus estrechos  lazos con instituciones y personas que buscan derrocarla. Será espinoso un diálogo con personas que suscriban esto que dice Lenier a Global Voice desde el inicio de Cuba Posible: “tener, hacia los que creemos que son nuestros adversarios, una sana “tensión democrática”. Y asumir dicha actitud incluso cuando nuestros adversarios se relacionen con nosotros de manera hipertrofiada.”

¿A quién declara Lenier González como “adversarios”? Si vamos a la etimología es: [persona, grupo] Que compite con otros que aspiran a un mismo objetivo o a la superioridad en algo. ¿Cómo es posible que ese proyecto se declare en adversidad desde su fundación cuando un diálogo plural se debe construir desde la ventura, la bienaventuranza y la beatitud? ¿Quién es el verdadero adversario/contrincante de Lenier González cuando habla en nombre del proyecto Cuba Posible?

Dejo por ahora solo estas ideas, quizás algunos digan que son “panfletarias”, yo sonrío con humildad sin convertirlos en “adversarios”. La bienaventuranza de aceptar el pensamiento diverso y crítico es un ejercicio permanente para la pluralidad social y política. Después de todo, esa “pluralidad” no solo se debe construir con ideas científicamente avaladas si hay un imaginario básico y una práctica ideopolítica en la historia del pueblo cubano, que permite hacer razonamientos y cuestionamientos elementales ante planteos que también son elementales y no probadamente científicos y avalados socialmente.

Sigo en el intento de codificar estas ideas que aún no me quedan claras en el proyecto de Cuba Posible (o en el de Lenier González). Mientras, continúo pensando y trabajando (como millones) para una Cuba que haga IMPOSIBLE esa (…) “transición cubana” codificada en las leyes norteamericanas”(…)  y un “estado de subordinación inaceptable para un cubano patriota.” Una Cuba que siga haciendo cotidianamente posible transformar con Revolución el “estado de cosas” y no “destruir lo logrado” por el esfuerzo de  millones durante decenas de años.

13 pensamientos en “¿Qué es lo obsoleto y quién el adversario? Interpelando a Cuba Posible. Por Maikel Pons Giralt

  1. Pienso que es importante continuar una discución entre patriotas que permita el enrriquecimiento que historicamente han tenido los poceres de nuestra Cuba y de Nuestra America. Posiblemente para mucho parezca extraño la defenza de las soberanias nacionales y la lucha por mantener nuestras identidades (mezcla de lo iberico, lo autoctosno y el mundo), pero es desde el pluralismo y no desde la ¨democracia¨, pues la historia nos muestra que lo que nos venden como ¨democraci¨no se acerca en nada a lo que Demócrito en su momento planteó del tema, y mucho menos desde las interpretacones modernas. Estos conceptos, la Cuba de hace medio siglo hasta la actualidad, podría enrriquecerla desde la participación comunitaria y participación social, desde la interacción de lo local con lo nacinal. Y un sistema orgánico co puede desarrollar todas sus capacidades si está rodeado de un ambiente enrrarecido; lleno de información tergiversada y utilizada solo en sus talones de aquiles, y no desde un proceso revolucionario en evolución dialéctica. Este tipo de conversaciones debemos de llevarlo desde los más alto hasta el barrio, las escuelas y colegios, universidades y centros de trabajo. Y ¨hay que aprender a endurecerse sin perder la ternira¨y le sumo que hay que rectificar y seguir luchando por mejorar lo que hay que mejorar, pero sin perder el sentido pátrio y humanista.

  2. Este tipo de debate se debió llevar en páginas cubanas, entiándase nuestras, socialistas. Pero tenemos dificultades de abrir espacios públicos, y el Granma, me excusan, no era la prensa indicada. Ese es el órgano oficicial de nuestro Partido Comunista de Cuba. Ahora, sin embargo, se le ha dado visibilidad al grupo de Cuba Posible, que es diverso, yo diría que bastante heterogeneo, al ver los nombres de los que allí publican. Todos buscan su página, y de paso abren las cartas desde Cuba, Havana Times y On Cuba, estos últimos también se han politizado más, pero no es su objeto social, esa es la plataforma de prensea de Cuba Posible. Que como una cascada infinita propone de todo y está en todo. Ellos han atraido a su blog o plataforma de prensa a gente, incluso revolucionaria; lógico más de la otra parte, que no toda puede catalogarse de contrarrevolucioanria. De eso no tengo dudas. Pero, la polémica cayó en las desacradetizaciones y las etiquetas, y todo no se resuelve con eso: es hora de porfiar pero con cultura, incluida la cultura política, sistema de ideas racional y emancipatorio, lo que siginifica con argumentos concienzudos. Ahora Lennier y Veiga se la hacen de mártires, ¡han pedido hasta que lo juzgue la justicia revolucionaria! Creo que está claro que son centristas, que asumen posicione ambiguas -ambivalentes-, pero que defienden un liberalismo y un socialdemocratismo (hasta republicanismo sin ponerle apellido) que no es lo mismo que el autonomismo, el anexionismo y el neopllatismo del que tanto escriben con alguna razón quienes les contestan. Todo se mueve en el tiempo, parecen coincidir, pero no por gusto tienen ese discurso y semática llena de retórica. Son postmodernistas. Esta gente son reformistas y conciladores -no hablan de lucha de clases, el comunismo ni se mencional, la etapa de tránsito socialista tampoco- y su esperanza es de corto, mediano y largo plazo. Son liberales, ni siquiera neoliberales. Hay que leer bien, su transversalidad, su huída de una clase definida, su uso de la ilustración (hasta la cubana) para ver como manipulan el lenguaje y los contextos históricos desde la actualidad. Eso es malabarismo polìtico. La pluralidad la han convertido en pluripartidismo. Y quieren dialogar pero que nadie les vaya en contra. Especificamente, no quieren dialogar sino deliberar para arrastrar a algunos confundidos, incosncientes a la corriente que defienden, porque deliberar es ante todo búsqueda de consenso. Alguna cosas, que han escrito, no me refiero en especial a algunos, no son del todo mentiras, estas verdades son en casos ocasionales medias verdades. Y un grupo de ellas son verdades mezcladas con semiverdades y semimentiras. Conclusión: confusiòn, enredo y querella, porque no tenemos los revolucionarios auténticos toda la información. Y eso hace más daño. No quieren ideología por el medio, ¿son desideologizadores trasnochados?, pero ellos si tienen la suya, aunque la hacen bailar en un columpismo político e ideológico. Es hora de ver por donde -el lugar en que salgan todas las opiniones, las de de ellos y las nuestras- le podemos abrir una discusión más seria y profunda, exponiendo saberes y conocimientos. Si somos de verdad democráticos, y considero que lo somos, no debemos esconder el orígen de la refriega que se ha armado, en el que han sido golpeados -de todos los lados- compañeros, han salido viejas rencillas y resentimientos. Y no es justo que suceda así.

  3. Bueno ayer te envié Iroel, otra meditación o reflexión, pero no sé porque no está publicada. Te la reenvío pues puede ser que no salió….

    Mira, estoy de acuerdo que algunos reciben apoyo logístico, financiero y hasta de ideas… del extranjero, pero como no tengo los datos, pues no debo acusar por los contactos que establecen, que sé son variados y se ‘sientan en la mesa’ con cualquiera. Podría y de hecho estoy seguro, que la ayuda -y no tiene que ser de EE.UU.-, puede provenir de fundaciones y ONGs de Europa, hasta latinoamericanas de derecha, que en muchas ocasiones se camuflajan bastante bien.
    Ustedes, en sus artículos tienen definido hasta quienes son las instituciones y fundaciones que andan detrás de este problema: Soros, Open Society, WOLA, etc. Y claro, si se ponen al servicio de las agencias de origen estadounidense, pues están al servicio del gobierno que intenta revertir, por cualquier medio, a la Revolución, la Independencia, la Soberanía y el Socialismo cubano, el nuestro, pues son mercenarios y hasta traidores. O sea, andan del lado de nuestro enemigo principal.
    Sin embargo, mi comentario es a lo interno. No todo tiene procedencia ni causa USA, estos a veces se introducen cuando se ha desencadenado el ‘show’ y la posible desestabilización, y hasta las escisiones. Me he leído por problemas de trabajo, muy bien los discursos de nuestro Presidente Raúl Castro, y he encontrado más críticas y autocríticas acerca de los errores, deficiencias, insuficiencias, manquedades de nuestra obra que las que nos hacen desde afuera. Y siempre valoro que nuestra Revolución tiene más virtudes que defectos.
    Entonces, estos señores de Cuba Posible y otros, ¿qué hacen?, pues magnificar todo lo equivocado, lo erróneo, y hasta inventan sus historias, algunas las generalizan cuando son muy locales. En otras ocasiones, como copiamos del modelo de ‘socialismo de Estado soviético’, pues nos endilgan sus conflictos y faltas. Por cierto, algunas reales. Están ahí en nuestra realidad y cuerpo societario. ¿Quién no las ve?
    ¿Pero, cómo cambiamos la mentalidad si todo se lo achacamos al Norte revuelto y brutal que nos desprecia? Hay mucho dogmatismo, sectarismo y extremismo en algunos camaradas nuestros que no están permitiendo que el proceso de actualización avance. No es que subestime el bloqueo y las agresiones yanquis. Esa mentalidad arcaica -que es lo más difícil de cambiar- trata de justificarlo todo o casi todo, habla en nombre del pueblo -el pueblo es el dueño de los medios fundamentales de producción, pero estos no están socializados y este se enajena de ellos, ¿por qué?- porque algunos cuadros y funcionarios, también algunos intelectuales que pueden ser orgánicos y hasta tradicionales, actúan como burócratas -“clase improvisada” le decía Trotsky y a la cual Lenin, Fidel y el Che atacaron sin piedad- y accionan, a veces inconscientemente, pero obstaculizan el despliegue de lo que nos hemos trazado.
    Y la narración y la discursiva nuestra deben transformarse, hay que eliminar lo obsoleto, los eslóganes y consignas desgastados que ya no movilizan a nadie, o a poca gente. Basta de esquemas preconcebidos y los que se elaboran a priori, la realidad es más rica que cualquier concepto.
    Por eso pienso, que debemos abrir un sano debate con cualquiera que piense diferente. Eso requiere cultura y no exaltamientos. Lo que critico es que nos halemos las entrañas los revolucionarios auténticos ¿quién puede etiquetar a otro que lo es o no lo es?, aunque piensen de otra forma. No hay modelos para pensar y actuar como revolucionario, claro que no hablo de paradigmas como el del Hombre Nuevo, como el que enunció el Che y del cual él es una digna demostración.
    Esta bronca ha sobrepasado los límites de la defensa de la Revolución y se ha tornado en la defensa de las ideas de cada uno de los que entran en el debate, y como escribí ayer, pues se producen actos acusatorios, faltas de respeto, y grandes o pequeñas heridas vuelven a abrirse sin necesidad de ello. La Revolución ha sido magnánima hasta con nuestros enemigos, ¿por qué esa fiereza de no saber escuchar y polemizar sin agredir moralmente al interlocutor?
    Las ciencias sociales, las humanísticas y la filosofía no están sólo para defender y justificar (a) las medidas que la Revolución implementa -con gran aprobación popular es cierto- pero que pueden desviarse y deformarse en ese camino. Entonces deben actuar no como la única conciencia crítica, pero si parte de ese pensamiento que puede criticar -aunque también se equivoque y deba autocriticarse- parte de lo que hacemos diariamente.
    Si no respetamos las expresiones de otros comunistas y revolucionarios, patriotas y cubanos, estamos ensanchando la quiebra entre el poder político, léase el Estado, aunque no es el único poder, y la sociedad civil.
    Y ese es el sueño del liberalismo, el neoliberalismo, la socialdemocracia y otras escuelas y corrientes de pensamiento, hasta de la ultra izquierda. Cerremos filas sin dejar de discutir lo que sea necesario discutir.

