Los grupos de trabajo en la política de EE.UU. hacia Cuba. Por Omar Pérez Salomón


El Memorando Presidencial firmado por el inquilino de la Casa Blanca Donald Trump el pasado 17 de junio,  orientó al Secretario de Estado Rex Tillerson organizar un grupo de trabajo “para examinar los retos tecnológicos y oportunidades para expandir el acceso a Internet en la isla”. No es la primera vez que el gobierno del vecino del norte crea grupos de trabajo para estudiar y proponer vías y métodos para acabar con la Revolución Cubana utilizando como soporte las telecomunicaciones.

En 1960 la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense encargó el proyecto de fundar una estación de radio para transmitir programación anticubana a uno de los mayores expertos de la Agencia en materia de propaganda, David A. Phillips, periodista y actor; organizador del hostigamiento radial contra Jacobo Arbenz en 1954; muy conocedor de la realidad cubana que había estado destacado en La Habana en los últimos años del gobierno del tirano Fulgencio Batista; y posterior al triunfo de la Revolución había participado en varios planes contra el gobierno revolucionario, entre ellos al menos, un plan para asesinar a Fidel Castro. Phillips organizó un grupo de trabajo que realizó un estudio sobre el equipamiento a utilizar, la identificación del lugar para el despliegue, el diseño del sistema de antenas, la programación y otras medidas para la operación. Así, el 17 de mayo de 1960, en la frecuencia de 1160 khz, fue captada en Cuba por primera vez, la emisora Radio Cuba Libre (Radio Swan). 

Como antecedente de la salida al aire de la mal llamada Radio Martí, el 22 de septiembre de 1981, el presidente Ronald Reagan firmó la orden ejecutiva 12323, mediante la cual se creó un grupo de trabajo o “Comisión Presidencial para la Radiodifusión hacia Cuba” que tendría como objetivo analizar la creación  de un nuevo servicio radial dirigido específicamente  a la mayor de las Antillas. La  Comisión quedaba encargada  de estudiar los posibles contenidos de los programas, fuentes de información, necesidades de personal, estructura legal de la organización, proyectos de ley, presupuestos, ubicaciones de estudios y transmisores  y formular un informe  al presidente en un plazo prudencial.   

A finales de 1980  el proyecto de la Televisión Martí requirió la contratación de cuatro firmas consultoras ingenieras para efectuar investigaciones y estudios de factibilidad tecnológica, así como de reportes de la Fuerza de Tarea del Presidente sobre Transmisiones Internacionales del gobierno.

Cuando el 12 de marzo de 1996 fue firmada por el presidente de Estados Unidos William Clinton, la llamada ley Helms-Burton, plataforma que dio continuidad a la política agresiva desarrollada por sucesivos gobiernos estadounidenses, se recrudeció el curso agresivo de la política contra Cuba.

En el capítulo primero, la sección 109 se refiere a la autorización para dar apoyo a grupos “democráticos” y de “derechos humanos” en Cuba, es decir, a los grupúsculos que dentro de nuestro país sirven a los intereses del imperialismo norteamericano. Se trata de suministros de publicaciones y materiales informativos, tales como libros, videos, y otros medios para realizar propaganda.

En este sentido, la Rand Corporation – tanque pensante del Pentágono – realizó varias investigaciones que recomendaron el desarrollo de una política estadounidense de información y comunicaciones destinada a “ayudar a abrir el sistema cerrado de Cuba y fomentar el surgimiento de una sociedad civil independiente”.

Uno de esos estudios, realizado por Larry Press en 1996, tenía como fin mejorar el conocimiento sobre la situación de las telecomunicaciones de Cuba, en especial  las perspectivas para ampliar la red de computadoras con acceso a internet, y serviría como documento base para un proyecto sobre “Actores, resultados y política estadounidense para una Cuba en proceso de cambio”.

En la investigación: “Las telecomunicaciones cubanas, la red de computación y las implicaciones en la política de los Estados Unidos” se planteó que en 1996 Cuba ya contaba con cuatro redes con conexiones internacionales a la internet – Red del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGBnet), Centro de Intercambio Automatizado de Información (CENIAI), TinoRed de los Joven Club e Infomed – y reconoce que: “A pesar de los serios problemas económicos, desde 1992, las redes cubanas han crecido notablemente, tanto en dimensión como en calidad, principalmente debido a que el gobierno cubano ha permitido y financiado dicho crecimiento”(1)

En las recomendaciones realizadas llama la atención que se proponen varias medidas dirigidas a incrementar la injerencia en los asuntos cubanos utilizando las redes informáticas, embrión de las acciones que en fechas más recientes se han llevado a cabo.

