“Fundación de bajo perfil” revela enfoque en Cuba. Por Tracey Eaton


Un grupo financiado por el gobierno de Estados Unidos que trabaja en Cuba contrató a subcontratistas de Costa Rica, México y otros países para evitar llamar la atención de los agentes de inteligencia cubanos, dijo el ex director de la organización.

John Sanbrailo, director de la Fundación Panamericana para el Desarrollo (FUPAD) de 1999 a 2017, dijo que su organización enseñó a los subcontratistas “cómo podrían trabajar de manera segura en Cuba sin meterse en problemas o incluso ser encarcelados”.

“Los guiamos y supervisamos”, dijo. “Y hemos estado involucrados en Cuba por casi 20 años sin mayores problemas”.

Sanbrailo comentó los proyectos hacia Cuba en una entrevista realizada en junio de 2017 y lanzada a principios de este año como parte de un proyecto de historia oral de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID)

“Ha habido logros importantes en la organización comunitaria y en la respuesta a las necesidades humanitarias que claramente no podríamos publicitar porque pondrían en peligro a sus contrapartes en la isla”, dijo Sanbrailo.

“USAID apreció este enfoque. FUPAD fue el único que lo hizo a tal escala. Luego adaptamos esta estrategia a nuestras operaciones en Venezuela, Ecuador, Nicaragua y otros países que se estaban moviendo hacia regímenes autoritarios ”.

USAID otorgó a PADF $ 32,904,899 para llevar a cabo proyectos en Cuba desde 2003 hasta 2019. La agencia se mostró reacia a divulgar detalles del trabajo de la fundación en Cuba en respuesta a una solicitud de la Ley de Libertad de Información en 2015. Ver “El trabajo del contratista de USAID sigue siendo un misterio“.

Sanbrailo trabajó en la USAID antes de unirse a FUPAD, una afiliada de la Organización de Estados Americanos. Según la entrevista de historia oral, extractos de los que se encuentran a continuación, era experto en recaudar fondos.

John Sanbrailo, director de la Fundación Panamericana para el Desarrollo (FUPAD) de 1999 a 2017

P: ¿Y fuiste tremendamente exitoso durante 18 años?

SANBRAILO: Sí, movilizamos y gastamos casi $ 1,000 millones en fondos, ayudando a millones de personas vulnerables y de bajos ingresos. Proporcionamos a la OEA y a los donantes una FUPAD revitalizada que era un socio confiable, conocido por exceder las expectativas de los donantes. Pudimos operar en algunos de los países más desafiantes como Colombia, Haití, Venezuela, Cuba, Ecuador, Bolivia y Nicaragua. Creamos una fundación que tuvo un impulso significativo que podría llevar adelante el programa durante varios años.

Durante mis últimos años en la Fundación (2013-2017), el presupuesto de FUPAD excedió el presupuesto regular de la OEA, lo que sorprendió a todos. Y lo hicimos al mantenernos enfocados en lo que era realmente importante: maximizar los impactos en los beneficiarios, obtener subvenciones, resistir los procesos burocráticos y las rivalidades institucionales, rechazar las disputas interpersonales, mantener una jerarquía organizacional plana y mantenernos relevantes para nuestro mandato y orígenes interamericanos.

P: ¿Qué hiciste en Cuba desde el principio? ¿Qué se ha podido hacer, ya que ese es un lugar en el que no muchos otros pueden trabajar?

SANBRAILO: Esta iniciativa, por supuesto, surgió de la Ley de Democracia y Libertad de Cuba aprobada y financiada a fines de la década de 1990 (Ley Helms-Burton). Lo que FPAD ha estado haciendo, en gran parte con las subvenciones de USAID y del Departamento de Estado, es construir una democracia de base y fomentar el surgimiento de una sociedad civil independiente. Vimos nuestra estrategia como preparar las bases para una transición democrática que podría seguir después del fallecimiento de los hermanos Castro y cuando el pueblo cubano pueda exigir más libertad. Este fue el papel histórico de PADF y la razón por la que se creó: para empoderar a los grupos de ciudadanos y al sector privado para que desempeñen un papel más importante en el desarrollo de sus países. No entramos en Cuba solo porque era Cuba. Vimos a Cuba como una característica fundamental del mandato de FUPAD en la región.

Cuando el Papa visitó Cuba a fines de la década de 1990, instó a Fidel Castro a permitir mayores libertades, especialmente el derecho a leer libros que habían sido prohibidos por el régimen. Fidel respondió públicamente: “Cualquier cubano puede leer cualquier cosa”. El pueblo cubano comenzó a sacar esos libros que habían estado prohibidos y escondidos por más de 40 años. Con ellos crearon pequeñas bibliotecas comunitarias. FPAD comenzó a enviar más libros a esas bibliotecas y a ayudarlos a organizar seminarios sobre participación comunitaria. Fue el comienzo de empoderar a los ciudadanos para pensar, “¿Cómo te involucras con tu comunidad? ¿Cómo se unen para abordar los problemas de la comunidad? ” “¿Cómo sería una mayor participación ciudadana y qué podría lograr dentro de una sociedad totalitaria? ”

Ver Cuba y el mito de las bibliotecas independientes” (Nota de LPI)

