El béisbol, el fútbol, los norteamericanos. Por Carlos Ávila Villamar


Una de las pocas cosas que comparto con la idiosincrasia norteamericana es el odio por el fútbol. Me parece un deporte insoportablemente aburrido y monótono. Me sorprende cómo la gente cree que, solo porque en él los jugadores estén moviéndose de manera simultánea todo el tiempo, resulta más interesante que el béisbol, un deporte basado en la tensión. Es sabido que la tensión es infinitamente más atrapante que la acción en sí, pero supongo que es un concepto demasiado sofisticado para ciertos espectadores, que se amarran a la pirotecnia más primitiva. La razón por la que la gente prefiere el fútbol al béisbol, sospecho, es la misma por la que un niño puede preferir una película de Michael Bay a una de Hitchcock. Sigue leyendo