La verdadera culpa de Iroel Sánchez*. Por Ernesto Estévez Rams


Quizás la verdadera culpa de Iroel Sánchez descansa en no dar tregua. Sospecho sin embargo que hay más que eso. La revolución comunicacional de la internet tomó a la Revolución cubana sin preparación adecuada y sin respuesta eficaz. La razón del hecho puede no haber sido ni culpa nuestra. Esa revolución informativa se incubó en los años más duros del período especial. Cuba, sometida al asedio, tenía apagones las dos terceras partes del día. De cara a la sobrevivencia más inmediata se veía impedida de invertir en infraestructura y el atraso se fue acumulando inevitablemente. Como corolario, el acceso a las nuevas avenidas de la divulgación de información fue tardío, fragmentado y no constituía, en medio de urgencias diarias, prioridad en esos años. Aprovechando el escenario de batalla tan desfavorable para las fuerzas revolucionarias, se fueron estructurando, con generosa ayuda financiera de más de un poder imperial, múltiples plataformas virtuales apuntadas contra el país.  Más peligroso aún, alentada por el desconcierto filosófico e ideológico que trajo el derrumbe del “socialismo que realmente existió”, denominación del historiador comunista Hosbawn, la ofensiva reaccionaria no se solo se instrumentó sobre la tecnología que emergía sino, en el plano de las ideas, sobre la ausencia temporal de contraparte ideológica. Desde el posmodernismo reaccionario, el fin de la historia vino a querer decir el fin de las utopías y el cierre de las epopeyas. El asalto ideológico ha sido brutal y la ofensiva ha estado de parte del enemigo. Aún hoy la respuesta en la blogosfera de las fuerzas de la Revolución recuerda a la armada Brancaleone. Si bien el origen del desconcierto es objetivo, su persistencia tenaz ya es culpa de nuestras carencias subjetivas y las pone en evidencia. Sigue leyendo