Comenzamos a trabajar con grupos como los masones y las logias masónicas. Eran las únicas organizaciones de la sociedad civil sobrevivientes, aparte de los grupos religiosos, que no habían sido destruidas por la Revolución. Había alrededor de 30,000 masones en el país organizados en alrededor de 150 a 200 logias alrededor de la isla. La razón por la que sobrevivieron fue porque el gran líder de la independencia cubana, José Martí, era un masón. Pero, las logias estaban fuertemente infiltradas por la inteligencia cubana, así que tuvimos que tener cuidado.
Comenzamos a trabajar con los masones en programas de libros y para jóvenes, capacitación empresarial, proyectos similares a logros juveniles para establecer microempresas o proyectos para desarrollar farmacias comunitarias para proporcionar medicamentos que no están disponibles en la isla. Enviamos donaciones en especie y pequeñas subvenciones privadas de $ 5,000 a $ 10,000 para apoyarlos de manera que no atrajeran mucha atención. Implementamos la mayoría de ellos a través de nuestras ONG asociadas en otros países de América Latina en lugar de hacerlo directamente nosotros mismos.

Ver historia del agente de la Seuridad del Estado cubana José Manuel Collera Vento (Nota de LPI)

P: Socios, lo que significa…

SANBRAILO: Grupos de la sociedad civil latinoamericana que recibieron subvenciones de FUPAD para trabajar en Cuba. De acuerdo con nuestro mandato de la OEA, queríamos hacer del programa una iniciativa hemisférica. A USAID le gustó nuestro enfoque. Nos permitió jugar un papel de bajo perfil. Al mismo tiempo, el Servicio de Inteligencia de Cuba tomó nuestro rastro y colocó a la Fundación en una lista negra que podría haber puesto en peligro a nuestro personal que podría haber viajado allí.

Un informante de Inteligencia cubana luego aconsejó al gobierno sobre varios de nuestros viajeros que dificultaron las operaciones para algunos de ellos. Superamos este obstáculo. Fue un desafío para el gobierno cubano rastrear un mayor número de ONG latinoamericanas que podrían trabajar de manera más independiente en Cuba debido a la política establecida por el régimen de alentar los intercambios “de persona a persona” con otros países de Latinoamérica. Al mismo tiempo, hubo grandes obstáculos para que operaran en la isla y varios fueron detenidos pero posteriormente liberados. Debido a nuestro excelente personal, nos convertimos en expertos en ayudar a nuestros socios a trabajar dentro de un sistema totalitario. Nos convertimos en uno de los socios más confiables de USAID.

P: ¿Estas ONG latinoamericanas tenían sus propios programas?

SANBRAILO: Sí, les proporcionamos subvenciones para trabajar en Cuba en actividades que diseñaron e implementaron y que reflejaban sus prioridades. Todos ellos tenían iniciativas similares de derechos humanos o democracia en sus propios países y apoyaban firmemente la Carta Democrática Interamericana. Muchos buscaban formas de probar sus metodologías en otros países. Cuba era un lugar interesante para que trabajaran.

Otros grupos tenían experiencia en la organización y gestión de pequeñas bibliotecas y la participación de la comunidad y saborearon la idea de brindar un cierto grado de libertad a los cubanos. Reconocieron el peligro potencial de trabajar en una sociedad cerrada, pero estaban entusiasmados por hacerlo. Al igual que con otros programas, FUPAD estaba construyendo una red regional que podría abogar por una mayor libertad en Cuba y ayudar a fomentar el surgimiento de la sociedad civil y el sector privado en la base. Fue el papel vital que FUPAD había desempeñado durante gran parte de sus 55 años de historia.

P: Entonces, ¿no tienes personal en Cuba?

SANBRAILO: Eso es correcto. Realizamos programas principalmente a través de ONG en Costa Rica, México, Colombia, Argentina, Chile, Ecuador, Perú y otros países. Los guiamos y supervisamos. Les ayudamos a refinar sus metodologías y les ayudamos a adaptar sus operaciones a la realidad cubana. Les mostramos cómo podían trabajar de manera segura en Cuba sin meterse en problemas o incluso ser encarcelados. FUPAD desarrolló una metodología de capacitación y procedimientos de seguridad únicos. Los supervisamos de cerca, coordinando con el donante, pero cada grupo diseñó su propio plan de trabajo y tenía mucha flexibilidad para implementarlo.

Y hemos estado involucrados en Cuba ahora por casi 20 años sin mayores problemas. Ha habido logros importantes en la organización comunitaria y en la respuesta a las necesidades humanitarias que claramente no podríamos publicitar porque pondrían en peligro a sus contrapartes en la isla. USAID apreció este enfoque. FUPAD fue el único que lo hizo a tal escala. Más tarde adaptamos esta estrategia a nuestras operaciones en Venezuela, Ecuador, Nicaragua y otros países que se estaban moviendo hacia regímenes autoritarios.

