La escasez inducida en el fin de la URRS. Por Valentina Rushnikova


Valentina Rushnikova/  Pravda / Traducido del ruso por Josafat S y publicado por La radio del Sur el 19 de noviembre de 2011. Antes de que llegue la ciberpolicía quiero declarar que la publicación de este artículo para nada pretende ocultar causas endógenas que influyeron de modo importantísimo en el fin de la URSS pero tampoco se pueden desconocer hechos como los que argumenta la autora y otros como los que han aportado dos testigos excepcionales de aquel proceso: Anatoli Lukyanov y Fidel Castro. A propósito, recuerdo que nuestro espacio televisivo La pupila asombrada transmitirá mañana jueves el segundo programa de los dos que dedicamos a la Revolución de Octubre y la Unión Soviética.

Hace 20 años los destructores del País de los Soviets consiguieron culminar el golpe de estado y comenzar la restauración del capitalismo en nuestro país. Mucho antes de 1991 ya se había creado y estaba en pleno funcionamiento la “quinta columna”, inculcando progresivamente en la conciencia de la gente el irrespeto por el modo de vida socialista, a menudo originando problemas de un modo artificial. No solo operaba la propaganda antisoviética, que se servía de determinadas dificultades del sistema socialista, también estaba en marcha la actividad saboteadora, oculta hasta ese momento.

Una de las direcciones fundamentales para exacerbar la tensión en la sociedad fue la creación artificial de problemas relacionados con el suministro de bienes de consumo, en primer lugar con productos de alimentación. Desde mediados de los 80, en muchas ciudades y núcleos urbanos comenzaron a escasear los productos de alimentación en muchos aparadores de las tiendas, y no solo las exquisiteces, sino también los productos de consumo diario. Era un proceso que iba en aumento de año en año, con la única excepción de la capital, donde la variedad de productos de alimentación se mantenía a un nivel decente.

Ese sesgo a favor de Moscú en cuanto al abastecimiento de artículos de alimentación, generaba otros muchos problemas. Comenzaron a llegar a la capital flujos de gentes venidas de las regiones cercanas a la capital, e incluso de regiones del país más alejadas. Los viajes por sistema a la capital para conseguir embutido, las interminables colas en las tiendas, agotaban a la gente y motivaban el descontento con la situación, tanto entre los moscovitas, como entre los que venían de fuera. Eso era lo que buscaban los “jefes de obra de la perestroika”.

Así, para los actuales detractores del período soviético, el principal argumento contra el socialismo ─después de la “represión estalinista”─ fue la supuesta escasez generalizada de productos de alimentación y otros bienes de consumo. Sin embargo esos mismos detractores olvidan mencionar, de manera premeditada, la verdadera causa de esa escasez.

Así por ejemplo, en 1987 el volumen de producción de la industria alimentaria, en comparación con los indicadores de 1980, había crecido en un 130%. En el sector cárnico, ese crecimiento ─en comparación con 1980─ había sido de un 135%, en el sector de lácteos fue de un 131%, en el de pescado de un 132% y en el de derivados de la harina, de un 123%. En ese mismo periodo de tiempo, el crecimiento de la población fue de un 6,7%, mientras que el salario medio en la economía creció de media un 19%. En consecuencia, la producción de productos de alimentación en nuestro país iba muy por delante del incremento de población y del poder adquisitivo.

Todas las empresas de la industria alimentaria trabajaban a plena capacidad, estaban garantizados los suministros de productos agrícolas y de otros tipos de materias primas necesarios para su funcionamiento, así como la mano de obra. Significa esto que el desarrollo de la industria alimentaria en modo alguno pudo ser el causante de la escasez de género en las tiendas de comestibles.

Por eso solo cabe hacer una deducción: la escasez fue generada de modo consciente, artificial, pero no en la etapa de la producción, sino en la esfera de la distribución. El objetivo era crear tensión social en el país. Por cierto, que nuestra generación recuerda bien el programa “600 segundos”. En él, en 1990, se mostraron reportajes bastante elocuentes de cómo se destruía embutido, mantequilla, aceite y otros productos que ya eran deficitarios en ese momento. En una de las publicaciones de la época, el entonces alcalde de Moscú y hoy consejero del alcalde (!?), Gabril Popov, reconocía esos casos en que se destruían productos de alimentación con el objetivo de generar escasez en la ciudad. En la prensa se informaba de cómo se habían detenido al unísono, para ser reparadas, todas las empresas que producían tabaco y detergente.

En general seguimos sin conocer sus nombres, siguen en la sombra, los instigadores, organizadores y ejecutores de aquel sabotaje económico. Sigue siendo un misterio de qué modo y en qué dirección desapareció esa enorme cantidad de productos de alimentación. Las escasas publicaciones que hay sobre el tema, solo dan pie a presuponer cómo se generó la escasez.

El sabotaje tuvo éxito y el modo capitalista vino a sustituir al modo socialista de producción. La propaganda burguesa delibera permanentemente sobre los aparadores repletos de productos en las tiendas y sobre la abundancia de productos de alimentación.

