En medio de un brote de coronavirus, Trump aviva la llama del racismo.Por Amy Goodman y Denis Moynihan


El peso de la historia se está sintiendo en Estados Unidos, donde masivas manifestaciones de protesta están haciéndole frente al duradero impacto del racismo sistémico. Millones de personas han tomado las calles a raíz de los asesinatos a manos de la policía de los afroestadounidenses George Floyd en Minneapolis, Breonna Taylor en Louisville, Kentucky, Tony McDade en Tallahassee, Florida, Rayshard Brooks en Atlanta, y por el asesinato de Ahmed Arbery en Brunswick, Georgia cometido por un oficial de policía retirado y su hijo. Mientras tanto, Donald Trump se prepara para relanzar su campaña presidencial, con uno de sus clásicos actos políticos demagógicos, el primero desde que comenzó la pandemia. El evento se desarrollará en un estadio cerrado en Tulsa, Oklahoma, justo cuando ese estado republicano sufre su peor semana de contagios de Covid-19. Trump se niega a usar tapabocas en público y, aunque la campaña de Trump tampoco va a exigir que quienes asistan al estadio utilicen mascarillas, sí requerirá que firmen un documento que exime a la campaña de responsabilidad en caso de que contraigan la Covid-19. Sigue leyendo