A diferencia de una firma de consultoría con sede en Washington cuyo representante fue encarcelado en Cuba por tratar de llevar a cabo programas similares, no tuvimos problemas debido a nuestra cuidadosa selección de personal y socios deLatinoamérica y el estrecho seguimiento. El ciudadano estadounidense que fue encarcelado, primero buscó un trabajo en FUPAD. Vimos problemas con él, especialmente en términos de sus habilidades lingüísticas limitadas y su falta de experiencia operando en un país como Cuba. No lo seleccionamos. Más tarde gravitó a otro grupo que terminó en una terrible tragedia para él, su familia y para la política de los Estados Unidos. (Ver “Alan Gross: un soldado dejado atrás“). Nuestro personal y otros habían advertido a USAID sobre los peligros potenciales de usar grupos que no tenían experiencia en la Isla y de enviar ciudadanos estadounidenses para hacer este tipo de trabajo. Creemos que fue mejor hecho por los latinoamericanos.

P: ¿Usted no quería proporcionar computadoras como la empresa consultora estaba haciendo?

SANBRAILO: FUPAD proporcionó computadoras y teléfonos celulares básicos, pero basamos esta asistencia en lo que razonablemente podría utilizarse en Cuba sin atraer mucha atención. Primero realizamos análisis con los de la isla y luego encontramos pequeñas computadoras y teléfonos celulares utilizables, a diferencia del enfoque de otros. Involucramos a nuestros socios de Latinoamérica en la adaptación de la tecnología a las limitaciones existentes. Recibimos regularmente insumos en la isla. Mantuvimos un perfil bajo para que este esfuerzo no llamara la atención, aún cuando la demanda fuera impulsada por las necesidades locales.

Esta fue la esencia de nuestra estrategia. FUPAD tuvo que ser más experto en tratar con estos países desafiantes que otros grupos. Teníamos que ser ágiles y flexibles. Teníamos que mantener un perfil bajo para no producir incidentes dentro de la OEA y el Sistema Interamericano. No estábamos bien financiados y no podíamos correr el riesgo de tener que defender al personal o socios que podrían tener problemas legales. Fue una tarea arriesgada, pero apreciamos plenamente los riesgos y los gestionamos cuidadosamente.

Como mencioné, teníamos una Fundación que no podía producir fondos generales de desarrollo. No teníamos dinero, sino que controlaban estrechamente la asistencia al proyecto. Por lo tanto, no podríamos competir directamente contra las ONG más grandes de Washington o las empresas de consultoría que estaban mejor financiadas. Muchos de ellos estaban obteniendo importantes ingresos en los programas de USAID en Irak, Afganistán y Pakistán. Luego podrían subsidiar sus actividades en América Latina de una manera que FUPAD no podría hacer. Entonces, tuvimos que tallar cuidadosamente nichos donde pocos podrían trabajar. Esta estrategia nos permitió crecer desde los bajos niveles de la década de 1990 hasta más de $95 millones en gastos anuales.

Posdata: Sanbrailo murió en su casa en Virginia el 20 de abril, según la fundación.

(Cubamoneyproject)

 

8 pensamientos en ““Fundación de bajo perfil” revela enfoque en Cuba. Por Tracey Eaton

  1. Lo que Sambraillo no dijo entonces, y ya no dirá, es que todo ese esfuerzo fue dinero gastado en vano casi al completo. Y que la Revolución cubana y sus instituciones han logrado enfrentar los intentos de la FUPAD y similares para intentar subvertirla.

  2. Con la FUPAD y sus pares, y los mamarrachos y sinvergüenzas como Gross, estará siempre ‘completo Camagüey’.
    A continuación comparto el siguiente video que ya tiene algunos años pero que resume y detalla el entramado subversivo aún vigente que se oculta detrás de proyectos “humanitarios”, religiosos y ONGs y fundaciones que tienen la finalidad de destruir la Revolución.
    Ayudas Peligrosas Parte I

    Ayudas Peligrosas Parte II

  3. Lo que nos dicen :algunos blogs y artículos sobre la FUPAD(PADF):
    “A Usaid e a Fupad
    Mais fundos foram distribuídos através do escritório da Usaid em Caracas, que maneja um orçamento anual entre US$ 5 milhões e US$ 7 milhões. Esses milhões fazem parte dos 40 a US$ 50 milhões que anualmente as agências estadunidenses, europeias e canadenses estão dando aos setores antichavistas na Venezuela.
    A Fundação Panamericana para o Desenvolvimento está ativa na Venezuela desde 2005, sendo uma das principais contratistas da Usaid no país sulamericano. A Fupad é uma entidade criada pelo Departamento de Estado em 1962, e é “filiada” à organização de Estados Americanos (OEA). A Fupad implementou programas financiados pela Usaid, pelo Departamento de Estado e outros financiadores internacionais para “promover a democracia” e “fortalecer a sociedade civil” na América Latina e Caribe.
    Atualmente, a Fupad maneja programas através da Usaid com fundos acima de US$ 100 milhões na Colômbia, como parte do Plano Colômbia, financiando “iniciativas” na zona indígena em El Alto; e leva dez anos trabalhando em Cuba, de forma “clandestina”, para fomentar uma “sociedade civil independente” para “acelerar uma transição à democracia”.
    Na Venezuela, a Fupad tem trabalhado para “fortalecer os grupos locais da sociedade civil”. Segundo um dos documentos desclassificados, a Fupad “tem sido um dos poucos grupos internacionais que tem podido outorgar financiamento significativo e assistência técnica a ONGs venezuelanas”.
    Extraido de https://fichacorrida.wordpress.com/category/usaid/

  4. Fupad, ONG patrocinada por multinacionales
    Autora: Nydia Egremy
    https://www.contralinea.com.mx/archivo-revista/2009/03/01/fupad-ong-patrocinada-por-multinacionales/

    El secretismo cubre las actividades de la USAID y sus agencias en América Latina. Mientras, los legisladores mexicanos ignoran su potencial injerencia en los asuntos del país, afirman expertos.