Entre ellas tenemos: estimular una conexión directa IP con Internet para brindar a los cubanos un acceso interactivo a materiales del extranjero; dar una respuesta rápida a la solicitud que hiciera la empresa WilTel de un permiso para construir un cable óptico entre los Estados Unidos y Cuba, pendiente desde marzo de 1994, y a otras solicitudes para brindar diferentes servicios relacionados con datos; fomentar los viajes desde Cuba con fines de adiestramiento y capacitación en la administración de las redes informáticas, y otras formas de intercambio técnico.

Además, apoyar a los usuarios cubanos, en especial a las ONG, con adiestramiento, equipos y cubriendo los costos de la comunicación. En este sentido se explica que, “las ONG, los Clubes de Computación para los jóvenes, las universidades y los investigadores en la esfera de la biotecnología nos parecen merecer que se les apoye. Las ONG y los investigadores de la rama biotecnológica contribuyen al apoyo a los derechos humanos y al logro de los objetivos relativos a la política de acceso al conocimiento; los Clubes de Computación para los jóvenes y las universidades pueden contribuir directamente al adiestramiento de la comunidad de usuarios exigentes necesaria para lograr una potente red”(2)

 En el 2004 se publica el documento de la llamada “Comisión para asistir a una Cuba libre”, que tenía el encargo del presidente George W. Bush de identificar medios adicionales para poner fin rápidamente al régimen cubano. En el 2006 expuso esa administración un nuevo documento donde amplían las medidas. En el capítulo 1: Acelerar el fin de la dictadura de Castro: Transición, no sucesión, se crea el “Fondo Cuba para un Futuro Democrático”, que asigna 24 millones de dólares para la propaganda contra nuestro pueblo, incluida la que se realiza a través de Internet.

En febrero de 2006, el Departamento de Estado, encabezado por Condolezza Rice, crea el Grupo de Tarea para la Libertad Global de la Red que debía concentrarse en monitorear especialmente a China, Irán y Cuba, y en julio del siguiente año se hace pública la decisión del presidente Bush de crear un cuarto ejército en el país, el del ciberespacio, que estaría radicado en la base de la fuerza aérea de Barksdale en Louisiana, con la misión de mantener la ventaja competitiva de las fuerzas armadas estadounidenses en un nuevo teatro de las operaciones militares.

En el 2011, a solicitud del senador republicano, Richard Lugar, el miembro más prominente de ese partido en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Carl Meacham, encargado de América Latina en el equipo del político, se reunió con el personal del Departamento de Estado, altos diplomáticos extranjeros y funcionarios de la industria en el transcurso de varios meses para llevar a cabo una investigación sobre cómo los medios sociales y la tecnología podían utilizarse para promover y fortalecer lo que ellos entienden como la democracia en América Latina. En el informe de Meacham se reconocen descaradamente las acciones y planes subversivos que acomete el gobierno del vecino del norte contra la Revolución Cubana. En una de sus partes se manifiesta:

“El Departamento de Estado ha entrenado a los periodistas en varios países para que aumenten su capacidad de diseminar rápidamente la información precisa sobre acontecimientos y asuntos importantes.  Se han invertido grandes esfuerzos en Cuba, el único país que en estos momentos censura activamente el contenido de la política de EE.UU.  En Cuba, la Sección de Intereses de EE.UU. ha ofrecido miles de sesiones sobre Internet, cursos sobre la tecnología de los blogs, clases sobre entrenamiento básico de computación, clases de inglés semanales y apoyo de bibliotecas para el público cubano. (3) Estos programas tienen como objetivo reforzar la capacidad de los ciudadanos de utilizar los recursos existentes y también crear recursos sociales propios que aumenten la transparencia del gobierno y fortalezcan las instituciones civiles.  Aunque Cuba es ciertamente un caso singular en el gran proyecto de la política exterior norteamericana, el staff reparó en el creciente interés que tienen los funcionarios del Departamento de Estado en incrementar las capacidades básicas de computación y alfabetización del pueblo cubano como medio de facultar a los cubanos para llevar a cabo cambios positivos en su propia sociedad.”