Podría pensarse que los problemas de escasez están resueltos. ¿Pero cómo? Desde luego no ha sido gracias al desarrollo del sector agroindustrial, sino mediante la importación del extranjero de productos de alimentación, así como ─y esto es lo principal─ gracias a la baja capacidad de compra de la población. La escasez permanece, solo que de un modo oculto.

Además las importaciones que se hacen del exterior (a excepción de las provenientes de Bielorrusia), son de una calidad más que dudosa, que nunca se hubiera admitido en la URSS. En comparación con el periodo soviético, ha empeorado notablemente la calidad de la producción nacional. Para sustituir a la materia prima natural, llegaron los sucedáneos, los agregados y los equivalentes. Como resultado ha descendido la calidad del producto en lo gustativo. A menudo la producción alimentaria no es del todo segura para la salud del consumidor. El número de productos que cumplen los requerimientos de calidad del estado ha descendido sensiblemente. Han sido sustituidos por condiciones técnicas.

El Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR) en su programa electoral se fija como prioridad el renacimiento del campo ruso y el incremento de la producción agraria. Eso sería un potentísimo impulso para el desarrollo de la industria de transformación.

Tras llegar al poder, el gobierno garantizará que la población tenga acceso a productos de calidad de fabricación nacional. La seguridad alimentaria será restituida.

7 pensamientos en “La escasez inducida en el fin de la URRS. Por Valentina Rushnikova

  1. Reblogueó esto en La Covacha Rojay comentado:
    El mismo proceder estan implementando aquí en Venezuela, van generado crisis con los productos básicos, se han encontrado galpones abarrotados de éstos, ya en malas condiciones. Actualmente las empresas privadas están fabricando una crisis con el suministro de la carne de res, la que están enviando hacia Colombia y sacándolas del mercado interno

  2. Pingback: La escasez inducida en el fin de la URRS. Por Valentina Rushnikova | Foro Contra la Guerra Imperialista y la OTAN

  3. El tiro de gracia contra la Union Sovietica se lo dieron con el terrorismo financiero con lo que al parecer fueron sorprendidos los economístas sovieticos, debiendo enfrentar un dolar sin respaldo cada vez mas fuerte aunque a mediados de 1979 los Estados Unidos estaban a punto del colapso. Se conoce bien por aquel 15 de Julio de 1979 cuando Carter en su discurso del Malestar o Malaise Specch anunciaba a la nación lo trágico de la situación economica que se enfrentaba en ese momento.
    Pero un mes después, Carter nombraba presidente de la Reserva Federal al judio Paul Volcker preparando las condiciones para la gran ofensiva que seria iniciada con el gobierno del cómico Reagan cuando manipulando los precios de las monedas, las calificaciones y los precios del mercado se revertería la situación y los nuevos deudores serian los pueblos del mundo en beneficio de la banca anglojudia que estaba en tremenda crisis tan solo unos meses antes.
    Resulta evidente que aparte de los Premios Nobels de Economia otorgado para dorar la píldora, eso no era la clasica economía sino el mayor fraude en la historia de la humanidad.
    Curiosamente el Nobel de Economia fue creado casi al mismo tiempo del retiro del respaldo oro al dolar, lo que hace sospechar que desde un inicio todo fue un complot para compensar las grandes perdidas por la Guerra de Vietnam pasándosela a los pueblos del mundo y para una mayor burla dandole categoria cientifica con los premios al fraude.
    El gran error de los sovieticos fue no ver que el aparente milagro financiero estadounidense era solo alquimia economica impuesta al resto del mundo occidental bajo su control sin ningún escrúpulo y con eso deslumbraron a todos, incluso a los sovieticos. Eso era posible porque milagrosamente sacaban riquezas del aire ( como se sighue haciendo ahora ) aunque mas tarde deberían matar de hambre los pueblos del mundo para sacarle el respaldo a ese milagro.

  4. Ha sido casi la misma metodología aplicada por las fuerzas reaccionarias en Cuba, Chile, Venezuela, claro, como parte de un paquete completo de desestabilización, lo cual ha sido bien esclarecido en este blog y en otros medios digitales. Lo cierto es que logran la irritación de la población y una altísima tensión con consecuencias realmente desestabilizadoras. Estudié en la URSS en la primera mitad de los 70 del siglo pasado y era evidente el progreso y los avances de esa gran nación, aunque había problemas que después se fueron agudizando, las que Iroel designa como “causas endógenas”, que deben constituir una fuente de enseñanza para los que realmente apuestan por un socialismo para el bienestar del pueblo que sea perdurable y en constante autosuperación.

  5. Pingback: La escasez inducida en el fin de la URRS. Por Valentina Rushnikova | argencuba

  6. Iroel: Sentí un dejavú enorme al leer esto, con las cosas que pasan en Cuba, y que luego Raúl es el único que se autocritica, los demás hacen informes optimistas y al parecer para ellos trabajan muy bien. Hice una reflexión larga sobre el tema, que quisiera ud. la leyera, no es para publicarla aquí, pues si no somos parte de la solución, somos parte del problema, y la Pupila no puede ser neutral. A qué correo se la envío?

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