“Nuestra América”  y la “Segunda Declaración de La Habana”: dos discursos ejemplares. Por Patricia Pérez Pérez


En 1826, en el suplemento agregado a la edición de su Ensayo político sobre la isla de Cuba, Alexander Von Humboldt expresaba la necesidad de encontrar una nomenclatura “a la vez cómoda, armoniosa y precisa”1 para designar a las naciones independientes del Nuevo Continente. Más de sesenta años después, José Martí resolverá semejante escollo, con simples pero profundas enunciaciones. Nos referimos al acontecimiento discursivo que constituyó el discurso « Madre América » en el fecundo año de 1889 y a su ensayo de mayor calibre histórico y sociopolítico « Nuestra América », donde Martí conferirá a la idea de una América indivisible de Simón Bolívar la estatura de un concepto, que la alejará definitivamente de la ‘América Unida’ reivindicada por los estadounidenses desde la época de George Washington2. Sigue leyendo