El desamor derechista por la democracia. Por Ángel Guerra Cabrera


El asalto a la Asamblea Legislativa de El Salvador, el 9 de febrero, por el presidente Nayib Bukele , a la cabeza de un destacamento militar, fue un intento, frustrado por ahora, de autogolpe de Estado. Además de ocupar el parlamento portando fusiles de asalto, policías fueron desplegados por igual en el centro de la ciudad. Diputados de los partidos hasta hace poco hegemónicos: ARENA(derecha) y FMLN(ex guerrilla, izquierda) denunciaban haber sido objeto de órdenes verbales de sujetos uniformados que les llamaban a obedecer el mandato de Bukele.   Hechos de extrema gravedad en un país martirizado por una cruenta civil hasta 1992 y en que la centralidad del ejército como  brazo armado de la oligarquía y de Estados Unidos ha formado siempre parte fundamental de la historia. Un retroceso respecto a los modestos avances en la frágil institucionalidad democrática del país logrados después de los acuerdos de paz. Sigue leyendo