  4. Gracias Orlando por tus ideas, estoy de acuerdo contigo en que se hace necesario llevar este debate mucho más allá y convertirlo en un ejercicio cotidiano de autocrítica y crecimiento en diversos espacios sociales. Un abazo.

  5. En este post la palabra obsoleto y adversario son los conceptos que desarrolla Maikel Pons Giralt con mucho acierto en mi opinión y que me identifico plenamente. Que es lo obsoleto? Quien el adversario? He leído con atención los comentarios y me guardo mi opinión porque puede ser “obsoleta” pero leyendo con ese “pax bobis” al comentarista Orlando pues me pica la nariz su estilo y estoy seguro que se me entiende perfectamente lo que quiero decir y añadir algo fundamental, no somos ingenuos, la revolución cubana no es ingenua y tampoco el adversario dulcemente llamado, para mi enemigo a todas luces. Hay muchos conceptos que podríamos usar en un debate y saldrían muchas sonidos chirriantes, pero a un revolucionario nada le hace retroceder cuando hablamos del concepto de revolución que nuestro comandante en jefe definió muy claro, tan claro que es imposible manipular esos conceptos. Orlando, la revolución no es ingenua, el cubano es ingenuo y tú tampoco eres ingenuo, con esto no quiero que me interpretes mal, pero tampoco me preocupa cuando de ser revolucionario se trata, así que por qué obvias, como muy bien ha apuntado Iroel sobre el financiamiento y apoyo mediático extranjero ??, Cuba Possible es financiada o no por fuerzas extranjeras?, el entramado de Cuba Possible es o no estudiado y financiado por fuerzas extranjeras?, dígase ONGs europeas, fundaciones, o asociaciones latinoamericanas, o el niño Jesús de Praga, asi que obsoleto?, adversario? Ingenuo?…….

