¿Eres el buitre o la paloma? Por José Luis Fariñas


Lo único

Fariñas, técnica mixta, colección CUBA-Plus, 2013

Fariñas, técnica mixta, colección CUBA-Plus, 2013

¿Eres el buitre o la paloma?
Roer los elementos
con signos ópticos, sonar en falso.
El vapor mancha los manteles,
sin noción de cúspide.
¿Traes la textura de la miel o la del oso?
Cada día es otra eternidad;
tu lugar bíblico, entre hornos de prisma y espuma,
y cada noche, otra ventana que se cierra sola,
de golpe, sin la más leve brisa.

 

2 pensamientos en “¿Eres el buitre o la paloma? Por José Luis Fariñas

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  2. Carta de Rosario de la Cerda (Matilde Urrutia) https://ciudadseva.com/texto/los-versos-del-capitan-02-introduccion/

    “Sus versos son como él mismo: tiernos, amorosos, apasionados, y terribles en su cólera. Era fuerte y su fuerza la sentían todos los que a él se acercaban. Era un hombre privilegiado de los que nacen para grandes destinos. Yo sentía su fuerza y mi placer más grande era sentirme pequeña a su lado.

    Entró a mi vida, como él lo dice en un verso, echando la puerta abajo. No golpeó la puerta con timidez de enamorado. Desde el primer instante, él se sintió dueño de mi cuerpo y de mi alma. Me hizo sentir que todo cambiaba en mi vida, esa pequeña vida mía de artista, de comodidad, de blandura, se transformó como todo lo que él tocaba.

    No sabía de sentimientos pequeños, ni tampoco los aceptaba. Me dio su amor, con toda la pasión que él era capaz de sentir y yo lo amé como nunca me creí capaz de amar. Todo se transformó en mi vida. Entré a un mundo que antes nunca soñé que existía. Primero tuve miedo, hubo momentos de duda, pero el amor no me dejó vacilar mucho tiempo.

    Este amor me traía todo.

    La ternura dulce y sencilla cuando buscaba una flor, un juguete, una piedra de río y me la entregaba con sus ojos húmedos de una ternura infinita. Sus grandes manos eran, en este momento, de una blandura dulce y en sus ojos se asomaba entonces un alma de niño.

    Pero había en mí un pasado que él no conocía y había celos y furias incontenibles. Éstas eran como tempestades furiosas que azotaban su alma y la mía, pero nunca tuvieron fuerza para destrozar la cadena que nos unía, que era nuestro amor, y de cada tempestad salíamos más unidos, más fuertes, más seguros de nosotros mismos.

    En todos estos momentos, él escribía estos versos, que me hacían subir al cielo o bajar al mismo infierno, con la crudeza de sus palabras que me quemaban como brasas.

    Él no podía amar de otra manera.

    Estos versos son la historia de nuestro amor, grande en todas sus manifestaciones. Tenía la misma pasión que él ponía en sus combates, en sus luchas contra las injusticias. Le dolía el sufrimiento y la miseria, no sólo de su pueblo, sino de todos los pueblos, todas las luchas por combatirlas eran suyas y se entregaba entero, con toda su pasión.”

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