El Dandy político y la flauta del encantador. Por Rafael Cruz


La poesía en ocasiones tiene más lucidez que los textos académicos, aunque como poesía al fin cada cuál percibe emociones diferentes en los versos. Buena Fe canta en uno de sus temas: “temo más al flautista de Hamelin que al lobo que aúlla a la luna”. Qué bien, yo también le temo y no tengo vocación de roedor. El encantador te roba el albedrío porque te llena de euforia y endorfinas; el lobo, en cambio, te espanta o te alerta. El Dandy político se parece mucho al músico de marras, aunque sople mal y desafine.

Este no es un personaje nuevo, aunque nuevas son las diplomacias en las que se articulan sus muchas seducciones, y va, entusiasta, cosechando adhesiones. Los sujetos emancipados son los que están en mejores condiciones para evadir la nube de anzuelos que rodean al Dandy, pero hasta esos pueden, por un tiempo, caer bajo el embrujo de su atracción, pero no serán engañados por siempre y recuperaran el albedrío antes del precipicio. También el Dandy político es un sujeto emancipado, de una clase especial, esos que desde su autonomía y su discurso aparentemente redentor niegan por esencia de su credo la emancipación de los demás y los conducen a un mundo donde la única libertad es la del mercado.

Este Dandy es un liberal, un tipo agradable, viste con elegancia, con una dosis chic de informalidad. Genera simpatía por su verbo fácil y sus palabras fascinantes, tiene un nivel de vida por encima de la media y se muestra como un triunfador, como un modelo a seguir, un joven emprendedor que se ha ido haciendo a sí mismo. El personaje del que hablamos persigue un interés político, quiere que su parte del poder no sea la de cualquier cubano, él necesita un pedazo lo suficientemente grande como para alzarlo a la altura de su autoestima. Niega el Estado que  niega su filosofía. En una sociedad que defiende la emancipación, la hondura de los sujetos, la creación real, el ser espiritual que desde la emancipación trabaja arduamente por la emancipación de los demás, el Dandy político es una mala caricatura, una distorsión del sujeto político revolucionario.

Por estos días vive sus 15 minutos de fama un cultivador del dandynismo político. Él, como los que le han antecedido son meros mensajeros de la ideología del liberalismo, que busca su espacio como sustitución a la construcción del socialista que ha prevalecido en Cuba, por voluntad popular desde el triunfo de la Revolución. El Dandy político juega un papel en esa amplia estrategia multifactorial que procura remplazar el proyecto socialista y revolucionario, por otro socialdemócrata liberal. ¿Lo hace conscientemente? ¿Sabe el alcance que puede tener su conducta y las consecuencias posibles de sus actos? Detrás de esa máscara, de ese oficio, de esa conducta irresponsable hay un ser humano.

Es posible que sea ese ser humano el que predisponga a su favor a personalidades del arte, a figuras públicas. También yo pienso en el ser humano, ese que se formó con los valores de la revolución, en una familia de mártires o héroes cotidianos, que actuó públicamente en el espacio docente y laboral establecido por la Revolución, es ese ser humano el que nos debe, a todos, llamar la atención. Pobre hombre que ha decidido meterse en la piel absurda de un Dandy político. Por eso prefiero verter luz sobre el personaje más que sobre la persona. Quién sabe si mi opinión ayuda al hombre tanto como condena al personaje.

El Dandy político vive en la falsa izquierda, articula un discurso en el cuál asegura la necesidad de rescatar la revolución de los revolucionarios. Como todo político habla del pueblo, dice defender al pueblo, a los humildes aunque lo humilde le sea ajeno, en lo material, en lo conductual. La humildad está en la antípoda del dandynismo político.

Con astucia el dandynismo político utiliza problemas reales en la sociedad y la economía cubana, utiliza la crítica para componer su discurso, pero se hace reaccionario cuando la propuestas, soluciones o metodologías para resolver los problemas niegan a la militancia histórica, no son revolucionarios radicales y tienden sostenidamente al liberalismo.

En otros lugares, en otros contextos, este personaje ha tenido éxito en su propósito de liderar el desmontaje de un gobierno “hostil” a Washington. En las llamadas “Revoluciones de Colores” fueron ampliamente utilizados. Es el caso de Vladislav Kaskiv, un joven ucraniano de 32 años o el serbio Ivan Markovic de 33 años y líder de OTPOR o el Giga Bokeria de 34 años y líder del movimiento estudiantil georgiano KMARA. El papel de estos jóvenes, sus relaciones con EEUU y los efectos que causaron en esos países, han sido ampliamente conocidos, recomiendo ver el documental EEUU a la conquista del Este”.  El Dandynismo político contribuye a la desmovilización funcional de la sociedad, un estado estéril en la que los sujetos actúan con frivolidad, tangencialmente al centro de los problemas. El Dandy defiende desde las ramas, desde la imagen y no desde el concepto.