  6. He aquí algo distinto, sin embargo, merece una contestación. Hay una diferencia Tocorro, yo me llamo Orlando Cruz Capote, doctor en ciencias históricas, investigador auxiliar del Instituto de Filosofía, centro de investigaciones del Citma, aunque estamos autorizados como institución a impartir docencia de pregrado, postgrado, maestrías y doctorados. O sea, no uso un seudónimo. Me molesta hacer confesión de fe, pero es necesario aclarar mis posiciones. Y me declaro marxista revolucionario (porque hay algunos marxistas que no lo son), porque en esta institución hemos luchado por recuperar el marxismo -se extravió con la botadera de los manuales dogmáticos prosoviéticos, lo que resulta lamentable-, y en esa batalla de ideas está, también, involucrada la actual dirección de marxismo y leninismo del Ministerio de Educación Superior. Es sólo para ofrecerte algunos datos.
    No sé si leíste el agregado que hice en este blog a Iroel, donde daba por sentado el posible pago a Cuba Posible del establihment estadounidense, de sus agencias de inteligencias, fundaciones, etc., incluso que estén en ese rejuego se ubiquen también los europeos y latinoamericanos de derecha. No sería la primera y última vez que lo hagan, abierta o subrepticiamente. Pero, advertí que trataría problemáticas internas las cuales provocan que, algunos nos traten de confundir y embrollar con sus seudotesis del centrismo, la transversalidad, al final, reformistas y conciliadores de clase. De esa posición a llegar a abrazar al enemigo principal de Cuba, va un tramo que a veces es muy corto.
    No soy ingenuo, hermano. Menos inocente. A cierta edad eso es un problema irresoluble para una persona y un serio conflicto para un intelectual orgánico vinculado a las ciencias sociales y comprometido con nuestro socialismo.
    En realidad, desconozco por qué ‘te pica la nariz’. ¿Por mi estilo? No lo creo, es por un problema de contenido, pues agregaste “…estoy seguro que se me entiende perfectamente lo que quiero decir”. Y ¿que eso eso? Tratas de ponerme en duda y en una zona de sospecha. Puede ser justificable, pues no me conoces, pero no escribes claro. Yo no lo haré contigo -no dudaré-, no tengo datos sobre tu persona. Eres libre de escribir lo que piensas, si sabes respaldar lo que expones.
    No todo se resuelve, retitero, echándole la culpa al gobierno norteamericano, la NSA, la CIA y su gran conglomerado de agencias de inteligencia. Tampoco haciendo distinciones abstractas sobre lo ‘obsoleto’, el ‘adversario’, el ‘enemigo’, etc. En realidad, considero que no me has leido bien, con consciencia, de arriba a abajo, y a la inversa, tampoco horizontalmente. Haces lecturas entre líneas, por partes, saltándote la totalidad e integralidad del escrito.
    Reconozco que es difícil en un combate ideológico -a veces tan agudo e ideologizante- mantener una compostura ponderada, responsable y reflexiva, pero estas características deben predominar por encima de todo y ante cualquier provocación, venga de donde venga. Se suelen perder los estribos ante las narraciones histórica-políticas molestas (pudiendo ser reales), ánimos de echar culpas a otros, especialmente a dirigentes, estridencias y las supuestas engañifas de unos que otros dialogantes contrarios.
    Si un revolucionario, además de ser honesto, sincero y ejemplo, no es ético, político, meditativo, argumentativamente culto y profundo, además de autocrítico ¿cómo podrá persuadir y convencer a los demás?, ¿de qué forma podrá ejercer su práctica transformadora? Todo lo que supuestamente le sobra será lo que le falta. El discurso, el ensayo y el artículo prepotente, acusatorio y repelente se extraviará en fanfarronería, diletantismo, y las frases, cual palabras vacías, sonarán semejantes a lo caricaturesco.
    Y como expresé en mis comentarios anteriores, esa especie de presunción discursiva, dañará y golpeará a quienes ejercen las críticas desde el ángulo positivo, aunque éstas sean severas, puede que hasta erradas.
    Los ideólogos -y esta no es una mala palabra, tampoco es solamente falsa consciencia o falsa ideología (Marx la manejó en cierto momento de esa forma), sino que es sistema de ideas -teórico-político-cultural- que ejerce un rol importante en el socialismo, en el alcance de su hegemonía- no deben asumir el rol de ‘higienizadores’ del sistema socialista, tampoco del marxismo, aunque pueden exponer sus ideas libremente, y estar dispuestos a defenderlas en discusiones serias y profundas. Más que todo, persuadiendo. Menos, deben estar departamentalizados -me refiero a divisiones artificiales que se establecen y sectorializan-sectarizan las funciones-, porque todos los revolucionarios auténticos somos ideólogos, aunque no nos nombren oficialmente.
    Los ideólogos están en todas partes, desde el dirigente máximo, el cuadro, funcionario, militante, el trabajador manual y el intelectual, etc., hasta el ciudadano común que debe y puede aportar ideas que nos hagan pensar, para transformar mejor. ¿Quién tiene la verdad absoluta? Nadie. Siempre habrá varias verdades y alternativas para aproximarnos a algunas de ellas. Ni siquiera la práctica fallida invalida la teoría. Eso no resta para que los revolucionarios defendamos nuestros principios.
    Al final, tales desencuentros entre patriotas, revolucionarios, socialistas y comunistas pueden llevar a una quiebra de la unidad: la niña de los ojos de la Revolución.
    Una revolución auténtica -no es una virgen inmaculada hecha por arcángeles, parafraseando a Ambrosio Fornet- suma a muchas personas, a la mayoría, pero en el camino también comete actos injustos dadas las coyunturas específicas en que se desarrolla, la cual no permite a todos comprender e incorporarse al proceso de una manera rápida y homogénea, esto último imposible, por lo que son sobrepasados por las aceleradas transformaciones. También, porque los dirigentes políticos, como seres humanos al fin, también incurren en faltas y equivocaciones, más o menos graves -hay que tener en cuenta las sensibilidades de los dañados injustamente, porque no todos reaccionan por igual-, en las políticas elaboradas, orientadas y aplicadas, que se deforman y distorsionan bajo su mirada. Eso es rectificable si se asume que una revolución se resignifica si es capaz de reconocer en público sus errores.
    Te darás cuenta que no hablo de los que dirigen Cuba Posible y un grupo impreciso de sus articulistas, sino a la amplia gama de interlocutores que no sólo se han expresado en este debate, pero que se hallan inmersos en el mismo cotidianamente. Y aquí existe una diversidad impresionante, pero no se resuelve adjetivándole sus supuestas posiciones, algunas muy firmes.
    En Cuba hay muchos lugares para criticar, hacer catarsis y debatir -hasta en cualquier esquina-, pero no para unir en un mismo evento o espacio público organizado a los múltiples intelectuales, científicos, gente de pueblo y decisores políticos con el fin de intercambiar ideas, sin imposiciones y dirigismos estériles que frenen la libertad de expresarse de forma distinta.
    No hemos podido conformar una conferencia de las ciencias sociales (que incluya la filosofía, las humanidades y otras disciplinas que puedan aportar), es decir, no utilizamos el pensamiento complejo y transdisciplinar que no es ajeno al marxismo, el pensamiento social crítico, tampoco a la teología de la liberación y la pedagogía popular, ni hemos podido consolidar la formación de ‘tanques de pensamiento’ para asumir esa función crítica, apoyo, diagnostico, asesoramiento y de carácter propositivo. Esto lo he planteado en lugares precisos, oportunos, adecuados y en tiempo, por lo que no se puede pensar que trato de que este blog lo resuelva.
    La dispersión de las fuerzas pensantes revolucionarias es una realidad, aunque no debemos absolutizar. Solamente, imaginarse el peso y valor de esas fuerzas conjuntas actuando coordinadamente, puede demostrar lo que podría alcanzarse. Lo que está claro para mí, es que, en no todos los eventos, sesiones científicas y zonas de discusiones académicas, políticas y del sentido común, se abordan los problemas de la transición socialista, que en los documentos aprobados en el VII Congreso del PCC y en la Asamblea Nacional del Poder Popular, se le llama construcción.
    Y ese el tema nodal que debe estar presente. Porque la profundidad y superficialidad de los análisis, enfoques e interpretaciones que se hagan de ese proceso histórico, del capitalismo al socialismo, en el caso cubano (país del Sur geopolítico o periférico, por demás), será decisivo en las formulaciones que se realizan acerca de los diagnósticos, evaluaciones y proposiciones.
    Sin dejar de mencionar, claro está, la política hostil del Imperio del Potomac (en conjunto con sus aliados de la Unión Europea, la OTAN y Japón, más la derecha en el poder en otros países), el bloqueo criminal y genocida, las sanciones, amenazas, el perfil político e ideológico, duro o blando (inteligente), que utilicen contra la revolución, que es un conflicto no sólo externo, sino también interno, por las presiones que ejercen sobre la población cubana, el aupamiento de grupos disidentes -a mí no me gusta la palabra, porque disentir no es ser mercenario ni traidor, tampoco opositor-, la cooptación de personas para que se pongan a sus órdenes, el pago para desestabilizar y subvertir, para organizar grupúsculos enemigos, o apoyar los que se formen internamente, etc.
    Si se hiciera esa distinción del tránsito socialista -que por cierto Fernando Martínez Heredia (lamentablemente fallecido), Isabel Monal, Olga Fernández Ríos, Jorge Luis Acanda, entre otros, no dejan oportunidad de plasmar en sus trabajos- partiendo de los clásicos del marxismo y el leninismo, incluyendo a muchos coterráneos, continuadores y contemporáneos a ellos, así como de los razonamientos de otras escuelas y tendencias de pensamiento y acción, nos daremos cuenta que es un proceso histórico, político socioeconómico y cultural de largo aliento (larga temporalidad), de aprendizajes y desaprendizajes, que no transcurre jamás en línea recta, unilineal y progresivamente, sino que es zigzagueante, con avances, estancamientos, retroacciones, retrocesos, discontinúo, continúo y superador.
    Todo un camino inexplorado, lleno de acertijos, enigmas y dudas, en el plano objetivo y subjetivo, por el cual cada país debe construirlo de acuerdo a sus peculiaridades (particularidades y singularidades) específicas, aunque utilice algunas leyes y regularidades trazadas de forma general. Debemos pues especificar, de cuál tipo o modelo socialista escribimos o hablamos, porque el término también ha asumido varias cargas semánticas, se ha intoxicado con otras formas de socialismo -el socialdemócrata y el social-liberalismo, por ejemplo, hasta Bernie Sanders se nombró socialista, vaya paradoja- que no tienen nada que ver, o muy ínfimamente, con el que estamos haciendo y defendiendo nosotros.
    Sin esquemas y dogmas preconcebidos. Tampoco lo podremos construir con los viejos manuales del marxismo-leninismo estalinista (prosoviético) que se decían poseedores de recetas previas y respuestas solucionadoras para todo, que fracasaron por la escolástica, su vulgar recepción, interpretación y aplicación mecánica de los clásicos a las realidades más ricas que cualquier elaboración teórica (a los cuales negaron, consciente e inconscientemente), su rancio dogmatismo, antidialéctico y litúrgico. Un ritual que no tenía nada que ver con la letra viva de la filosofía marxista abierta, inconclusa -recomenzada hasta la eternidad- por Carlos Marx, Federico Engels y Vladimir Ilich Lenin y otros, como el Che, Fidel y Raúl.
    Porque, poscapitalismo y anticapitalismo no es sinónimo de socialismo (ver los gobiernos progresistas y populares en América Latina), el último está por realizarse, aunque algo que se haya avanzado, etapa que siempre debe enrumbarse con mirada utópica y visionaria hacia el comunismo. Los que no han leído críticamente las obras de Carlos Marx no supieron percatarse que éste, desde mediados del siglo decimonónico (‘Manuscritos Económicos y Filosóficos de 1844’, al que Federico Engels le agregó un apéndice titulado “Bosquejo de una crítica de la economía política”), llamó la atención acerca de evitar las falsas vías de superación del capitalismo, lo que denominaba, sin ambages, ‘comunismo grosero’, refiriéndose a los economistas burgueses David Ricardo y Adam Smith, a las tendencias hegelianas, feuerbachianas, entre otras que decían saber sobre el socialismo, tanto de socialistas franceses, ingleses como alemanes que, limitaban al socialismo a la abolición de la propiedad privada, sin advertir que luego se volvía a la enajenación de los trabajadores. En esos años Marx usó los términos comunismo y socialismo, indistintamente, luego hizo distinciones entre ellos.
    Las formas de actuar, a veces, arrogantes y que presumen de poseer la verdad absoluta (que es inexistente), se utilizan por algunos de los que cuestionan a la revolución desde diferentes ángulos y perspectivas (lamentablemente por parte de los que la defienden a capa y espada), y no es extraño que lo sigan haciendo, tanto viejos como nuevos actores, no solo desde el campo contrarrevolucionario -también desde él-, pretendiendo apurar los ritmos de las reformas, estableciendo sus agendas de prioridades, jerarquizaciones e introduciendo otras medidas complementarias, criticando las que se toman, tal vez, por su carácter parcial y el no saber cómo se instrumentarán, por los errores cometidos en su implementación debido a la falta de previsión, y, esto es lo peor, con la presencia de un economicismo reduccionista, simplista y ramplón, que debe preocuparnos mucho, a los que defendemos la necesaria repolitización, reideologización y la renovada ética socialista que debe llevarse a cabo en nuestra sociedad.
    Es hora, entonces, de desaprender a participar, para realizarlo realmente de forma democrática superior, más socialista, distinto a cómo, quizás, lo hemos realizado anteriormente, porque no resulta suficiente identificarse “ciegamente” (no escribo fiel y con fidelidad a las ideas y principios), con las políticas gubernamentales e institucionales, incluso partidistas, ni tampoco verse reflejado siempre en los discursos oficiales de cualquier nivel, porque acaso apreciemos que nos expresamos y participamos a través del mismo (aunque estemos de acuerdo casi totalmente con ese discursar), pero eso es medianamente participar, a través, del pensar, hablar y el hacer del otro.
    Aquí se incurre, en muchas ocasiones, en el unanismo -tan criticado por Raúl Castro, nuestro Presidente del Consejo de Estado y Ministros, General de Ejército-, que resulta fatal para los gobernantes y los gobernados, porque parecería que no hay diversidad de pensamiento y capacidad de discrepar dentro de los principios.
    La unanimidad padece, muchas veces, de una dudosa moral, que se descubre fuera de las reuniones cuando se comenta de forma diferente sobre lo que se acaba de aplaudir, acatar y votar a favor. ¿Se hace por quedar bien ante los jefes, no se tiene valentía suficiente para diferir delante de muchos incluidos los dirigentes, no aprecian que vale la pena extender los análisis hasta que sean comprendidos, por qué se coartan o son coartados en su derecho a decir lo que piensan argumentadamente, que les impide, siendo patriotas, revolucionarios, comunistas, delegados y hasta diputados, exponer hasta la saciedad sus opiniones, criterios y valoraciones?