    Hace poco más de ocho años se instaló en México la Fundación Panamericana para el Desarrollo (Fupad), una organización no gubernamental que se afilió en 1962 a la Organización de Estados Americanos (OEA) y cuyos mayores ingresos proceden de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) y que trabaja bajo las directrices estratégicas del Departamento de Estado.

    Fue hasta 2004 cuando Fupad se hizo visible en la vida pública mexicana por su gestión en Ayoquezco, Oaxaca. Antes y después de ese gesto, ese organismo regional ha pasado desapercibido a la vigilancia de legisladores mexicanos. Igual ocurre con los fondos que la USAID aporta a México, no obstante que sus cuatro ejes de acción intervienen en el ámbito político, social, financiero y ecológico de la función pública.

    El organismo privado que impulsa el desarrollo en América Latina se ubica en un discreto edificio de la calle Versalles, en la colonia Cuauhtémoc, en cuya entrada –y en gran tipografía sobre el ventanal– se lee: Becas Fulbright-García Robles. Del trámite para obtener esos apoyos académicos se informa en el nivel superior, donde también se alojan otros reducidos cubículos, uno de ellos ostenta el letrero: New York University. Un piso arriba, sin rótulo institucional, opera la Fupad.

    Reciben al visitante una pequeña estancia y una recepción flanqueadas por cubículos con funciones de biblioteca, uno con el membrete Books Information Services. Se trata de un pequeño departamento habilitado como oficina; en una de sus habitaciones rodeada de libros atiende René Greenwald, representante de la Fupad en México. Expresa que su fundación mantiene el espíritu de la Alianza para el Progreso (la política asistencialista que lanzó John F. Kennedy en la década de 1960), aunque aclara que ahora “tenemos a los gobiernos apoyando, ellos dicen: tú pones, yo pongo; vemos así que el sector privado tiene que participar en el desarrollo de los países”.

    El vocero del organismo explica que bajo esa lógica funcionan los cuatro programas desde hace cuatro décadas: la Creación de Oportunidades Económicas, el Fortalecimiento de Comunidades y de la Sociedad Civil, la Promoción del Progreso Social y la Respuesta ante Desastres Naturales y Crisis Humanitaria. Sin embargo, en territorio mexicano, el trabajo de la Fupad apenas comienza a delinearse, admite Greenwald, cuyo acento inglés persiste en su castellano, a pesar de haber residido durante 11 años en Perú.

    Originario de Albany, la capital del estado de Nueva York, el entrevistado confiesa su pasión por la preparación educativa de los jóvenes. Refiere que los latinoamericanos pueden acudir a universidades estadounidenses, “donde son muy bien aceptados”. No obstante el tono amable con el que mantiene la entrevista, Greenwald es cauteloso, escueto y repite la información que la Fupad difunde por internet. Así se evidencia cuando se le pregunta ¿qué empresas y corporativos mexicanos colaboran con los objetivos de ese organismo? Responde: “Aún investigamos cuáles serían las mejores, las más positivas, cuál sería la mejor forma de hacerlo, porque no es una cosa de tirarse al agua y empezar a nadar.”

    Agrega que en la búsqueda de apoyos financieros para impulsar sus programas, su principal interlocutor en este país es la Cámara de Comercio de Estados Unidos. Admite que “no ha tocado la puerta” de fundaciones y corporativos de gran importancia en México: Telmex, Maseca, Wal-Mart u otras similares. “Hay muchos empresarios que quieren ayudar, pero no saben cómo, hay que convencerlos de ser empresarios más responsables”.

    Contrario al celo informativo de Greenwald, el informe anual de 2006 de la Fupad, titulado Alianza para el cambio, explicita la ayuda financiera que recibe de todo el continente para promover el desarrollo. Entre sus principales socios financieros figuran: la USAID y el Banco Mundial. Adicionalmente, se allega recursos de donantes principales como: Chevron Corporation, Citigroup, Asociación Colombiana de Exportadores de Flores, Ecopetrol, The Hampshire Foundation y Philip Morris International. Hasta ahora, ninguna firma mexicana de alcance internacional figura en ese listado.

    Ante el amplio panorama de firmas multinacionales que contribuyen con la Fupad a nivel regional, se le pregunta a René Greenwald: ¿No hay presiones desde las empresas que planteen: sí te ayudo pero se condiciona a algún beneficio? “No –asegura el entrevistado–, porque en esos casos ni tocamos el dinero, ahí termina la conversación; así no podemos operar”.