Insisto en lo complejo del problema, en particular en la manera que tiene este personaje de mimetizarse entre los de avanzada, y en eso resulta tan necesario el debate y la denuncia. Los que defienden al Dandy aborrecen esa denuncia pública en el debate, conocen de su eficacia. No tiene otra manera la revolución de defenderse en estos ámbitos, otros países, liberales y democráticos, utilizan las balas y las porras.

No debemos renunciar al debate porque este nos enriquece, sobre todo cuando se distancia de la “chancletería”, el irrespeto y la “cultura del improperio”. Claro con el liberalismo y desde la Revolución no puede haber, por razones obvias, un diálogo entre iguales. Pero el debate es importante porque ilumina la corporeidad real del Dandy político, visibilizando sus intenciones, motivaciones y objetivos. Desvestir al Dandy político es ayudarlo a que siga su tránsito por los acontecimientos en los que está su autodestrucción.

En ese tránsito es donde este personaje se va descarnando, se va agrietando su máscara y va apareciendo, poco a poco el verdadero sujeto y su partido. No solo la revelación pública empuja al Dandy hacia la derecha, la derecha lo llama desesperadamente, los medios de prensa que representan la más rabiosa y ortodoxa contrarrevolución comienzan a tomarlo en cuenta, a defenderlo, a citarlo. Sus personajes aberrantes los mencionan y lo apoyan, con premios y con aplausos. También el Dandy se va polarizando en la medida que los “guiones le pidan más escenas de desnudos” obligándolo a radicalizar su discurso, llegado a un punto de no retorno, el Dandy, incapaz de satisfacer sus necesidades y deseos por otra vía: no es un profesor brillante, no es un científico genial, ni un escritor talentoso, ni un agricultor tenaz, accederá a ese discurso más infame para mantener su trabajo y su paga. Por eso no me preocupa en lo más mínimo que personalidades de la revolución lo apoyen en una determinada etapa, con el tiempo, y con los hechos, le irán retirando su apoyo, lo irán ignorando, cuando menos incómodos por haber sido burlados.

Por ese ciclo de degradación va circulando el Dandy, hay ejemplos en esta ya extensa historia de la lucha de ideas, por ejemplo recuerdan a un “valiente” y mediatizado estudiante de informática que terminó siendo un contrarrevolucionario gris: o una “chica lista”, filóloga ella, que de bloguera cool, ya va por ser una empresaria mediática de la ultraderecha. Dos de los más conocidos, pero hay otros. Así de la relevancia por la confusión irá al agotamiento por la objetivación de derecha de su discurso y de su conducta. De no rectificar el ser humano que hay en él, este Dandy termina en la frustración del obseso que persigue una y otra vez su propia cola.

La emancipación de los hombres y mujeres está en el núcleo duro de la lucha por defender el poder en manos de la revolución, como fin, y también como medio. Personas emancipadas, actores políticos emancipadores. El círculo de la vida de la etapa de transición social. Sujetos inmunes al encantamiento y los anzuelos.  El flautista ciego por el dandynismo, envuelto su nube de propia fascinación, cae al vacío. Desde la altura, los humildes que debieron ser despeñados continúan con su lucha por el consenso participativo y por el trabajo creador. Desde el Norte, se escucha claramente el desespero de un lobo que le aúlla a la luna.

13 pensamientos en “El Dandy político y la flauta del encantador. Por Rafael Cruz

  1. Tanto se oye decir que lo unico que importa es el dinero que muchos se lo creen y diligentemente comienzan a soplar su flauta………

  2. Muy poco serio y honesto escribir sobre una persona que leemos sus opiniones en otro Blog escrito a varias manos, que se reconocen como “un proyecto socialista de debate político”, que inclusive el autor deja un link en azul al FB de la persona de la que escribe, y para ello se esconda con nombrete y una burda de símiles para aparentar lucir simpático. En este nada deliberado combate entre la izquierda revolucionaria Cubana se dejara algún día de ofender con el que se tiene divergencia de criterios, que usted nos quiere decir cuando escribe “vive en la falsa izquierda, articula un discurso en el cuál asegura la necesidad de rescatar la revolución de los revolucionarios. Como todo político habla del pueblo, dice defender al pueblo, a los humildes aunque lo humilde le sea ajeno, en lo material, en lo conductual.”. Acaso usted que se hace llamar y está convencido de ser la verdadera izquierda no se sonroja en algo del resultado de esa revolución.
    He leído a verdaderos viejos intelectuales de vanguardia que también piensan y así lo expresaron al final de sus vidas que esa revolución había que reencausarla, que el proyecto revolucionario había perdido foco y centro de atención, qué opinión le deja esto que expreso Alfredo Guevara “Nunca ha existido el socialismo, tampoco en Cuba. En Cuba lo que hay es una sociedad más solidaria, más preocupada por lo social. Nuestro proyecto original ha sido deformado y la única esperanza que nos queda es que tengamos la fuerza para cambiar, no la imagen sino la esencia estructural del proyecto. Si me equivoco, entonces habré perdido toda mi vida y será una novela como la he soñado, pero trágica. Porque lo único que merecería mi vida es que me suicidara.”,
    Y una última interrogante porque en mis ida y vueltas dentro de la Cuba revolucionaria he reconocido muchos “auténticos revolucionarios Cubanos” de esos que asisten a reuniones al más alto nivel, o se le dedican documentales o largas entrevistas, en las que también nos aseguran que apuestan por “defender al pueblo, a los humildes aunque lo humilde le sea ajeno, en lo material, en lo conductual.”. A usted no le ha pasado reconocer personajes así en nuestra fauna política, porque usted no cuestiona cuando diputados y sus familias disfrutan de un desfile exclusivo de Channel o asisten a la comida de fin de año en la plaza de la catedral donde los cubiertos son vendidos en cifras astronómicas para asegurar la exclusividad los comensales, no sea iluso la dictadura del proletariado sigue en pie, con la diferencia que cada día es más difícil encontrar proletarios en el selecto grupo que retiene el poder.

