El que cabalga un tigre… Por Carlos Luque Zayas Bazán


 “Por lo que a mí se refiere, no me cabe el mérito de haber descubierto la existencia de las clases en la sociedad moderna ni la lucha entre ellas. Mucho antes que yo, algunos historiadores burgueses habían expuesto ya el desarrollo histórico de esta lucha de clases y algunos economistas burgueses la anatomía económica de éstas. Lo que yo he aportado de nuevo ha sido demostrar: 1) que la existencia de las clases sólo va unida a determinadas fases históricas de desarrollo de la producción; 2) que la lucha de clases conduce, necesariamente, a la dictadura del proletariado; 3) que esta misma dictadura no es de por sí más que el tránsito hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases…”

          Carta de Carlos Marx a Joseph Weydemeyer, 5 de marzo de 1852. 

 “Sé que esta otra manera de ver la cosa no está de moda y que ir contra las modas es como afiliarse a la Compañía de la Soledad; pero también sé, por Leopardi, que la moda, por efímera, es hermana de la muerte.”

          Francisco Fernández Buey, Marx (sin ismos)

Con casi total certeza se podría esperar que si un texto hoy comenzara mencionando la dictadura del proletariado, o precedido de la cita de Marx exergo de estas notas, inmediatamente saltarán horrorizados y asustados los supuestos antidogmáticos, adversos y muy sensibles a las etiquetas, pero a la vez muy dueños del sentido crítico y el pensamiento propio. El concepto, como otros parientes suyos de peor suerte, ha sido condenado por sovietizante, manualístico y cuasi estalinista, una víctima colateral del “socialismo real”. Incluso eventos o ideas, ocurridos unos  o pensados otros en Cuba cuando apenas se conocía quién era Stalin, y ni el primer litro de petróleo se había quemado en nuestros hogares, son ahora catalogados de “estalinistas”, según la nueva moda… Un triunfo del pensamiento capitalista lo hemos asimilado como una conquista propia. Doble victoria. Doble derrota. Sigue leyendo

Ocultismo vs ciencia cubana. (+ video). Por José Manzaneda


Cuba es un país bloqueado y pobre en recursos que, sin embargo, ha alcanzado un notable desarrollo científico (1). Una potente industria biotecnológica de carácter público no solo ha creado vacunas, bioproductos y fármacos para el sistema nacional de salud (2). También reporta importantes ingresos para el Estado gracias a sus exportaciones a más de 50 países.

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