    Sin embargo, el peso económico y político de los Socios Clave en el Sector Público de la Fupad queda de manifiesto en sus documentos promocionales. Entre ellos, figuran: la embajada de Guyana ante Estados Unidos, el Fondo Productivo Social de Bolivia, el Programa de Desarrollo y Paz de Magdalena Medio (Colombia), la United States Defense Reutilization and Marketing Office y el Fondo IFI-Fomwayuu.

    Asimismo, son Amigos de la Fupad: Mortgage Investors Inc, Starbucks Coffee Company, Bank Boston, las Cámaras Americanas de Comercio de Costa Rica, la de Guyana de la República Dominicana, la de Trinidad y Tobago, así como la Colombo Americana. También, el Citibank de El Salvador, Consejo Empresario Argentino para el Desarrollo Sostenible, el Dell Direct Giving Program, Global Impact, World Vision y la Tufts University.

    La Junta Directiva de ese organismo, constituida por 28 líderes del sector privado de todo el hemisferio, está presidida por José Miguel Insulza, actual secretario general de la Organización de Estados Americanos. Su trabajo es voluntario y contribuye con recursos económicos y en especie. Su sede, en el número 1889 de la calle F noroeste de Washington DC, está en las instalaciones de la OEA, donde alquila sus oficinas y cubre todos sus costos y servicios.

    Blanco: la sociedad
    Al invocar a la Carta Interamericana de la Democracia, la Fupad amplió su tarea de fortalecer entidades de la sociedad civil de la región. Para ello, cita el espacio promocional de la OEA, la Fundación creó enlaces con donantes privados y gubernamentales “para profundizar los valores y prácticas democráticas en las Américas”. También, en sus documentos públicos, la Fupad anuncia que busca democracias “sanas y vibrantes” a través de la participación comunitaria en el gobierno y en la sociedad civil.

    Aunque Greenwald no abunda en el trabajo que lleva a cabo desde México para promover la democracia, la USAID indica que en junio de 2002 aportó a este país 22.4 millones de dólares para tal fin, así como 53.5 millones para El Salvador, 33.1 millones a Guatemala, 33.9 millones a Honduras, 8.5 millones a Nicaragua y 12.9 millones a Panamá. Es decir, esa agencia destinó un total de 285.8 millones de dólares para fortalecer la democracia en estos seis países.

    Bajo las directrices estratégicas del Departamento de Estado, la USAID dispensa la mayor parte de la ayuda exterior de carácter no militar estadunidense a pesar de ser un organismo independiente. Esas tareas se ejecutan directamente o por agencias subsidiarias –en este caso la Fupad– para reforzar la política exterior estadunidense en política, economía, agricultura, salud y ayuda humanitaria. Como parte de su programa de Fortalecimiento de la Democracia y Gobernabilidad, esa agencia destinó, en 2005, recursos a México para “fortalecer gobiernos municipales y legislaturas nacionales, apoyar la reforma judicial y el adiestramiento, asistir en el combate a la corrupción financiera y administrativa”.

    Con la intención de conocer el monto de los recursos que la USAID ha invertido en México, ya sea directamente o a través de la Fupad, y en virtud de que René Greenwald ya no dio respuesta a la petición de mayor información, Contralínea buscó a Rodger Garner, el representante en este país de esa agencia, pero se indicó que esa información se debe solicitar a la embajada estadunidense en México, para que se analice y eventualmente se apruebe la entrevista.

    Sin embargo, información pública de esa agencia internacional revela que para el periodo 2003-2008 destinó 28.9 millones de dólares a México en áreas como: competitividad y fortalecimiento de la ley. En este rubro, la USAID apoya el esfuerzo del país para “poner en práctica sistemas más efectivos de justicia civil y criminal, incrementar el acceso a la justicia a través de centros de mediación responsables e incrementar el profesionalismo por la reforma de educación legal y normas profesionales”.

    Asegura Greenwald que esa actividad de la Fupad en México no provoca problemas: “No somos una organización partidista: ni PAN, PRI o PRD o Verde. Si la gente quiere a alguno de ellos ¡qué bueno! No nos metemos a pensar que el gobierno está mal y hay que tumbarlo. Si hay un gobierno mal ¡cámbialo en la próxima! ¡Ve y vota, tú lo elegiste! No se puede cambiar así como así”, refiere.

    Opina que ese programa es un éxito porque enseña valores contra la corrupción y contra la piratería, a las que se debe combatir. “Hay que darle algo de orgullo a la gente: puede que sea pobre, pero no hay nada malo en eso; hay que hacerla sentir bien, como ocurrió en Nueva York que, de ser una zona peligrosa, cambió a ser más atractiva por el programa social de Rudolph Giuliani, quien fue a Harlem y a Brooklin y les dijo: mira esa ventana rota, ¡cámbiala!”

    De acuerdo con el informe 2005 de la Fupad, el fortalecimiento de comunidades y de la sociedad civil fue el más exitoso luego de aplicarse en Bolivia, Colombia, Cuba, República Dominicana, El Salvador, Haití y Venezuela. Con financiamiento del Fondo Productivo Social y el Banco Mundial se realizaron proyectos sociales y de infraestructura “para apoyar el proceso democrático” en Bolivia; sin embargo, el 27 de junio de 2008, sindicatos de cocaleros del Chapare lanzaron un ultimátum para que la USAID saliera del país por “conspirar contra el presidente Evo Morales”, de acuerdo con información de la British Broadcasting Corporation.