    Si por razones del centralismo democrático, sus juicios y razonamientos quedan en minoría pues, deben acatar el voto de la mayoría, pero ante la disfuncionalidad, ineficacia y carencias de lo aprobado no están obligados a callar para la eternidad, y están autorizados a volver a plantear sus ideas, para que se reabra el debate, una y otra vez..
    Sin caer en un club interminable de discusiones. Esto es primordial para el Partido Comunista de Cuba, sus organizaciones de base, que son el cimiento fundamental de la organización, tanto como su Comité Central, por lo que todo debe discutirse en un clima abierto, camaraderil y sin cortapisas. La organización de base comunista y de otro nivel, no debe ser ajena a los problemas que detecte, elevar sus preocupaciones solicitar explicaciones a los organismos superiores sobre esas problemáticas, también sobre las políticas adoptadas, y sus inquietudes deben ser respondidas.
    El partido comunista cubano debe ser más plural, reflejar en sus filas la rica diversidad existente en la sociedad, representar los intereses de muchos sectores, grupos, estratos y segmentos sociales, cuyos principios le sean afines, incluso saber valorar aquellos diferentes, invitando a sus reuniones a los no militantes, como uno más de su organización (aunque está orientado no se hace). No puede reducirse a analizar solamente lo que está bajo su radio de acción, y debe hacerlo, no hay dudas, y tratar de resolver las deficiencias y dificultades propias, pero tiene que ampliar necesariamente su horizonte hacia la sociedad de manera integral. Debe ser el partido de la Nación Cubana, de eso estoy convencido. Tal lo reconoció el V Congreso del PCC, en 1997.
    Entonces, hay que asumir distancias críticas de la realidad, en sus diferentes esferas, para poder ver, pensar con cabeza propia, para participar con nuestras ideas y acciones -aunque se yerre-, cambiarse uno mismo, ayudar a cambiar las estructuras sistémicas de poder -toda dominación estatuida y establecida es cultural-, a las personas, que obstaculizan la la iniciativa, la motivación, la creación y conllevan a la inercia, el inmovilismo y la rutina Eso hay que hacerlo, para poder cambiar todo lo que debe ser cambiado.
    Además, no debemos perder de vista que en este tránsito socialista existen relaciones de poder, existiendo dominación clasista -porque hay clases, capas, etc., y lucha entre ellas-, y cuando se manifiestan de formas exaltadas, parece perderse la mesura por parte de algunos dirigentes, clases, grupos y sectores sociales -en cualquier nivel, individual, grupal y colectivo-, y el control dominante puede transformase en autocrático, en velador del socialismo a ultranza, a pesar de que se esté incurriendo en dogmas y formas burocráticas; la centralización es excesiva y la democracia pasa a ocupar un papel subordinado o desaparece por la obcecación y solipsismo de quienes ejercen el poder de esa forma.
    Hay una idea expresada por el Comandante en Jefe que considero que sirve para ilustrar lo que estoy escribiendo: “(…) Yo creo que una buena lección para todos, cuando creamos que hemos encontrado buenas soluciones, que meditemos y volvamos a meditar y tomar muy en cuenta el sentimiento y la sabiduría de las masas. Esa es la verdadera democracia. Ese debe ser siempre el estilo de nuestro Partido y de nuestro Estado, no imponer, sino persuadir o ser persuadido, porque su papel no es de estar persuadiendo siempre, su papel es también dejarse persuadir por el pueblo cuantas veces sea necesario, porque la máxima sabiduría ha estado, está y estará siempre, en el pueblo”. Castro Ruz, Fidel (1982): Discurso en la clausura del VI Congreso de la ANAP, Ciudad de La Habana, 17 de mayo. Discursos en tres congresos. Editora Política, La Habana, 1982, pp. 188-189. También en Fidel Castro Ideología, conciencia y trabajo político / 1959-1986, Editora Política / La Habana, 1986, p. 135.)
    No hay dudas, que este socialismo no es una nueva formación económica social (lo será el comunismo) -se discute aún si es un modo de producción intermedio-, y constituye per se la dictadura del proletariado (ya no se usa la palabra dictadura por la carga semántica negativa que representa para algunos contextos históricos y las fuerzas de las izquierdas), en la que el poder en manos de la mayoría de los trabajadores asalariados, en alianza con el campesinado, los estudiantes y los intelectuales, etc., -“pueblo cuando se lucha se trata”, expresó Fidel Castro en ‘La historia me absolverá’-, debe usarse para persuadir, convencer, consensuar y, en casos extremos, coaccionar a una minoría burguesa, procapitalista y contrarrevolucionaria, la que hace resistencia y se manifiesta activamente en contra del nuevo régimen socioeconómico, político y cultural, pero el socialismo es constructor de hegemonía por excelencia. (Castro Ruz, Fidel (1993): La historia me absolverá, Edición anotada, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, pp. 53-55.)
    Y lo que se discute, en este y cualquier escenario social y cultural, en su amplia acepción, es principalmente de economía -la aplicada, que es la burguesa, porque no hay otra alternativa, o está muy poco desarrollada-, menos de Economía Política del socialismo, que está por construir, lo cual sería un buen ejercicio teórico-práctico comenzar a hacer, en un proceso contradictorio de actualización del Modelo de Socialismo Cubano que es, en realidad, un colosal proceso de reformas -un término evadido en el discurso y los documentos oficiales, para evitar las comparaciones con las reformas del extinto campo socialista que conllevaron al bochornoso derrumbe- económicas, sociales, políticas, jurídicas, constitucionales, ideológicas y culturales, que no sólo actualiza sino rectifica, cambia, renueva, reinventa, elimina deformaciones y distorsiones dentro del socialismo. Los temores sobre el término reforma son totalmente infundados si se hubiese explicado el contenido marxista del mismo: “(…) la reforma social y la revolución no son (…) diversos métodos del progreso histórico [escribía Rosa Luxemburgo] que a placer podamos elegir en la Despensa de la Historia, sino momentos distintos del desenvolvimiento de la sociedad de clases.” Y, “(…) entre las reformas sociales y la revolución existe para la socialdemocracia un lazo indisoluble: la lucha por las reformas es el medio; la revolución social, su fin.” (Luxemburgo, Rosa (1989) Reforma social o revolución y otros escritos contra los revisionistas, Distribuciones Fontanara S. A., México, S. A., pp. 118-119; y, (1967): En la Introducción de Reforma o revolución, Grijalbo, México, S. A., p. 9.)
    Este proceso de reformas estructurales, pues otro tipo de cambio sería epidérmico y reprochable por ineficaz, incluye, además, al sistema educacional y cultural, la enseñanza de la historia, del ideario martiano articulado al marxismo y leninismo, el fidelismo; el civismo y la moral ciudadana, la información transparente, congruente y coherente en la prensa escrita, radial y televisiva, también la digital; la incorporación de la informatización y la comunicación veraz, así como la ampliación del uso de la red de redes en amplios sectores de la sociedad. Asimismo, la reforma debe encaminarse hacia la apropiación de otras formas de dirigir, de facilitar con ética-política, estética y seducción, saberes y conocimientos la labor de formación, capacitación y educación histórica-política, patriótica, antimperialista e internacionalista del pueblo, del cómo persuadir y movilizar a este con una nueva manera de expresar ideas, convicciones, ideologías, el cómo ayudar a preservar, respetar y construir imaginarios simbólicos revolucionarios, etc., dejándolo al mismo tiempo hacer autonómicamente, con iniciativas propias sus ideas y proyectos coincidentes, aunque no similares, al propuesto desde arriba. ¿Por qué no? Haciendo desaparecer, paulatinamente, las anticuadas -vigentes a pesar de los llamados- formas verticalistas, de ordeno y mando, órdenes y dictámenes de comando, dirigismos, etc., que, deben ser, por lo menos, revisadas y cambiadas profundamente por una interacción con las masas populares -el obedecer / obedeciendo, el educador también educado por los educandos-, los denominados poderes desde abajo, que no son un contrapoder ni un antipoder, sino una nueva forma de poder popular, más autónomo y original, que puede apoyar la transición socialista, junto al Partido, el Estado y el gobierno, sin dejar fuera a los Sindicatos -estos merecen un punto aparte-, la Unión de Jóvenes Comunistas, las demás organizaciones de masas y sociales, y otras que forman parte de la heterogénea y enriquecida sociedad civil nacional.
    Debo dejar claro que, nuestra sociedad civil es sobre todo patriótica, popular y antimperialista, y no es ni remotamente socialista en su totalidad -craso error y confusión que se comete, si, además, se incluyen en la misma a las ONGs (¿de qué tipo?), etc.-.
    En la Cuba socialista actual, paradójicamente, se ha perdido parte importante de la hegemonía socialista y marxista, en el terreno conceptual, científico, repito cultural, o por lo menos es muy difusa precisarla con exactitud, salvo en el terreno de la defensa de las conquistas alcanzadas y de lo que el capitalismo nos depara si se destruyera el socialismo. ¿Quién puede decir lo contrario? La sociedad civil únicamente será socialista en la medida que gane adeptos, gracias al establecimiento, paulatino, de una hegemonía socialista, a través, de un trabajo político ideológico y cultural de altura, civilizatorio y de emancipación humana.
    No se trata tampoco de que el Estado -que en el socialismo debe ser un casi ‘No-Estado’, camino de su extinción-, si es el poder del pueblo trabajador -el mismísimo soberano-, se reduzca o desaparezca, por una supuesta suplantación de la hiperbolizada sociedad civil -pretensión nada inocente de quienes asumen tales posicionamientos- sino que este sigue siendo una organización general de la propia sociedad, lo que lo convierte en una mediación política necesaria en el socialismo, que defiende y garantiza la independencia, la soberanía, la defensa y la seguridad del país, entre otras funciones.
    Sin embargo, hoy ya no podemos ser simples suscriptores y justificadores de la política -en muchas ocasiones, se actuaba como plomeros que arreglábamos las grietas del salidero, pero volvían a romperse porque las grietas ocultaban quebraduras más profundas-, ya no basta esa actitud que quizás fue válida en un momento inicial del proceso revolucionario o en circunstancias especiales. En las primeras décadas actuó el Estado ampliado (concepto gramsciano que se ajusta a la Revolución Cubana), lo que daba margen para que este decidiera muchas políticas, con agilidad y operatividad.
    Con la diversidad existente en el cuerpo societario, las diferentes clases, actores y agentes sociales en la actualidad, hay que participar y pensar activamente en cómo favorecer esa propuesta de crecimiento económico que, está planteada no de manera estática, en los documentos partidistas y del gobierno, el Poder Popular, pensando ese bienestar y prosperidad en el orden subjetivo, o sea, en los costos probables de ese desarrollo económico, en lo que nos jugamos individual, personal y colectivamente en ello. No basta con aceptar que se nos diga que el Estado tiene que dejar de ser paternalista (de un dia para otro), que sobra mano de obra estatal (más de medio millón) y que debían irse hacia el cuentapropismo (eufemismo terminológico) o el emprendedorismo (disparate mayor), que ha emigrado al trabajo pequeño y mediano privado, al cooperativista urbano (manufacturero y de servicios), al usufructuario de tierras, sin tener plenos conocimientos de cómo actuar en esos medios laborales.
    No todos los ciudadanos de este país estaban preparados para ese salto, para reubicarse en nuevas condiciones de trabajo y vida de forma satisfactoria. Es, era y será un riesgo individual, que incluye a la familia más cercana y la ampliada, a sus expectativas de vida, presentes y futuras.
    Son caminos relacionales totalmente nuevos, algunos no tienen edad o capacidad para asumir el ser contratados -en muchos casos, explotados- por los dueños privados. Otros, por su perfil intelectual, ni siquiera van a ser robados o comprados -el incesante robo y compra de cerebros a que hemos sido sometidos- por el capitalismo extranjero. Son ironías y contradicciones ineludibles del proceso revolucionario, porque han sido introducidas por los decisores políticos y con el apoyo consensuado de la población. No todos recibimos remesas. ¿Y qué de otras minorías patrióticas y revolucionarias?, en una población que está prevaleciendo el envejecimiento. El doctor Manuel Calviño, psicólogo y comunicador social, expresó: “…Hoy tenemos que ser constructores, confirmadores y críticos, porque estas políticas también están probando de alguna manera experiencias que no se conocen; que no estaban previstas originalmente en el modelo de desarrollo. Por lo tanto, si en algún momento podríamos ser un poco más tolerantes y menos críticos, hoy debemos ser definitivamente más agudos y más confirmadores de nuestros derechos y exigencias de vida”. (Calviño Valdés, Manuel (2016): Versión de la conferencia magistral impartida en la inauguración de la VII Convención Intercontinental de Psicología Hominis 2016, y diálogo con los reporteros del periódico Granma; Psicología Cubana. El Bienestar humano como prioridad, Granma, jueves, 12 de mayo de 2016, p. 3.)
    Porque, muchas de las medidas que se están implementando para bien del pueblo y el socialismo, no obstante, dígase lo que se diga, son un impasse, una discontinuidad -el término despareció misteriosamente del diccionario filosófico y político contemporáneo- en el proceso revolucionario cubano, porque tienen un carácter eminentemente burgués -algo típico del tránsito socialista, no sólo referido a las formas de distribución del producto social a través del trabajo, que aún no está emancipado-, y se retoman ideas y formas de actuar que parecen ir hacia atrás (para dar un salto hacia delante, si existe un poder socialista consolidado), lo que para algunos funciona como simulación y coartada, además, utilizando, pragmáticamente, algunos contenidos y formas de hacer capitalistas. El turismo, las remesas, la inversión extranjera también desempeñan un rol impulsor y enturbiador del socialismo que queremos.
    ¿Por qué razones entonces el General de Ejército Raúl Castro ha reiterado en sus discursos que no fue nombrado mandatario y Primer Secretario del CC del PCC para llevar a Cuba hacia el capitalismo, que no habrá terapias de choque al estilo neoliberal y que el Estado revolucionario socialista se encargará de que nadie quede desamparado?
    El problema es peliagudo. Aun luchando por encarrilarlas en el estrecho margen del sendero socialista, pueden escaparse a nuestro control, porque el capitalismo es un sistema mundial consolidado y hábil, aunque se hable de su decadencia, parasitismo, declive y estado agonizante. Hay otra frase de Fidel, nuestro máximo jefe, que me sirve para expresar mejor lo que deseo escribir. Decía: “…Hay que procurar que la ideología no sufra derrotas, porque las derrotas en la ideología se pagan con retrocesos en el camino de las revoluciones. Marchemos tan lejos como podamos, tan rápido como podamos, pero no más allá de donde podamos, para preservar la ideología de derrotas.” (Castro Ruz, Fidel (1973): Discurso por el Día Internacional de los Trabajadores, La Habana, 1ro de mayo. Ediciones COR [3]. La Habana, p. 40.)