Como puede apreciarse, el imperialismo estadounidense viene creando grupos de trabajo y diseñando planes para acabar con el ejemplo que significa la Revolución Cubana desde hace muchos años. Con la guía de nuestro partido y gobierno revolucionario, y la participación del fabuloso capital humano formado en estos 60 años, cada uno de ellos ha fracasado.

No podemos desconocer que Cuba también está en la mira de la ofensiva actual de la derecha y la oligarquía latinoamericanas, organizada y conducida por las fuerzas de poder del imperialismo estadounidense. El contenido del Memorando de Trump es una pieza de este andamiaje.

En resumen, en el campo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, el imperialismo norteamericano tiene un plan dirigido a subvertir el orden y la constitución cubana, empleando las redes y aplicaciones informáticas.

“A un plan” -dijo nuestro José Martí- “obedece nuestro enemigo: el de enconarnos, dispersarnos, dividirnos, ahogarnos. Por eso obedecemos nosotros a otro plan; enseñarnos en toda nuestra altura, apretarnos, juntarnos, burlarlo, hacer por fin a nuestra patria libre. Plan contra plan.”

[1] Informe de la Rand Corporation: Las telecomunicaciones cubanas, la red de computación y las implicaciones en la política de los Estados Unidos. Elaborado para la Oficina del Secretario de Defensa de Estados Unidos, julio de 1996, p.1-49.

[2] Ibídem.

[3] Preguntas a Roberta Jacobson, subsecretaria de Estado interina para los Asuntos del Hemisferio Occidental, presentadas por Richard G. Lugar, miembro de más alto rango del Comité de Relaciones Exteriores  para audiencia titulada “El estado de la democracia en las Américas”, el 30 de junio de 2011.

 

9 pensamientos en “Los grupos de trabajo en la política de EE.UU. hacia Cuba. Por Omar Pérez Salomón

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  3. !!ATENCION!!ATENCION!!ESPECIALEMENTE PARA LOSJOVENES=
    MANTENER LA MENTE ATENTA QUE CON EL CUENTO DE LA AYUDA
    VIENE LACONTRAREVOLUCION=NO ES LAPRIMERA VEZ EL OBJETIVO PERMANENTE DEL IMPERIALISMO NORTEAMERICANO DESESTABILIZAR EL GOBIERNO SOCIALISTA Y PENETRAR LAS BASES PARA PUDRIRLES EL CEREBRO=

  4. Etimológicamente hablando “Task Force” se conocería como “fuerza operativa” en el ámbito militar estadounidense, también en la OTAN y como se puede saber y leer este término ha transcendido a otras definiciones civiles como “grupo de trabajo”. Tratándose de Cuba esta definición es muy clara, Task Force es fuerza operativa de injerencia y desestabilización para desmontar el orden político en la isla, algo que no ha variado desde 1959 con el triunfo de la revolución.

    El presidente de turno a 90 millas que desde el tejano Dwight D. Eisenhower no han escatimado recursos para esa Task Force, ahora con Trump, el ultimo de la lista y no sé si por coeficiente el ultimo de la clase también, porque hay mucho presidencial candidatos para ese puesto.

    No es la primera vez que utilizan las telecomunicaciones para tratar de finiquitar la revolución, como señala Omar en este post, bautizando esos impulsos con nombres tan al uso como “Plataforma de trabajo”, “Comisión para asistir a una Cuba libre” (me mata), “Fondo Cuba para un Futuro Democrático” y todo tipo de titulaciones al uso con democracia, DDHH, Laboratorio de observación para la libertad de presos políticos, todo una ensalada mixta. Ahora quieren crear unos escuadrones cibernéticos, para ultimar la revolución, los componentes de estos escuadrones son los becarios que han disfrutado de la “alfabetización contrarrevolucionaria” en centros de estudios yanquis, para que de ese modo desembarquen en la isla a poner en práctica y uso todos los conocimientos adquiridos, es otro tipo de holgazanería asalariada, tipo encumbrados “periodistas” y demás fauna contrarrevolucionaria.

    Zunzuneando no les fue bien y como jocosamente dicen esos jaulas yanquis, “alfabetizando al cubano” tampoco les va a ir muy bien, porque, Plan contra Plan….

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