    Remesas: el negocio
    La Fupad trabaja con 25 asociaciones de inmigrantes comunales en Fort Lauderdale, Los Ángeles, Nueva Orléans, San Francisco y Washington, DC. Busca crear una amplia red trasnacional de grupos para mejorar la educación a partir de las cantidades de dinero “sin precedente” que envían los migrantes latinoamericanos y de El Caribe en Estados Unidos para sus familiares en sus comunidades de origen. Acepta que sólo en el caso de los migrantes salvadoreños se generaron unos 2 millones de dólares que se destinaron a proyectos, como Alcance y Manos Unidas en alianza con el Banco Agrícola de El Salvador.

    Sin embargo, para la doctora Genoveva Roldán, experta en temas migratorios y especialista en remesas del Instituto de Investigaciones Económicas, ese interés por la ayuda económica que envían los migrantes a sus familias se asocia a lo que denomina la financiarización de las remesas. Ésta consiste en que organismos privados y grandes grupos financieros en Europa y América se percatan de que las remesas son un buen negocio: tan sólo en 2005 las remesas enviadas a América Latina y El Caribe ascendieron a 55 mil millones de dólares, de los que México recibió cerca de 20 mil millones, según el Banco Mundial.

    Las casas de cambio y operadoras de divisas, así como fundaciones al estilo de la Fupad, “quieren ser los eslabones que capten ese flujo de divisas y hacer negocio con ellos; hay muchas formas de lograrlo por parte de esas instituciones, ya sea captando esas divisas, manejando esas transferencias, castigando el tipo de cambio o a través de modernas “tiendas de raya” en las que condicionan la recepción del dinero a la adquisición de distintos productos”, comenta Roldán.

    En México, la Fupad canalizó esas remesas para asistir técnicamente a los migrantes de Ayoquezco, en Oaxaca, quienes compraron tierra y construyeron la empresa Chapulín, productora de artículos tradicionales, como nopal, mole y chocolate oaxaqueño, para exportarse al mercado de inmigrantes en Oceanside y Carlsbad, California. Chapulín negoció un acuerdo con el Fondo de Capitalización e Inversión del Sector Rural, “una institución del gobierno mexicano”, para invertir 600 mil dólares en capital de riesgo para continuar la construcción de la planta y adquirir el equipo necesario para la producción.

    Fupad cita también a la Fundación para la productividad en el Campo, AC (Fuproca), una organización no gubernamental local que certificó la exportación del nopal de Ayoquezco, con lo que el organismo panamericano apuntó que “éste es el primer proyecto en México que ha logrado esa meta”. Sin embargo, Contralínea no logró ninguna respuesta de esa “institución del gobierno” ni de Fuproca.

    La ruta del dinero
    Ruth Espey Romero, directora de la Junta Directiva, y John A. Sambrailo, director ejecutivo, anunciaron, en el Informe anual 2005. Personas y lugares, que en ese año “la Fupad fue exitosa en obtener las más grandes adjudicaciones en su historia de fondos de la USAID”. Para el Fortalecimiento de Comunidades y Sociedad Civil, Fupad erogó 2 millones 784 mil 643 dólares en 2005, contra 714 mil 886 dólares en 2004.

    La página 27 detalla la Posición Financiera actualizada al 30 de septiembre de ese año y describe que las contribuciones individuales y corporativas, “sin restricción”, totalizaron 1 millón 318 mil 671 dólares en 2005, contra 1 millón 754 mil 458 dólares que recibió en 2004. En el rubro “otros ingresos”, el informe 2005 de la Fupad indica que ese año recibió 664 mil 242 dólares, contra 50 mil 330 del 2004. Un año después, el informe de la Fupad 2006, titulado Alianza para el cambio, describió que sus ingresos fueron 1 millón 152 mil 920 dólares por concepto de Contribuciones de Individuos y Corporativos; por el rubro Otros Ingresos recibió 903 mil 580 dólares y como Ingresos por Subcontrato percibió 838 mil 318 dólares.

    Bajo el título Gastos, Fupad erogó 18 millones 945 mil 713 dólares por el rubro Creación de Oportunidades Económicas, para el proyecto Fortalecimiento de comunidades y sociedad civil destinó 6 millones 636 mil 714 dólares, contra 2 millones 784 mil 643 dólares en el año 2005. Para atender el programa de Respuesta a Desastres Naturales, Fupad erogó, en 2006, la suma de 6 millones 117 mil 934 dólares, contra 2 millones 784 mil 643 en el año 2005. Finalmente, para su programa de Promoción al Progreso Social, se destinaron 4 millones 596 mil 619 dólares, contra 2 millones, 702 mil 998 dólares del año anterior.

    El flujo de los recursos financieros de la USAID, a través de sus agencias, se examinó bajo la lupa por la Oficina General de Contabilidad estadunidense (GAO, por sus siglas en inglés), en noviembre de 2006, bajo el título Asistencia exterior. La asistencia democrática de Estados Unidos para Cuba necesita mejor manejo y vigilancia. Esa dependencia se refirió a la fallida aplicación de 74 millones de dólares que la administración Bush destinó para “ayudar al cambio democrático no violento en Cuba”, de 1995 a 2005.