    De tal manera, se hace perentorio un involucramiento y empoderamiento del pueblo más amplio, profundo y efectivo, que sepa auto-dirigirse y hasta autogestionarse, que participe en la elaboración y en la toma de decisiones a nivel micro y macro, en regular y controlar democráticamente tales implementaciones que incluyen al insustituible mercado (que no es privativo del capitalismo), las relaciones monetarios mercantiles, el vaivén de los precios con relación a la oferta y la demanda -que ya demostró su no funcionamiento automático-, la acción de la ley del valor y las heterogéneas formas de propiedad y gestión no estatales, porque sin esta participación democrática directa y protagónica popular, con el Partido, los Sindicatos y el Poder Popular como factores claves, puede conllevar a la desconcientización ideológica-política y al caos anarquizante en la economía socialista. Tal como advierte el marxista húngaro, István Mészáros, “(…) El capital no es simplemente un conjunto de mecanismos económicos, como a menudo se lo conceptualiza, sino un modo multifacético de reproducción metabólica social, que lo abarca todo y que afecta profundamente cada aspecto de la vida, desde lo directamente material y económico hasta las relaciones culturales más mediadas”. (Mészáros, István (2002): La teoría económica y la política: más allá del capital, Rebelión, http://www.rebelión.org, 26 de diciembre).
    Las constantes visitas-controles, avisados, sorpresivos y programados, advertencias y sanciones de la Contraloría de la República de Cuba y de otros organismos superiores, está demostrando que no son suficientes sus accionares, porque no se estabiliza la disminución de los organismos, empresas estatales, cooperativas y cuentapropistas (pequeñas y medianas Pymes) que rompen o vulneran las normas establecidas, la violación de la legalidad socialista, la corrupción, el delito y prosiguen las multas contra los individuos e instituciones que no cumplen con ellas. Parece ser un círculo vicioso, que no sabe cómo terminar.
    ¿Por qué se discute, sobre qué se debate, dónde se establecen los espacios de disputa, para qué y cómo transcurren las polémicas? Todo parece girar sobre estas problemáticas tan dinámicas y tensionales, contradictorias y conflictuales que algunos perciben como oportunidades y desafíos, otros como no fortalezas y debilidades imposibles de corregir y superar.
    Y ahi, está como presencia fantasmagórica -y no es catastrofismo mio- la posible restauración del capitalismo. Ya Fidel lo adivirtió, la reversibilidad, en aquel memorable interambio con los jóvenes y estudiantes en el Aula Magna de la UH, en el 2005.
    El contexto histórico internacional que vivimos es complicado y complejo. Nos encontramos en una época de incertidumbre, caos, desorden y confusión, por ser un momento de reestructuración geopolítica y geoestratégica del sistema-mundo capitalista (Inmanuel Wallerstein), de reacomodo y reconfiguración del sistema de dominación múltiple del capital (Gilberto Valdés), ante la grave e insostenible mundialización transnacional y neoliberal de este. y sus múltiples crisis económicas-comerciales, energéticas, financieras y ecológicas -crisis endémica, acumulativa, crónica y permanente, le llama Ricardo Antunes e, interconexión de las crisis, Eric Toussaint. (Antunes, Ricardo (2009): La sustancia de la crisis, Revista Herramienta, Nº 41, Buenos Aires, Julio; Toussaint, Eric (2008): Interconexión de las crisis capitalistas, Rebelión, 13 de octubre, http://www.cadtm.org/spip.php?article3780.)
    En ese entramado se ubican las guerras culturales imperiales, hasta las de cuarta generación (4WG), terreno en que el imperialismo ha logrado la hegemonía a nivel global, regional y nacional. Un retorno al más gris arte de la propaganda al servicio del mal. Sin estar necesariamente en un escenario de guerra real, con muerte de civiles y destrucción de infraestructuras, todos estamos siendo bombardeados en las formas de recepcionar y percibir lo que ocurre en el mundo, porque se fogonea y hace trizas a nuestras mentes con las falsimedias y los montajes mediáticos. Según autores burgueses, las guerras culturales remiten al análisis de dos cuestiones determinantes: al tema de la legitimidad de un sistema social, de un gobierno, de una clase o de un conjunto de creencias; y al asunto de la autoridad moral y por tanto, del derecho y la razón.
    Entonces, no basta con vencer, de lo que se trata es de convencer, la victoria no solo pasa por arrebatar la capacidad de resistencia e iniciativa, sino en más bien lograr su voluntaria rendición y supeditación espiritual. Se habla más de transacciones, de negociaciones (impositivas a la larga) ideopolíticas y culturales donde la astucia y la capacidad para vender un modelo de vida y gobierno, de valores y creencias sean los factores del éxito. No se creen en los valores de la tolerancia y la convivencia con otras culturas, se está proponiendo un modelo y proceso de aculturación y deculturación para a la larga imponer la cultura propia occidental. Los medios de comunicación masivos, partes importantes de la hegemonía capitalista, ahora con emisiones rápidas e instantáneas, que debían erigirse en una poderosa herramienta que permitiera mantenernos en continua interrelación con los distintos procesos-sucesos sociales, políticos y económicos, tanto a escala nacional como regional e internacional, no están cumpliendo cabalmente su función educativa, cognoscitiva, analítica-reflexiva, demostrativa de verdades aproximadas y de diálogos interculturales constructivos. Al contrario están tratando, de manera abierta y encubierta, de homogeneizar y uniformar y, paradójicamente, fragmentar y atomizar a las sociedades con sus informaciones tendenciosas y manipuladoras, construyendo las imágenes, noticias y comentarios con sensacionalismos de variado tipo, relatos banales, reportajes incendiarios, violencias exageradas, mentiras infundadas, coberturas y opiniones parcializadas, censuras de verdades incómodas, terrorismos mediáticos y de Estado contra agrupaciones, naciones y sistemas ideopolíticamente adversos al capitalismo dominante, fobias paralizantes introducidas con oscuros propósitos políticos y exacerbación de ánimos contraproducentes a una lógica racional y emancipadora humanista. (Cruz Capote, Orlando (2011): El complejo mundo capitalista que rodea a Cuba socialista, en 3 partes, http://cubacoraje.blogspot.com/; ttp://autohermes.ning.com/profile/RosaCBaez).
    Ora, ¿qué de los problemas de la población, sin expectativas de resolverse a corto y mediano plazo? Porque el socialismo no puede ser una economía de la escasez, donde se establezcan parámetros de inequidad y desigualdad intolerables, donde crezca y prolifere la pobreza, la marginalidad y haya racionamiento crónico, si estos fenómenos deben ser, si acaso, contingentes. Una economía socialista no es compatible con una alta y menos mediana, desigualdad social, tampoco con falencias inmoderadas -no soportables- en cuanto a la equidad y justicia social, con bajos salarios, precios que no corresponda con el nivel adquisitivo del pueblo, pensiones que no satisfacen una forma de vida decorosa, fenómenos que se estén convirtiendo en insuficientes y disfuncionales desde el punto de vista estructural socialista. No es permisible un tipo de propietario privado en Cuba que sea concentrador de propiedades y riquezas sin límites.
    Y, a pesar de los pesares, de los inconvenientes de la imprescindible prueba del éxito y el fracaso, hay que hacer cumplir, lo que está planteado en los documentos y acuerdos del VI y VII Congreso del Partido y en la Primera Conferencia de esta organización, con las variantes rectificadoras que nos vaya ofreciendo la mutante realidad, ya que, como advirtió Raúl Castro: “(…) O rectificamos o ya se acabó el tiempo de seguir bordeando el precipicio, nos hundimos, y hundiremos, como dijimos con anterioridad, el esfuerzo de generaciones enteras, desde el indio Hatuey (…) hasta Fidel, que nos ha conducido genialmente por estas situaciones tan complicadas desde el triunfo de la Revolución.” (Castro Ruz, Raúl (2010): Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, el 18 diciembre 2010, en la clausura del Sexto Período Ordinario de Sesiones de la Séptima Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Granma digital, 19 de diciembre).
    Estoy de acuerdo que parte de esta situación está soliviantada con el accionar popular -justicia social- del Estado socialista, que es del pueblo, para el pueblo y con el pueblo, que ha puesto a disposición de las masas populares: la salud, educación, seguridad y asistencia social, gratuitas y garantizadas, que la energía, el agua, el gas y otros muchos productos básicos para vivir y sobrevivir están subvencionados, que hay distribución económica y social bastante equitativa, que el deporte es un derecho del pueblo, al igual que la cultura. Un gran esfuerzo, por encima a veces de nuestra economía real. Pero ya no resulta suficiente para, especialmente, las nuevas generaciones que lo ven como un derecho y no una dádiva, pues el socialismo tiene que ser eso, un régimen igualitario y equitativo, libre y justo.
    En este escenario muy adverso internacionalmente, están ubicados quienes cuestionan y nos atacan (los procapitalistas, capitalistas, burgueses, revisionistas, reformistas, oportunistas e izquierdistas), ya sea más directa e indirectamente, desde dentro y desde fuera, aumentándose este accionar en la actual estación invernal de las ‘posverdades’, que no son más que mentiras y falsedades, manipulaciones y expresiones extraídas de la peor especulación, incluidas aquellas verdades llevadas al éxtasis de lo maniqueo, la exégesis de la exégesis.
    Y estas formas de revisar todo, peyorativamente o no, por parte de algunos críticos e hipercríticos de la Revolución Cubana, incurren en la recurrente difusión de la realidad, las verdades, que contienen defectos, de manera exaltadas y magnificadas, con las medias verdades y medias mentiras, que, como escribía el compositor ruso Chaikovski, son muy complicadas de desentrañar, tal como expresé en mi primer comentario.
    Algunos, como apreciamos, lo hacen inteligentemente, incluso un grupo de ellos han sido formados y educados en nuestras escuelas y universidades, por lo que conocen las forma de pensar y escribir de los marxistas y revolucionarios nacionales, saben de nuestras realidades, positivas y negativas, se las arreglan para realizar investigaciones y trabajos de campo, hacen encuestas, entrevistas, recogen opiniones, interpretan datos, leen los artículos, ensayos, libros que se publican, etc. No se pueden subestimar, menos pensar que arman sus historias, narraciones y conceptualizaciones solamente con mentiras y falacias. Julio César Guanche es la estrella intelectual brillante de este grupo, aunque haya salido de Cuba Posible, además de estar en una beca ganada de Flacso, en el exterior. Ellos realizan sus esfuerzos por interpretar y convencer, además escriben bien. Ya se sabe que los conversos y los travestistas ideopolíticos son los más inmorales y férreos anticomunistas, antimarxistas, antisocialistas y antipatriotas de la historia. Estos, como han sido, en la mayoría de los casos, extremistas de izquierda, el oportunismo asumido es una mutación involutiva tan natural como repugnante.
    Algunos regresan, pero, ¿por qué lo recibimos como partes del debate revolucionario? Me refiero, por ejemplo, a Emilio Ichikawa, un avis rara que se ha introducido en esta discusión y que algunos de los que están en la discusión aceptan como del lado nuestro.
    Estos, los de Cuba Posible no van a construir el tránsito socialista trazado por nosotros, de eso estoy seguro, pero debemos debatir con ellos, porque andan ganando espacios en un sector de la intelectualidad, los grupos estudiantiles, juveniles y de otros sectores y grupos poblacionales que se interesan por las discusiones que se dirimen en la red de redes, que circulan además en las USB, y otros medios al alcance de muchos ciudadanos. Y esa batalla se gana con cultura, ideas y pensamiento revolucionario concienzudo.
    Nota final. De los que tratan de enredarnos con sus ideas modernizantes, posmodernistas, pluralistas donde cabe cualquier cosa, sabremos, finalmente, defendernos. Como del imperialismo yanqui. Esos son sacos de harina de otro costal con los que no haremos concesiones de ninguna índole.
    Por una parte, ya estamos prevenidos que, tratando de cambiar de métodos y tácticas, están imaginando realizar el cambio de régimen desde dentro, o sea, cambio en el régimen político socialista cubano. En esa misión están encaminándose a proponer candidatos a delegados en un grupo de circunscripciones del Poder Popular, quizás con la esperanza de arribar a instancias municipales, provinciales y nacionales. Conociendo que nuestro sistema político electoral parte de la voluntariedad, la libertad de elegir y ser elegido, incluso de ser autopropuestos, y de poseer hasta el cupo de ocho candidatos por circunscripción, pues andan en busca de votos. Ahí podrían hipotéticamente ubicar a aquellos que han ido a estudiar en becas otorgadas por universidades y fundaciones estadounidenses -con la anuncia insólita del Departamento de Estado-, en cuyos currículos está en cómo se debe formar líderes capaces de ayudar al pueblo cubano en su “lucha por la libertad” y la “democracia”. No sólo han cursado estudios en los EE.UU. sino en Latinoamérica y en Europa, en instituciones que son subsidiarias de la CIA y de agencias de inteligencia extranjeras. ¿Cuáles méritos presentarán en sus biografías que se pondrán en lugares visibles si salieras elegidos? ¿Quiénes apoyaran socialmente a estos individuos que no han realizado nada, o muy poco, en favor de resolver los problemas de la población? Propaganda barata y sucia no podrán hacer. Están condenados al fracaso, pero no podemos perder la iniciativa.
    Por otra parte, los diplomáticos y funcionarios de las embajadas, tanto estadounidenses, europeas como latinoamericanas, se han estado moviendo por todo el territorio nacional, en busca de nuevos periodistas independientes, bibliotecarios independientes, individuos y grupúsculos contrarrevolucionarios y mercenarios más capaces que ya los ha creados, que no logran agrupar a muchos. Sencillamente no poseen base social alguna, no tienen visibilidad, no son capaces de articular un proyecto alternativo superior al socialismo cubano.
    La última provocación fue la de acusar al gobierno revolucionario de agredir “sónicamente” a diplomáticos estadounidenses y de Canadá en el uso de sus tecnologías de escucha. ¿Qué escuchaban? Ante la publicación, por primera vez, en un diario estadounidense que la quitó luego de su segundo intento, y la protesta formal del Departamento de Estado a través de su embajada en La Habanas, el Estado cubano les propuso a las autoridades norteamericanas colaborar en tan raro incidente, pero la administración de Donald Trump decidió expulsar a dos diplomáticos cubanos de la embajada de nuestro país en los EE.UU. Ahora, Canadá no acusa a Cuba de ninguna intervención y ataque sónico. Y el silencio ha vuelto después de la pequeña algarabía diversionista. ¿Qué instrumentos estaban utilizando estos diplomáticos? ¿Cuál era su alta tecnología que no se han decidido a cooperar en la investigación, por lo menos públicamente? ¿Para qué expulsaron a estos diplomáticos cubanos?
    La mesura de la diplomacia cubana los ha neutralizado sin crear ruidos innecesarios. Esa es una firme posición de principios, intransigente y flexible, que no deja espacio a estridencias y retóricas que pueden dañar lo avanzado en las relaciones entre los dos gobiernos, países y pueblos.

