Una carta de José Martí. Por Patricia Pérez Pérez


José Martí fue y seguirá siendo un paradigma de hombre excepcional, único en el pensamiento emancipador de Latinoamérica y de los pueblos que luchan por un futuro más justo. Desde muy joven se vio animado por el propósito de liberar a su patria del poderío español y no cejó en sus intentos sino hasta pagar con su vida el precio de la libertad de Cuba. Dentro de su estrategia, bien precisada, se encontraba la consecución de la independencia de Cuba y del hermano Puerto Rico, los que constituidos en Repúblicas servirían a largo plazo de muro de contención contra la expansión previsible de Estados Unidos hacia el sur del continente y como promotores de la unidad latinoamericana, contribuirían a mejorar la situación de desbalance del hemisferio, garantizando además el futuro equilibrio del mundo. Martí se convirtió así en el primer pensador americano en concebir, después de la gesta bolivariana, una estrategia continental anticolonialista y luego antimperialista. Y es a este ideal patriótico y de libertad plena del hombre que debemos la temprana presencia de José Martí en Guatemala, desde donde escribió la carta “A Valero Pujol”, director del periódico guatemalteco El Progreso. Sigue leyendo

La verdad sobre los Estados Unidos. Por José Martí


Es preciso que se sepa en nuestra América la verdad de los Estados Unidos. Ni se debe exagerar sus faltas de propósito, por el prurito de negarles toda virtud, ni se ha de esconder sus faltas, o pregonarlas como virtudes. No hay razas: no hay más que modificaciones diversas del hombre, en los detalles de hábito y forma que no les cambian lo idéntico y esencial, según las condiciones de clima e historia en que viva. Es de hombres de prólogo y superficie,–que no hayan hundido los brazos en las entrañas humanas, que no vean desde la altura imparcial hervir en igual horno las naciones, que en el huevo y tejido de todas ellas no hallen el mismo permanente duelo del desinterés constructor y el odio inicuo,–el entretenimiento de hallar variedad sustancial entre el egoísta sajón y el egoísta latino, el sajón generoso o el latino generoso, el latino burómano o el burómano sajón: de virtudes y defectos son capaces por igual latinos y sajones. Lo que varía es la consecuencia peculiar de la distinta agrupación histórica: en un pueblo de ingleses, y holandeses y alemanes afines, cualesquiera que sean los disturbios, mortales tal vez, que le acarree el divorcio original del señorío, y la llaneza que a un tiempo lo fundaron, y la hostilidad inevitable, y en la especie humana indígena, de la codicia y vanidad que crean las aristocracias contra el derecho y la abnegación que se les revelan, no puede producirse la confusión de hábitos políticos, y la revuelta hornalla, de los pueblos en que la necesidad del conquistador dejó viva la población natural, espantada y diversa, a que aún cierra el paso con parricida ceguedad la casta privilegiada que engendró en ella el europeo. Sigue leyendo