    La GAO recomendó que el Estado y la USAID “trabajen en conjunto” para mejorar la comunicación entre las agencias sobre la asistencia a Cuba y que la USAID mejore su administración y vigilancia de las garantías. Concretamente, se habla de malos manejos en la comisión para asistir a una “Cuba libre”, que se puso en marcha en 2004 y que tuvo un presupuesto de 29 millones de dólares adicionales al fondo de 7 millones de dólares del Programa Cuba de la USAID –vigente para ese año– destinado a entrenamiento, desarrollo y fortalecimiento de la “oposición” y la “sociedad civil cubana”. Además, otros 5 millones de dólares para lo que la administración Bush llamó “diplomacia pública” contra el régimen cubano a nivel mundial; es decir, 41 millones de dólares contra el gobierno de la isla.

    En virtud de la “sombra de dudas” sobre el destino de los recursos que la USAID y Fupad invierten en la región y de sus objetivos detrás de los programas de Fortalecimiento a la Democracia en países como Cuba y Bolivia, en donde sus poblaciones y autoridades consideran como una injerencia estadunidense en sus asuntos internos, es indispensable que la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado mantenga bajo vigilancia la actividad de estas agencias en México, señala el analista Adalberto Santana.

  5. En México opera una dependencia de la NED, el Buró de América Latina y el Caribe de la Fundación Nacional para la Democracia, que se encarga de otorgar subvenciones al Consejo Mexicano de Relaciones Internacionales para proyectos que inciden sobre los jóvenes cubanos u otros actores de nuestra sociedad, “así como a otras organizaciones del mismo talante conspirativo como el Centro de Estudios Constitucionales Iberoamericano (CECI) el cual ejecutó en el 2016 unos 60 mil dólares para “impulsar la reforma constitucional en Cuba”; o como el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir, el cual ejerció 87 mil dólares para “empoderar a mujeres líderes cubanas”. Son asiduas asistentes a este último algunas de nuestras multipropósito “disidentes-viajeras-becarias”, como Miss Mortadella Tamayo y sus compinches del relajo de los dólares. Véase, El aspirante a conspirador, en https://tobleronecubano.wordpress.com/2017/05/05/el-aspirante-a-conspirador/#more-16629

  6. Pingback: “Fundación de bajo perfil” revela enfoque en Cuba. | HAVANA INSIDE

  7. Un vistazo al siguiente material les mostrará la vocación ideológica política del cónclave donde participó como ponente la docente quien ha pedido la dimisión de nuestra Ministra de Educación Superior para no convertirnos en “blanco fácil de críticas” del gobierno yanqui. Es decir, condicionar y moldear nuestras políticas y los preceptos e ideales martianos y fidelistas que guían y orientan nuestra pedagogía revolucionaria para no incurrir en la ira del imperialismo y sus huestes virtuales. Sobre esta “asociación” nuestro economista José Luis Rodríguez nos dice lo siguiente:
    “Lo primero que valdría la pena subrayar es que no se observa una ruptura con paradigmas anteriores que han preponderado a la hora de examinar la realidad económica en Cuba a lo largo de los años. Ello se aprecia en los análisis llevados a cabo por la Asociación para el Estudio de la Economía Cubana (ASCE) de Estados Unidos, que se reúne sistemáticamente todos los años desde 1990 y que publica la memoria de sus debates en los que continúa siendo mayoritaria una visión cercana al neoliberalismo más ortodoxo y al mainstream de la cubanología tradicional al evaluar nuestra realidad.” (Véase, Las Transformaciones Económicas en Cuba: La Visión Externa (I) en https://cubaxdentro.wordpress.com/2015/06/30/las-transformaciones-economicas-en-cuba-la-vision-externa-i/#more-10831

    A continuación el material en cuestión:

    “PARA SU DIVULGACION INMEDIATA — CONTACTOS
    Antes de la conferencia:
    Blanca Silva
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    Durante la conferencia:
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    ASOCIACION PARA EL ESTUDIO DE LA ECONOMIA CUBANA
    REALIZA CONFERENCIA ANUAL DEL 27 AL 29 DE JULIO
    “Cuba: Navegando por un Mundo Turbulento” se hará en el Miami Hilton del centro de la ciudad
    Miami – 20 de julio del 2017 – La Asociación para el Estudio de la Economía Cubana (AEEC) hará su 27ª. conferencia anual en el Miami Hilton del centro de la ciudad (1601 Biscayne Boulevard) del 27 al 29 de julio. Titulada “Cuba: Navegando por un Mundo Turbulento”, la conferencia evaluará el estado de la economía cubana tomando en cuenta los cambios habidos y por haber en las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos. El programa de la conferencia está compuesto por presentaciones académicas a cargo de expertos de rango internacional dentro de los cuales se encuentran especialistas de la isla.
    “Ante el colapso de la economía venezolana, uno de los temas de la conferencia es el futuro de Cuba sin relaciones comerciales y subsidios de Venezuela”, dice la doctora Helena Solo-Gabriele, presidenta de AEEC y profesora de ingeniería de la Universidad de Miami. “Otro tema clave es si Cuba pondrá en marcha las reformas económicas necesarias para estimular el sector privado y atraer inversiones extranjeras que propulsen el crecimiento de la economía”.
    También en la mirilla de la conferencia estará el sistema de dos monedas en Cuba, las actuales políticas económicas, los prospectos de crecimiento y los inevitables cambios por venir, así como temas sociales y legales relacionados con la economía de la isla. Este año habrá dos sesiones dedicadas al mundo legal en Cuba y se otorgará crédito por ellas como educación legal continua. Otros tópicos incluyen el turismo, los bienes raíces y la agricultura.

