¿Demonizar el mercado? Por Ricardo Riverón Rojas


El mercado no es el demonio, pero tienta. Muchas veces saca lo peor de nuestros instintos primarios: enajena el altruismo, la solidaridad, la voluntad justiciera. El mercado nos adentra en la selva de un “vale todo” donde vamos dejando, entre los ramajes, ripios de los valores con que aprendimos, en el proceso revolucionario, que la cultura no constituye un medio de vida, sino un proyecto de plenitudes no traducibles a valores monetarios. Sigue leyendo

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