Bolivia. Por Teresa Melo


Año 2001 y Feria del Libro de La Paz: mi primer viaje al extranjero; kilómetros infinitos, montañas heladas, la compañía cálida de Miguel Mejides (fuimos los primeros autores cubanos invitados)… El soroche, por la altura, me golpeaba fuerte, y debía quedarme inmóvil en el stand de Cuba o en el hotel, tomando aquellas pastillas con té de coca. Apenas a dos cuadras del hotel cambiaba la vida: en mantas de colores sobre el piso las vendedoras indígenas exhibían su mercancía y me decían: caserita, cómprame. Eso me turbaba, les decía mi nombre, les hablaba, pero siempre me veían como a una blanca más de las que las discriminaban, ignoraban o esquivaban. Un bebé me miraba entre chicles y frutas. Escribí ese poema que se llama El Alto; de él es este fragmento: Sigue leyendo