    Los participantes en la conferencia se han seleccionado a través de la calidad de los estudios que han sometido. Estos participantes incluyen al orador principal Marc Frank, periodista que trabaja en La Habana para la agencia noticiosa Reuters y “Financial Times”, la más importante publicación sobre negocios en el mundo. También es el autor de “Cuban Revelations: Behind the Scenes in Havana”. Otros participantes incluyen a profesores de prestigiosas universidades norteamericanas y expertos de organismos norteamericanos como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Departamento de Trabajo y el Departamento de Estado.

    De Cuba se espera la participación de los siguientes expertos: el prestigioso economista Omar Everleny Pérez Villanueva, quien hablará sobre las expectaciones económicas dentro de la isla; los intelectuales Dagoberto Valdés Hernández y Yoandy Izquierdo Toledo, ambos del Centro de Estudios Convivencia, quienes hablarán sobre el sistema de educación de Cuba y su peso sobre la economía; la Dra. Alina López Hernández, profesora de filosofía y ensayista, quien hablará sobre las realidades de la economía cubana; el periodista independiente Ernesto Pérez Chang de Cubanet News, quien hablará sobre las interpretaciones periodísticas de la economía; la Dra. Olimpia Gómez Consuegra, agrónoma y miembro de la Academia Cubana de Ciencias hasta el año 2011, quien participarán en un panel sobre agricultura; Laritza Diversent, abogada y defensora de los derechos humanos, quien hablará del papel de la sociedad civil en una democracia; y Joanna Columbié, activista de la Academia del Movimiento Político Somos + , quien hablará sobre la creación de liderazgo dentro de organizaciones civiles. Todas las sesiones a cargo de estos expertos se harán en español.

    “Nuestro objetivo es monitorear el estado de la economía cubana con conversaciones e investigaciones en las que resulta muy relevante la participación de intelectuales cubanos”, dice Solo-Gabriele. “Con este valioso intercambio, estamos creando un banco de conocimiento que apoya la misión de AEEC de promover la conversación académica sobre la economía cubana”.
    Además de los profesores universitarios y profesionales de distintos campos, la conferencia presentará un panel de estudiantes universitarios con estudios sobre tópicos como la sostenibilidad de la vivienda en Cuba, las políticas extranjeras y hasta la influencia de la moda extranjera en la identidad cubana. Los estudios de los estudiantes han sido juzgados por un panel de expertos y los estudiantes seleccionados recibirán un modesto fondo de beca. Estos estudiantes vienen de distintos sitios de los Estados Unidos, así como de Bélgica y Holanda.
    “Estamos muy agradecidos a la Fundación Christopher Reynolds por su apoyo para la competencia estudiantil y los planes de viaje para los expertos que vienen de Cuba”, dice Solo-Gabriele.
    “Cuba: Navegando por un Mundo Turbulento” se inaugura el jueves 27 de julio con sesiones plenarias tras el desayuno a las 8 a.m.; varias sesiones concurrentes dominarán el programa del viernes y sábado. A la jornada del jueves le seguirá un cóctel mientras que AEEC hará una reunión organizacional al terminar la jornada del viernes. La conferencia cierra el sábado a las 12:45 p.m. con dos sesiones concurrentes. Para más información, vaya a http://www.ascecuba.org; para inscribirse, vaya a http://www.ascecuba.org/2017-asce-conference-registration-form.

    La Asociación para el Estudio de la Economía Cubana (AEEC) es una organización sin fines de lucro y no es política; fue incorporada en el estado de Maryland en 1990. Cuenta con miembros de los Estados Unidos, Latinoamérica y Europa y su misión es promover la investigación, las publicaciones y las conversaciones académicas sobre la economía cubana en el sentido más amplio posible, incluyendo el aspecto social, económico, legal y ambiental de una transición hacia una economía de mercado y una sociedad democrática en Cuba. La AEEC se compromete con la conversación civil de todos los puntos de vista. Afiliada con la Asociación Económica Americana y la Asociación de Ciencias Sociales Aliadas de los Estados Unidos , la AEEC mantiene contactos profesionales con economistas dentro de Cuba –ya sean independientes o estén asociados con el gobierno de Cuba—siempre y cuando estén interesados en mantener la conversación y la investigación académicas.
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  8. Con Omar Everleny Pérez Villanueva, Dagoberto Valdés Hernández, Yoandy Izquierdo Toledo, Ernesto Pérez Chang, Laritza Diversent, y Joanna Columbié, crema y nata de patrocinados del Patronato Imperial, como “compañeros de viaje”, además de alguna calderilla de la Fundación Christopher Reynolds, se puede llegar muy lejos.

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