  7. Saludos Orlando. He leído varias cosas tuyas en la biblioteca virtual del IF por lo que al leer tus comentarios en este blog tenía la certeza de que salían de tu pluma. Por cierto mis últimas dos citas de Fidel las obtuve de uno de tus trabajos que me leí hace poco. En este blog suelen aparecer ensayos cortos de la Dra.Olga Fernández Ríos, los cuales devoro cada vez que Iroel los publica. Quisiera pusieras a nuestro alcance-de ser posible en PDF- su libro “Dilemas sociopolíticos de la transición socialista en Cuba” que salio en formato CD-R en la penúltima Feria del Libro.
    Tu libro “La república a través del espejo. Marxismo y nación en los años 40 y 50” ya lo tengo en mi biblioteca, pero me gustaría nos acercaras el enlace para los que quieran acceder a él.

  8. En efecto Orlando, aquí hay algo distinto como dices y agradezco y sobre todo valoro tu contestación que he leído con todo interés, para mi ha sido más importante de lo que puedas pensar tu respuesta, si mi comentario ha provocado en alguna manera esa confesión de fe, como señalas, y que añado no era necesaria como tal porque está muy claro dónde y quien es el adversario y tú Orlando eres un revolucionario y patriota con letra grande, y como tal sientes el impulso sano de debatir todo lo que haga falta, pues como digo más arriba estoy encantado de haberte provocado una respuesta de tan largo recorrido, Orlando Cruz Capote, que yo también he leído cosas tuyas, pero no sabía que era tu persona, aunque no es lo más importante, en un forista que haga algunos comentarios aportando más o menos opiniones afortunadas o no, como es mi caso, y bajo el pseudónimo de Tocororo, esa avecilla con la que tanto me identifico, suele ser habitual un pseudónimo, no por querer usar dicho pseudónimo para ocultar algún comportamiento no ético, ni trollear, ni ofender, sino por medio de la palabra debatir ideas, aunque reconozco que personalmente me inclino por la acción, digamos un hombre de acción que no está reñido con el debate. La pupila es un blog que para mi es un canal claro y nítido, comprometido en la lucha revolucionaria sin ambigüedades y personificado en la persona de Iroel, y por esto mismo es objetivo del enemigo, no sé si llamarlo adversario porque entre los revolucionarios no existe el adversario sino el compañero, el compay.
    Mis palabras está lejos de crear dudas sobre tu persona, solo he hecho énfasis en lo que el post de Maikel Pons que me parece muy acertado, en donde habla de obsoleto y adversario interpelando a Cuba Possible (yo lo escribo Possible) y añadola palabra ingenuo, por supuesto que la ingenuidad no forma parte de ti Orlando y mucho menos a estas alturas, ni creo que la de la mayoría de cubanos y cubanas, y me pica la nariz como expresión que quiere decir causar interés y que seguro me entendían los compañeros que están habituados a mi estilo de expresarme, asi que Orlando ninguna sospecha ni nada parecido, si yo hubiera tenido alguna sospecha o evidencia no me ando con rodeos, se me entiende rápidamente. Dicho y aclarado esto, tu comentario es digno de repaso y de reflexión y coincido en general como revolucionario y patriota que eres sin ninguna duda, lo que ocurre es que si me permites, yo sé que no somos ingenuos, me incluyo también, pero el enemigo tampoco y además es inescrupuloso y dispuesto a las mayores atrocidades de las que Cuba conoce esas “bondades” especialmente, pero cualquier otro pueblo que decidió ser libre también, ejemplos recientes están en la retina de todos, Irak Afganistan, Libia, Siria, Cora del Norte, por citar los mas recientes y la hermana Venezuela donde hay una autentica guerra declarada en todos sus aspectos, ONGs incluidas, Yanquis, europeas y latinoamericanas, contra la revolución Bolivariana, pero con Cuba he aquí algo distinto como comienzas tu comentario, la labor tiene que ser mucho más pérfida y con un porcentaje escaso de éxito como hasta ahora ha sido, pero como tú citas, “advertí que trataría problemáticas internas las cuales provocan que, algunos nos traten de confundir y embrollar con sus seudotesis del centrismo, la transversalidad, al final, reformistas y conciliadores de clase. De esa posición a llegar a abrazar al enemigo principal de Cuba, va un tramo que a veces es muy corto”. Estoy de acuerdo con esto, por eso mismo en los diferentes post en referencia al denominado centrismo he leído con atención pero no he participado con comentarios, pero el veneno está servido y depende de todos que probemos de ese mejunje para crear su antídoto y seamos conscientes de lo que hay porque sino si habrá ingenuos. Nuestro comandante citó una vez también que el enemigo nunca debe saber lo que un revolucionario piensa, se entiende bien lo que significa la frase, no quiere decir que no haya debate, solo que con el enemigo cuidado y si no me equivoco el enemigo está bien identificado, siempre hay camaleones por supuesto, pero se quitarán la careta alguna vez y que sea por desistimiento, y fundamentalmente será el pueblo quien lo haga, como la cita del comandante en jefe que nos ilustras: “Yo creo que una buena lección para todos, cuando creamos que hemos encontrado buenas soluciones, que meditemos y volvamos a meditar y tomar muy en cuenta el sentimiento y la sabiduría de las masas. Esa es la verdadera democracia. Ese debe ser siempre el estilo de nuestro Partido y de nuestro Estado, no imponer, sino persuadir o ser persuadido, porque su papel no es de estar persuadiendo siempre, su papel es también dejarse persuadir por el pueblo cuantas veces sea necesario, porque la máxima sabiduría ha estado, está y estará siempre, en el pueblo”. Castro Ruz, Fidel (1982): Discurso en la clausura del VI Congreso de la ANAP, Ciudad de La Habana, 17 de mayo”. Magnificas palabras
    Estoy de acuerdo que el camino que viene es complicado y eso el enemigo también lo sabe, viene un cambio generacional y se quiera o no va a significar un impacto interior en cada cubano y solo esa persuasión, ser persuadido por el significado de esa generación hará de Cuba y de su revolución una conquista definitiva.
    Algo sumamente interesante lo que dices sobre que están tratando de cambiar de métodos y tácticas, para el cambio ( palabra prediclecta) en el régimen político socialista cubano y a proponer candidatos a delegados en un grupo de circunscripciones del Poder Popular, quizás con la esperanza de arribar a instancias municipales, provinciales y nacionales. Conociendo que nuestro sistema político electoral parte de la voluntariedad, la libertad de elegir y ser elegido, incluso de ser autopropuestos, y de poseer hasta el cupo de ocho candidatos por circunscripción, pues andan en busca de votos. Ahí podrían hipotéticamente ubicar a aquellos que han ido a estudiar en becas otorgadas por universidades y fundaciones estadounidenses -con la anuncia insólita del Departamento de Estado-, en cuyos currículos está en cómo se debe formar líderes capaces de ayudar al pueblo cubano en su “lucha por la libertad” y la “democracia”. No sólo han cursado estudios en los EE.UU. sino en Latinoamérica y en Europa, en instituciones que son subsidiarias de la CIA y de agencias de inteligencia extranjeras. Yo también opino que están condenados al fracaso, pero no podemos perder la iniciativa, como dices Orlando, y es cierto que diplomáticos y funcionarios de las embajadas, tanto estadounidenses, europeas como latinoamericanas, se han estado moviendo por todo el territorio nacional, en busca de nuevos periodistas independientes, bibliotecarios independientes, individuos y grupúsculos contrarrevolucionarios y mercenarios más capaces que ya los ha creados, que no logran agrupar a muchos, así mismo como citas.
    No podemos dejar pasar desapercibido que desde la apertura de la embajada estadounidense se ha incrementado cualitativamente la inteligencia y espionaje sobre la isla y están usando tecnología muy avanzada desde el personal diplomático, de eso el estado cubano es muy consciente y con el habitual estilo, los servicios de seguridad cubanos controlan estas situaciones y es el caso del ataque sónico que así se ha llamado que ha dado lugar a versiones y especulaciones de todo tipo, algunas algo cómicas, como que 16 diplomáticos estadounidenses y canadienses sufrieron lesiones cerebrales por algún tipo de “ataque sónico”, o sea “ataque sonoro” pareciera una versión modernista del espía que vino de frio y la expulsión a continuación de dos diplomáticos cubanos de EEUU. Saludos Orlando.

