Cuba ante los embates de Irma. Por Arnold August


Durante una de mis numerosas llamadas telefónicas a La Habana, uno y dos días después de que el huracán Irma hiciera sentir su furia en la capital, y mucho más directamente sobre gran parte del territorio del litoral norte del país, todos insistieron de forma unánime en que la situación del país era “crítica”, después de haber sufrido los estragos del meteoro más devastador de los últimos 85 años. Esto coincide con el mensaje de Raúl Castro al pueblo, cuando dijo: “Nadie debe dejarse engañar; la tarea que tenemos ante nosotros es enorme.” Otro colega señaló que la solidaridad –característica de los cubanos– se fortaleció y generalizó inmediatamente ante los embates de Irma sobre La Habana. Sigue leyendo