De las embajadas al Mariel, 1980 en la confrontación Estados Unidos-Cuba. Por Elier Ramírez Cañedo


Desde finales de 1979 hasta inicios de 1980, Estados Unidos continuó implementando su indiscriminada política de estimular las salidas ilegales de Cuba y recibir como héroes a los que cometían ese tipo de acciones, al tiempo que negaba cada vez más las visas a los cubanos que deseaban salir del país legalmente. Washington había recibido supuestamente con “beneplácito” los acuerdos rubricados entre el gobierno cubano y representativos de la comunidad cubana en el exterior, como resultado del diálogo sostenido entre ambas partes en La Habana en noviembre y diciembre de 1978.i Sin embargo, la burocracia del gobierno de los Estados Unidos, a la hora de autorizar la entrada al país a los presos contrarrevolucionarios liberados en la Isla, se hacía sentir en toda su expresión. Washington se había comprometido a sacar legalmente del país y trasladar mensualmente hacia su territorio, a 400 de estos reclusos puestos en libertad, pero de enero a julio de 1979, su tope había sido solamente de 60 al mes. Además, el gobierno estadounidense había demostrado su reticencia a recibir en Estados Unidos a los ex reclusos que deseaban emigrar junto a sus familiares y cuyas listas el gobierno de Cuba había entregado a las autoridades del país del norte. Sigue leyendo