  9. Okey, Alejandro y Tocororo, ya los leí, y les doy las gracias por sus comentarios. Alejandro, agradecimientos por percibirme, debido a mi pluma según escribes, que, en los extensos comentarios y exposiciones, que hayas redescubierto algunas ideas que he expresado en otros escenarios científicos, y en el espacio virtual de la página web del IF, donde se ubica una parte importante de mi producción publicada. Tú sabes que en el Instituto de Filosofía nos pasamos la vida discutiendo ‘a calzón quitado’, como le gusta decir a la doctora Isabel Monal, todas las tendencias y posiciones diferentes y las que nos son afines. Hermano, no tengo ni en pdf., el trabajo de Olguita, te propongo que vengas por el IF y hables con ella o con Quiala a ver si tienen el CD y te lo pueden quemar, por lo menos ese de Olga Fernández que estás solicitando.

    Tocororo. Tu respuesta también la leí con atención, retomas muchas ideas mías en tu contestación. En realidad, soy un polemista por naturaleza, y a veces cuesta trabajo que me convenzan otras razones que no sean las mías (parafraseando a Jorge Luis Borges, tan conservador y tan buen escritor, como dijera el Che), especialmente, si descubro debilidades argumentativas en los interlocutores, pero siempre estoy dispuesto a dialogar y porfiar con fuerza, dureza, aunque sin lastimar al oponente, menos agredirlo. Tampoco soy perfecto.

    No me expliques lo que significa tu seudónimo, sé quién es el pajarillo de marras. Resulta ser privativo personal que uses o no un seudónimo. Te respondí, porque me dabas la oportunidad de explicar otras cosas que se me habían quedado en el tintero. También tu escritura no es clara, bastante encriptada, por lo menos, en el primer comentario.

    A mi consideración, el blog de Iroel merece más que ser utilizado como un foro, es serio y debe aumentar en cantidad y calidad, que ya la tiene, en balances mesurados acerca de los temas que se tratan en él; pero es el blog de él, otras y otros compañeros. Opino que los foros, por ser más más abiertos, pueden y de hecho lo hacen, admitir algunas improvisaciones escritas, comentarios más del sentido común que del buen sentido, en fin, no digo que no se haga, pero este blog ‘La pupila insomne’ -con espacio televisivo, ‘La pupila asombrada’-, es sólido, variado, aunque haya escritores dispares, pero eso es bueno y en eso radica su riqueza. Y puede dar cabida a una mayor heterogeneidad dentro de la necesaria identidad y unidad. Pero, no quiero dar criterios que se tomen como entrometimientos, porque es un espacio revolucionario y socialista, alternativo real, y eso es suficiente para respetarlo.

    Tampoco estoy trazando pautas de cómo debe ser un debate, sino sólo propuestas, cada uno al final asume las que entienda, lo que si considero es que deben ser compatibles con una ética, política-ideológica y cultural a la altura de un revolucionario. No pretendo ni busco aprobaciones a lo que escribo, no creo en ‘providencias’ que se creen ‘divinas’ para evaluarme, prefiero las críticas, parciales o completas.

    La realidad social es más rica que una propuesta teórica o conceptual. Es más diversa que la supuesta visión de lo ‘blanco’ y ‘negro’, menos con carácter dicotómico, el uno o el otro: estos coexisten, aunque estén en largas y enconadas luchas, pero lo realmente existente es la multiplicidad de colores, la pluralidad de las formas de reflejar al mundo -lo que es un imposible hacerlo de forma directa sin intermediaciones-. Estos son y serán siempre acercamientos refractados inevitablemente.

    La realidad es un arcoiris, un mosaico multicolor, donde se pueden mezclar y yuxtaponer, incluso transformar, en síntesis, los supuestos contrarios y las heterogéneas posiciones, hasta clases, actores y agentes sociales, aunque no siempre sucede así. No conviene en algunos casos. Unidad en la diversidad, diversidad siempre que se pueda, en una articulación con las demás fuerzas sentipensantes, camino de la unidad. Que no es monolítica y eterna, porque hay que estarla reconstruyendo y renovándola día a día.

    Eso enriquece y amplía, ensancha y fortalece el rumbo de la Revolución, cualquier escisión, desarticulación, perdida de la unidad, es un hecho fatal para la misma.

    Cuando no existía el término de articulación -este fue utilizado, por primera vez, por los cientistas sociales- Fidel, nuestro Comandante en Jefe, habló de hibridación del pensamiento y accionar martiano con el marxismo y leninismo. Tarea que no es fácil y que no se puede dar por concluida, menos de engarzar de forma mecánica ambos idearios, porque la labor es más compleja. Los tiempos varían. No es un puzle en que las piezas encajan en los vacíos del rompecabezas. Lo que estoy seguro que sólo construiremos el socialismo con el ideario martiano y el marxismo y leninismo, pero no sólo con ellos. Habrá mucho de originalidad y creación heroica, como escribía José Carlos Mariátegui, el Amauta peruano, sin calcos y copias.

    Por otra parte, en la unidad y lucha de contrarios no se puede pretender aniquilar por siempre al ‘otro’, con el que adversamos, contradecimos y batallamos. Si se produjera esa eliminación, surgiría otra contradicción parecida o diferente, incluso se pudiera reproducir la anterior en un nuevo nivel superior (la espiral dialéctica), porque muchas contradicciones están subsumidas por otras, por lo que algunas son invisibilizadas, pero no por mucho.

    Tal sucedió con la confrontación Este versus Oeste y el Norte contra el Sur. La segunda quedó tan subordinada a la otra que casi ni se hablaba de ella. Sólo cuando desapareció, por el derrumbe, el campo socialista y la Unión Soviética (desarticulada como Estado multinacional), pues renació la otra, como el ave fénix. También acaeció, el resurgimiento de los monstruos de las religiones ocultas y de los nacionalismos encumbrados, me refiero a los más fanáticos, aunque otras rencillas anteriores también, que se enroscaron en francas disputas al interior de algunos países y regiones, en las que, el imperialismo, supo extraerle provecho, atizando los conflictos, muchos de ellos de origen históricamente lejanos, desde fuera, con agendas fragmentadoras bien establecidas. Ahí está el caso de la República Federativa Socialista de Yugoslavia (asumió esa denominación en 1963), desmembrada desde dentro y con la anuencia y el apoyo exterior occidental. Un cambio geopolítico muy favorable a la OTAN, la UE y los EE.UU.; después de esta atomización de un país de los Balcanes. Al tiempo, sobrevino la guerra fratricida en Georgia y Ucrania, pero ya Rusia -capitalista- estaba fortalecida y no pudieron tomar la iniciativa completamente. Pero las consecuencias es que esos países divididos se transformaron en zonas explosivas y el futuro está empeñado para la región y a nivel planetario.

    No considero que el adversario sea idéntico que el enemigo. Tenemos la costumbre hasta de llamar amigos hasta a los conocidos o pocos conocidos, a los compañeros, o como tú dices, los compay. Eso es lenguaje coloquial, admitido, pero no en un lenguaje y escrito científico. No es petulancia, porque el coloquial puede usarse. De amar antes de gustar y querer, o utilizarlos como similares y análogos, sin tomar distancias de las diferencias que existen entre los mismos en la realidad. Hay profundas distinciones, aunque a veces podamos comparar, para ver lo que hay de igual, más que todo lo que existe de diferente.

    Habría que recordar aquella tesis de Mao Tse Dong (tampoco original), sobre las contradicciones antagónicas y las que no lo son (esta es leninista), las principales y las secundarias, que él dirigente chino llevó hasta el paroxismo, exaltando las más reaccionarias (bajo el manto de superrevolucionarias), con el objetivo de su aberrante revolución cultural, que no fue ni una ni la otra cosa: un rotundo fracaso.

    Por algo, algunos se autodenominan como opositores leales, otros de legales, etc., y es casi que, normal, si pretenden subsistir, ser, más o menos, tolerados, son camaleónicos, aunque quepan en un sofá de la sala de su casa.

    En cualquier sistema de dominación y de relaciones de poder es natural que aparezcan las oposiciones, las diferencias, las distinciones, las formas de apreciar los procesos históricos de diferentes maneras. Las relaciones conflictivas con el poder vencedor. También la contrarrevolución. Se tendrá que determinar bien a cuáles les hacemos frente, con cuales tratamos de conversar para persuadir y convencer.

    Hay que releer ‘Palabras a los Intelectuales’, para percibir como Fidel Castro establece un parteaguas dialéctico, entre patriotas confundidos, los que no estaban de acuerdo con el proceso revolucionario por diferentes causas y los contrarrevolucionarios incorregibles, porque, al mismo tiempo, no era una camisa de fuerza mecánica para todas las coyunturas, menos sólo para la política cultural y artística, sino que iba más allá, hacia la sociedad en su conjunto. Lo que eran válidos eran los principios y los métodos. Tal es así, que, en el Congreso de Educación y Cultura de 1971, se deformó y distorsionó esa intervención magistral y estratégica suya, por otros dirigentes y funcionarios, que provocaron cismas y heridas que llegan hasta el presente.

    Porque son Fidel y el resto de la dirección histórica revolucionaria, los que orientan e impulsan la batalla por librar a Cuba del analfabetismo en 1961, una demanda que se extraía de lo más sentido de las masas populares, lo que constituyó una genuina revolución intelectual, moral y espiritual – cultural que brindó a todos los cubanos la oportunidad de aprender a escribir y leer, permitiendo un punto de partida esencial para dignificar al ser humano y continuar los grandes planes educacionales. “…Por eso, Revolución –dejó claramente definido en una intervención televisiva– y educación son una sola cosa.” (Castro Ruz, Fidel (1960): Entrevista especial ante las cámaras y micrófonos del FIEL por el canal 2 de la TV, La Habana, 18 de julio. Obra Revolucionaria [17]. La Habana, 1960, p. 24.)

    Ese disparate, desvío anómalo de la política enarbolada en las ‘Palabras a los intelectuales’ fue lo que llamó Ambrosio Fornet, como ‘quinquenio gris’, que provenía desde antes, con la creación de las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP, 1965-1968) -Fornet, lo limitó hasta la llegada de Armando Hart a Ministro de Cultura en 1976- y que yo, personalmente, lo llevó hasta el IV Congreso del PCC, cuando fueron admitidos los religiosos en el Partido y la reforma constitucional de 1992, en que el Estado fue declarado laico, luego de un absurdo ateísmo científico, tan de ficción, como el comunismo científico de los manuales prosoviéticos.

    Pero, un cambio institucional, hasta de rectificación política y cultural, no borra de plano los errores y las apreciaciones mentales, que son subjetivas y espirituales, proclives a cambiar más lentamente.

    En las UMAP, a alguien se le ocurrió poner juntos a religiosos, homosexuales (hoy LGTBI) y gente que podía ser contrarrevolucionaria -reales o que alguien las denominó así-, siendo internados en esas unidades como castigo, de eso no hay dudas. Hubo persecuciones y ensañamientos por parte de algunos, extralimitaciones y extremismos a nombre, paradójicamente, de la Revolución. No al extremo que los enemigos quieren comparar con los Gulags estalinistas. Es inexacto no hay comparaciones posibles. Ya hubo una guerra de correos, hace pocos años, por la aparición misteriosa de tres personajes en la TV, que hicieron de esa política anómala, todo una higienización desastrosa.

    Pero fue un hecho, totalmente injusto, no digno de un socialismo herético y original, autónomo y auténtico como el nuestro. Todo eso comenzó a terminarse con la presencia de Hart, es cierto, pero perduró y sigue presente hasta nuestros días, a pesar de mis ideas acerca de lo acordado en el congreso partidista de 1991 y la reforma constitucional de 1992. Fidel en su última entrevista al diario mexicano, La Jornada, asumió la responsabilidad, pero luego al escuchar a la directora del Cenesex, Mariela Castro, que Fidel y Raúl sufrían con estos sucesos, nos damos cuenta que difícil es construir la unidad revolucionaria, que no es un paseo de ribera, y que existen varias maneras de apreciar el socialismo que difieren de una moral emancipatoria y humanista, que no todo lo deciden los máximos dirigentes, aunque en el exterior lo acusen falsamente de dictadores.

