Palabras que se repiten y… se hacen norma. Por Víctor Angel Fernández


Día a día y año por año, cuando los funcionarios del gobierno estadounidense son entrevistados o hacen declaraciones, sobre el bloqueo, siempre utilizan la misma palabra: embargo. Lo mismo sucede con la prensa de aquel y de otros países y hasta con personas e instituciones, que no tienen nada en contra de Cuba, pero que por costumbre, de tanta repetición, obvian el término real que define la agresiva política y terminan utilizando la variante, por decirlo de alguna forma, más suave del concepto. Sigue leyendo

¿Ajiaco made in USA? Por Carlos Luque Zayas Bazán


Según el siguiente razonamiento, referido y limitado al acto deliberativo de masas durante la discusión de los Lineamientos pero extendido al debate actual: a) Si algunos ciudadanos hacen propuestas en relación de no impedir o permitir la concentración de riqueza en manos privadas, en “abierta contradicción con la esencia del socialismo”, y b) si el poder político no impugnó, no se manifestó en contra de, la legitimidad política de los ciudadanos que tienen esa opinión, de allí seguiría que, c) los ciudadanos pueden ejercer y ejercieron su legitimidad política para emitir propuestas contrarias al socialismo, con la aceptación del poder político. Sigue leyendo

Para golpear el turismo a Cuba: ¿prohibir… o atemorizar? Por José Manzaneda


El misterioso caso de los supuestos “ataques acústicos” (1) contra personal diplomático de EEUU en La Habana se ha convertido en nuevo ariete mediático contra el turismo a Cuba (2).

El diario argentino “Clarín” (3), entre muchos otros medios (4), publicaba un reportaje de la agencia Associated Press, cuyo protagonista era un viajero de EEUU que sintió “una brusca pérdida de sensibilidad de sus cuatro extremidades” justo “en el mismo hotel donde se alojaban” los diplomáticos afectados.

Esta historia extravagante de un turista, ocurrida –supuestamente- ¡hace más de dos años!, servía a los llamados “medios anticastristas” para sus predicciones más apocalípticas: “Hay señales de que los estudiantes (…) y los jubilados (de EEUU) están pensando en cancelar sus viajes a la Isla”, ya que “Washington y La Habana no han podido impedir que los ataques generen una crisis incontrolable” (5). Lo leíamos en “Diario de Cuba”, un medio que es financiado por los Gobiernos de EEUU y España.
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“El bloqueo a Cuba es mucho más”. Por Omar Pérez Salomón


En 1995 el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, apuntó: “… No hay conversación telefónica oficial de este país que no la capten; no hay conversaciones con personalidades políticas o con empresas de cierta importancia que no las capten. Las captan todas, porque el bloqueo es mucho más que prohibir vender y comprar; no se imaginan ustedes lo que es el bloqueo”.[1]

Un bloqueo comercial, económico y tecnológico real y no virtual; más de 700 millones de dólares utilizados en transmisiones subversivas por radio y televisión, y más de 200 millones de dólares para la subversión en Cuba a través de las TIC en los últimos años, confirman las palabras de Fidel y dan fe de las difíciles condiciones en que4 se ha desarrollado la Revolución cubana, y el empeño del imperialismo norteamericano por destruirla. Sigue leyendo

Cuba: Siguen la hostilidad y el bloqueo yanquis (+ video). Por Ángel Guerra Cabrera


El 1 de noviembre la Asamblea General de la ONU votará otra vez la resolución “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”. Con esta serán 26 ocasiones en que es pasada esta resolución, que el año pasado sumó el apoyo de 191 Estados de los 193 que forman el organismo. Solo Estados Unidos y su socio Israel sufragaron en contra. Pero ahí sigue intacto el bloqueo, en abierto desafío no solo al consenso y al derecho internacional, sino a la opinión del pueblo estadunidense y de los cubanos residentes en ese país.
Después de la esperanza despertada por los modestos pero importantes pasos de Obama hacia una mejora de las relaciones con Cuba, unos meses de Trump han bastado para meter reversa y socavar lo avanzado. El 16 de junio, en un lenguaje hostil, cargado de burdas mentiras y estupideces, que recordaba los tiempos más agresivos de la política imperial hacia Cuba, el presidente de Estados Unidos anunció el retroceso en un teatro de Miami abarrotado de contrarrevolucionarios de origen cubano. Su administración impuso nuevos obstáculos a las casi inexistentes posibilidades que tenían los empresarios estadunidenses para comerciar e invertir en Cuba y restricciones adicionales a sus ciudadanos para viajar a la isla. Y no hablemos del hilarante rayo sónico conque supuestamente fueron atacados sus diplomáticos en La Habana, que decenas de científicos estadunidenses de varias disciplinas han catalogado como inexistente.

Se mantiene el recrudecimiento del bloqueo en sus ámbitos financiero y extraterritorial, lo que ocasiona profundos perjuicios a la economía de Cuba y obstaculiza brutalmente el derecho de su pueblo al desarrollo. Ello implica, además, otra violación flagrante del derecho internacional, al aplicar a terceros las leyes yanquis, expresada en la imposición de multas a compañías extranjeras que tienen relaciones comerciales con Cuba, a la negativa de bancos e instituciones financieras internacionales a realizar operaciones con la isla por el temor de ser multados, así como en la persecución de las transacciones financieras internacionales cubanas.

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