  3. Si hiciera falta algún otro argumento además de los muy sólidos aportados antes en este mismo blog https://lapupilainsomne.wordpress.com/2018/05/11/breve-e-incompleta-cronologia-de-un-fracaso-por-iroel-sanchez/ que demuestran la priomiscuidad del aludido Dandy en no pocos eventos y publicaciones financiadas por los estadounidenses cambiar a Cuba, el apoyo que le da el Sr Livio lo confirma. En cuanto a ser de izquierda, es primordial ser antiimperialista, y cómo se puede serlo con el tanque leno a base de dólares de sus fundaciones.

  4. Pingback: El Dandynismo Político y la flauta del encantador | Foro Contra la Guerra Imperialista y la OTAN

  5. Aclaro algo, no apoyo a nadie en específico ni mucho menos, Siempre he intentado ese debate abierto y multilateral que creo es lo único que pudiese arrojar los mejores resultados en el futuro de esa Cuba que claramente ya va emergiendo. Eso sí discrepo cuando el supuesto debate también insulta para intentar ser más convincente, discrepo cuando lejos de sostener opiniones se intenta deslegitimar las opiniones divergentes que tiene otras personas, desde el sobrenombre , la burla y las suposiciones sin referirse a hechos concretos, y eso en este escrito lo vemos desde que arranca con lo del “Dandy”.
    Que tengan un buen fin de semana.

  6. Magnífico artículo y el vídeo que en él se señala. Europa está colmada de Dandys, marionetas, “instrumentos sin mejores resplandores
    que lucecitas montadas para escena”, como bien definió el trovador.

  7. Pingback: La emancipación de los hombres | ONG AFRICANDO SOLIDARIDAD CON AFRICA

  8. El cuento del dandy y la rana
    —Amiga rana, ¿puedes ayudarme a cruzar el río? Puedes llevarme a tu espalda…
    —¿Que te lleve a mi espalda? —contestó la rana—. ¡Ni pensarlo! ¡Te conozco! Si te llevo a mi espalda, sacarás tu aguijón, me picarás y me matarás. Lo siento, pero no puede ser.
    —No seas tonta —le respondió entonces el escorpión—. ¿No ves que si te pincho con mi aguijón te hundirás en el agua y que yo, como no sé nadar, también me ahogaré?
    Y la rana, después de pensárselo mucho se dijo a sí misma:
    —Si este escorpión me pica a la mitad del río, nos ahogamos los dos. No creo que sea tan tonto como para hacerlo.
    Y entonces, la rana se dirigió al escorpión y le dijo:
    —Mira, escorpión. Lo he estado pensando y te voy a ayudar a cruzar el río.
    El escorpión se colocó sobre la resbaladiza espalda de la rana y empezaron juntos a cruzar el río.
    Cuando habían llegado a la mitad del trayecto, en una zona del río donde había remolinos, el escorpión picó con su aguijón a la rana. De repente la rana sintió un fuerte picotazo y cómo el veneno mortal se extendía por su cuerpo. Y mientras se ahogaba, y veía cómo también con ella se ahogaba el escorpión, pudo sacar las últimas fuerzas que le quedaban para decirle:
    —No entiendo nada… ¿Por qué lo has hecho? Tú también vas a morir.
    Y entonces, el escorpión la miró y le respondió:
    —Lo siento ranita. No he podido evitarlo. No puedo dejar de ser quien soy, ni actuar en contra de mi naturaleza, de mi costumbre y de otra forma distinta a como he aprendido a comportarme.
    Y poco después de decir esto, desaparecieron los dos, el escorpión y la rana, debajo de las aguas del río.

    Pero la rana que ya conocía el final del cuento se tomó el antídoto y salió a la superficie.

  9. Estas seguro Carlos de lo que dices? Mira que puede ponerse insoportable D. Livio con la autoestima arriba y con sus relatos de ir y venir de la arcadia canadiensis a su natal Cuba encontrándo en cada viaje a conocidos y amigos más cambiantes, aunque el resto agotados y desesperanzados, apáticos y que hablando siempre con pesimismo. Bueno Carlos, no sé qué decirte, con cariño si por supuesto, y tratándose que hoy es el día de la madre que nos parió y que es el Ser mas especial que todos llevamos en nuestro corazón, pues viva la madre superiora y viva D. Livio. Saludos.

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