Una se pregunta. Por Sara Rosenberg 


Una se pregunta, porque preguntar es el máximo derecho que una tiene. Una se pregunta. Los amigos no quieren escuchar respuestas, porque en general una no es capaz de dar y de solucionar todos los temas y adecuarlos o al menos contrarrestar  lo que la llamada “información” ha ido dejando como costra –endurecida ya- en la superficie de nuestra piel. Sigue leyendo