    Estoy hablando de la homofobia, el patriarcalismo, el racismo y la discriminación racial -prohibida oficial e institucionalmente-, el machismo, los prejuicios contra la mujer negra, la embarazada, la violencia contra la mujer, la lucha por la igualdad de géneros, la contienda contra la exclusión, etc., en que actualmente nos vemos inmersos, de manera fuerte y decidida. Sin tabués y miedos, sin ocultamientos y omisiones. Lo que se oculta, como dice la Biblia, siempre saldrá a la luz y se gritará en las azoteas para que todos lo escuchen y lo sepan.

    Hay un discurso reciente de Raúl Castro en el cual se indignó contra el caso de una compañera negra que había sido depuesta y no reincorporada a su labor y funciones por prejuicios raciales, claro que disimulados. Esa realidad le impactó tan fuerte al Primer Secretario del PCC, que lo resolvió en las altas instancias, y replicó con fuerza que él no había ido al Moncada para que sucediera eso.

    Tal como había reaccionado Fidel Castro, en aquel discurso en la escalinata de la Universidad de La Habana (1962), cuando a alguien se le ocurrió quitar la palabra Dios, del testamento político de Jose Antonio Echevarría. Fue el comienzo de la batalla contra el sectarismo, que tuvo otra expresión en el enfrentamiento mesurado contra la microfracción de 1967-1968, por parte de un valioso compañero del Partido Socialista Popular que reincidía en sus posiciones egocentristas, dogmáticas y divisionistas contra la dirección revolucionaria. Cuando murió, Aníbal Escalante, era miembro del Partido Comunista de Cuba.

    Las tareas, que tenemos por delante, son gigantescas, monumentales. Y todos debemos participar comprometidamente. De manera humilde, reconociendo otros criterios, valorándolos con profundidad, sometiéndolos a crítica constructiva y despiadada (Marx), que no significa que destruyamos todo lo que provenga del campo burgués o capitalista, ni subestimemos otros tipos de lucha, de enfrentamiento clasista y de otra índole, porque el sujeto histórico y político del cambio revolucionario hoy es múltiple, no está en una sola clase como partera de la revolución -Lenin escribió que no hay revolución proletaria pura, que existen desarrollos independientes del marxismo como diferentes vías para arribar al socialismo-, aunque sea la trabajadora asalariada uno de sus puntales, sino que hay muchos movimientos antisistémicos y de otra categoría que están involucrados en este combate contra el capitalismo y el imperialismo: los sindicalistas que hoy incorporan a los desempleados, subcontratados y hasta trabajadores informales, los campesinos, los estudiantiles, los indigenistas, los afrodescendientes, los ecologistas y medio ambientalistas, los feministas, los LTGBI, los sin tierra y sin techos, los que batallan porque hayan derechos humanos reales, los antineoliberales, los alterglobalización, los que se manifiestan contra los tratados de libre comercio, los pacifistas y antiguerreristas, los nuevos o no tan nuevos movimientos sociales y políticos (estos sin articulaciones fuertes), algunos partidos de izquierda tradicionales, etc.

    La confrontación es más compleja. No se trata únicamente de ‘convergencia entre el socialismo y el capitalismo’ (no funciona), ni ‘Tercera Vía’ (un peor bluf terminológico que nunca fue aplicable en la práctica). Anthony Giddens, su autor intelectual, y Tony Blair, ex primer ministro británico, quien trató de llevarlo a cabo en la política inglesa, tuvieron que retirar su “geniales” seudoteorías. Lo retomó más tarde, José Manuel Santos, el presidente actual de Colombia. ¿Qué ha hecho desde la Tercera Vía? A nadie se le podrá ocurrir que los acuerdos de paz con la guerrilla es resultado de esta seudopolítica, y sí que, no quedaba más remedio o alternativa que pactar ante una situación insostenible en que el poder del Estado capitalista, sostenido por los yanquis, no podía derrotar a una fuerza insurgente revolucionaria, con más de 50 años en las montañas y los llanos.

    Hay otras en acción, aquellas que desatan su ira contra el metarrelato y la memoria histórica, tergiversando y revisando los hechos y procesos históricos; la supuesta neutralidad académica, política e ideológica; la desideologización a ultranza; el apoliticismo y el nihilismo. La presencia del vulgar positivismo, la empirización extrema, el análisis especulativo abstracto, un menosprecio por la reflexión y una carencia indicada de una crítica teórica.

    Así se expusieron y expandieron conceptualizaciones como que, las soberanías reales, debían ser declaradas “románticas” y, por lo tanto, son limitadas; la democracia debía quedar reducida a un espectáculo electoral en que los partidos de derecha practicaran la alternancia en el poder; que la sociedad civil era cuando más la réplica a la política del Estado y a los partidos totalitarios y totalizadores; que el Estado-nación moderno entraba en una fase de relajamiento y disolución aparente, porque el Estado burgués del Norte Industrializado es más fuerte que nunca; que el arte había muerto junto con la pasión y que solo los ghettos elitarios eran capaces de cultivar el arte y la historia; que todos los acontecimientos históricos no tenían nada de épicos, sumándose el llamado al descomprometimiento intelectual hacia lo social y político popular, la apología a la ideología del sinsentido y el dislocamiento-difuminación del sujeto histórico -por supuesto el político como correlato- cultivando el escepticismo, el cinismo y el divorcio con las contextualizaciones sociohistóricas concretas, entre otras tantas elaboraciones teoricistas y subjetivistas que inundaron las principales librerías y bibliotecas virtuales en casi todas las partes del planeta.

    Ahí se sitúan los centristas, los revisionistas posmodernos, los reformistas y conciliadores, los socialdemócratas desdibujados, derrotados, pero no destruidos (desde la Segunda Internacional, la Segunda Internacional y media y la Internacional Socialista de 1951); los oportunistas, burócratas, los dogmáticos, la ultraizquierda, aquellos remanentes del trotskismo desvirtuado y ecléctico, del eurocomunismo de masas fracasado, por no conformar una vanguardia política capaz de encauzar, orientar y promover un socialismo en países en que ellos fueron la segunda fuerza política en el panorama nacional en los años 70 (Francia, España e Italia), del marxismo occidental tan rico en teoría, pero con tanta orfandad en la práctica; algunos que añoran al maoísmo trasnochado, los anarquistas y anarcosindicalistas exaltados, los socialistas utopistas que parecen haberse quedado paralizados en el siglo decimonónico, etc.

    Y el vocabulario conceptualizador del capital transnacional es sometido a la circulación reiterada por los medios de comunicación masivos -mediáticos- con una fuerza intimidatoria que logra anestesiar las conciencias, convirtiéndose en armas de control -pensamiento y canal único-, parte de toda una ingeniería de la persuasión invisible, mediante la publicidad, los sondeos y el marketing. Las herramientas futuristas de la información y la comunicación sirven más para el condicionamiento y cerco de los ciudadanos que para su emancipación. Las imágenes y mensajes manipuladores, los símbolos de su cultura expandidos.

    He aquí un terreno complicado, complejo para la Cuba socialista y su proceso de actualización.

    Pero, si el socialismo está lejos de haber sido transitado o construido en Cuba, más bien se reinicia en circunstancias históricas más complejas, tal empeño constituye por fuerza un HOY. No se puede, por tanto, dejar al libre quehacer del desarrollo de las fuerzas productivas, una visión economista bajo el signo inexorable del mercado que debe ser regulado por el pueblo, [no sólo por el Estado] con el fin de robustecer y hacer más eficiente al país desde el punto de vista económico, alcanzando el bienestar común, para luego retornar y repensar ideopolítica y culturalmente el socialismo.

    Los peligros relacionados ante estas tardanzas, como los comportamientos desideologizadores latentes, nos compulsan a relanzar la persuasión y seducción de una teoría filosófica, política y estética marxista para la reconstrucción práctica socialista en el cuerpo societal desde otras perspectivas actualizadas, con novedosos códigos y métodos democráticos, esencialmente participativos desde abajo y con una impronta cultural-civilizatoria de liberación socialista, contrahegemónica y antistemica al capitalismo. (Cruz Capote, Orlando (2015): Posibles escenarios de la guerra de pensamiento en Cuba. Algunas Ideas”, https://elblogdelapolillacubana.wordpress.com/,13/10/2015; Kaos en la Red, Kaosenlared.org., noviembre de 2015; Rebelión.org., noviembre de 2015; level.interpreters.coop/…/Martianos. Seguidores del Pensamiento de José Martí. Red de Emigrados Cubanos, 21 de marzo 2016; Level Translation for co-ops, commons and communities. A project of the interpreters’, cooperative of Madison, 21 de marzo de 2016.)

    Porque no escapan de los radares políticos de las guerras culturales contemporáneas, la existencia y el aprovechamiento de las mediocridades humanas, los individualismos, las ambiciones, la codicia, los egoísmos, los fatuos protagonismos y egocentrías, las vanidades, el afán de lucro, las ansias de poseer riquezas desmedidas y el deseo de ostentarlas, los privilegios “obtenidos” muy por encima de lo que realmente se obtiene a través del trabajo y con una diferencia abismal con respecto a lo que tienen los demás miembros de la sociedad, los beneficios malhabidos, la corrupción del cuerpo societal, la pérdida del colectivismo y la solidaridad.

    Todos los defectos y miserias humanas son “materia prima” de primera mano para la faena sucia de las agencias de inteligencia que buscan en esas quiebras morales y espirituales de distintos clases y grupos, sectores y estamentos de la sociedad las formas de irrumpirlas con los modelos de la sociedad consumista derrochadora, el sueño y el modo de vida norteamericano, con el consiguiente establecimiento de “cabezas de playa” y “caballos troyanos” que sirvan para debilitar y destruir sistemas políticos considerados hostiles a los centros de poder del modo de producción capitalista. A la par, grandes sumas de dinero son enviados abierta y subrepticiamente al interior de los Estados naciones que se desean doblegar con el fin de pagar, sobornar y corromper a grandes grupos de personas, seleccionando a dirigentes políticos y sociales de todos los niveles, empresarios públicos y privados, jóvenes, intelectuales, oficiales de las fuerzas armadas y de la seguridad. El gran objetivo es diezmarlos, cooptarlos y convertirlos en dobles agentes. En esas computadas guerras también se avalan las infiltraciones de agentes especiales -muchas veces encubiertos por fundaciones y asociaciones no gubernamentales- para introducir propaganda subversiva, medios de comunicación eficaces y la realización-promoción de actividades desestabilizadoras.
    Entonces, hay mucho camino por hacer, pero haciéndolo práctico, y con teoría, con conocimiento, con consciencia y convicción, con amor, belleza, seducción, con ética política.

    Saludos y abrazos.

  10. Orlando, gracias por este otro valioso comentario-aporte, colmado de certeras valoraciones y propuestas que nos estimulan a seguir profundizando en estos temas.
    A continuación comparto “Nunca He Creído Que Alguien Me Odia” de Silvio Rodríguez,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .